En otras ocasiones hemos hablado sobre algunas localidades habaneras (Cerro, Jesús del Monte…) que comenzaron siendo caseríos y que el mismo crecimiento de La Habana convirtió en parte integrante de ella. Mencionamos hace un par se semanas a La Güinera, Luyanó, El Calvario… y nos aventuramos a afirmar que esa taberna que las crónicas mencionan desde antes de 1858 a la entrada de lo que sería el barrio de Arroyo Apolo, no es otra que el mismo Café Colón que todavía desafía al tiempo en la Calzada de Diez de Octubre, a la vera de la línea del ferrocarril. No es, claro, el mismo edificio, pues en los años 20 un incendio lo destruyó y hubo que reconstruirlo, y de entonces para acá sufrió no pocas transformaciones.
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