DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER SECRETARIO DEL COMITE CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA Y PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO CONMEMORATIVO DEL XI ANIVERSARIO DE LA ACCION DEL 13 DE MARZO DE 1957, EFECTUADO EN LA ESCALINATA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA, EL 13 DE MARZO DE 1968.

 

(DEPARTAMENTO DE VERSIONES TAQUIGRAFICAS

DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO )

 

 

Compañeros del Comité Central;

Compañeros estudiantes;

Compañeros militantes del Partido, miembros de los Comités de Defensa de la Revolución, de la Dirección de la Federación de Mujeres, de los Sindicatos, y trabajadores todos reunidos aquí esta noche: 

 

Al parecer la escalinata no es lo suficientemente amplia para dar cabida a la representación de las fuerzas revolucionarias que han concurrido a este acto. 

Quiero empezar por decirles que el discurso de esta noche va a ser un discurso aburrido, y va a ser un discurso aburrido porque nos vemos en la necesidad de enumerar una serie de datos y cifras al objeto de poder demostrar lo que nos proponemos.  Será necesario de parte de todos ustedes la mayor atención, porque siempre que se trata de cifras y de números es necesario concentrar la atención si no se quieren o aburrir demasiado o no entender. 

Sabemos que hay una serie de cuestiones en el ambiente, sabemos que muchas personas han estado esperando la oportunidad de un acto para esperando opiniones sobre distintas cuestiones.  Cierto es que en los primeros tiempos de la Revolución la opinión pública de la capital, que se caracterizó —lo digo con toda franqueza— por ser siempre un tanto voluble, requería que con cierta frecuencia asistiésemos a la televisión a explicar todos los problemas de cualquier tipo, grandes o insignificantes. 

Recordamos todavía aquellos tiempos en que si se iba un Pardo Llada había que ir a la televisión a explicar por qué se iba un Pardo Llada; que si renunciaba o desertaba un traidor como Díaz Lanz, había que ir a la televisión a explicar el problema de aquellas deserciones; si un día, después de obsequiarnos un hermoso pargo, se marchaba en su yate desde Varadero hacia Miami el señor Miguel Quevedo, había que ir a la televisión a explicar aquel problema, aquel escándalo.  Recordamos todavía que en aquella ocasión nosotros estábamos prácticamente convalecientes de una neumonía, y fue necesario levantarse para ir a la televisión a explicar el problema.  ¿Por qué?  Por esa cierta volubilidad que caracterizaba a la opinión, sobre todo de la capital, que tenía sus ocasiones de optimismo y de pesimismo, de entusiasmo y de desaliento. 

En algunas ocasiones, frente a los primeros problemas de la Revolución, ese hecho se evidenciaba mucho.  Más adelante se fue haciendo la conciencia de la población de la capital más firme y más estable.  Desde luego que no es necesario todas las semanas o todos los días estar explicando algo, pero para nosotros se hizo evidente que algunas cuestiones estaban reclamando de esa opinión algunas explicaciones.

Han sucedido una serie de hechos.  Y, desde luego, sobre esto de las explicaciones nosotros tenemos —al objeto de ilustrar mejor al pueblo— que decir algo:  siempre ha sido estilo de esta Revolución explicar les los problemas a las masas.  Y esta Revolución se ha caracterizado por la explicación del máximo de problemas posibles.  Y digo posibles, porque infortunadamente todos los problemas no pueden ser tratados públicamente.  Somos un Estado constituido, y como Estado constituido lógicamente tenemos que atenernos a ciertas normas, y en el mundo complejo y difícil que vivimos no siempre todos y cada uno de los problemas se pueden discutir a la luz pública.  ¿Por falta de confianza en el pueblo?  ¡No:  jamás!  Sencillamente porque hay cuestiones de orden diplomático, cuestiones que tienen que ver con las relaciones entre Estados, y cosas por el estilo, o cuestiones que por ser de conocimiento del enemigo podrían ser perjudiciales. 

Desde luego que aquí no se llega a esos extremos que se llega, por ejemplo, en Estados Unidos, donde se dice que hay documentos relacionados con el asesinato de Kennedy que se conocerán —si mal no recuerdo— en el año 2050 ó 2060.  Pero ciertamente que no todos los problemas se pueden estar tratando todos los días, ni todas las cuestiones siempre se pueden tratar a la luz pública.  Y no es por falta —repito— de confianza, ni lo será jamás, en el pueblo, pero esperamos también del pueblo que sepa tener confianza en sus dirigentes y en su Gobierno Revolucionario (APLAUSOS).  Y que pueda sentir la dirección revolucionaria, en las difíciles y arduas tareas y responsabilidades que debe asumir, sentir siempre esa confianza y sentir siempre ese respaldo. 

Algunas de las cuestiones, como fue el problema de la microfracción, recibieron amplia divulgación, al menos lo más amplia posible.  Nosotros en aquella ocasión, durante muchas horas, explicamos una serie de cuestiones y nuestro discurso no fue publicado, y no fue publicado por las mismas razones que explicábamos. 

Habíamos estado considerando la conveniencia de publicarlo en parte, pero realmente preferimos que o todo o nada, para que no salieran explicaciones de tipo parcial.  Esperamos, sin embargo, que no transcurran 150 años sin que alguien pueda tener la oportunidad de leer algunos de esos documentos. 

Pero, en fin, si es cierto que algunas de las manifestaciones de tipo político de los elementos microfraccionales y el fenómeno microfraccional pudieron haber sido tratados más ampliamente —y nosotros ese aspecto lo tratamos ampliamente en la reunión del Comité Central—, hay que decir ciertamente que la microfracción como fuerza política —como fuerza política— carecía de significación; como intención política, sus actos eran de carácter grave; y como corriente dentro del movimiento revolucionario, una corriente francamente reformista, reaccionaria y conservadora, aunque comprendemos perfectamente bien que en la atmósfera de estos tiempos circulan muchas corrientes de esa índole.  Pero, al fin y al cabo, la microfracción nosotros la consideramos un problema ya resuelto. 

No fueron los tribunales revolucionarios tan severos como muchos deseaban, pero, al fin y al cabo, la severidad innecesaria nunca ha sido característica de esta Revolución. 

Sin embargo, a nuestro juicio hay otras cuestiones que tienen más vigencia, más actualidad, más interés y más importancia.  De más está decir que hoy fundamentalmente no vamos a tratar problemas de orden internacional en nuestras relaciones internacionales.  Por el momento hay bastante poca cosa que decir, y saben ustedes perfectamente la decisión —por ejemplo— de nuestro Comité Central de no enviar una delegación a la reunión de los partidos comunistas que tuyo lugar en Budapest.  Y por el momento no es esa tampoco una cuestión de carácter fundamental, es decir, no es en estos momentos el análisis de esta cuestión ninguna cosa de suma importancia. 

Hay cuestiones de tipo nacional, hay cuestiones que tienen que ver con nuestra situación actual y con el desarrollo de la Revolución que, a nuestro juicio, tienen mucha más vigencia.  Concretamente deseamos referirnos a las circunstancias de protesta —sí, protesta—, circunstancias de cierto descontento, cierta confusión y cierto malestar, relacionadas con el problema de los abastecimientos, y en lo fundamental relacionadas con algunas medidas concretas, como fue la cuestión de la supresión de la cuota de leche en estos meses a la población adulta de la ciudad de La Habana. 

Algunas personas quedaron aparentemente insatisfechas de la explicación que salió publicada en el periódico, y si algunas personas quedaron insatisfechas, pues posiblemente las personas de buena fe que quedaron insatisfechas tengan razón.  Era una nota breve que explicaba la causa fundamental por la cual se adoptaba esa medida.  No incluía todos los factores ni era una explicación de tipo exhaustiva.  Además, concomitantemente, han circulado determinado número de “bolas” en las últimas semanas por la capital de la república. 

La cuestión de las “bolas” es algo, desde luego, viejo, e incluso la ridiculez de algunas “bolas” también es algo viejo. 

Pero desde luego, concomitantemente —decía— se regaron “bolas” de que se iba a racionar el huevo, y se formaron “colas” delante de los establecimientos donde se expenden esos artículos para comprar determinadas cantidades, algunas de ellas excesivas.  Se regaron rumores de que también el pan iba a ser racionado.  Y junto con estas cuestiones relativas a los abastecimientos, se formó una “cola” —dicen— en el Palacio de los Matrimonios, porque alguien dijo, o algunos dijeron, que se iban a prohibir los matrimonios hasta la edad de quién sabe cuánto. 

Eso nos recordaba a nosotros aquella historia de la patria potestad que, con ley y todo —ley, por supuesto, apócrifa—, hicieron circular los elementos contrarrevolucionarios.  Aquella cosa de la patria potestad es algo tan rid1culo, que si le preguntáramos al compañero Llanusa que nos diera una idea de los trabajos que pasa el Ministerio de Educación para dar cabida a todos los que solicitan becas, a todos los que solicitan comedores escolares y círculos infantiles, podríamos tener una noción siquiera de la imposibilidad real y material de algunos de esos absurdos.  Y que nosotros sepamos, al parecer, la humanidad ha cumplido aquel mandato, que se dice divino, de crecer y multiplicarse.  E ignoramos verdaderamente por qué medios ni de qué formas se van a prohibir aquí las uniones mediante una ley, lo cual es a todas luces ridículo.  Pero, desde luego, a lo mejor alg1ín oportunista se acogió de la bola para acelerar el matrimonio (RISAS).  Pero, bueno, alguien dijo por ahí:  “está hablando bien”, quizás fuera uno de los preocupados con ese problema de la bola (RISAS). 

Es lo cierto que nosotros nos preguntamos qué bases puede tener esa cierta inquietud, esa cierta incertidumbre y, naturalmente, nos damos nuestras explicaciones.  En parte tienen una base real en dificultades reales, y en parte pueden estar relacionadas con circunstancias como son, por ejemplo, las relaciones de orden internacional de nuestro Partido y de nuestro Gobierno.  Es posible que la necesidad de racionar la gasolina, unida a las circunstancias de la reunión del Comité Central, en que juzgó severamente a esa corriente seudorrevolucionaria que representaban los elementos microfraccionales, hayan sido factores que contribuyeran a crear cierto estado de inquietud y de incertidumbre.  Y decía que unido a dificultades reales un día apareció un pozo de petróleo y, desde luego, tal vez ni siquiera se hubiese dado publicidad al surgimiento de ese pozo petrolero si no llega a ser por las circunstancias fortuitas de que el pozo surge nada menos que a unos metros de la carretera de la Vía Blanca y en medio prácticamente del pueblo de Guanabo. 

Nosotros decíamos que tal vez ni siquiera lo hubiésemos publicado, porque realmente somos opuestos al ilusionismo, somos opuestos a crear optimismos exagerados sobre cualquier problema.  ~ lógicamente, primero queríamos saber cuál era el potencial de ese pozo, evaluarlo realmente y, desde luego, evitar que porque apareciera un pozo, todo el mundo dijera:  “ya está resuelto el problema del combustible”, como si abrir un pozo fuese como abrir una trinchera o abrir un pozo de agua.  Y desde luego, se dio a la publicidad una breve y escueta nota donde se explicaba que ese pozo debía ser previamente evaluado. 

Sin embargo, la noticia del pozo corrió como reguero de pólvora por toda La Habana y, desde luego, que no se trataba de una bola o, en todo caso, de una “bola de petróleo”.  Optimismo inmenso.  Los excesos de optimismo pueden ser en cierto grado relacionados con exceso de incertidumbre o excesos de inquietudes.  Y nosotros creemos que el ánimo del revolucionario debe ser siempre un ánimo sereno en todas las circunstancias:  frente a la adversidad, frente a las dificultades y frente a los éxitos.  Y una revolución, de todas formas, es obligadamente un proceso lleno de emociones de toda índole, de esfuerzos de toda índole y de luchas de toda índole.  Por eso, tiempo hay para tener experiencias de todas y cada una de las emociones habidas y por haber. 

Pero nosotros nos decíamos que ese tremendo exceso de optimismo podía estar relacionado —como les decía anteriormente— con una cierta situación de incertidumbre.  Si se tiene seguridad de lo que se hace, un pozo de petróleo es una buena noticia; pero, de todas maneras, el ánimo tiene que estar dispuesto a resolver con el pozo y sin el pozo, con petróleo y sin petróleo (APLAUSOS). 

A su vez, nos revelaban estos hechos una cierta falta de información, nos revelaban el que nosotros no sabemos hacer el uso más efectivo de los medios de información de que disponemos y que, incluso, no sabemos hacer el mejor uso de las formidables organizaciones con que la Revolución cuenta.  Sabido es que a través del Partido, a través de los Comités de Defensa de la Revolución, de la Federación de Mujeres y de los sindicatos y de las organizaciones juveniles, la

Revolución en cuestión de horas puede conmover la república, puede agitar el país, puede echar por tierra cualquier bola, puede darles un millón de tapabocas a todos los regadores de bolas y a todos los sembradores de pesimismo y de derrotismo (APLAUSOS).

Digamos que es responsabilidad nuestra cuando por no hacer un uso más eficaz de los medios públicos de que se dispone, o a través de los canales de las organizaciones, no mantenemos una información suficiente entre las filas de los revolucionarios.  Pero a la vez, también se observan todavía ciertas debilidades ideológicas en nuestras masas, se observa cierta falta de suficiente educación política, cierta falta de instrucción política, en el sentido que realmente nosotros podemos darle hoy a la palabra instrucción política. 

Un mayor conocimiento de los problemas contemporáneos del mundo, un mayor conocimiento de los problemas tremendos de la humanidad de hoy, un mayor conocimiento se requiere, desde luego, de los problemas de las estructuras económicas y, sobre todo, de los problemas que un país como nosotros debe resolver y en qué condiciones los debe resolver. 

Porque la ignorancia conduce al facilismo, a la simplificación de los problemas y a imaginárselo todo muy fácil y que cada cosa, por complicada que sea, tiene a la vuelta de la esquina y muy fácilmente una rápida e inmediata solución.  Hay más la tendencia a hablar sin fundamento, a analizar a la ligera y superficialmente, que a ir al fondo de las cuestiones, que a analizar en profundidad.  Siempre nos hemos caracterizado un poco por disponer de un inmenso número de “sabios de café con leche”. 

Y es una cierta tendencia que todavía nos queda del pasado, como si la Revolución no nos hubiese enseñado suficientemente acerca de la profundidad de estos procesos. 

Y hay que decir que un factor ha contribuido a esa falta de suficiente instrucción política, y ese factor ha sido, más que el uso, el abuso de los manuales de marxismo-leninismo.  Hay que decir que muchos militantes revolucionarios pasaron por las escuelas llamadas de Instrucción Revolucionaria —y que tenían efectivamente el propósito de instruir revolucionariamente—, y se enseñaban cuestiones de filosofía, los elementos, los fundamentos del marxismo. 

Y desde luego, eso es útil, eso es necesario y eso es conveniente.  Pero también hay algo que la Revolución nos ha enseñado —porque la Revolución es, al fin y al cabo la más formidable maestra de los revolucionarios—, y es el abismo, el enorme abismo que a veces media entre las concepciones generales y la practica, entre la filosofía y la realidad.  Y sobre todo, también nos ha enseñado hasta qué grado los manuales se han ido quedando anticuados, se han ido convirtiendo en algo anacrónico, por cuanto no son capaces de decir en muchas ocasiones una sola palabra acerca de los problemas que las masas deben conocer.  Muchas veces se convierten en generalidades abstractas, vagas y sin contenido, y ahí tiene usted que cree disponer de un militante realmente formado, y tiene un militante ignorante de muchos de los problemas más serios del mundo contemporáneo. 

Hay que decir también que hay mucho de clisé, de frasecitas estereotipadas, y un poco más —aunque no es nuestra intención entrar en análisis de manuales—:  decir que algunas mentiras. 

Y ese es un factor que incuestionablemente ha influido en esa cierta debilidad de formación, de instrucción, de que todavía adolecen nuestras masas.  Y entendemos que una más cabal y mejor comprensión de estos problemas ayudaría mucho. 

Y desde luego que sobre esos problemas no existe dentro del marxismo mucha literatura.  Y desde luego que sería bueno, por todos los que de alguna manera pueden hacer algo, por los que de alguna manera pueden divulgar algo, meditar sobre qué cuestiones y de qué forma nosotros debemos ir dotando a nuestro pueblo de una más profunda preparación revolucionaria. 

Hay, además, otro factor.  Una serie de cuestiones acerca de cómo se debe construir el comunismo, una serie de cuestiones que se discuten en academias —y se aplican o no se aplican en las realidades—, que por si solas se convierten en espinosos problemas; porque casi se convierten algunas de ellas en problemas políticos de orden internacional con la simple exposición de puntos de vista.  Porque ha llegado a producirse una cierta hipersensibilidad internacional acerca de esos problemas, puesto que algunos países las aplican y otros no las aplican, y cuando uno no la aplica y dice por qué no la aplica, hay quienes se sienten sumamente ofendidos y tienden a mirar como oveja descarriada al pueblo que no siga el caminito trillado, aunque el caminito no condujera a ninguna parte. 

Todos esos factores, ciertamente, se han convertido en otros tantos obstáculos a la mejor formación del pueblo. 

Aunque, desde luego, eso no es todo.  Existen las dificultades reales.  Nosotros no debemos, ni deben nunca los revolucionarios negar las dificultades.  Negar las dificultades equivale a una política de avestruz.  Pero además, no deben los revolucionarios rehuir nunca responsabilidades. 

Si se dijera que todos nosotros o la inmensa mayoría de nosotros éramos grandes ignorantes cuando la Revolución triunfó, se estaría diciendo sencillamente una verdad.  Se dice o se diría una verdad también, si se afirmara que en una buena parte estábamos conscientes de nuestra propia ignorancia.  Siempre nos remitimos a aquel 8 de enero, cuando nosotros expresábamos una sensación que ya habíamos conocido de antes:  al llegar a la capital, la misma sensación que cuando el 2 de diciembre desembarcamos en el Granma; o no la sensación de aquel día, sino la conciencia que después tuvimos de que aquel día nos quedaba mucho por aprender en el terreno de la lucha guerrillera y en el terreno de las armas.  Y como teníamos aquella experiencia, esta vez no nos había tomado desprevenidos, y comprendíamos que nuestra situación era similar y que cuánto tendríamos que aprender en los años venideros. 

Creemos que la conciencia de esas verdades, la conciencia de todo revolucionario de sus propias limitaciones y de su ignorancia, es algo sumamente útil.  Porque quien no sea consciente de su ignorancia no aprenderá jamás, no progresará jamás. 

Hemos conocido también casos de revolucionarios que no solo eran ignorantes, sino que se creían que sabían mucho.  Y no solo se creyeron que sabían mucho, sino que en ocasiones nos hicieron creer a algunos de nosotros que sabían algo.

Hoy podemos decir que todos en este proceso hemos aprendido algo, aunque una vez más habrá que decir que nos queda todavía mucho por aprender.  Porque, desde luego, ningún revolucionario debe nunca, jamás, avergonzarse de reconocer cuáles son sus limitaciones; si la vida de todo revolucionario debe ser siempre un eterno aprendizaje. 

Y digo esto por que sostenemos que ningún revolucionario nunca debe rehuir ninguna responsabilidad, y ningún revolucionario debe nunca tratar de ocultar dificultades; nunca debe un revolucionario dejar de enfrentarse a cualquier responsabilidad y a cualquier dificultad. 

Y decíamos que esas dificultades reales existían.  ¿Cuánto es la parte que nos cabe de responsabilidad?  Solo a largo plazo podremos saberlo.  Lo importante es la convicción de todos nosotros; lo importante es la convicción de cada uno de nosotros de que en cada instante y en cada circunstancia haya hecho el máximo posible, y haya tratado de hacerlo lo mejor posible. 

¿Cuánto habría podido contribuir una mucha mayor experiencia en todos los cuadros de la Revolución?  Nadie podría decirlo.  Pero hay una cosa incuestionable, y es que las circunstancias objetivas y reales con que un pueblo en las circunstancias nuestras debe afrontar su futuro, esas dificultades objetivas son reales y son también difíciles de vencer.  Es decir que, objetivamente, aun si hubiésemos tenido hace nueve años la experiencia de hoy —si exceptuamos cuestiones de detalles, si exceptuamos habernos ahorrado algunos ilusionismos, si exceptuamos haber dejado de creer en algunas mentiras— sin duda de ninguna clase que habríamos actuado exactamente igual a como hemos actuado. 

Y esta Revolución ha pasado por distintos períodos y ha pasado por distintas circunstancias y ha atravesado por momentos especiales; y podemos decir que en cada una de las cuestiones decisivas, en cada una de las decisiones fundamentales, si por esas circunstancias volviésemos a pasar, aun con toda la experiencia de hoy, creemos que las decisiones habrían sido exactamente iguales. 

Y la Revolución en ciertos momentos quizás no impidió muy a tiempo el que se crearan ciertas tendencias en las masas.  Una de esas tendencias fue una que conducía a una situación un poco acomodaticia:  la idea de que estábamos defendidos, la idea de que no habría problema nunca.  Porque cuando en una ocasión o en dos ocasiones se mencionaron los famosísimos cohetes intercontinentales, aquí todo el mundo al otro día empezaba a hablar de cohetes intercontinentales, y contaba con ellos como si realmente los tuviera en el bolsillo.  Y lo mismo daba un acto en una sección campesina que en cualquier sitio, en cualquier lugar cualquier orador hablaba de los famosísimos cohetes.  Y nosotros recordamos que siempre nos producía cierta preocupación ese uso y abuso teórico de los supuestos cohetes.  A nuestro juicio tendía a crear una cierta mentalidad acomodaticia en la idea de “estamos defendidos; vamos a cruzarnos de brazos”, cuando realmente lo único correcto, lo único inteligente, lo único verdaderamente revolucionario era pensar siempre en sí mismos, pensar siempre en las propias fuerzas, y no dejar de hacer jamás el máximo esfuerzo por si un día nos viéramos en la necesidad de enfrentar una agresión directa de los enemigos imperialistas; pensar primero en nosotros mismos y únicamente en nosotros mismos, y estar siempre dispuestos a vender muy caras nuestras vidas sin esperar que venga nadie a defendernos (APLAUSOS PROLONGADOS). 

También se creó cierta mentalidad acomodaticia en el campo de la economía, en el uso y en el abuso de la idea de que en cualquier problema siempre vendría una ayuda inmediata a resolver las cuestiones; creó cierta mentalidad acomodaticia en el sentido de que podía alejar al pueblo de la idea de que el esfuerzo fundamental, el esfuerzo decisivo y lo decisivo tendríamos que ser también nosotros mismos.  Y que nuestro primer deber como país de economía subdesarrollada era pensar en hacer nuestro máximo esfuerzo para impulsar al máximo el desarrollo de esa economía, y no ver el camino de la Revolución por delante como un camino fácil y como un camino de todo resuelto. 

Siempre habría sido preferible educarnos en la conciencia de que si la ayuda exterior y los recursos provenientes del exterior, en estos difíciles tiempos en que un pueblo emprende el difici1ísimo camino del desarrollo económico, si esos recursos exteriores podían ser importantes, lo decisivo sería siempre nuestra disposición, nuestra convicción, de que con los recursos exteriores y aun sin ningún recurso exterior nosotros forjábamos la voluntad de hacer marchar hacia adelante este país (APLAUSOS PROLONGADOS). 

Digamos, ciertamente, que esa habría sido la mejor educación revolucionaria del pueblo.  Y desde luego que tal pensamiento revolucionario no es cosa de débiles, ni es cosa de flojos, ni es cosa de vacilantes, ni es cosa de volubles, ni es cosa de pesimistas, ni es cosa de sembradores de derrotismo.  Y hay que decir que todavía nuestras masas no se han depurado lo suficientemente de esos factores reales, de esos factores subjetivos que en un grado determinado perduran. 

Somos todavía un pueblo que se caracteriza por un gran entusiasmo y decisión en momentos decisivos, un pueblo capaz de dar en una hora o en un día la vida, capaz de cualquier heroísmo en un minuto, pero un pueblo al que le falta todavía la virtud del heroísmo de todos los días; un pueblo al que le falta todavía la virtud del tesón y hacer galas de esa valentía y de ese heroísmo no solo en los momentos dramáticos, sino en todos y cada uno de los días.  Es decir que le falta todavía cierto tesón cierta constancia en el heroísmo. 

Y también hay que decir que todavía en nuestro pueblo perduran instituciones, ideas, vínculos y privilegios realmente burgueses.  Y de eso no podemos eludir nuestra culpa y eludir nuestra responsabilidad.  Siempre hemos querido que las cosas se hagan lo mejor posible, siempre hemos querido ir profundizando cada día un poco más; pero no quedan dudas de ninguna índole que han subsistido instituciones mucho más allá del tiempo debido, privilegios mucho más allá del tiempo debido.  Y esos privilegios y esas instituciones alimentan esas corrientes de que hablábamos, y sostienen esas debilidades todavía en el seno del pueblo. 

Y a la luz de estos hechos, y de estas circunstancias, y de estos antecedentes, y de esa cierta inquietud, y de ese rodar de bolas, es que nosotros queremos hacer nuestros planteamientos en el día de hoy.  Desde luego, para la información de ustedes, perm1tanme algunas de las dificultades reales que tenemos expresarlas y explicar en qué consisten. 

Vamos a referirnos concretamente al problema que dio lugar a cierto estado de incomprensión o de inconformidad, que es el problema de la leche.  Sirva esto como cosa concreta para otras cuestiones más importantes que debemos analizar. 

Y vamos a darles algunos datos de cómo ha sido la producción de leche en los últimos años, cuál ha sido el incremento, cuál es la situación actual. 

En el año 1962 se acopiaron 219 414 000 litros de leche fresca; año 1963, 217 151 000,9 —voy a dar cifras redondas—; 1964, 225 millones; 1965, 231 millones; 1966, 329 millones; 1967, 324 millones. 

Aparte de la producción de leche fresca, que se incrementó en algo más el acopio —la producción sería, por supuesto, mayor—, en algo más de 100 millones por año, aparte de eso se realizaron importaciones de leche condensada:  en el año 1959, 4 663 toneladas; 1960, 6 683; 1961,   6 719; 1962, 12 698; 1963, 16 643; 1964, 21 637; 1965, 22 197; 1966,     16 455; 1967, 19 692; y 1968 está planificada la adquisición de 18 000 toneladas. 

Independientemente de las importaciones de leche condensada están las importaciones de leche en polvo —leche en polvo para reconstruir después la leche— que fueron:  de leche descremada, en 1959, 27 toneladas; en 1960, 1 826; en 1961, 1 494; en 1962, 5 561; en 1963,  10 867; en 1964, 11 346; en 1965, 17 045; en 1966, 16 248; en 1967,      18 837; y en 1968 están planificadas 16 405.  Estas 18 837 que se adquirieron el año pasado costaron 5 977 000 pesos en divisas; es decir en divisas convertibles.  Para este año hay planificado 142 000. 

De leche íntegra se hicieron también importaciones adicionales en países de convenio.  En 1959, 232; en 1960, 117; en 1961, 3 209; en 1962, 405; en 1963, 19; en 1964, 711; en 1965, 3 675; en 1966, 1 561; en 1967, 2 156; y en 1968 se han podido obtener 2 000. 

De crema de leche, es decir en polvo también —para reconstruir leche, otro tipo—, se habían adquirido el año pasado 5 547 toneladas y este año se han adquirido 3 000. 

En los cereales lacteados en el año 1967 se adquirieron 1 467 toneladas y para este año se han adquirido 3 000 toneladas. 

Es decir que durante estos años tuvo lugar un incremento tanto de las importaciones como de la producción nacional de leche fresca. 

La producción de leche evaporada —es decir, parte de la leche fresca se constituía en leche evaporada— que fue en 1957 de 317 415 cajas, y fue después 355 000 en 1958, en 1959 de 129 000, en 1960 de 214 000, en 1961 de 314 000, en 1962 de 360 000, en 1963 de 267 000, en 1964 de 223 000, en 1965 de 640 000, en 1966 de 713 000, en 1967 de 715 000.  Es decir, aumentó de 129 000 en 1959 a 715 000 en el año 1967. 

Y también de la misma forma la producción de leche condensada aumentó de 1 726 880 en 1959 a 2 705 524. 

Este ha sido el ritmo más o menos mantenido de incremento de la producción de leche. 

Sin embargo, en el presente año se pudieron observar disminuciones en la producción y por tanto en el acopio de leche fresca.  Por ejemplo, en tres provincias fundamentalmente del interior y en La Habana:  en Las Villas en el mes de enero de 1967 se habían acopiado diariamente        131 000 litros, y este año 122 000; en Camagüey 159 000,7 en enero de 1967, y en 1968, 135 000,4; Oriente 180 000,2, y enero 133 000,7.  En La Habana 184 000 en enero de 1967, 173 000,8 en enero de 1968, y en febrero de 1967, 190 000 diarios, y 138 000,7 en febrero de 1968.  Es decir que comenzaron a producirse considerables reducciones en el acopio diario en estos dos meses. 

Por otro lado, aunque se mantiene prácticamente igual la cantidad de toneladas de leche en polvo adquirida en divisas convertibles, hay una reducción de unas 4 000 toneladas en lo que se ha podido adquirir en países de convenio de leche en polvo.  Se presentaba por tanto una situación en que era necesario o aumentar e invertir algunos millones de dólares en la adquisición de más leche en polvo o adoptar la medida que se llevó a cabo de suprimir las cantidades de leche que se estaban entregando en la ciudad de La Habana a la población adulta.  No hacer eso habría implicado reducir la leche en provincias y en ciudades del interior que tienen un consumo de leche inferior al consumo de leche de La Habana. 

Tenemos aquí cómo se ha distribuido la leche por provincia estos dos meses, en que ustedes han visto cómo por ejemplo Las Villas, Camagüey y Oriente ya habían presentado una disminución considerable en la producción de leche fresca.  Sin embargo, en enero del año pasado se distribuyeron en Las Villas 119 000 litros diarios, y este año 130 000; en Camagüey en enero del año pasado 106 000, y este año 127 000; en Oriente 155 000,9 diarios en enero de 1967, y este año 182 000.  En febrero ha sido igual.  Diarios, en febrero de 1967, 111 000; en febrero de este año 113 000 en Las Villas; en Camagüey 98 000 diarios en febrero de 1967, y 113 000 este año; en Oriente 154 000 diarios en febrero, y 185 000 este año. 

Por primera vez ha sido necesario enviar leche en polvo para su reconstrucción a provincias como Camagüey y Oriente, que nunca habían recibido leche en polvo.  De otra forma los niveles de consumo que tenían en aquellas provincias se habrían visto afectados. 

¿Cuál es el consumo, en general, en el país de leche?  No es exactamente igual en todas las provincias.  Hay regiones que tienen más tradición ganadera y más producción lechera, y en algunas ocasiones porque históricamente los consumos eran superiores en algunas regiones que en otras.  Ahora, ¿cómo es en general el consumo en distintas regiones del país?  En el año 1967, de 0 a ó años, un litro diario; en Guane, Pinar del Río, de 0 a 6 años, un litro —cuando digo las edades estoy refiriéndome a que reciben un litro—; Artemisa, de 0 a 6; Guanajay, de 0 a 6; Costa Norte, de 0 a 6; San Cristóbal, de 0 a 6, un litro, y de 7 a 13, un litro.  Eso recibían, y los mayores de 65, un litro en 1967. 

En La Habana Metropolitana, de 0 a 7, un litro; núcleo de cinco personas mayores de siete años, un litro diario.  Esa distribución de un litro diario a cada cinco personas mayores de siete años no la tenía prácticamente casi ninguna otra región del país. 

En Matanzas tenían un litro de 0 a 7, de 0 a 7 en Jovellanos, de 0 a 7 en Colón, de 0 a 7 en Cárdenas, de 0 a 7 en Jagüey, de 0 a 7 en Unión de Reyes. 

En Las Villas hay distintas cifras.  En Santa Clara, de enero a mayo, un litro de 0 a 4; de mayo a diciembre, un litro de 0 a 6, y de 7 a 13 medio litro —de mayo a diciembre, es decir en la primavera.  En Cienfuegos, de enero a mayo, un litro de 0 a 4; de mayo a diciembre, de 0 a 6, y medio litro de 7 a 13.  Y así recibían una cantidad mayor en distintos pueblos de las provincias en los meses de primavera que en los meses de seca. 

En Camagüey se comporta más o menos similar, aunque casi todos tenían medio litro de 7 a 13.  Este año lo tienen de 0 a ó un litro. 

En Oriente vean qué diferencia:  un litro de 0 a 3 en Santiago de Cuba, de 0 a 7 en Bayamo, de 0 a 4 en Guantánamo, de 0 a 4 en Palma Soriano, de 0 a 5 en Manzanillo, de 0 a 2 en Holguín, de 0 a 2 en Mayarí, de 0 a 2 en Banes, de 0 a 2 en Baracoa, de 0 a ó en Victoria de las Tunas.   Y este año tienen un litro de 0 a 2 en casi todas las regiones. 

Para no suprimir la leche que recibía la población adulta de La Habana habría sido necesario privar de ella a niños de 0 a 2 en muchos lugares de la provincia de Oriente. 

Ahora otros factores.  Hemos señalado los problemas de la disminución en la producción nacional y alguna disminución en las imp0rtaciones.  ¿Cómo se comportaron las lluvias el pasado año con relación al año anterior?  Hay una provincia, Pinar del Río, donde no llovió mal:  año 1966, 1 558 milímetros; año 1967, 1 349.  Habana:  1966, 1 651; 1967, 1 242.  Ya se presentó una diferencia de unos 400 milímetros.  Matanzas:  1 702 milímetros en 1966 y 1 338 en 1967.  Sin embargo, en estas tres provincias que no llovió mal, las lluvias se presentaron muy tardías; en esta provincia de La Habana, por ejemplo, comenzó a llover prácticamente en el mes de junio. 

En Las Villas en el año 1966 llovió 1 587 milímetros; en el año 1967, 1 042.  Una diferencia de más de 500 milímetros. 

En Camagüey en 1966 llovió 1 468 milímetros; en 1967, 960 milímetros. 

En Oriente:  1966 llovió 1 324 milímetros; 1967,837 milímetros. 

Estos son datos proporcionados de las, cifras recogidas en los centrales azucareros por el Ministerio del Azúcar.  Tenemos también mucho más extensamente los datos del Instituto Hidráulico. 

Ahora bien:  tal vez las cifras totales, aunque reflejan considerable disminución de las lluvias en estas tres provincias, Las Villas, Camagüey y Oriente, no reflejen realmente el grado de sequía, porque no solo es importante la cantidad de agua que cae sino la fecha en que cae y la periodicidad con que cae.  Nosotros recordamos cómo en Las Villas y Camagüey a principios de junio cayeron más de la pulgadas en cuestión de 24 horas, y después transcurrieron más de dos meses prácticamente sin llover.  Y recordamos la provincia de Oriente en el mes de julio, alrededor del 26 de julio, y este año prácticamente no ha pasado un día sin que no hayamos visto los niveles de lluvia, y realmente era desesperante ver cómo en la provincia de Oriente prácticamente no llovió ni en la primavera ni en el otoño. 

Así, por ejemplo, para que se tenga en cuenta la importancia de la lluvia, de mayo a octubre —los dos años más secos anteriores a este después del triunfo de la Revolución, en 1962 y en 1965—, de mayo a octubre llovió 718 milímetros en 1962, un año seco; y de mayo a octubre llovió 753 milímetros en 1965, un año seco.  Sin embargo este año, de mayo a octubre —es decir, el año que acaba de transcurrir, 1967— llovió 582 milímetros.  Es decir, en los meses decisivos de la primavera y del otoño se presentaron precipitaciones que son las más bajas que se recuerdan en la provincia.  Fue un año verdaderamente seco.  No hay por qué culpar al clima, como tampoco hay por qué exonerar al clima.  Es decir, simplemente examinemos estas realidades. 

Les he leído las lluvias.  Y ahora podríamos añadir un dato también muy interesante:  los precios del azúcar, los precios del azúcar en el área de divisas convertibles los últimos años. 

En 1963 el precio alcanzó 8,48 centavos la libra, el precio promedio.  En 1964 el precio promedio fue de 5,86.  En 1965, 2,12.  En 1966, 1,86.  Y en 1967, 1,99.  Y en 1968 está todavía por debajo de dos centavos.  Y sabido es que una parte, sobre todo de materias primas y de productos esenciales que nosotros no podemos obtener en países de convenio, nos vemos en la imperiosa necesidad de adquirirlos en moneda convertible.  Y precisamente los precios han sido más bajos que los que habían sido, digamos, en 30 años atrás.  Si revisamos precios desde 1952 hasta 1965 vemos que son:  4,28, 3,52, 3,37, 3,35, 3,58, 5,27, 3,61, 3,08, 3,25, 2,91, 2,96, 8,48, 5,86, hasta que baja a 2,12, 1,86, 1,99. 

Posiblemente muy pocas personas hayan tenido idea de con cuánto esfuerzo, con cuánto trabajo, a pesar de esos increíbles precios, se ha mantenido la economía del país en marcha; y no solo eso:  se han estado haciendo considerables esfuerzos en el desarrollo.  ¿Cuántos han pensado y han meditado un segundo en estos precios, en las consecuencias que estos precios habrían tenido en cualquier época de la historia de este país?  No ya como consecuencia la reducción o la supresión de la distribución de leche a las personas adultas, sino quién podría asegurar que estarían los niños hasta siete años de edad con un litro de leche asegurado día por día, lo mismo que cuando el precio del azúcar —con la cual obtenemos divisas, con la cual hemos importado cantidades considerables de leche para reconstruir— era de 8,48; cómo se mantuvo en 1965, c5mo se mantuvo durante todo 1966, y cómo se mantuvo en 1967 y se mantiene en 1968 ese litro de leche.  ¿Cuántos, cuántos se hicieron esta pregunta, cuántos analizaron, cuántos meditaron? 

Lógicamente, nuestra población ha ido creciendo de un modo considerable; y, naturalmente, este país no cuenta con reservas de alimentos, ha tenido que marchar al día.  Además, este país ha tenido que estar haciendo año por año adquisiciones importantes de equipos y de maquinaria para su desarrollo, y año por año religiosamente tiene que ir satisfaciendo esas obligaciones.  Y este país se ha estado enfrentando a esa tarea con precios de azúcar, en áreas donde tiene que obtener parte importante de sus recursos para importaciones, que se han mantenido por debajo de los dos centavos.

En esa situación basta realmente un año de sequía fuerte como fue este...  Si muchos no han tenido oportunidad en todo el año, quizás, ni de preocuparse una sola vez por esto, los hombres al frente de los organismos económicos y al frente del Gobierno han estado, día a día y hora a hora, preocupados por estas cuestiones y tratando de encontrar soluciones a estos problemas. 

En el pasado año se hizo un enorme esfuerzo de fertilización de la caña que esperábamos ver traducido en considerables incrementos.  Ha venido también haciendo el país un considerabilísimo esfuerzo en el desarrollo de su ganadería, y los que están relacionados con ese frente de trabajo y los que están informados y los que de vez en cuando oyen algún discurso o leen algún periódico y se interesan por esas cosas, han de saber —y saben perfectamente bien— todo lo que se ha estado haciendo en ese orden.  Y que nosotros podemos decir que en ninguna parte se ha hecho, en ese frente de la ganadería, un esfuerzo más intenso, más serio y más prometedor que el esfuerzo que se está haciendo en Cuba.  Baste decir que desde el triunfo de la Revolución se han importado más de       10 000 sementales de raza; baste decir que desde el triunfo de la Revolución, cuando no había un solo inseminador en este país, a este momento, se cuentan ya con más de 3 000 inseminadores. 

No nos dejaron los latifundistas miles de sementales ni miles de técnicos que supieran ni siquiera qué era la inseminación; una ganadería propia de la ganadería extensiva, la inmensa mayoría un ganado que se llama  cebú y que por lo general no da leche, y que cuando da leche da la miseria de un litro o un litro y medio.  Y miles, decenas de miles de hombres han estado luchando estos años con esos animales, bastante ariscos, bastante bravíos, y esos incrementos de leche los sacaron de ganado cebú fundamentalmente, porque las vacas no paren en 24 horas, ni las terneras, crecen en otras 24 ni entran en producción en otras 24. 

Y en estos instantes nuestro país cuenta con cientos de miles de terneras y novillas que ya son producto del cruzamiento de ganado lechero con el ganado cebú, pero habrá que esperar, y habrá que esperar que entren en producción.  Y ese proceso hasta cierto grado se puede acelerar, como se está haciendo ahora, cargando a la más temprana edad esas novillas. 

Desde luego, el tiempo transcurre desde que se inicia un trabajo, desde que descubrimos qué era la inseminación y descubrimos la necesidad de la inseminación, a cuando se formó el primer inseminador en este país, y se formaron después algunas decenas, y se empezaron a inseminar las primeras vacas, y se mandaron al extranjero por Europa, a algunos veterinarios a aprender las técnicas modernas, y se montaron los laboratorios, y se construyeron los centros de inseminación y se importaron uno a uno más de 10 000 sementales.  Eso no lo ha hecho ningún país de la magnitud nuestra, incluso países grandes, con muchos más recursos, difícilmente lo hayan hecho.  Y estoy seguro que en estos años todos los países de América Latina juntos no han importado la mitad de los sementales que solo Cuba en estos años ha importado. 

Pero entre el instante en que el país hace una inversión de 100 000 dólares para adquirir uno de los mejores ejemplares que haya tenido nunca para influir en el desarrollo de nuestra ganadería futura, y el momento en que la primera hija de ese semental empieza a producir leche transcurren —en el mejor de los casos— por lo menos 50 meses...  No 50 meses, nos referimos al fruto que debe dar producto del empleo de los hijos de ese semental.  Cuando se adquiere un animal por ese alto precio es con vistas a utilizar miles de hijos en el desarrollo de la ganadería del país, y, de todas formas, el tiempo que transcurre es considerable. 

Y esos procesos no se pueden saltar, son procesos naturales que implican una espera inevitable, porque para nosotros no hicieron los latifundistas planes; los explotadores de este país, los imperialistas y sus aliados, no se preocuparon de crear condiciones para que este pueblo un día tuviera un litro de leche o mucho más que un litro de leche, no solo por niño sino per cápita. 

Algunos, incuestionablemente elementos contrarrevolucionarios...  porque estas circunstancias, las dificultades las aprovecha el enemigo con una campaña organizada y dirigida, y dirigida desde el exterior.  Y entre algunas de las dolorosas idioteces que se escucharon se encuentra aquella especie de que se estaba enviando la leche a Viet Nam.  Los vietnamitas nunca nos han pedido leche, pero si los vietnamitas nos pidieran leche y nosotros supiésemos reaccionar con decoro...  (APLAUSOS PROLONGADOS), ¡nuestro más elemental deber era mandársela!  O una parte, o la mitad, o si fuera necesario toda, ¡porque los vietnamitas están dando algo más para nosotros y están dando algo más para el mundo! (APLAUSOS PROLONGADOS):  ¡Están brindándonos y están derramando por nosotros su propia sangre, y la están derramando por todos los pueblos del mundo!

Y no puedo pensar sino que solo gente pérfida, que quiere destruir ese hermoso sentimiento de solidaridad desarrollado por nuestro pueblo, esa conciencia internacionalista, sean los únicos interesados en divulgar malévolamente semejantes pérfidas especies en beneficio de los imperialistas, de los que allí están derramando por toneladas la sangre de un pueblo.  Y allí  el caso no es de niños sin leche de 7 a 15 o de adultos sin leche, o niños sin leche de 1 a 7 años, sino niños destrozados por la metralla, niños destrozados por las bombas, niños quemados vivos con “napalm”. 

La población civil y los combatientes en Viet Nam del Norte y Viet Nam del Sur, mientras nosotros aquí trabajamos, mientras nosotros aquí con dificultades mayores o menores nos enfrentamos a los problemas del desarrollo, aquel pueblo heroico ve destruir allí su obra de muchos años y ve morir en los campos de batalla a decenas de miles de sus mejores hijos. 

Y el día que nosotros no tengamos suficiente capacidad de honor y de dignidad y de vergüenza y reaccionar y combatir y enfrentarnos y aplastar al canalla que venga a sembrar semejante cizaña, ¡ese día no valdría la pena que nos consideráramos revolucionarios!  (APLAUSOS) 

¿Quién puede considerarse revolucionario, y de qué valdría la palabra revolucionario, si el concepto de revolucionario se redujera a tan miserable dimensión? 

Y es que los hay.  Y la propaganda la hace el enemigo imperialista dirigida, y dirigida a debilitar.  Porque estos esfuerzos que nuestro país realiza hoy, ingentes esfuerzos por el pan de hoy y sobre todo por el pan de mañana, nadie ha hecho semejante esfuerzo, como no sea el esfuerzo que han hecho los imperialistas por obstaculizarnos, por dificultarnos, por crearnos todo tipo de problemas, para rendir por hambre a esta Revolución. 

Y la esperanza de los imperialistas está en esos elementos flojos y débiles y cobardes, socios suyos, aliados conscientes, o inconscientes.  Y esa es su esperanza. 

y desde luego, que quienes desde hace rato están esperando ansiosamente la oportunidad de ir allí a recibir de las manos de esos mismos asesinos imperialistas y bloqueadores de nuestra patria migajas pordioseras de pan —de ese pan bochornoso con que allí reciben a los que renuncian a tener una patria, y renuncian a tener una patria no cuando esa patria vive una hora de infamia sino cuando esa patria vive la más gloriosa hora de toda su historia (APLAUSOS)—, es lógico que traten de disimular al máximo y ocultar la verdad de cómo ese país ha llevado a cabo una tenaz política y se ha ensañado y ha empleado toda su influencia política y económica para dificultar el desarrollo de este país a tal extremo, que si descontamos a Viet Nam y Corea no hay ningún país a quien los imperialistas hayan logrado cortar en un grado más alto las relaciones comerciales con el resto del mundo. 

Y muchas veces no es ni siquiera el poder disponer de las divisas; a veces se dispone de las divisas y no hay dónde comprar, o hay que comprar a precios mucho más altos.  Y los imperialistas han hecho lo indecible por crear dificultades, con una estrategia:  la de rendir de hambre a este pueblo; con una esperanza:  la esperanza puesta en los blandos, en los débiles, en los cobardes y en los traidores. 

Es bueno ver, por ejemplo, cómo aquí precisamente en la capital, donde esas actitudes tienen su mayor auge, es la región del país que históricamente y aun después de la Revolución ha dispuesto o disfrutado de un estándar de vida mayor.  Aun actualmente y después de nueve años de Revolución que ha llevado la política de atender las necesidades del interior del país, todavía hoy La Habana, con una población del 27% del país, la provincia de La Habana absorbe un 38% de los salarios, un 35% del comercio interior y un 49% de los servicios comercializados. 

Y en 1967 el total de salarios que percibió la población de la provincia de La Habana fue de 1 094 millones; además, algunos otros ingresos de la población de La Habana, por otros conceptos, sumado al ingreso por salarios, hace un total de 1 433,8 millones el ingreso de la provincia de La Habana. 

Los egresos.  Gastó en el comercio interior 847,7 millones, en los servicios gastronómicos 254,5 millones y en otros egresos 321 millones.  Esos son no solo los altos ingresos, sino además en esta provincia los gastos fueron similares a los ingresos.

Los servicios médicos, no obstante los hospitales que se han construido en el interior del país, magníficos hospitales, sin embargo todavía la capital disfruta de muchas cosas que no tiene el campo.  Se puede transitar a veces decenas de kilómetros y no se encuentra un camino, o no se encontraba un camino porque ahora empiezan a encontrarse, y bastantes caminos; pero no se encuentra un bombillo eléctrico y hay quienes nunca lo han visto ni saben prácticamente como no sea de visita a una ciudad; ni muchas cosas:  las instalaciones deportivas, o en muchos casos las viviendas; no hay suficientes, pero muchas familias han podido tener la oportunidad de disponer de una buena vivienda por un ínfimo pago y en una gran mayoría ya gratuitamente; las instalaciones deportivas, los eventos deportivos, los actos culturales.  Y, en fin, necesariamente la población de la capital dispone de una situación mucho mejor que la del resto del país, y hay que decir que el resto del país ha estado haciendo esfuerzos mucho mayores, sin duda de ninguna clase, en estos años. 

Naturalmente, esto no implica culpar a la población de La Habana, porque la población de La Habana es la misma que ahora masivamente y con increíble entusiasmo se incorpora al trabajo; la población de La Habana es fundamentalmente, y por encima de las corrientes que subsisten en gente que tienen la ideología contra la Revolución...  Recordamos los batallones de los trabajadores y de los estudiantes de La Habana movilizados en cada circunstancia difícil en número de decenas de miles luchando contra bandidos en el Escambray, o marchando hacia el encuentro de los mercenarios que invadieron este país en Girón, o en cada uno de los instantes difíciles, como la Crisis de octubre y en otras ocasiones; recordamos también las decenas de miles de obreros cortando durante meses enteros en las apartadas y despobladas regiones de la provincia de Camagüey, y recordamos a ese sector combativo, evidentemente mayoritario, revolucionario, del pueblo de La Habana. 

Pero, sin embargo, es necesario exponer esto para que los revolucionarios estén informados, para que los revolucionarios sepan a qué atenerse, para que los revolucionarios conozcan, para que levanten la guardia, para que no se dejen confundir, para que no tengan que permanecer callados frente a cualquier miserable provocador. 

Con motivo de esas circunstancias, colas en los lugares donde venden huevos, en las pollerías, y gente que compraba 20 pesos y 30 pesos de huevos.  Por poco obligan a racionarlo.  Porque si se quieren llevar todo el que hay en existencia en unos días, pues entonces habría que racionarlo.  Y desde luego que los que reaccionan así son los que más dificultan el problema de los abastecimientos. 

¿Cómo ha crecido la producción y el acopio de huevos?  En 1962, 174 millones; 1963, 190 millones; 1964, 297 millones; 1965, 911 millones; 1966, 1 011 millones; 1967, 1 173 millones; 1968, están calculados aproximadamente 1 200 millones.  Sin duda hay en este momento mayor número de ponedoras que nunca antes.  Cierto es que también el clima no se está presentando lo más propicio.  Este año hubo fríos tardíos —cosas raras, como ustedes han estado viendo, en el clima.  Pero la producción será, cuando menos, igual que la producción del pasado año.  Y desde luego, a no ser que las gallinas se declaren en huelga (RISAS), nosotros no creemos que dejen de cumplirse estos planes.  Y si alguna gallina dijera:  “este huevo no lo pongo, porque se lo va a comer un contrarrevolucionario”, de seguro que esa gallina tendría toda la razón (RISAS).  Porque hay muchos de esos que están esperando “la horita” y que comen más huevos que nadie; que lo que están esperando es que llegue el avioncito. 

naturalmente, nadie puede saber hasta dónde crecen aquí los consumos, porque este era un plan de 60 millones de huevos mensuales y ahora está por los 100 millones, y todavía se presentan esos problemas.  Hacen reservas en una época del año, porque las gallinas tienen sus temporadas también, y en algunos períodos ponen más y en otros ponen menos. 

Este año, sin duda, los factores climáticos fueron adversos.  Las lluvias tardías en el occidente afectaron considerablemente la producción de viandas.  En Oriente, Camagüey y Las Villas la afectaron en la primavera y en el otoño y prácticamente en todo el año.  Afectaron la producción de leche, afectaron incluso la producción de frijoles. 

La situación de este año no es ni mucho menos holgada, pero más o menos en grasa tendremos cantidades similares a las del año pasado, igual en arroz.  Todavía en este año no, sino a fines de año, empezaremos ya a tener los frutos del esfuerzo que se está haciendo —esfuerzo considerable— en la ampliación de la producción de arroz.  Carne de res, más o menos similar; frijoles tendremos 10 000 toneladas menos, es decir, 82 400 frente a 93 100, y pasa exactamente igual:  la solución solo podríamos encontrarla empleando divisas, que las necesitamos para otras necesidades más importantes, y sobre todo para cumplir las obligaciones del país.  En harina de trigo dispondremos de unas 27 000 toneladas más que el año pasado.  En pescados y mariscos dispondremos de unas 6 000 toneladas más que el año pasado.  No es ni mucho menos una situación holgada, puesto que hay que tener en cuenta los aumentos de la población.  Pero sin duda esperamos que el clima no se porte tan implacable este año. 

Sigue todavía sin llover en Las Villas, en Camagüey y en Oriente.  Ustedes tal vez ven por los periódicos, pero hay que tener cuidado, porque los mapas de la lluvia traen tres colores, los mapas del Instituto Meteorológico:  el rojo cuando llueve mucho, azul cuando llueve menos y verde cuando caen unas lloviznas; pero en el periódico nada más aparece un color, y cualquiera puede ver muchos punticos donde cayeron tres milímetros y creer que llovió.  Desgraciadamente, el periódico va a tener que inventar algunos signos —ya que no los colores—, signos para indicar cuándo es intensa o cuándo es ligera, de manera que el pueblo...  Porque creemos que todo el pueblo debe saber lo que está pasando en las lluvias también para que pueda tener un poco de mejor información y conocimiento de los problemas.  Sigue sin llover. 

Sin embargo, en occidente se presentan con frecuencia lluvias en este período, se presenta bien el clima, y nosotros creemos que las condiciones generales son más húmedas y tenemos esperanzas de que este año se comporten mejor las lluvias. 

Estas sequías han dado lugar a considerables especulaciones acerca de la producción de azúcar, y es cierto que la sequía afectó la producción azucarera.  A la provincia de Oriente prácticamente le disminuye el equivalente de un millón de toneladas de azúcar.  De haber sido este año un año normal, la producción del país habría alcanzado aproximadamente ya los 8 millones.  Pero no es tampoco una zafra desastrosa ni mucho menos, y ya en este momento se han producido        2 476 306 toneladas, habiéndose molido 1 916,5 millones de arrobas, y faltan por moler todavía 2 217 millones.  De manera que la zafra, aun a pesar de la enorme sequía, rebasará con toda seguridad la cifra de 5,5 millones de toneladas de azúcar (APLAUSOS).  Falta por moler más de la mitad, y precisamente en los momentos en que los rendimientos son más altos. 

Desde luego, ¿hasta cuándo tendrá este país que depender de que llueva o no llueva?  ¿Se puede tener acaso una economía segura, una producción asegurada mientras estas condiciones no se superen? 

¿Hacia dónde encaminamos el esfuerzo del país en estos instantes?  El mayor esfuerzo lo encaminamos hacia la construcción de las obras hidráulicas.  Cada día es más evidente, más incuestionable, que si se quiere una agricultura segura, contra el primer factor que hay que asegurarse son las sequías. 

Una sequía, en un cultivo de larga duración como la caña, lo reduce un 30 % o un 40%.  En alguno de corta duración, lo mata.  Puede sembrarse algún maíz, algún frijol, y se pierde.  Puede sembrar una malanga fuera de época —en junio—, y no produce malanga; si no la siembra en marzo, o cuando más en abril, no produce malanga, y si la siembra sin lluvia tampoco produce malanga. 

Las cantidades de tierra con regadío en Cuba eran insignificantes.  Los facilistas y tal vez los “sabios de café con leche” creen que hacer represas es como empinar papalotes.  Pero ¡hacer represas!...  Pregúntenselo a Faustino, pregúntenselo a los que han trabajado en el Instituto Hidráulico.  ¡Cuántas cosas hacen falta para hacer un embalse mediano!  Desde ubicar el lugar donde va el vaso, hacer los estudios geológicos pertinentes, buscar la arcilla, hacer los proyectos.  Si no hubiese sido por el trabajo de varios años, por el intenso trabajo en proyectos no podríamos en este momento darle un impulso a las obras, el impulso que se le está dando a las obras hidráulicas, porque nos sobrarían equipos.  Sin embargo, este año se incorporan a las construcciones hidráulicas equipos de movimiento de tierra con una capacidad nueva de 60 millones de metros cúbicos de tierra por año.  Y un programa serio, acelerado y magno se está llevando a cabo, empleando al máximo los recursos disponibles. 

¿Qué nos proponemos?  Nos proponemos, en primer lugar, asegurar la caña.  La cuestión de la zafra de la millones es una cuestión que se ha vuelto algo más que una meta económica; es algo que se ha convertido en una cuestión de honor de esta Revolución; es algo que se ha convertido en una medida de la capacidad de esta Revolución.  Los enemigos han hecho todas las apuestas a que no se llega; los microfraccionales disfrutaban y auguraban el fracaso de la Revolución, es decir, el fracaso de la línea revolucionaria dentro de la Revolución con la idea de que no se llegaba a los 10 millones, y entonces tendríamos que volvernos más reposados, más tranquilos, más dóciles, más sumisos, en dos palabras:  dejar de ser revolucionarios.  ¡Y desde luego que los revolucionarios primero dejan de ser, que dejar de ser revolucionarios!  (APLAUSOS)

Es decir que nosotros entendemos cómo se ha convertido la meta de 10 millones en la medida de la Revolución; y si a la Revolución le ponen una medida no hay duda que la Revolución alcanza esa medida. 

Y nosotros tenemos que prepararnos incluso para producir esa zafra, aun cuando se produjera un año tan malo como este, tan malo cano este.  Y el país en estos instantes lleva a cabo un considerable esfuerzo en primer lugar de incrementos de siembras, y rebasará la cifra de 25 000 nuevas caballerías de siembra de caña este año; y aspira a rebasar la cifra en los próximos 18 meses de unas 20 000 nuevas caballerías de caña con regadl0, así como drenar considerables extensiones de tierra en áreas cañeras. 

Y esto, desde luego, no implica la renuncia de las demás metas.  En este año a lo largo y ancho del país se está llevando a cabo un colosal esfuerzo en varias direcciones, no solo con la caña; pero la caña es la dirección principal, y el número de máquinas y el número de hombres, pero sobre todo la calidad de esos hombres permiten augurar la seguridad del éxito. 

Los que leen, los que se informan, habrán de saber que miles de hombres han estado trabajando durante meses día y noche en toda la isla.  Los que salen del pavimento aunque sea a visitar a algún amigo o a algún familiar podrán ver que las máquinas en este país no paran ni de día ni de noche; y los propios trabajadores de La Habana podrán ver con bastante frecuencia las luces de los tractores trabajando en horas de la noche y de la madrugada.  Y parece que hay muchas máquinas en el Cordón, y en el Cordón está aproximadamente una por cada 170 ó 180 máquinas en el resto del país. 

Por ahí han sacado un boletín que se llama “Noti-Cordón de La Habana”, y ahora van a hacer otro que se llama “Más allá del Cordón”, puesto que ha resultado interesante “Noti- Cordón” —ya decir verdad es el primer periodiquito que nosotros leemos por la mañana— es necesario darle también una perspectiva a la población de qué es lo que se hace un poquito más allá del Cordón.  Porque algunos se preguntan si no van a sembrar malanga en algunas de esas tierras que son arcillosas, o si van a sembrar plátano.  Y este problema fue explicado, recordamos que en ocasión de la inauguración del pueblo de Valle Grande dimos una amplia explicación de qué se hacía, por qué se hacía, en qué consistía, y qué se hacía en otras partes del país.  Algunos dicen:  “¿Por qué siembran tanto café?”  Si se hubiera hecho en 20 años no se habrían dado cuenta de que era mucho café; en un año sí, porque nunca se sembró ni se desarrolló un plan a la velocidad que se lleva el plan de La Habana con la participación masiva y crecientemente entusiasta de los trabajadores de la capital. 

Pero baste decir que en la provincia de Oriente, donde se cosecha aproximadamente un millón de quintales de café, y este año ya —no obstante las condiciones climáticas y como resultado del esfuerzo que se ha venido haciendo— la provincia ha producido unos 900 000 quintales de café.  Pero debe decirse que estos 900 000 quintales son producidos en pequeñas plantaciones regadas en un área de 20 000 kilómetros cuadrados; y aquí en el Cordón de La Habana, como subproducto de las plantaciones de frutales —porque el café aquí será un subproducto de los frutales— se producirá prácticamente tanto café como el que se ha estado produciendo en Oriente, solo que en un área de 200 kilómetros cuadrados. 

Calculamos que el número de equipos que se necesite para recoger el café de este Cordón será unas 100 veces menos de lo que se necesita para recoger los actuales cafetales de Oriente, dispersos por las montañas, con todas las consecuencias que implica de transporte para llevar el fertilizante, el personal, recoger y transportar el producto.  Y no solo recogerí0 en un área de 20 000 kilómetros, sino además remitirlo a otros 1 000 kilómetros para consumirlo aquí en la capital.  Y la capital por lo menos sembrará su café y producirá su café, y al parecer bastante pronto; y hasta incluso exportará su poquito de café. 

No se abandonarán ni mucho menos las plantaciones de Oriente, se recogerá también y se exportará café.  No creemos que sobre café, pero si sobra mejor, ojalá empecemos a confrontar el problema de lo que sobre y no de lo que falte.  Se trata de racionalizar el esfuerzo, en consideración a una serie de factores:  necesidades, consumo, mercados, posibilidades, planes económicos y, en fin, una serie de factores. 

Un microfraccional parlanchín decía:  “vean cómo siembran ahí, y no siembran cítricos, van a sembrar mangos”.  Es uno de los tantos casos de ignorantes de mala fe, porque posiblemente en su vida se leyó una hoja sobre cítricos ni sabe dónde demonios se puede sembrar una mata de cítricos y que no se lo coma la gomosa, no se pudra la mata.  Y por cierto que hay 400 caballerías destinadas nada menos que a cítricos en el Cordón de La Habana, de arcilla roja, magnífica tierra. 

Todo ese esfuerzo permite en todo el país ordenar, organizar y racionalizar bien la agricultura.  El país realiza un gigantesco esfuerzo, verdaderamente en estos momentos, y no en un solo frente, en varios frentes; y no solo en las obras hidráulicas sino también en los caminos, en las carreteras. 

Las cifras de caballerías de tierras, nuevas caballerías de tierras que entran en producción este año, no tiene paralelo en la historia de este país ni en la historia de la propia Revolución.  Llevará un poco de tiempo, pero todo lleva tiempo; y hay que saber esperar. 

Cuando muchos de nosotros llevábamos en la cabeza la idea revolucionaria estábamos encerrados, aislados, en las celdas de las prisiones; sin embargo nunca se nos ocurrió pensar que era imposible llevar a cabo la Revolución.  Unos hombres han pasado por más experiencias que otros, por algunos momentos de adversidad y de dificultad.  Los que no han aprendido eso, lógicamente, ante las dificultades se desalientan; otros han aprendido, y es necesario que nuestro pueblo sobre todo lo aprenda y que todos los revolucionarios lo aprendan; que no hay nada que pueda arredrar o impedir la voluntad de un pueblo. 

Nosotros hemos hablado de estas cuestiones que originaron fundamentalmente el análisis de estos problemas.  Nos queda algún material, pero no se asusten...

Por aquí, ciertamente en estos días alguien rebuscó algunos papeles y se encontró —con motivo de estas cuestiones que estamos tratando— un estudio realizado nada menos que por la Agrupación Católica Universitaria en 1956.  Creemos que la revista Bohemia tiene proyectado hacer un artículo con este material.  Y en esencia, si ustedes tienen un poco de paciencia, voy a leerles algunas de las cosas —para algunos no tan recientes ya, otros tal vez la recuerden—, una encuesta que dice:  “La encuesta tenía por objeto tres fines principales —dicen los autores—:  hacer por primera vez en Cuba una estadística detallada, verdadera, de las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas que sirviera de base firme para analizar los problemas económico-sociales y encontrar soluciones.  Propiciar que los agrupados de las ciudades tuvieran una oportunidad de palpar la realidad de nuestros campos y comprender sus dificultades.  Y por último en orden, aunque no en importancia, poder afirmar con conocimiento de causa y con las pruebas en la mano que los campesinos cubanos se debaten entre el abandono y la impotencia por culpa del egoísmo nacional, y que nuestra nación no podrá aspirar al progreso verdadero mientras no se preste la atención debida a nuestro campo. 

“La ciudad de La Habana está viviendo una época de extraordinaria prosperidad, mientras que el campo, especialmente los trabajadores agrícolas, están viviendo en condiciones de estancamiento, miseria y desesperación difíciles de creer. 

“Al terminar una de las reuniones que hemos tenido en estos meses, el doctor José Ignacio Lasaga dijo una frase que difícilmente se nos olvidará nunca:  'En todos mis recorridos por Europa, América y Africa pocas veces encontró campesinos que vivieran más miserablemente que el trabajador agrícola cubano’.” 

Explica cómo eran 350 000 los trabajadores agrícolas y 2 100 000 personas los que estaban bajo su dependencia, que solo tenían un ingreso anual de 190 millones de pesos.  Es decir que a pesar de constituir el 34% de la población solo tienen el 10% de los ingresos nacionales. 

Luego refiere cómo todos se tenían que sentir culpables por todo eso, etcétera.  Decía que Cuba como república era todavía joven, etcétera, y que como “nación pequeña y como tal sujeta a las orientaciones económicas de las grandes potencias”.  Léase imperialismo, dicho con mucha delicadeza para no poner bravos a los yankis.  Nuestra querida patria sigue sufriendo intensamente los males del latifundismo absentista en que la riqueza se produce en el campo pero se disfruta en La Habana.  El trabajador agrícola cubano, engañado por los gobiernos y olvidado por los dirigentes de todos los sectores nacionales, se mantiene asombrosamente honesto, moral y humano, esperando con tristeza pero con dignidad que los más preparados y mejor dotados vengan a abrirles el camino y enseñar les a marchar hacia el desarrollo y el progreso. 

“Quiera Dios que este estudio de la situación económica del trabajador agrícola cubano sirva de luz para demostrar las injusticias actuales de información para el detenido análisis de las causas, y de base para una rectificación justa y rápida”. 

¡Parece que Dios lo quiso! 

Hablan que hicieron una investigación metodológicamente bien organizada para saber qué comía el campesino, de qué vivía.  y claro no voy a leer esto completo, pero...  Con un poco de paciencia yo encuentro... 

“Solo un 4% de los entrevistados menciona la carne como alimento integrante de su ración habitual.  En cuanto al pescado es reportado por menos del 1%:  los huevos son consumidos por un 2,12% de los trabajadores agrícolas, y solo toma leche el 11,22%. 

“El pan, alimento universal por excelencia, símbolo de la propia alimentación humana, solo es consumido por un 3,36% de nuestra población trabajadora agrícola”. 

Aquí tienen los niveles de consumo de dos millones y medio de personas:  eran los que sembraban la caña, la cortaban, la limpiaban y sostenían. 

“El índice de infección tuberculosa.  Respecto al índice de infección tuberculosa, presuntamente un 14% de campesinos entrevistados padece o ha padecido la tuberculosis.  La fiebre tifoidea también un 13% la había padecido.  Un 36% estaba parasitado, conscientes de que estaban parasitados”. 

Y así  por el estilo explica cómo era la asistencia médica.  El dato más llamativo es el siguiente: 

“Un 80,76% declaró que recibía auxilio únicamente del médico, es decir, del médico particular que cobra sus servicios.  Solo un 8% recibe atención gratuita del Estado, y es este un dato muy significativo.  Hay que recordar siempre, no obstante, que se está hablando del trabajador de tierra adentro. 

“El patrono o sindicato proporciona asistencia médica a un 4% de los trabajadores agrícolas, y un porcentaje igual de 4% recibe el auxilio profesional de los dispensarios privados. 

“Medicinas.  Para estudiar este capítulo cada entrevistador indagó primero si había medicinas en la casa, solicitando después que les fueran mostradas las que se encontraban en ese momento allí.  En cada caso se anotó el tipo de medicamento y el laboratorio que lo elabora, si es que se trataba de una especialidad farmacéutica.  Los más importantes resultados obtenidos son los siguientes:  en un 70,49% de las casas había medicinas en el momento de la entrevista, de estas medicinas un 46,67% eran fórmulas magistrales, lo que comúnmente llamamos recetas, el resto estaba constituido por especialidades farmacéuticas comúnmente llamadas patentes, es decir, las que son elaboradas por laboratorios y expendidas ya envasadas en las farmacias. 

“De estas medicinas patentes, un 74,77% eran provenientes de laboratorios éticos, es decir, de casas productoras que merecen crédito. 

“El 25% restante pertenecía a laboratorios no éticos, comúnmente llamados en Cuba laboratorios chiveros, o de chivo.  Estos laboratorios operan del siguiente modo:  elaboran una serie de productos casi totalmente inservibles, que tienen un costo de producción reducidísimo, y los proponen a médicos de baja moral como negocio.  El médico receta ese producto y percibe la mitad de la utilidad.  Como el producto es cobrado a elevado precio, tal negocio ilícito se constituye en una importante fuente de ganancias para el médico, a tal extremo que existen frecuentes casos de profesionales médicos sobre todo en el interior de la república, que no cobran absolutamente nada por las consultas, viviendo exclusivamente de las utilidades habidas en el negocio con los laboratorios chiveros. 

“Una cuarta parte de las medicinas indicadas al campesino por sus médicos está constituida por medicamentos de chivo, inservibles”. 

No es una organización “roja” ni subversiva; es una organización que le dio por hacer una investigación, que recordaba las condiciones increíbles en que vivía una gran parte de nuestro pueblo.  ... 

Hay todavía bastantes personas entre las masas que ignoran uno de los problemas contemporáneos más preocupante y más serio de estos tiempos; es el problema del subdesarrollo —esa palabra que tantas veces se ha oído mencionar.  ¿En qué consiste?  ¿Qué significa el mundo subdesarrollado?  ¿Cómo se puede explicar eso de alguna manera clara y precisa? 

El mundo está dividido entre países desarrollados y países llamados subdesarrollados.  Se utiliza el eufemismo de llamarlos países en desarrollo, en el argot de los organismos internacionales se llaman países en desarrollo.  Y nosotros queremos traer algunos datos para que les sirvan a nuestras masas para enmarcar el problema de Cuba dentro del contexto de la situación del mundo de hoy. 

Esos países desarrollados comenzaron algunos de ellos hace más de 100 años su desarrollo, lo hicieron lentamente, dispusieron en muchas ocasiones de los recursos extraídos a las colonias, que eran saqueadas inmisericordemente, con recursos extraídos a las masas, que eran explotadas hasta lo increíble.  Se conocen las historias escritas, los capítulos escritos por Marx y por Engels acerca de la situación de la clase obrera de Inglaterra, de trabajadores que laboraban 15, 16 horas, de niños de menos de 10 años trabajando jornadas enteras en las peores condiciones materiales; es decir, del sudor de las colonias y del sudor de los trabajadores fueron extrayendo los recursos con que hicieron las inversiones y se desarrollaron originariamente esos países. 

Se desarrolló la industria fundamentalmente en Europa, en Estados Unidos y en Canadá, de tal manera que hoy día esos países de economía desarrollada han sacado un margen increíble de ventajas al resto del mundo subdesarrollado, que explotaron ayer, que de muchas formas explotan hoy directamente con nuevas instituciones o de manera indirecta. 

Pero vamos a ver las cifras del producto bruto de los países desarrollados, cuál era su producción en 1960 y cuál será su producción calculada en 1975.  Estados Unidos, con una población de 180 millones de habitantes, en 1960 produjo 446 100 millones de dólares—vamos a llamar pesos—; ese fue el producto bruto de la economía americana en 1960, y para 1975 alcanzará 865 400 millones de dólares, para una población de 235 millones.  Europa occidental produjo, en 1960, 394 659 millones, para una población de 353 millones de habitantes; se calcula que producirá para 1975,750 748 millones, para una población de 402 millones de personas.  Japón produjo, en 1960, 55 604 millones para una población de 93 millones de habitantes; y en 1975 se calcula que producirá 138 350 millones, para una población de 106 millones de habitantes.  Canadá,      31 530 millones, para una población de 17 millones; para 1975 se calcula 63 527 millones, para una población de 23 millones. 

Ese es el mundo, fundamentalmente los países capitalistas desarrollados.  Habría que incluir Sudáfrica y habría que incluir Australia.  . 

De manera que todos estos países:  Estados Unidos, Europa occidental, Japón y Canadá, produjeron en producto bruto 927 893 millones de pesos en el año 1960.  Se calcula que producirán en 1975,      1 billón 818 025 millones de pesos, es decir casi 2 billones —el billón español, por lo menos en mi tiempo, era el millón de millones, el billón sajón creo que es 1 000 millones; aquí se trata de billones españoles. 

Ahora bien:  ¿América Latina cuánto produjo en producto bruto en 1960?  Sesenta y un mil setecientos cincuenta millones, para una población de 204 millones de habitantes.  Es decir, la comparación entre toda la América Latina es 61 750 millones frente a 446 100 millones Estados Unidos.  Producirá, se calcula, en 1975 —según cálculos optimistas, que parece que no van a cumplirse— 117 800 millones, para una población de 299 millones de habitantes. 

Africa:  1960,21 720 millones, para una población de 240 millones.  Para 1975, 40 500 millones, para una población de 338 millones. 

Medio Oriente:  7 300 millones de pesos, para una población de 51 millones de habitantes en 1960.  Para 1975, 13 700 millones, con 76 millones de habitantes. 

Asia, excluida China, 68 750 millones, para una población de 797 millones de habitantes.  Se calcula para 1975, 129 300 millones, para una población de 1 140 millones de habitantes. 

En total, todos los países del mundo subdesarrollado produjeron en 1960,159 520 millones de pesos, para una población de 1 294 millones.  Es decir, todo el mundo subdesarrollado produjo la tercera parte de lo que produjo Estados Unidos, menos de la mitad de lo que produjo Europa occidental, y se calcula que pueda alcanzar, para 1975, 301 000 millones de pesos. 

Es decir:  en 1975 todo el mundo subdesarrollado junto a una producción bruta que será muy inferior a la producción de Estados Unidos en 1960. 

En total, el mundo subdesarrollado, con 1 294 millones, alcanzará    1 853 millones de habitantes en 1975.  De manera que hoy el mundo desarrollado produce, o produjo en 1960, 12 veces más por habitante que el mundo subdesarrollado, y producirá en 1975, 14 veces más por habitante. 

Mientras el mundo desarrollado aumentará su producción en casi un millón de millones y su población crecerá solo en 122 millones de habitantes —es decir:  122 millones de nuevos habitantes con 890 000 millones más de producción—, los subdesarrollados aumentarán la población en 559 millones de habitantes y solo en 142 000 millones de pesos la producción. 

De manera que en los países desarrollados entre 1960 y 1975, por cada nueva persona que viva en esos países, la producción se incrementará en 7 300 pesos por año, mientras en el mundo subdesarrollado por cada nueva persona se incrementará en 250 pesos.  Es decir que por cada nueva persona que nazca en los países desarrollados la producción se incrementará 29 veces más de lo que se incrementará por cada persona que aumente en el mundo subdesarrollado. 

Ahora, traducido al ingreso disponible:  en Estados Unidos en 1960 el ingreso disponible per cápita era de 1 762 pesos, y será en 1975 de       2 564.  Incrementará en 802 pesos. 

En Canadá, 1960, 1 296 pesos; será de 1 981 en 1975.  Incremento:  685 pesos. 

Francia, 1 078 en 1960; incrementará a 1 848 per capita en 1975.  Incremento:  760 pesos. 

Inglaterra, 1 087 en 1960; 1 620 en 1975.  Incremento:  533 pesos. 

Italia, 960 en 1960; 1 733 para 1975.  Incremento:  773 pesos. 

Japón, 393 en 1960; incrementará a 860 en 1975.  Incremento:  467. 

Países subdesarrollados en su conjunto en 1960 (esto no quiere decir que todos tengan la misma cantidad, es un promedio; se suma el ingreso disponible de una región, la de otra y la de otra, y se divide entre el número total).  En su conjunto en 1960 el ingreso disponible per cápita del mundo subdesarrollado era de 70 a 85 pesos, y en 1975 será de 90 a 110. 

De manera que si Estados Unidos lo incrementa en 802, Canadá en 685, Francia en 760, Inglaterra en 533, Italia en 773, Japón en 467, los países subdesarrollados incrementarán el ingreso disponible en la cifra aproximada de 20 a 30 pesos. 

De manera que si en 1960 el promedio del incremento o el promedio del ingreso era, por ejemplo —el ingreso per cápita disponible en Estados Unidos en relación con el mundo subdesarrollado—, 22 veces mas, en 1975 será de 25 veces. 

Los desbalances, es decir, los déficit en la balanza:  de pagos del comercio del mundo subdesarrollado con los países capitalistas desarrollados fue, en 1960, de 4 640 millones, será en 1970 de 10 500 millones y en 1975, 18 900 millones. 

A esto hay que añadir, a esta situación increíble de pobreza, la sustracción de utilidades por inversiones; es decir que habrá que descontar, de lo que le corresponda, lo que los consorcios y los monopolios sustraen de esos países subdesarrollados.  Y hay que añadir otra forma de explotación sutil pero evidente, y es el hecho que como ese mundo desarrollado impone sus condiciones al mundo subdesarrollado, los productos del mundo subdesarrollado los pagan cada vez más baratos, mientras los artículos manufacturados del mundo desarrollado los venden cada vez más caros. 

Se calcula que para 1975 el té, por ejemplo, haya reducido de precio, 6%, la lana 6%, el algodón 6%, el cacao 9%, pieles y cuero 9%, yute 14%, caucho 32%. 

Esa es la situación.  ¿Tiene solución?  ¿Tiene salida?  ¿Por qué se creó esa situación?  ¿Puede algún país subdesarrollado de hoy repetir la historia de esos países cuando empezaron su industrialización?  Si no pueden, ¿por qué no pueden?  ¿Cuáles son los factores que constituyen los principales obstáculos?  Uno de esos factores es el aumento de la población. 

Véase cómo aumenta la población en el mundo:  en 1967 aumentó la población del mundo en 70 millones de personas; llegará en 1968 la población total del mundo a 3 500 millones de personas;  nacerán en 1968, 118 millones de personas; morirán, 49 millones. 

En el año 2000 a este ritmo la población del mundo alcanzará la cifra de 7 000 millones de personas.  Y el año 2000 para muchos de ustedes, sobre todo para los estudiantes, no está tan lejos que digamos. 

Los cálculos anteriores de la FAO eran que llegaría a 6 000 millones; al ritmo actual llegará a 7 000 millones a fines de este siglo. 

Ahora bien:  ¿Cuál es la situación en América Latina?  Veamos lo que dice la oficina Demográfica de Estados Unidos, según informaciones recibidas el día 10. 

“La oficina Demográfica predijo hoy que dentro de 32 años la población de América Latina aumentará en 157%, la tasa de crecimiento más elevada del mundo. 

“La actual población de dicha región, que es de 268 millones, ascenderá a 690 millones para fines de siglo. 

“En comparación, señala la oficina, la población de América del Norte y de la Unión Soviética aumentará en 42% en ese período y la de Europa solo un 25%”. 

Es decir, mientras la población de Europa —que era 353 millones en el año 1960 y que producía unos 400 000 millones— aumentará de ahora en 32 años un 25%, la población de América Latina —que era de 204 millones en 1960 y producía 61 750 millones, es decir, seis veces y tanto menos que Europa— aumentará a 690 millones en un período de 32 años. 

Dice: 

“La referida oficina advierte que América Latina, con excepción de Argentina, Chile y Uruguay, está en posición tan solo un poco más favorable que Africa, que registra el índice mas alto en mortandad infantil y analfabetismo y los menores ingresos per cápita y longevidad”. 

Sigue diciendo:

“Los índices de crecimiento más altos del mundo son los de El Salvador, 3,7; República Dominicana, 3,6; Venezuela, 3,6. 

“Al propio tiempo la oficina observa que el área comprendida desde México hasta Panamá es la parte del mundo que crece con mas rapidez, donde la población se duplicará en unos 20 años si continúa el ritmo actual”. 

Sigue diciendo:

“Casi siempre suele suceder que los países que tienen el mayor aumento de población son aquellos en que la gran proporción de niños desvalidos presenta graves problemas sociales y económicos. 

“Continúa diciendo la referida entidad que un aspecto pasmante de la actual situación demográfica es el creciente desequilibrio entre el índice de producción alimenticia y la reproducción humana”. 

Dice: 

“Cada día hay más de 190 000 nuevas bocas que alimentar, señala el grupo investigador; sin embargo no se produce ni la tercera parte de los 1 000 millones de calorías adicionales que se requieren para proporcionar a esa masa humana siquiera un régimen de hambre”. 

Esto lo dice una oficina Demográfica de un país imperialista, del más imperialista de todos los imperialismos. 

Y constantemente, casi todos los días, aparecen cables sobre este problema tremendo del incremento de la población en el mundo sin incremento de alimento. 

“Nueva Delhi, India, marzo 12, Reuter:  Las esterilizaciones que hasta ahora se llevaron a cabo en forma masiva en la India, impedirán el nacimiento de 10 millones de niños durante los próximos 10 años, se dijo hoy ante el Parlamento. 

“El ministro de Planificación Familiar, Sripati Chandrasehar, declaró al Consejo de Estado (Cámara Alta)  que un total de              3 500 000 personas han sido sometidas hasta ahora a operaciones de esterilización. 

“La intervención quirúrgica es voluntaria en la India, cuya población de 515 millones aumenta, según recientes cifras oficiales, en 13 millones por año. 

“En noviembre, después de una verdadera tormenta de preguntas formuladas en el Parlamento, fue desechado un plan que preveía la esterilización compulsiva de padres que mantengan tres hijos. 

“Chandrasehar también dijo hoy que el gobierno indio ha propuesto implantar este año leyes que aumentarán de 15 a 18 años la edad en que las jóvenes del país pueden casarse.” 

A lo mejor un “bolero” de esos leyó un cable de estos y se le cruzó otro cable. 

Pero, en fin, es algo que será necesario prestarle cada vez más atención, porque realmente constituye uno de los más serios problemas del mundo de hoy.  Y veremos la incidencia que esto tiene en los problemas del desarrollo. 

Ya ven ustedes lo que proponen los imperialistas:  fórmulas de controles, incluso la esterilización y casi la esterilización a la fuerza.  Es decir que frente a esa situación, la esterilización de la especie humana. 

No hacia mucho el Secretario de Estado de Estados Unidos hablaba alarmado de que si la ciencia y la técnica no le encontraban una solución a este problema, el mundo estaría expuesto a un estallido termonuclear.  Están tan asustados ante estas realidades insolubles, que ven ya bombas termonucleares estallando por todas partes.  Y parece que esta bomba que se gesta sí parece que se va a seguir gestando y no puede ser sometida a acuerdos ni controles de ninguna clase. 

Ahora bien:  ¿Cómo y por qué incide este fenómeno de una manera tremenda —unido a otros factores— sobre el problema del desarrollo de la parte del mundo subdesarrollado? 

Los países que comenzaron la Revolución Industrial el siglo pasado fueron Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, entre otros. 

¿Cuánto crecía la población de Inglaterra cuando comenzó su desarrollo industrial?  Crecía el 0,6% al año.  Por aquellas épocas todavía diversas plagas, enfermedades y epidemias establecían una especie de equilibrio natural.  Venían las epidemias y liquidaban una buena parte de la población.  No existían los modernos adelantos, los medicamentos actuales, que han liquidado prácticamente muchas de esas epidemias. 

Así que Inglaterra crecía 0,6%; Francia, 0,4% al año; Bélgica, 0,7%; Alemania, 0,8%; Italia, 0,8%. 

Con un incremento de 0,7% de la población, esta podía aumentar un 40% cada 50 años.  Es decir que con un crecimiento del 0,7% la población podía alcanzar el 40% cada 50 años. 

Estos países lograron, durante los primeros 60 ó 100 años de su desarrollo, solo el 1% de incremento del producto bruto por habitante y por año.  Es decir, estos países que iniciaron la era de la Revolución Industrial, en los primeros 60 a 100 años de su desarrollo solo lograron incrementar en el 1% el producto bruto por habitante y por año.  Esto, no obstante la explotación de las colonias en muchos casos, la explotación despiadada del obrero, de los niños, de las mujeres, de todo el mundo.  Lograron incrementar el producto bruto por año en el 1%. 

Y para ello invertían todos los años solamente el 6% del producto bruto nacional.  Es decir que invirtiendo el 6% del producto bruto nacional, con un crecimiento de la población del 0,7%, incrementaban su economía al ritmo del 1% al año. 

Solo cuando sus ingresos eran tres o cuatro veces superiores al promedio de ingresos per cápita medio de los países actualmente subdesarrollados, es decir, cuando tenían cuatro veces más de ingresos disponibles per cápita de los que hoy tiene una persona en el mundo subdesarrollado, elevaron el porcentaje de la inversión del producto bruto nacional al 12%.  Es decir, cuando ya tenían un nivel cuatro veces más alto del que hoy tiene cualquier país subdesarrollado, elevaron o se le elevó —eso se produjo no de una manera planificada, pero es lo que resulta de la realidad—, se elevó el porcentaje del producto bruto destinado al desarrollo en un 12%. 

Ahora bien:  esa es la historia de cómo empezó el desarrollo, cuál era el crecimiento de la población, qué tanto por ciento del producto bruto invertían, qué tanto por ciento aumentaban, y cuánto aumentaron en un período de 60 a 100 años. 

Si, en cambio, un país crece a razón del 2,2% en 50 años, su población se triplicará.  De manera que si cuando comenzaron su desarrollo los países desarrollados, en 50 años aumentaban su población a un 40% —o la podían aumentar en un 40%—, los países actualmente subdesarrollados, cualquier país subdesarrollado que aumente su población en 2,2%, triplicará en 50 años el total de la población, y necesitará invertir no menos del 12% del producto bruto solo para compensar el crecimiento de la población. 

Es decir que mientras los países de que hablábamos, invirtiendo el 6%, compensaban el aumento de la población y aumentaban la producción el 1% al año, un país actualmente subdesarrollado, con 2,2% de incremento de la población, necesita invertir el doble, simplemente para compensar el incremento de la población, sin aumentar la producción per cápita por año. 

Si debido a ese enorme incremento de población, ese país desea aumentar el producto bruto por habitante un 1% al año, deberá invertir no menos del 16% del producto bruto.  De esta forma, un país cuyo crecimiento sea el de 2,2% invirtiendo el 16% del producto bruto, compensará el aumento de la población y crecerá su producción un 1% por año.  De manera que en 80 años duplica su ingreso, y ese ingreso hoy es 10 veces menos del que tiene por habitante Europa, y 20 veces menos del que tiene Estados Unidos. 

Es decir que un país cuya población crezca 2,2%, invirtiendo el 16% del producto bruto, aumentará su producción por año el 1%, y en 80 años duplicará su actual ingreso, que es un veinteavo del ingreso por habitante de Estados Unidos. 

Para aumentar el producto bruto por habitante un 2%, un país cuya población crezca 2,2% deberá invertir el 20% del producto bruto nacional. 

Ningún país de estos países desarrollados llegó a invertir el 20% sino cuando sus ingresos eran ya cinco o seis veces más altos que el ingreso actual del mundo subdesarrollado. 

Ahora bien:  en el caso de América Latina, según vimos, el crecimiento de la población no es 2,2%.  ¿Por qué aparece ese 2,2%?  Porque se tomaba como un índice, en las Naciones Unidas, del incremento promedio de la población del mundo subdesarrollado; pero la realidad no es esa, está creciendo más. 

Así, América Latina, con un crecimiento del 3,2% de incremento de población, para lograr un 2% de aumento por habitante por año de su producto bruto, necesitaría invertir el 25% del producto bruto nacional.  Necesitaría invertir el 25% del producto bruto nacional, que no lo invierte, ni lo puede invertir, ni bajo las actuales condiciones políticas lo invertirá jamás. 

Teniendo ingresos por habitante incomparablemente superiores, ningún país actualmente desarrollado invirtió semejantes cifras.  “ c,”

Ahora viene otro problema relacionado con este aumento de la población.  Y nadie se asuste, que no estamos promoviendo planificaciones ni controles.  Esas son medidas que proponen los imperialistas al mundo subdesarrollado.  Las medidas únicas que nosotros creemos que resuelven son otras. 

Un incremento del 2,2% de la población en países donde el promedio de vida es bajo —es decir, donde nace mucha gente y la gente vive menos.  Más del 30% de la población tiene menos de 10 años y no puede participar en la producción. 

Es decir, otra de las cosas que viene asociada a este enorme aumento por año es que más del 30% tiene menos de 10 años, mientras en los países desarrollados los niños menores de 10 años fluctúan entre el 15% y el 18% de la población.  Es decir, los ricos los que tienen mucho más, muchos más ingresos disponibles, tienen muchas menos personas menores de 10 años; casi la mitad de lo del país pobre con ínfimo ingreso per cápita.  Doble porcentaje de la población en menores de 10 años en un país subdesarrollado que en uno desarrollado. 

En países desarrollados la producción de alimentos per cápita crece no más del 2% al año, no obstante el débil crecimiento de su población:  los países desarrollados con toda la técnica, más o menos van logrando un aumento del 2%. 

En América Latina en su conjunto —cuando digo en su conjunto es el promedio, porque hay unos más, otros menos— con un crecimiento de la población superior al 3%, la producción per cápita de alimento fue en 1961 2% inferior a la que disponía antes de la Segunda Guerra Mundial. 

El Anuario de las Naciones Unidas de 1967 dice:  “Tanto en Africa como en América Latina, donde no se registró incremento alguno en la producción de alimentos desde 1965, la producción alimenticia disminuyó en 1966.  El nivel perdido no puede recuperarse fácilmente, porque requeriría en 1967 un incremento del 7% para igualar el nivel por persona de 1964”.  

En esta desesperada carrera contra el tiempo, un año cuando le aumenta la población un 3%, cuando se produce un estancamiento o un descenso, el esfuerzo necesario para alcanzar el nivel anterior es casi imposible.  Es decir que está llamado a producir un fenómeno progresivo de disminución de la producción de alimentos per cápita.  Los problemas de desarrollar la producción de alimentos son muy serios, son muy serios, sobre todo cuando muchos de los lugares ya ocupados en la agricultura son los terrenos mejores, los más próximos a las ciudades, los problemas de transporte que plantea, de caminos, de técnicas, de irrigación, de fertilización, es una cosa muy seria. 

Se puede aumentar increíblemente la producción sobre todo cuando se parte de niveles muy bajos de técnica; pero lo difícil es lo que se necesita para llegar a aplicar esos niveles de técnica. 

¿Qué factores facilitaban el desarrollo en aquella época de los primeros países que hoy lo obstaculizan?  Hemos hablado de la población, del crecimiento de la población, del porcentaje de población menor de 10 años.  Uno de esos factores es la técnica moderna, que implica un costo de inversión incomparablemente más alto que en aquella época.  Ustedes comprenderán que en la época del coche tirado por caballos, en la época de las primeras máquinas textiles, en la época de los primeros equipos sin mucha técnica, sin mucho costo, sin mucha inversión, hombres que tenían una experiencia práctica desarrollaban una máquina determinada.  El costo de lo que había que invertir por trabajador activo, es decir, para ocupar un trabajador activo lo que había que invertir en la máquina tenía un valor equivalente al salario de un obrero en aquella época durante cinco u ocho meses.  El dinero que se necesitaba invertir era el equivalente a lo que ganaba un obrero en cinco u ocho meses. 

Para construir hoy día con la técnica moderna una industria en un país subdesarrollado, lo que hay que invertir en maquinaria equivale al salario de un obrero durante 350 meses, es decir, durante 30 años.  Bien claro, cualquier ejemplo, cualquiera de las fábricas de cemento o si ustedes quieren, la planta de fertilizante nitrogenado de Cienfuegos, que costará en divisas por lo menos más de 40 millones de dólares y en total más de 60 millones, y empleará menos de 1 000 obreros; y, desde luego, el fertilizante no se puede producir de otra manera que con una industria realmente moderna, si no es botar el combustible, botarlo todo.  Esa producción de nitrógeno, si es que no se quiere que sea insostenible, hay que hacerla con una máquina bien moderna, y esa industria cuesta al país unos 60 millones, más de 60 000 pesos por obrero que va a trabajar allí.  Es decir que la complejidad de la técnica moderna exige una enorme inversión que es unas 60 veces superior a la que se necesitaba en aquella época en que iniciaron la Revolución Industrial aquellos países. 

Otra cuestión:  casi todas las máquinas rudimentarias con que empezaron la Revolución Industrial las podían producir en el país, de manera que Inglaterra y Francia importaban aproximadamente el 1,5% de los equipos que emplearon, importaban el 1,5%. 

Los países subdesarrollados, dada la complejidad técnica de una máquina moderna, tienen que importar no menos del 90% de las máquinas que necesitan —y está claro que no es lo mismo fabricar un coche que una locomotora. 

Es decir que las primeras máquinas con que iniciaron su desarrollo industrial las construían dentro del país.  Hoy día cualquier industria que necesita un país subdesarrollado tiene las máquinas que importarlas y pagarías a un costo alto porque es necesariamente y obligadamente costosísima esa máquina, y le cuesta 60 veces más de lo que le costaba al país los equipos por obrero a trabajar; y no solo eso:  esa misma complejidad técnica exige obreros calificados, y especialistas que deberán ser preparados en un largo número de años, mediante costosos programas de preparación. 

No son, por supuesto, los únicos problemas ni mucho menos.  Pero señalando algunos que sirven para explicar el fenómeno actual, los insalvables escollos que encuentran esos países del mundo subdesarrollado. 

Hay otra cuestión que se tiene en cuenta y es que en muchos países subdesarrollados, pues sectores de la población se dedican a muchas actividades no productivas, que van desde la burocracia, actividades comerciales, de manera que una parte muy alta de la población y de los recursos se invierten en esas actividades.

Esto es hablando objetivamente de los problemas, las dificultades objetivas.  Ahora bien:  vienen las subjetivas:  sistema social, régimen político, explotación feudal de la tierra, gobiernos oligárquicos de fuerza impuestos por el imperialismo o el neocolonialismo, dominio de la economía por los monopolios imperialista s, saqueo de los recursos naturales, saqueos incluso de los recursos técnicos.  Y uno de los problemas más serios es el analfabetismo, tenemos que en 1950 el 90% de los países del mundo subdesarrollado tenía más de un 50% de analfabetismo, ¡más de un 50% de analfabetismo! 

Desde luego la comprensión de estas cosas nos puede dar una conciencia más clara de los crímenes monstruosos que los imperialistas cometen con el mundo:  del monstruoso crimen que significa la pol1tica imperialista represiva del movimiento revolucionario, que impone la agresión, impone la guerra, fabrica gobiernos títeres de toda índole.  ¿Para qué?  Para mantener al mundo en esta situación.  ¿Y por qué?  Por satisfacer los intereses de las oligarquías financieras de esos países. 

Porque ya cuando en país ha alcanzado la industrialización, su nivel de vida en una parte considerable depende o dependerá de la productividad del trabajo, del equipamiento de su industria, de manera que le permitirá alcanzar ya una alta producción per cápita. Y, desde luego, aun subsistiendo todos los privilegios y la explotación del hombre, no es lo mismo la vida de un obrero en un país capitalista desarrollado, que la vida de un campesino o un obrero en un país capitalista subdesarrollado. 

Estados Unidos no solo dispone de una industria moderna técnicamente equipada con alta productividad y no solo sustrae los recursos naturales y no solo extorsiona y explota a una gran parte del mundo mediante sus empresas monopolistas, mediante el intercambio desigual, sino, que además, sustrae técnicos al mundo subdesarrollado. 

De manera que aquí hay un dato:  que de 43 000 ingenieros que emigraron a Estados Unidos entre 1949 y 1961, 60% procedían de países subdesarrollados, ¡subdesarrollados!  Recuerden las cifras:  incremento de la población, producto bruto, increíbles dificultades actuales para un país subdesarrollado, y encima de eso, de 43 000 ingenieros que emigraron a Estados Unidos, en un período de unos 12 5 13 años, 60% procedían de países subdesarrollados.  De los 11 206 emigrantes de Argentina a Estados Unidos, entre 1951 y 1963, 50% eran ingenieros calificados; la mitad de 11 206 emigrantes argentinos, 50%, eran ingenieros calificados. 

Porque, desde luego, en esos países como no ha habido revolución, seleccionan muy bien las personas a las que les dan ingreso.  No es como aquí que se llevan a lumpens, burgueses, latifundistas, esbirros, toda clase de gente, aquí no han podido seleccionar mucho.  De los países de América Latina autorizan contado número de personas y seleccionan técnicos altamente calificados. 

En 1950 emigraban a Estados Unidos desde todo el mundo 1 500 ingenieros y científicos.  En 1967 emigran a Estados Unidos a un ritmo de 6 000 ingenieros y científicos por año.  De manera que Estados Unidos, prevaliéndose de sus enormes recursos económicos, saquea al mundo de los cerebros científicos y técnicos, y sobre todo al mundo subdesarrollado. 

y esta es una situación de la cual no solo se resiente el mundo subdesarrollado, sino que Europa, a pesar de esas cifras, a pesar de ese estándar de vida, a pesar de ese desarrollo, a pesar de su tecnología, se empieza a resentir porque comienza a quedarse atrás con relación a Estados Unidos.  Porque Estados Unidos le saquea los técnicos contra cuanta industria puede en Europa; incluso invierten solo el 10% del valor de la empresa, porque no es que compren con dinero americano que lleven a Europa, sino que como se han apoderado de la tecnología más avanzada movilizan en la propia Europa el capital que necesitan para sus inversiones. 

Y ese fenómeno lo hemos observado nosotros a cada rato:  que si compró una fábrica italiana, que si compró una fábrica española, que si compró una fábrica inglesa o francesa o de cualquier país.  En algunas ocasiones, como nos ocurrió con las combinadas arroceras, se creó prácticamente un problema social, porque un tipo de combinadas arroceras que tratamos de adquirir en Europa y que estuvo discutiéndose con una fábrica en Bélgica al final fue imposible, y no obstante que los obreros estaban parados no vendieron las máquinas.  Los obreros eran partidarios, y no las vendieron, porque una empresa norteamericana poseía acciones en esa fábrica.  Y cuando una empresa norteamericana posee acciones en una fábrica de Europa quien manda en esa fábrica no es el gobierno del país de Europa de que se trate, quien manda es la Secretaría de Estado norteamericana, la Secretaria de Comercio, el gobierno norteamericano. 

Y Europa se resiente de cómo Estados Unidos adquiere su industria, penetra, saquea de los mejores técnicos el país y realiza una política de penetración que amenaza dejar a Europa a la zaga de Estados Unidos. 

Hemos visto, o tratado de ver, o de tener una visión panorámica de estas realidades de las cuales no se habla en los manuales, como no se habla de algunas cuestiones muy importantes como es el problema del intercambio desigual mediante el cual el mundo desarrollado contribuye o de alguna manera saquea al mundo subdesarrollado. 

La situación en concreto de Cuba, país que inicia su desarrollo económico después de la Revolución.  El ritmo de crecimiento de la población de Cuba durante los últimos cinco años promedió un incremento del 2,3% por año.  Esta cifra es de tres a cuatro veces más del ritmo que tenían los países industriales cuando comenzaron su desarrollo. 

En 1953 el 36,3% de la población tenía menos de 15 años, en 1967 el 37,9% de la población tenía menos de 15 años; en 1953 el 6,9% de la población tenía más de 60 años, en 1961, como consecuencia del aumento del promedio de vida, el 7,2% de la población tiene más de 60 años.  Estas cifras son aparentemente reducidas, del 36,3% al 37,9%, del 6,9% al 7,2%. 

Pero verán ustedes cómo incide en el porcentaje de la población activa.  Considerando entre 15 y 60 años los límites de la población en edad de trabajar, el cambio de estructura en las edades significa que en 1967 tenemos 226 000 personas menos en edad de trabajar de la que tendríamos si la estructura de la población fuese igual a la de 1953, Es decir que si tuviéramos ahora la misma estructura de población de 1953  —36,3% de menos de 15 años y 6,9% de más de 60—, tendríamos       226 000 personas más entre la edad de 15 y 60 años; por un lado el incremento de la población y por otro el promedio de vida, hace que haya más de 200 000 personas menos en edad de trabajar. 

Para 1970, según cálculos estimados, la población alcanzará la cifra de 8 349 millones de habitantes, es decir, 8 349 000 personas en 1970; de menos de 5 años habrá 1 214 000 personas; de 5 a 9 años, 1 125 000 personas 1 de 10 a 14 años, 916 000 personas.  De manera que será para 1970, 3 255 000 personas de menos de 15 años, es decir el 39% de la población de Cuba.  Calculen ustedes cómo hay que incrementar la producción, la producción de leche, la producción de alimentos, la producción de todo, para una población cuyo porcentaje crece, una parte de la población.

Ahora bien, con un incremento del 2,3% de población por año y un porcentaje de casi el 40% de la población constituida por personas menores de 15 años, el esfuerzo que deberá hacer necesariamente nuestro pueblo es considerable.  Tan solo para compensar el crecimiento de la población es necesario invertir no menos del 12% del producto bruto nacional disponible, para compensar los crecimientos; para crecer a ritmo de 1% y duplicar el ingreso en 80 años, digamos, no menos del 16% del producto bruto; y para desarrollar la economía a ritmo de no menos del 5% de incremento del producto bruto per cápita y año, el 30% del producto nacional bruto disponible.  Y este esfuerzo realizarlo fundamentalmente con la población activa del país, es decir, aproximadamente la mitad de la población descontados los niños y las personas de más de 60 años. 

Naturalmente nosotros damos algunos índices.  ¿Cómo se comporta en general en el mundo la inversión que hay que hacer?  Esto no quiere decir que ocurra de una manera exacta, matemática, todo depende de dónde se haga la inversión.  En la agricultura tenemos nosotros muchas más posibilidades, porque es un recurso natural disponible, cuestiones de clima, no se necesita en el desarrollo de la agricultura el mismo nivel de técnica que en una siderurgia, digamos, no necesita el mismo nivel de inversiones.  En fin, hay un campo u otro campo donde la inversión es más o es menos.  Pero doy ideas, que es la única forma de explicar más o menos cómo se comporta el desarrollo de un país, los obstáculos que tiene, el crecimiento de la población, la influencia que tiene; en fin, una idea de las inversiones que hay que hacer.  Invertir en eso es dejar de consumir eso.  Un buen ejemplo entre nosotros:  las divisas de que disponemos.  Si las dedicamos todas a consumo y nada a comprar una máquina, un equipo de riego, o maquinaria para hacer drenajes, para hacer obras hidráulicas, el resultado es clarísimo:  comemos hoy y seguro que no comemos el año que viene, y cada vez menos, ¡cada vez menos!, con un crecimiento de la población y cada vez más dependientes de los factores climáticos y de imponderables de todo tipo.  Eso es claro. 

Ahora bien:  ¿En estos años cómo han crecido las inversiones?  En 1962 las inversiones estatales fueron de 607,6 millones; en 1963, 716,8; en 1964, 794,9; en 1965, 827,1; en 1966, 909,8; en 1967, 979 millones; 1968 se calculan 1 240 millones de pesos.  En 1967, uniendo las inversiones estatales a otras acumulaciones, como es por ejemplo el incremento de la masa ganadera —que no se sacrifica para incrementar esa masa—, aumento de la masa ganadera, incremento de inventario, etcétera, el país dedicó al desarrollo, el 27,1% del producto bruto disponible; esto incluido los recursos del país e incluso los recursos externos que se movilizan.  Es decir, si hay un crédito se puede comprar un buldócer, o puede comprarse leche en polvo, una de las dos cosas; crédito significa pagos que hay que hacer más adelante.  Y los que den su vuelta por el Malecón saben cuántas máquinas están entrando en este país; y lo más importante no es eso.  ¿Cuánto rinde una máquina que entra hoy a este país, organizadas en brigadas, con disciplina militar, con un mantenimiento óptimo?  Es incomparablemente más que en cualquier otro momento. 

En 1968 alcanzará aproximadamente el 31% del producto bruto nacional disponible.  Creemos que ningún país subdesarrollado esté realizando actualmente este esfuerzo ni remotamente, ¡ni remotamente!  No importa todavía que los resultados no se vean, porque las inversiones que se están haciendo en Nuevitas llevan años construyéndose, y recién este año empieza a funcionar la primera fábrica de cemento, la fábrica de cemento de Siguanea, la construcción de la planta de fertilizantes de Cienfuegos, de Nuevitas; inversiones como la represa El Mate, unos cuatro años construyéndose, cerrada en el mes de agosto; todavía no nos ha producido una gota de agua, pero están ahí en un embalse de 250 millones de metros cúbicos, que esperamos que este año agarre bastante agua y pueda servir ya para regar extensas zonas. 

Hemos estado haciendo grandes esfuerzos, las enormes inversiones que ha hecho el país en la educación, en las universidades, en los planes de enseñanza, ese esfuerzo que comenzó desde la alfabetización para empezar de cero prácticamente, esos esfuerzos que ha ido haciendo el país, y que no importa que los frutos de ese esfuerzo sostenido no se vean todavía.  Hay que decir que en estas inversiones no está calculado lo que significa el trabajo voluntario; es decir, todo lo que tenemos de trabajo voluntario es en incremento de todas estas cifras que les hemos señalado.  Esos cientos de miles de personas que se han movilizado un día u otro, a llenar bolsas de café, a sembrar, a trabajar, a abrir huecos, los que están trabajando a lo largo y ancho del país en movilizaciones similares, cada esfuerzo que hacen, cada mata que siembran, es un esfuerzo adicional a este 31% del producto bruto nacional dedicado al desarrollo.  Y este país lo verá algún día con profunda satisfacción, y con profunda satisfacción se alegrará de lo que hace hoy. 

Porque es cierto que se trabaja para el futuro, pero no solo se trabaja para las generaciones futuras, sino que en cierto sentido esta generación tendrá oportunidad de ver los resultados de su trabajo de hoy.  De eso no hay dudas. 

¿Cuál es, en líneas generales, el estado de la educación?  Hay una matrícula total de 2 193 741 personas estudiando, entre niños, medios, adultos; internos hay aproximadamente 250 000; seminternos, 150 000. 

Hay un dato, por cierto, que no corresponde a este momento de la exposición, pero que es lamentable que quede totalmente en el olvido, y está relacionado en parte con esto, cuando hablábamos de los problemas del abastecimiento. 

Tenemos, por ejemplo, que en 1965 en servicios sociales, es decir, de educación:  en 1965 se distribuían alimentos a 156 300 personas; en 1968 ascienden a 389 300, que comprende a los internos, seminternos. 

Salud y asistencia social:  en el año 1965, 62 300; 1968, 108 500. 

Recreación y deporte:  900 en 1965; 16 800 en 1968. 

Está también Flota pesquera y tripulantes de barcos, que ha aumentado de ó 300 a 9 400; y los empleados de esos centros, que aumentaron de 30 600 a 50 500, el personal que atiende a las escuelas, a los internados. 

Zafras y otras movilizaciones:  en 1965, 228 000; en 1968, 397 000. 

Comedores obreros:  en 1965, 130 400; 1968, 544 000.

De manera que aparte de la distribución en la libreta, de 626 300 en 1965, se sirven actualmente 1 529 200 raciones alimenticias diarias por estos conceptos, ha aumentado aproximadamente un millón de personas. 

Solamente los de educación equivalen, si mal no recuerdo, como a un 80% de la población de la provincia de Matanzas.  Un millón quinientas veintinueve mil personas son aproximadamente tres veces la población de la provincia de Matanzas.  Y el incremento desde 1965 ha sido de 626 300 a 1 529 200 por esos conceptos. 

Si se hacen las movilizaciones de cualquier tipo en cualquier lugar, hay que servir la comida.  Esto no incluye defensa ni orden interior. 

Por eso, al hablar del estado de la educación, recordé esos datos. 

Enseñanza primaria:  1 391 478 matriculados; enseñanza secundaria:  177 087, de los cuales secundaria básica, 160 308, preuniversitarios, 16 779; enseñanza técnica y profesional:  45 612, de escuelas, institutos tecnológicos industriales, escuela de pesca, etcétera; formación de maestros primarios, 18 121; universidades, 34 532; adultos estudiando, Educación obrera y Campesina, superación de la mujer, 405 612; otros, 7 092. 

Institutos tecnológicos obreros:  46 595 alumnos; escuelas juveniles agropecuarias, 28 832; escuelas talleres de construcción, 10 663; ITM,      1 626; Ministerio de Salud Pública, 6 060; escuela superior de educación física y deporte, 2 462; en círculos infantiles hay 33 622. 

Progresión de los estudiantes de primaria:  1 391 478; se aumenta en 196~ a 1 443 000; y en 1974-75 llegará a 1 636 698 alumnos de primaria, con enormes necesidades de maestros, porque por muchos maestros, cursos de maestros populares, de las Minas de Frí0, de Topes de Collantes, no alcanza el volumen. 

Hay todavía cierto ausentismo.  Por ejemplo, de la población en edad escolar de 6 a 12 años, hay aproximadamente todavía de 50 000 a        100 000 niños que no van a la escuela.  Así que tenemos una hipoteca ahí ya formándose para el futuro:  de 50 000 a 100 000 que no van a la escuela. 

Los estudiantes de nivel medio en total actualmente son:  240 820.  Estas cifras son ya realmente respetables.  Será de 269 000 en 1970, y alcanzará la cifra de 530 000 en 1974 ó 1975. 

No se incluyen aquí estudios dirigidos ni las proyecciones de los institutos obreros que, naturalmente, en la medida en que ya todos los centros de enseñanza superior se nutran de las escuelas primarias y del sistema escolar, irá disminuyendo el peso de esas instituciones. 

Esa es la situación de la educación, donde se ha hecho un enorme esfuerzo y todavía ese esfuerzo no es suficiente.  El Ministerio va a conceder ahora unas 40 y tantas mil becas para distintos estudios y se esfuerza en resolver el problema de encaminar a los jóvenes hacia las actividades que los necesitamos. Porque se necesitan en una serie de especialidades en un número cada vez mayor de estudios, y sobre todo muy importante el problema de los maestros. 

Para resolver eso será necesario acudir en masa a la televisión.  Incremento tan considerable de estudiantes de nivel medio y preuniversitario es imposible sostenerlo si no se acude a un medio técnico como la televisión, porque no habrá de ninguna forma y será imposible formar profesores para esa enorme masa de estudiantes que crece a un ritmo tan acelerado. 

Ya se están haciendo las primeras experiencias con la televisión, y creemos que vamos a ser uno de los primeros países en introducir la televisión como formidable instrumento de educación.  Hemos tenido dos estaciones potentes, y la educación ha estado relegada en un canal que apenas cubre todo el país. 

y en el futuro cualquier inversión en televisión debemos hacerla para la televisión educativa, y establecer institutos tecnológicos y verdaderas universidades en el futuro, porque el futuro nos plantea como una necesidad vital de los problemas del mundo moderno el estudio ininterrumpido prácticamente de por vida.  Y pueblo que no haga eso se estanca, se queda atrás, se queda a la zaga del resto del mundo.  Emplear la televisión al máximo como instrumento de educación y para apoyar ese enorme movimiento educacional, teniendo en cuenta la escasez tremenda que tenemos de cuadros profesorales. 

Decíamos que nuestro pueblo hace un gran esfuerzo; sin embargo, no creemos siquiera que haya sido esta la generación de cubanos a la que le haya tocado hacer el esfuerzo máximo.  otras generaciones de cubanos, como la generación cuya épica e histórica jornada conmemoramos este año, con el primer centenario del inicio de la lucha por la independencia de este país... 

Tal vez no lleguemos a comprender con toda claridad cuánto le agradecemos a aquella generación que señaló un camino de lucha en una época que había también los autonomistas, los reformistas y hasta incluso los anexionistas y se levantaron en armas.  Porque parece que ya en aquella época también se discutían las vías y los caminos y había charlatanes de todo tipo que rehuían el reto de aquella hora.  Y aquella generación combatió la años, combatió 30 años y ni siquiera vio la independencia. 

La generación de los primeros años de la república, que vio al país capitidisminuido por la Enmienda Platt, con el derecho constitucional de intervenir de las fuerzas yankis, fuerzas que no necesitan de cláusulas constitucionales para perpetrar sus fechorías.  Incluso aquellas generaciones no conocieron muchas de las cosas que hoy tiene nuestro pueblo como cosas reales. 

Hemos hablado del desarrollo económico y nuestro país en estos años ha adquirido un considerable desarrollo social, liquidación virtual del.  analfabetismo, oportunidad de estudiar a todo joven, de trabajar a todo joven y a todo ciudadano; posibilidades deportivas, posibilidades sociales, posibilidades de vivienda, posibilidades de salud, sinnúmero de posibilidades que no conocieron o no pudieron disfrutar las generaciones de cubanos que precedieron a esta generación. 

Esta generación hace un gran esfuerzo y deberá estar dispuesta a hacerlo más todavía si las circunstancias lo exigen. 

Mas cuando decimos esta generación de cubanos, ¿a quiénes nos referimos?  ¿A todos los cubanos absolutamente?  ¡No!, porque eso sería falso, eso sería mentiroso.  Es una parte considerable, sí, pero una parte del pueblo la que lleva el peso principal de esta batalla épica por el desarrollo del país.  No todo el pueblo. 

Decíamos que habíamos sido demasiado benévolos, demasiado, incluso, generosos, porque en nuestra sociedad mientras cientos de miles, incluso millones trabajan donde sea y se van a cortar caña o en el Cordón de La Habana o en cualquier parte a lo largo y ancho del país, hay todavía un considerable número de personas que no participa para nada en este esfuerzo.  Y en cierto sentido, convocamos a la masa a trabajar para ella y también para los que no trabajan, también para los vagos, también para los parásitos, también para los privilegiados, también para cierta modalidad de explotadores que aun subsisten en nuestro país. 

Si de algo se puede reprochar a esta Revolución no es ni mucho menos de haber sido extremista sino en todo caso de no haber sido lo suficientemente radical.  Y no debemos perder oportunidad ni dejar pasar la hora ni el momento de radicalizar cada vez más a esta Revolución.  Y hay que acabar de hacer un pueblo revolucionario (APLAUSOS). 

Subsiste todavía una verdadera nata de privilegiados, que medra del trabajo de los demás y vive considerablemente mejor que los demás, viendo trabajar a los demás.  Holgazanes, en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocito cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días, violando la ley y violando la higiene, violándolo todo, mientras ven pasar los camiones de mujeres a trabajar al Cordón de La Habana o a recoger tomate en Güines o en cualquier parte (APLAUSOS). 

Si mucha gente se preguntara qué clase de revolución es esta que permite semejante clase de parásitos todavía a los nueve años, tendría toda la razón de preguntárselo. 

Y creemos que debemos ir proponiéndonos, firmemente, poner fin a toda actividad parasitaria que subsista en la Revolución (APLAUSOS). 

Veamos por ejemplo cosas increíbles, que solo cuando se analizan a fondo se descubren en toda su profundidad.  Por ejemplo, en La Habana quedan, en esta capital de la República, ganando dinero a troche y moche, consumiendo de todo, 955 bares privados.  Y ciertamente, bares, mientras menos queden, privados o públicos, mejor (APLAUSOS). 

Nadie es aquí enemigo de la alegría de nadie, nadie es enemigo de que el pueblo pueda disfrutar de la recreación, divertirse.  Pero el problema es que este pueblo ahora tiene tareas mucho más importantes que esa, mucho más vitales.  Y nosotros mencionábamos el esfuerzo que este país debe realizar.  ¡Y estos son años de trabajo!  ¡Y mientras no nos acabemos de dar cuenta de eso con toda claridad, partiendo de estas verdades que hemos estado exponiendo, no habremos acabado de adoptar correctamente y en toda su magnitud la 1ínea correcta de la Revolución! 

¡Novecientos cincuenta y cinco bares!  No les voy a leer la historia de estos bares por distintas razones, pero aquí tenemos muchas investigaciones sobre esos bares:  quiénes son, qué compran, dónde compran, cuanto venden, cuánto ganan, qué hacen, quiénes se reúnen, qué hablan (APLAUSOS)...  Y ni ellos se imaginan...  Por sus nombres y todo.  Pero siempre, por no someter a más trauma del necesario a nadie, y porque siempre el que más y el que menos tiene familia, no vamos a sacar a relucir aquí historias ni nombres.  Baste decir en términos generales. 

“Bajo la orientación del Partido se ordenó efectuar una serie de investigaciones y análisis estadísticos del material recopilado por los distintos compañeros, a fin de poseer un conocimiento más concreto sobre el problema y abordar soluciones que tengan presente el carácter social y económico de nuestra Revolución. 

“Estudios realizados por militantes del PCC, obteniendo información de los regionales Plaza, Centro Habana, Guanabac0a, Boyeros, Mariana0 y Diez de octubre. 

“Para este estudio los militantes realizaron todo tipo de investigaciones, cooperando con ellos los compañeros del frente de Vigilancia de los CDR.  Estos estudios, debido a los métodos utilizados, no podríamos conceptuarlos como una verdadera muestra estadística que nos represente fielmente el universo, pero es indudable que su contenido será provechoso para una comprensión de la magnitud del problema, que podrá guiar a acciones futuras. Por su importancia política, adjuntamos los casos estudiados por los militantes. 

“Resultado de las investigaciones, tipos de ventas, cuadro No.1.  Como puede apreciarse en este cuadro, el tipo de venta más sobresaliente es el de bebidas alcohólicas.  Y según se pudo conocer por los compañeros que realizaron el trabajo, la empresa estatal hace más de cuatro meses que no les suministra bebidas, siendo el regional de más alto porcentaje Centro Habana, con el ciento por ciento. 

“Entrada bruta y ganancia.  El 16% tiene una entrada diaria al menos de 50 pesos (10, 25, 30 ).  El 43 % tiene una entrada de 50 a 99 pesos diarios, y el 41% más de 100 pesos” —y algunos más de 200 pesos diarios.  Las entradas brutas. 

“Ganancias.  El 55% una ganancia de menos de 25; el 13%, 25 a 49 pesos diarios; y el 32% másde50 diarios; 50, 100, 150 y hasta 300... 

“Actitud revolucionaria, moralidad, servicio social y otras entradas: 

“Actitud revolucionaria.  El 72% mantiene una actitud contraria a nuestro proceso revolucionario. 

“Clientela.  El 66% de la clientela que frecuenta estos lugares son elementos antisociales. 

“Servicio social.  Ninguno de estos establecimientos presta servicios de beneficio a la población, siendo su porcentaje de un 78%” —es decir, de los que ni siquiera prestan algún servicio. 

“Otros negocios.  El 28% de los dueños de los bares tienen otros negocios. 

“Fuente de suministro.  En los bares investigados se pudo comprobar que el 66% compra ilegalmente, existiendo siete bares los cuales no tienen especificado qué tipo de suministro tienen. 

“Resumen.  Resultado del estudio realizado en los bares privados: 

“Ilegalidad en la compra de bebidas alcohólicas, mala actitud revolucionaria tanto de los dueños como de los empleados, clientela antisocial, mal servicio a la población.

“Recomendaciones:  Deben ser intervenidos o cerrados” (APLAUSOS).  “Al intervenirse no deben seguir funcionando como tales, debe hacerse un estudio de las necesidades de la zona.  Muchos de estos establecimientos están ubicados en locales que originalmente eran viviendas y se les puede dar nuevamente ese uso.  La mayoría de estos bares tienen buenos equipos de refrigeración, los que pueden brindar buen servicio bien en comedores o en otros centros estatales”. 

Una investigación en general sobre los comercios privados de La Habana. 

“Resultado de las investigaciones del Partido. 

“Legalidad.  De los 6 452 comercios privados encuestados en La Habana Metropolitana, 1 819 carecían de autorización legal para su operación.  Esta cifra representa el 28,2% del total de comercios” —es decir que casi la tercera parte de estos comercios eran ilegales. 

“Los regionales de Boyeros y Plaza de la Revolución fueron los que mayor porcentaje de ilegalidad presentaron:  41% en Boyeros, 38% en Plaza.  El más bajo porcentaje corresponde a Centro Habana, donde solo el 20% de los comercios privados carecían de documentación legal. 

“En las 60 investigaciones realizadas por la administración municipal, los porcentajes de ilegalidad son más bajos:  solo el 10%. 

“Condiciones higiénicas.  Prácticamente la mitad de los comercios tenían condiciones higiénicas no buenas, es decir que fueron clasificadas como regulares o malas condiciones higiénicas.  De los 6 102 comercios que informaron el dato, tenemos 2 471 regulares, y en 567 sus condiciones higiénicas eran malas.  Los comercios encuestados en Diez de octubre fueron los que más desastrosas condiciones sanitarias presentaban; casi las 2/3 partes, 61,9%, tenían malas o regulares condiciones sanitarias.  Sin embargo, en Plaza de la Revolución y Guanabacoa, presentaban condiciones no buenas aproximadamente la tercera parte de los comercios que entraron en la encuesta. 

 “Salida del país.  Otro de los datos investigados se refiere a los futuros apátridas.  La solicitud del permiso de salida del país fue consignada en 499 individuos de los 8 508 investigados. 

“Los porcentajes más altos con solicitud de permiso de salida corresponden a los regionales de Guanabacoa, Marianao y San José, mientras que el mas bajo porcentaje lo representa Centro Habana. 

“En los datos obtenidos sobre puestos de fritas y otros timbiriches análogos, se pudo apreciar a través de los informes que un gran número de individuos que intentan dejar el país realizan este tipo de negocio, que al mismo tiempo que les producen abundantes entradas les permiten establecer relaciones continuas con lumpen y otros elementos antisociales y contrarrevolucionarios. 

“Estado físico de los propietarios.  Aproximadamente las dos terceras partes de los propietarios de comercios privados tenían estado físico aparentemente bueno, con cifras extremas que van desde 59,6 en el regional Diez de octubre al 77,8 el regional Guanabacoa. 

“De los 6 176 casos informados fueron consignados 3 914 en buen estado físico. 

“El 8,8 de los propietarios poseían estado físico clasificado como malo, mientras que los imposibi1iltiados alcanzaron el 3,3%.  ... 

“El 24,6 tenía regular estado físico, o sea, que casi el 90% está clasificado como bueno o regular. 

“Otras características.  Se investigó también el número de dueños que trabajaban directamente en el negocio y se alcanzó la cifra en La Habana Metropolitana de 87,6, o sea, que 12,4 de los propietarios se dedican a recibir las utilidades, no aportando esfuerzo físico en el negocio. 

 “De estas propiedades, según la investigación, el 14,9% percibe otras entradas además de las del negocio investigado, siendo la cifra más alta en el regional Boyeros, donde el 22,4% de los propietarios tienen otras entradas. 

“En el estudio de las 60 investigaciones realizadas por la administración municipal, el 80% de los propietarios vive solo del negocio; el carácter de explotadores de estos dueños de comercio privado se aprecia al analizar los datos referentes a la posesión de empleados en el negocio, lo que sucede en el 31,1%, casi la tercera parte de los comercios investigados.  El porcentaje más alto es Centro Habana, donde el 40% de los propietarios tienen empleados a quienes explotan.  Este índice es más bajo en el regional Boyeros. 

“Se analizó además si el núcleo familiar del propietario poseía otras entradas, lo cual sucede con el 27,9 de los casos, con variaciones máximas del 18% en el regional Guanabacoa y él 35,2% en el regional Boyeros. 

“Integración política.  Este dato se investigó en 2 056 propietarios de comercios privados en La Habana Interior por la administración municipal, así como también por la administración municipal en La Habana Metropolitana y en la encuesta específica de timbiriches con resultados muy disímiles. 

“El porcentaje mayor de no integrados a la Revolución corresponde a los dueños de puestos de fritas, donde de 41 individuos que consignaron el dato 39, es decir, 95,1% era contrarrevolucionario. 

“En Habana Interior el porcentaje de no integrados alcanzó la cifra de 77,7%, siendo destacado el regional San José, con el 80,7% de propietarios no integrados en ningún organismo político de masas. 

“En la encuesta realizada por la administración municipal, el porcentaje de no integrados disminuyó. 

“La conducta moral y social que va aparejada con la actitud revolucionaria fue valorada en la encuesta de los timbiricheros, donde de 18 individuos que consignaron el dato, 18 eran elementos antisociales y amorales. 

“En el cuadro número 9 se analiza el tiempo que llevan los propietarios trabajando en el comercio.  El 10,2% de los propietarios de Habana Interior tiene menos de un año en el negocio.  El 36,0% menos de ocho años, o sea que se establecieron después del triunfo de la Revolución. 

“En San José es donde este porcentaje alcanza la cifra mayor de 57,7%.  Es decir que en San José más de la mitad de los propietarios se establecieron después del triunfo de la Revolución. 

“El porcentaje más bajo lo presenta Mayabeque con 35,7%. 

“En el estudio realizado por la administración municipal de La Habana Metropolitana, el 51,7%. 

“Análisis específico de los friteros.  En este trabajo se estudiaron en forma especial un grupo de timbiricheros e individuos que realizan la venta de fritas y otras materias alimenticias.  El producto más vendido es la tortilla, generalmente pan con tortilla de huevo.  De los 50 establecimientos investigados se expendían tortillas en 43, esto se concibe por la fácil adquisición del producto.

“Le sigue en segundo lugar la venta de croquetas y minutas de pescado, y después las fritas.  En menor número se expende papas rellenas, frituras y sardinas. 

“En otros incluimos camarones, pescados, calamares, hamburguesas, guarapo, cigarros y fósforos, batidos, dulces, café, refrescos. 

“El trabajo realizado en estos casos por un grupo de militantes es de extraordinario interés.  Estos estudios ponen de manifiesto la importancia política que tiene atender la solución de los problemas que crean esta infraestructura mercantilista y que surge en aquellos casos en que los organismos del Estado no dan un servicio adecuado al pueblo.  El lumpen encuentra su medio adecuado para lucrar y vivir dentro de todos los vicios y explotando a los demás. 

Anexamos 10 casos que demuestran claramente este problema. 

“Venta bruta y ganancia.  La entrada bruta de los timbiricheros adquiere características insospechadas.  El 20% de los puestos tienen una venta bruta por encima de 100 pesos diarios, el 35,5% una venta diaria de 50 a 99 pesos; mientras que el 44,5% vende diariamente menos de 50. 

 “En Centro Habana todos los centros investigados venden más de 50 pesos. 

“La ganancia percibida diariamente corre parejo con estas entradas.  El 20% de los dueños ganan más de 50 pesos diarios, y más de 25 pesos lo ganan el 53,3% de los timbiricheros. 

“Esta ganancia se explica por la gran diferencia existente entre el precio de producción y el precio de venta, así como el volumen de la venta.  Como ejemplo citamos el de un puesto de fritas de la Calzada de Luyanó que vende más de 200 piezas diarias.  Croquetas:  costo de producción, 8 centavos; precio de venta, 20 centavos, 150% de ganancia.  Fritas:  costo de producción, 8 centavos; precio de venta, 20 centavos, 150% de ganancia.  Minutas:  10 centavos; precio de venta, 35 centavos, 250% de ganancia.  Tortillas:  11 centavos; precio de venta, 30 centavos, 173% de ganancia. 

“La venta promedio diaria fue de $66,40 y la utilidad de $43,57, sobre $22,83 precio de costo. 

“Características de la explotación.  E;L 46% de los propietarios trabaja por cuenta propia; pero existe otro 44% que posee empleados a sus órdenes, y aun en ocasiones el dueño no trabaja personalmente sino que pasa solo a recaudar el importe de la venta.  Un 40% tiene el puesto en arriendo, pero además explotan empleados. 

“Por último, un 10% mantiene el negocio en sociedad con otro individuo, a veces un familiar. 

“En relación con la procedencia de la mercancía, el 20% de los propietarios, según el estudio, aparece que su materia prima la obtienen legalmente a través de cuotas fijadas por el MINCIN o utilización de su cuota familiar. 

“Otro grupo, el 18%, se abastece en forma ilegal que va desde la compra de materia prima en bolsa negra hasta el robo de manteca en panaderías y trasiego ilegal de aceite de las bodegas, aun bodegas estatales.  Otros se abastecen en el campo, comprando los productos a sobreprecio.  El tipo más común de obtención de mercancía es mixto, utilizando los canales legales así como la compra ilegal. 

“En el cuadro número 15 se aprecia que el 18% de los propietarios poseen otros negocios, cargos o entradas, además del que le produce el puesto de fritas.  Es coman el tipo de propietario que entra en cualquier tipo de negocio de compraventa.  Algunos trabajan en centros laborales estatales mientras que otros reciben algún tipo de pensión o retiro. 

“Resumen y conclusiones:  presentamos el resultado de las investigaciones realizadas por las administraciones municipal y provincial y el Partido con relación a los comercios privados, en los cuales resulta la siguiente característica: 

“a) Falta de legalidad de estos negocios.  Las malas condiciones higiénicas imperantes.  La baja integración de los propietarios a la Revolución.  Las condiciones de vida antisocial.  Los sucios negocios, el robo y el soborno en la obtención de la materia prima. 

“Resalta que San José tiene el mayor porcentaje de no integrados, el mayor porcentaje de propietarios con actividades contrarrevolucionarias y el mayor porcentaje de puestos establecidos después del triunfo de la Revolución. 

“Recomendaciones:  prohibición absoluta por el MININT, el MINSAP, y el Poder Local de la apertura de nuevos establecimientos de este tipo.  Debe irse a la supresión gradual de estos tipos de comercio, garantizando al pueblo mediante el Poder Local y el INIT el establecimiento de alimentos similares con una mayor calidad e higiene. 

“Para ello se proponen tres fases consecutivas...” Proponen muchas fases, podíamos ahorrar algunas de ellas. 

En general, ¿vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches?  (RISAS)  No se trata ni siquiera de la incidencia económica, a pesar de los evidentes resultados de todos estos negocios. 

¿Hay algún timbiriche por ahí?  ¿Lo van a entregar...? 

“El sector privado vende, a través de las bodegas privadas, 77 millones de pesos, de un total de 248 961 703”. 

Realmente se ha hecho un estudio de todo el país.  Nosotros hablábamos de este problema cuando el 26 de julio y velamos cómo ese tipo de negocio aumentaba, cómo crecía año por año, cómo crecía la cantidad de ingresos y de ganancias, el número de gente que abandonaba un tipo de trabajo productivo para irse a buscar ese tipo de negocio, los problemas higiénicos.  Porque hay por aquí, incluso, un estudio de Salud Pública donde habla del problema higiénico que significa todo eso, lo tienen estudiado.  Los problemas de los muchachos, cómo sacaron muchachos de las escuelas, la corrupción, el soborno, actividades al margen de la ley de todo tipo, la ilegalidad. 

¡Señores, no se hizo una revolución aquí para establecer el derecho al comercio!  Esa revolución ya la hicieron en 1789, fue la época de la revolución burguesa —el que más y el que menos leyó algo de eso—, fue la revolución de los comerciantes, de los burgueses.  ¿Cuándo acabarán de entender que esta es la Revolución de los socialistas, que esta es la Revolución de los comunistas?  (APLAUSOS)  ¿Cuándo acabarán de entender que nadie derramó aquí su sangre luchando contra la tiranía, contra mercenarios, contra bandidos, para establecer el derecho a que nadie ganara, vendiendo ron, 200 pesos, o 50 pesos vendiendo huevos fritos o tortillas, mientras las muchachas que trabajan en esos lugares ganan el modesto salario, el modesto ingreso, que le permite hoy la economía de nuestro país y el desarrollo de nuestra economía?  ¿Quién ha dicho eso? 

Y de nada valen advertencias, y de nada vale esa realidad.  Están apurando la última gotica.  Mientras subsista el privilegio, aferrados al privilegio hasta el último día, y el último día está próximo, ¡el último día está próximo!  De manera clara y terminante debemos decir que nos proponemos eliminar toda manifestación de comercio privado, de manera clara y terminante.  A quien pueda trabajar le daremos trabajo y a quien no pueda trabajar le daremos lo que necesite, porque aquí no se le niega a nadie el sustento.  ¡A cuántas decenas de miles de personas la Revolución, cuantas veces se nos solicita, las ha ayudado, y las ayuda no como una concesión sino como un deber de la Revolución!  Se ha planteado que hoy nadie tiene razón para estar desamparado, ¡nadie! Todo el mundo tiene derecho a que se le ayude, se le dé un trabajo y si no le podemos dar un trabajo, le damos una ayuda al que no le podemos dar un trabajo.  Esperamos ir encontrando cada vez más trabajo para todo el mundo, el trabajo es lo que a la larga se sobrará y solo con trabajo ganaremos la batalla del subdesarrollo. 

Subsisten toda una mano de negociantes... Nosotros recordamos cómo el “Diario de la Marina”, que era el vocero del capitalismo, hablaba y amenazaba que cualquier medida que lesionara la “sagrada libertad del comercio” desalentaba el comercio y constituía un freno al desarrollo del comercio.  ¿Y quién nos va a hacer cuentos a nosotros, que no se han podido tomar más medidas que las que se han tomado en este país contra el capitalismo y el capitalismo trata de resollar por dondequiera? 

Claro que en eso ha habido culpa desde luego de nuestros incautos, ingenuos y descuidados compañeros revolucionarios —y algunos no compañeros—; y algunos de esos los hay por ahí en bodegas, en tiendas, que hacen fechorías y roban y venden en bolsa negra.  Eso significa la necesidad de elevar la vigilancia. 

Se hacía todo tipo de contratos y le hacían convenio a un tipo por 100 000 y 200 000 pesos, bien porque fabricara una cosa, fabricara otra, o fabricara otra.  Se creó el Ministerio de la Industria Ligera para estudiar a fondo todos esos problemas y buscar todas las posibilidades de resolver todas estas necesidades, porque muchos de esos negocios surgen de la necesidad:  desde una chancleta hasta un aparato para cualquier cosa, con cualquier retazo de cualquier cosa hacían cualquier cosa.  Un día en Las Villas descubrieron a un individuo que le daba trabajo a 300 mujeres a domicilio con los retazos de no sé qué materia prima que sacaba por ahí haciendo sogas, hamacas, cualquier cosa. 

Quien diga que el capitalismo se desalienta es mentira, el capitalismo hay que arrancarlo de raíz, el parasitismo hay que arrancarlo de raíz, la explotación del hombre hay que arrancarla de raíz (APLAUSOS). 

De todas maneras hay que decir con toda claridad —y está de más que la Revolución no anda deseosa de andarse buscando enemigos gratuitos, pero tampoco puede andar con temor a buscarse los enemigos que sean necesarios—, hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio ni el trabajo por cuenta propia ni la industria privada ni nada.  Porque el que trabaja por cuenta propia que pague entonces el hospital, la escuela, lo pague todo, ¡y lo pague caro!  (APLAUSOS)  Es muy cómodo:  los demás me pagan la escuela, el hospital —a mí, a la familia—, si cuesta 5 000 pesos la asistencia médica se paga, todo se paga, y él no paga nada.  Es una manera de vivir del trabajo de los demás también y de explotar a los demás. 

Y el capitalismo era una escalera de explotación, una pirámide por allá arriba y ese explotaba al de abajo, el otro al de abajo, el otro al de abajo...  Muchas veces hasta entre los obreros, porque había obreros que tenían salarios cinco veces mayores que el de los que cortaban caña, había obreros que podían comprarse un automóvil de los que venían de uso de Estados Unidos, tenían un salario de 300, 400 pesos, trabajando a lo mejor en una oficina de un banco americano o de una empresa monopolista.  Y el que cortaba la caña y sostenía la economía era el que pagaba de verdad el automóvil, la gasolina y todo, ese no comía.  El capitalismo establece por principio la escalera de la explotación, y está claro que nosotros tenemos que erradicaría de raíz. 

Nosotros no podemos estimular ni permitir siquiera actitudes egoístas en los hombres si no queremos que los hombres sigan el instinto del egoísmo, de la individualidad, la vida del lobo, la vida de la bestia, el hombre enemigo del hombre, explotador del hombre, poniéndole zancadilla al hombre.  El concepto del socialismo y del comunismo, el concepto de una sociedad superior entraña un hombre desprovisto de esos sentimientos, un hombre que haya doblegado esos instintos por encima de todo:  sentimiento de solidaridad y confraternidad entre los hombres. 

Y eso nos lleva de la mano a un tema, el famoso tema de los estímulos.  Durante mucho tiempo se discutieron teóricamente y parecía que era una cuestión de metodología, pero a nuestro juicio es una cuestión mucho más profunda.  Y nosotros no creemos que se forma un hombre comunista incitando la ambición del hombre, el individualismo del hombre, las apetencias individuales del hombre (APLAUSOS).  ¡Si vamos a fracasar porque creemos en la capacidad del ser humano, en la capacidad de superarse el ser humano, fracasemos si es necesario pero no renunciamos jamás a nuestra fe en el ser humano!  (APLAUSOS) 

Hemos conocido en muchas ocasiones al hombre actuando por sentido del honor, dando algo más que su trabajo:  dando su sangre, dando su vida, impulsado por factores profundos de orden moral.  Y, desde luego, no pretendo hacer un análisis exhaustivo de esta cuestión, pero baste decir que no solamente por una cuestión de principios para nosotros, sino por una cuestión objetiva y real, ¿acaso un país subdesarrollado se puede dar el lujo de hacer otra cosa?  ¿Acaso cuando veíamos las cifras no comprendíamos con claridad desde qué profundo abismo, desde qué miseria tiene que arrancar un país al que el colonialismo y el imperialismo dejó retrasado en todos los órdenes, técnico, económico, en todo sentido?  ¿No se comprende que este país tiene que invertir hasta el último centavo, que no puede invertir nada en lo superfluo?  ¿Vamos a estimular a la gente dándole billetes y que no se pueda comprar nada con ellos?  ¿Vamos a dejar de invertir para salvar la enorme distancia que nos llevan otros países, para estar comprando chucherías y cosas superfluas para que el peso valga y para que el hombre por ganar un peso y conseguir aquello, lo obtenga todo? 

Hemos estado viendo aquí el efecto del dinero, cómo el dinero mientras es el instrumento que le permite al hombre el acceso a la riqueza, el dinero es lo que permite independientemente del trabajo disfrutar de todo.  Vean esos cómo ganaban 300 pesos, el del bar, explotando gente, y 100 pesos y 150, porque el dinero, el dinero, y el poderío del dinero...  Desgraciadamente nosotros no podemos prescindir en el estado actual de ese instrumento de distribución que es el dinero, pero debemos suprimir por lo menos el acceso ilimitado al dinero y ningún privilegio con relación al dinero.  Nosotros no podemos prescindir en la actual etapa todavía del dinero, pero algún día, si queremos llegar al comunismo, prescindiremos del dinero (APLAUSOS). 

Hay ya miles de gente aquí, decenas de miles, que no utilizan el dinero, de becados...  Claro que el dinero es todavía el medio para muchas cosas:  para ir al cine, para ir allí, para ir allá, para veinte cosas, y no hay suficientes cosas, y existe como medio de distribución, pero es un amargo instrumento y transitorio instrumento, a cuya abolición nosotros debemos marchar (APLAUSOS). 

Comprendo perfectamente el precio de decir algunas de estas cosas, y es que algunos trasnochados académicos de embotada sensibilidad revolucionaria, algunos bisnietos de revolucionarios, nos llamen idealistas, que postulamos cosas idealistas, irrealizables; si se descuidan no faltará algún pensamiento microfraccional que diga idealismo pequeñoburgués.  Esto puede ser idealismo pequeñoburgués, pero el bodeguero, el dueño del bar ganando 300 pesos, eso no es ni pequeñoburgués ni nada.  El imperio del dinero, la corrupción a través del dinero, un instrumento entre el hombre y los bienes que el hombre crea. 

Y nosotros estamos trabajando, estamos creando riquezas; un pueblo que ve cómo se incorporan cientos de miles de gente al trabajo y cómo el trabajo engendra entusiasmo y el entusiasmo trabajo y el trabajo, riqueza y riqueza a manos llenas.  Y el marxismo que nosotros creemos entender es el marxismo de Carlos Marx; podemos estar equivocados, no podemos decir que somos los sabios infalibles que no nos equivocamos, pero al menos el tipo de comunismo en el que hemos creído es este comunismo que estamos proclamando aquí (APLAUSOS PROLONGADOS).  Y si entendimos bien a Carlos Marx y a sus ideas más profundas, es por ese verdadero comunismo, fraternal, humano, generoso, por el cual debemos luchar, y lucharemos y lo llevaremos adelante, porque por cualquier otro no vale la pena, ¿qué sentido tiene? 

Pero, además, ¿estímulos materiales aquí?  ¿Quién puede ofrecer más estímulos materiales que el imperialismo?  Con su economía desarrollada, con su industria técnicamente equipada, puede ofrecer más que nadie, y de hecho lo ofrece, y de hecho muchos de los que arman sus maletas y se van con el pretexto de qué sé yo y qué sé cuándo le están rehuyendo a la realidad de su patria, le están rehuyendo al trabajo de hoy para ir allí de parásito en cierto sentido, a ganar más y disponer de las cosas que un país con estándar de vida, como decíamos, con niveles de ingreso veinte veces más que el promedio de un país subdesarrollado, no es veinte veces más que Cuba, pero ser unas seis o siete veces. 

Nosotros empezaremos a acortar las distancias haciendo lo que estamos haciendo.  Pero en el fondo muchos utilizan el pretexto de la Revolución, gente que no tiene ideal, que no tiene espíritu de lucha, que no es capaz de sensibilizarse por nada y ante nada, y emigra; entonces el país imperialista utiliza la ventaja de ese estándar de vida para sobornar con su, ofrecimientos a cuanto pueda, técnico, lumpen o qué sé yo, de todo; a cualquiera se lo llevan.  ¡Algún día ya verán! 

Ya hay alguno, que empiezan a llevarse cosas de allí, porque parece que ayer trajeron un avión ahí y parece que eran tres cubano, de esos que se fueron, se aburrieron, cargaron con el avión y lo trajeron para acá.  Allá andaban los tripulantes hablando boberías y cosas misteriosas, unos tipos...  Y la verdad es que les cobramos y los dejamos ir.  Pero debemos recordarle, que tienen un buen número de barquitos y aviones nuestros en Estados Unidos que no nos han devuelto y que deben devolverlos, porque no tenemos por quo entonces estar tomándonos la molestia de devolverles nada (APLAUSOS).  Incluso un helicóptero, porque allí han recibido asesinos que han asesinado tripulantes de embarcaciones, y los tienen allí.  Es verdad que son unos cacharros viejos, pero es un problema moral, aunque sea para chatarra.  Deben ir tomando su, medidas, la Embajada suiza y demás, para que monten en un barco y traigan para acá todos esos cacharros, porque ahora si no nos van a echar la culpa de que los aviones están aquí, porque ellos empezaron esa fiesta, estimularon, enseñaron y durante mucho tiempo acosaron a este país; estimularon, “llévate un barco”, “llévate un avión”.  Nosotros no lo estimulamos, pero de veras que estamos sentados aquí tranquilamente viendo cómo cosechan los frutos de sus sinvergüencerías y piraterías de toda índole (APLAUSOS).  Enseñaron a hacer horrores y ya empiezan a sufrir las consecuencias absolutamente espontáneas.  Gozaron y disfrutaron haciéndole horrores a este país y ahora ven las consecuencias; ya casi tienen una ruta aérea establecida los que se llevan los aviones por razones de cualquier tipo, incluso por sport. 

Pero desde luego, con su estándar de vida, de una economía desarrollada, con ingresos incomparablemente superiores a cualquier país subdesarrollado, el imperialismo puede ofrecer estímulos materiales de mucha índole, y frente a eso, ¿qué?  ¿Quo otra cosa es deber de la Revolución sino fortalecer la conciencia, elevar los valores morales del pueblo de toda índole?, sentimiento internacionalista de solidaridad, sentimiento de justicia, de igualdad, de amor a la patria, de amor al pueblo, el amor a la lucha; la satisfacción de tener delante una tarea grande, una tarea histórica y cumplirla, enfrentarse a ella, vencer las dificultades.  Ese es el tipo de pueblo que nosotros tenemos que fomentar.  Todo lo demás es ridículo.  Y los frutos de marchar demasiado lejos por ese camino se empiezan ya a vislumbrar también en otras partes. 

Seguiremos nuestro camino, construiremos nuestra Revolución y lo haremos fundamentalmente con nuestro esfuerzo.  ¡Grande es el esfuerzo que tenemos que hacer!  ¡Pueblo que no esté dispuesto a esforzarse no tiene derecho ni siquiera a mencionar la palabra independencia, ni siquiera la palabra soberanía!  ¡Luchemos denodadamente, entre otras razones, por reducir al máximo nuestra dependencia de todo lo que sea del exterior:  (APLAUSOS)  ¡Luchemos al máximo!, porque hemos conocido las amarguras de tener que depender en grado considerable de lo que venga de afuera y como eso se puede convertir en un arma, y es al menos una tentación de usarla contra el país. 

¡Luchemos por adquirir el máximo de nuestra independencia, cueste lo que cueste!

Claro, eso ofendía el “principio” de los microfraccionales, eso era un crimen:  ¡La dignidad era un crimen, la vergüenza un crimen, la Revolución un crimen!

El país realiza esfuerzos: ha hecho un esfuerzo con el combustible, con la gasolina, considerables ahorros que han permitido desviar hacia el inmenso trabajo de la agricultura parte de ese combustible.  La situación es tensa, nuestras máquinas trabajando día y noche tienen una tensa situación con el combustible, con el aceite, pero estamos aprovechando al máximo lo que tenemos y trabajando el máximo.  Es decir que nuestras máquinas no se nos quedarán paradas, nuestros planes no se dejarán de realizar.  Y como incluso todas las máquinas que tenemos no alcanzan, se están empleando masivamente también los bueyes, la tracción animal, y debemos educar a los bueyes y aprender a manejarlos ahora para hacer más todavía de lo que hacen las máquinas, y si un día tuviéramos más problemas con el combustible, ¡pues a hacer con bueyes parte de lo que hacen las máquinas (APLAUSOS) 

En el país, en nuestro subsuelo, hay petróleo.  Nuestro problema hoy es abrir hoyos.  Y desde luego, perforar no es fácil.  Pero baste decir que de la superficie total de 111 000 kilómetros cuadrados del país, 56 000 tienen estructuras petroleras, en numerosas regiones del país hay petróleo comprobado.  Tenemos que perforar y perforar más en profundidad, y hay incluso petróleo de magnífica calidad en distintos puntos a mayores profundidades.  Nuestro esfuerzo fundamental tenemos que hacerlo en la perforación. 

El pozo de Guanabo, uno se mantiene con una producción de 90 toneladas diarias, y el pozo que se está abriendo a 125 metros de allí también ya ha dado las primeras cantidades de petróleo y tiene una presión dos veces superior, por lo menos, a la que tenía el pozo de Guanabo (APLAUSOS).  Y el país tiene combustible.  Nuestro problema es perforar, y hacia eso encaminamos muchos de nuestros esfuerzos actualmente.  En la agricultura, la hidráulica, en los combustibles, la perforación. 

Naturalmente que nuestras refinerías están produciendo casi al máximo de su capacidad.  Y tres refinerías produciendo al tope implica la necesidad futura de nuevas refinerías, porque, lógicamente, cuando se tienen las refinerías al tope, cualquier reparación, cualquier problema, incluso cualquier sabotaje...  Debemos redoblar, triplicar, la vigilancia sobre nuestras refinerías y elevar la conciencia revolucionaria de nuestros trabajadores, porque la ClA siempre ha hecho el máximo por golpear nos en ese sentido y cualquier sabotaje a las refinerías podría constituir un golpe para el país en este momento. 

Desde luego, de todas formas tendremos siempre que importar algún tipo de combustible, puesto que el petróleo no todo se puede convertir en gasolina, en gas-oil, o lo que uno quiera, sino que la naturaleza establece determinadas proporciones, y a nosotros, desde luego, lo que nos aumenta es el gas-oil. 

Ahora, en gasolina, parte de la gasolina ahorrada se está transfiriendo dentro de lo posible al gas-oil, porque una pequeña parte...  es decir, dentro de las refinerías, dentro de ciertos limites, se puede aumentar la producción de gas-oil sobre la gasolina.  Así que de la gasolina ahorrada en parte estamos haciendo con ella gas-oil y fuel-oil.  Pero, además, ya se están haciendo los primeros trabajos para la explotación de una mina de asfaltita, que comenzará a producir al nivel de medio millón de toneladas por año, y se están haciendo estudios para aplicar la asfaltita a la producción de cemento, electricidad, centrales azucareros, es decir buscando los recursos nacionales al máximo.  Se está planeando también el empleo del gas que está saliendo de allí de Guanabo para hacer trabajar algunas plantas industriales. 

De manera que la necesidad nos obliga, e indiscutiblemente desarrollar la explotación, la búsqueda y la más pronta explotación de nuestros recursos naturales. 

También son conocidos nuestros grandes yacimientos de níquel.  Lógicamente, necesitaremos hacer nuevas inversiones en el níquel, cuyo precio aumenta.  Pero, además, un día deberemos producir acero, combustible y acero, desarrollo técnico, formación de técnicos en masa, para nosotros se vuelve una cuestión esencial.  Muchas veces hay una máquina parada porque falta laminado, porque faltan angulares, porque faltan cosas, y la necesidad de acero aparece por todas partes. 

Nosotros podemos producir acero, cromo, níquel; sobre todo explotar el níquel y con el subproducto, el hierro, desarrollar la producción de acero.  No pueden ser inversiones de ahora, porque ahora tenemos que invertir no en grandes inversiones que tardan años en entrar en producción, sino en aquellas que inmediatamente rinden el máximo posible:  una pequeña presa, una presa grande, o lo que sea, pero que entren rápidamente en la producción de bienes, en la producción de valores, en la producción de alimentos.  El esfuerzo se hace ahora en todo aquello que pueda contribuir a fortalecer la situación de manera inmediata, o en algunas otras cosas, como fertilizantes y cemento, que inciden de inmediato sobre el desarrollo.  Ya la inversión en siderurgia tendrá que ser mucho mayor, y deberemos hacerla ya de 1970 a 1975.  Hasta 1970 concentrar el esfuerzo máximo en el desarrollo agrícola y en todas la5 demás líneas en las cuales se viene trabajando.  Continuar el desarrollo de la industria pesquera, el desarrollo del transporte, de la industria de la construcción, y este año será un año en todos los órdenes de grandes impulsos a la hidráulica, a los caminos, en general a la puesta en producción de nuevas tierras, y en crear condiciones para garantizarnos contra todo:  contra sequías, contra plagas; tenemos los ciclones, pero pensamos dotar a todas las plantaciones de frutales de fuertes, de recias barreras rompevientos.  De manera que si hay un ciclón puede tumbar la cosecha de algo por un año en algunos lugares del país, pero no destruir las plantaciones.  Y ese problema ha requerido especial atención.  En todos esos aspectos están trabajando numerosos grupos de investigación de la universidad. 

El compañero Rector me decía que ahora de verdad tenemos una universidad, en el sentido de las investigaciones y el trabajo, cómo se incorpora al trabajo y a la investigación y cómo está palpitante y atenta a todos los problemas de la economía nuestra universidad. 

Es decir que nosotros tenemos ya trazado el camino hasta 1970, y de 1970 en adelante habrá que poner acentos muy importantes en las inversiones industriales de otro tipo. 

No obstante, la agricultura nos obligará, la industria láctea nos obligará a numerosas plantas de producción de leche en polvo, de queso; el propio desarrollo agrícola, la producción de cítricos nos obligará al establecimiento de las industrias pertinentes, al desarrollo de la producción del café; en fin, todo eso.  Tenemos en los próximos años grandes tareas, pero sin duda nuestra más profunda convicción de que en no lejano período empezaremos ya a ver los primeros frutos.  Y esperamos que algunas de las dificultades que tenemos ahora no sean las de este año; sin embargo, debemos estar siempre dispuestos.  Lo importante es el ánimo dispuesto:  si viene mejor, mejor; y si dos veces mejor, mejor, pero siempre preparados para una situación igualo peor. 

Eso es sin desanimarse, sin permitir que venga nadie a desmoralizar al revolucionario, sin dejar de ripostar, sin dejar de responder y sin dejar de actuar.  Deber de ustedes y de todos nosotros, de los militantes revolucionarios y de sus organizaciones de masa. 

Cada cosa debe enseñarnos, cada hecho debe fortalecer la Revolución, cada experiencia.  Y entendemos que este momento es un momento de emprender a fondo una poderosa ofensiva revolucionaria (APLAUSOS). 

Incrementar la seriedad, el espíritu de trabajo, la conciencia revolucionaria, la combatividad de las masas, de manera que no se alienten con nada.  Porque algunos gusanos y los imperialistas, se han sentido alentados por el hecho de que nosotros tengamos nuestras opiniones, por el hecho de que nuestro país tenga su personalidad y sus criterios en política internacional, absolutamente amplios y absolutamente independientes. 

Pero debemos decirles a todos —a microfraccionales y a gusanos, que al fin y al cabo están unidos por el mismo cordón umbilical— que no se alienten con nada ni con nadie, que no se olviden jamás que esta Revolución la mantuvieron en alto un puñado de hombres, seis, siete, doce, y que la bandera de esta Revolución la mantiene enarbolada lo mejor, lo mas noble, lo mas valeroso y lo más combativo de nuestro pueblo (APLAUSOS), que sabrá estar a la altura de estos 100 años, cuando inició su lucha por la independencia; independencia cuya lucha inició aquella generación y que culminó esta generación, y que sabrá defenderla hasta el último aliento, hasta la última gota de su sangre.  Porque cuando decimos:  ¡Patria o Muerte!, decimos:  ¡Patria o Muerte!  ¡Venceremos!

(OVACION)