DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER SECRETARIO DEL COMITE CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA Y PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO CONMEMORATIVO DEL XV ANIVERSARIO DE LOS COMITES DE DEFENSA DE LA REVOLUCION, EFECTUADO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCION "JOSE MARTI", LA HABANA, EL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1975, "AÑO DEL PRIMER CONGRESO".

(DEPARTAMENTO DE VERSIONES TAQUIGRAFICAS

DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO)

Compañeros del Partido y del Gobierno;

Distinguidos invitados;

Queridos cederistas:

Tengo entendido que algún tiempo antes de comenzar esta magnífica concentración, cayeron en esta Plaza copiosas y abundantes lluvias (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE: "¡No importa!").

Lo lamentábamos realmente mucho, entre otras cosas, porque esa lluvia inoportuna no fue puntual (RISAS). Si hubiera sido ahora, todos nosotros nos habríamos mojado (APLAUSOS). Pero esas lluvias, que desgraciadamente no caen parejas ni oportunamente en todo el territorio nacional (RISAS), mojaron a una parte considerable del público de esta concentración.

Algunos no nos mojamos. Por ejemplo, los cederistas destacados no se mojaron esta vez (RISAS). Ellos llegaron un poco después, y están secos; y otros llegamos puntualmente, pero no había lluvia. Pero creo que hasta los fuegos artificiales se mojaron también (RISAS).

De todas formas, la lluvia no deslució este acto. No vamos a decir que un aguacerito va a desbaratar un acto de los CDR (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE: "¡No!"). Ni aguaceros, ni tempestades, ni rayos, ni truenos, ni ciclones, ni terremotos, si los hubiera, son capaces de disolver a los CDR (APLAUSOS).

A lo largo de estos 15 años, con excepción de 1969 debido a la zafra grande de 1970, nos hemos reunido cada 28 de septiembre para conmemorar este histórico aniversario. Recordamos aquellos días cuando surgió la idea de los Comités de Defensa de la Revolución: en el lapso de algunos minutos habían estallado cuatro bombas terroristas aquel 28 de septiembre en que surgió esta idea.

Eran tiempos difíciles. La Revolución victoriosa, consagrada por entero a los cambios sociales y a la lucha frente a un poderoso enemigo, no contaba entonces con la fuerza y la organización con que cuenta hoy. Las organizaciones revolucionarias marchaban hacia su integración definitiva, pero todavía no teníamos un partido, una organización que nos comprendiera a todos, en el sentido en que la tenemos hoy.

El movimiento obrero apenas acababa de organizarse, los campesinos se organizaban, las mujeres se organizaban, los estudiantes se organizaban. No existían todavía estos Comités que hoy constituyen una fuerza tan formidable. Y en aquellas circunstancias nos enfrentábamos a grandes dificultades, a una lucha abierta contra el imperialismo y contra los enemigos de nuestros campesinos y de nuestros obreros.

Así surgieron los Comités.

Al principio no éramos millones, sino algunas decenas de miles. Y como recordaba el compañero Lezcano, cuando la invasión mercenaria de Girón, los Comités de Defensa alcanzaban un total de 100 000 ciudadanos. Hoy alcanzan la cifra de 4 800 000; es decir, que desde entonces, desde 1961 hasta acá, los Comités de Defensa de la Revolución han crecido cuarenta y ocho veces (APLAUSOS). Pero ya desde el comienzo realizaron una activa y trascendental tarea en todos los momentos difíciles de la Revolución.

En aquella época tampoco teníamos la clara conciencia política que tenemos hoy; el nivel de cultura política que tenemos hoy. No teníamos en el pueblo esa preparación que tenemos hoy. Se luchaba contra la influencia ideológica de la burguesía y del imperialismo; se luchaba por formar una conciencia nueva, acorde con el proceso profundamente revolucionario que se iniciaba en nuestra patria, se luchaba contra el divisionismo, se luchaba esencialmente contra el anticomunismo, en aquella época en que todavía muchas personas se asustaban de la palabra socialismo, más todavía se asustaban de la palabra comunismo, sin comprender que esas ideas eran realmente las más profundas, eran realmente las únicas que podían interpretar y que podían guiar una revolución verdadera en nuestra patria (APLAUSOS).

Porque no se había derramado la sangre durante casi 100 años en aquel entonces, ni se había sacrificado tanto nuestro pueblo, ni habían muerto tantos de sus hijos en toda esa larga epopeya por la libertad y por la justicia, para que nuestra sociedad siguiera como estaba, para que nuestro pueblo siguiera viviendo bajo la ignominiosa explotación del hombre por el hombre, para que nuestro pueblo siguiera siendo víctima de la opresión, del pillaje y de la injusticia (APLAUSOS).

Todo tenía que cambiar en nuestra patria, y solo podría cambiar bajo las banderas del marxismo-leninismo (APLAUSOS). ¡Y todo cambió en nuestra patria! Y cambió en la medida en que el pueblo se fue apoderando de las ideas revolucionarias, en la medida en que nuestro pueblo adquirió una profunda conciencia revolucionaria.

Y esa no era una tarea fácil. Y lo vemos en los problemas que tienen otros procesos políticos, en las dificultades que confrontan y en los peligros que los amenazan.

No es fácil cambiar el modo de ser de una sociedad, no es fácil destruir el poder de los explotadores, sobre todo cuando los explotadores se apoyan en las fuerzas poderosas de los enemigos exteriores, especialmente en las fuerzas poderosas del imperialismo yanki. Pero la Revolución se apoyó en el pueblo, y se apoyó también en las fuerzas crecientes del movimiento revolucionario internacional (APLAUSOS), y particularmente en las fuerzas del glorioso Partido y del glorioso pueblo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (APLAUSOS).

Por eso hemos podido avanzar y cumplimentar esta importantísima etapa histórica de los primeros años. Y por eso hoy, con orgullo, ustedes levantan esas flores y levantan esas banderas rojas (APLAUSOS) que, a la vez que nos recuerdan la sangre derramada por la Revolución a lo largo de más de 100 años, expresan nuestras ideas justas e invencibles del socialismo y del comunismo (APLAUSOS).

El compañero Lezcano nos habló, en síntesis, de la labor realizada en estos 15 años, y las cifras ascienden a millones. Más de un millón de donaciones de sangre. ¡Cuánto dolor, cuánto sufrimiento hemos contribuido a mitigar con ese esfuerzo generoso! ¡Cuántas vidas habrá salvado la sangre de los donantes de los Comités de Defensa de la Revolución! (APLAUSOS) Millones de pruebas citológicas. ¡Cuántas vidas habrán ayudado a salvar con ese esfuerzo los Comités de Defensa de la Revolución! Cientos de millones de envases de cristal recogidos, más de un millón de onzas de sellos, más de 150 000 toneladas de materia prima para papel.

Y si a esto añadimos los millones y millones y decenas de millones de horas de trabajo voluntario aportadas por los Comités de Defensa de la Revolución, tenemos una idea de lo que ha significado esta organización en estos años, en el terreno social y en el terreno de la economía, sin hablar de las múltiples actividades en todos los campos, en el campo de la educación, en el campo de la salud, en el campo de la organización, en el campo de las relaciones internacionales; las múltiples veces que ustedes se han movilizado para recibir a ilustres visitantes, las veces que se han movilizado para engrosar nuestros actos de masas en las plazas públicas. Y esto, unido a la tarea esencial que dio origen a esta organización, que fue la tarea de defender la Revolución, de mantener a raya a los enemigos, de enfrentarle el pecho y el corazón del pueblo a la contrarrevolución para ayudar a aplastar a los reaccionarios, a los contrarrevolucionarios, a los enemigos del socialismo y de la patria (APLAUSOS). A lo que puede añadirse la extraordinaria contribución de los Comités de Defensa de la Revolución al desarrollo de una conciencia revolucionaria en nuestro pueblo.

Eso han significado ustedes, esta organización que comprende a hombres y a mujeres, a trabajadores, a estudiantes, a jóvenes, a viejos; en fin, a todo el pueblo, y que constituye, bajo la dirección del Partido y en unión de las demás organizaciones de masas, un baluarte sólido e indestructible de nuestra histórica y gloriosa Revolución (APLAUSOS).

Esta organización gana de año en año en calidad.

Lezcano habló, en términos generales, del resultado de estos 15 años; y en términos parciales, del éxito alcanzado durante este último año.

Es bueno que lo recordemos, para que esté presente en el ánimo de ustedes y de todo el pueblo lo que ha significado el esfuerzo de los CDR en el transcurso de los últimos 12 meses.

En primer lugar, un mejoramiento en la estabilidad de los cuadros.

En respuesta al llamamiento del Buró Político de nuestro Partido de optimizar la zafra, se tuvo como resultado una mejor y más amplia participación de los miembros en la recogida de caña, la limpieza de más de 12 000 caballerías de obstáculos en apoyo de la mecanización, así como las movilizaciones efectuadas y los encuentros con brigadas, tanto mecanizadas como de corte y alza.

Se han priorizado por la organización las tareas relacionadas con los jóvenes que manifiestan conductas impropias, coordinando con los organismos del Estado, la UJC y demás organizaciones de masas planes conjuntos que posibiliten llevar a la juventud las normas, hábitos y conductas acordes con la moral comunista.

La propaganda revolucionaria a través de diversas actividades, y principalmente de la propaganda directa, se ha profundizado y cumplido durante el año, utilizando como vías fundamentales las comisiones de agitación y propaganda constituidas en las zonas y los murales que tiene la organización en cada CDR para divulgar las ideas y tareas de la Revolución.

Se han efectuado 138 349 donaciones de sangre; 72 882 CDR trabajan sistemáticamente por la reducción de la mortalidad infantil; se llevó a cabo exitosamente la campaña de vacunación antipolio, inmunizándose a 1 138 918 niños.

Se recuperaron 69 553 170 envases de cristal y 94 477 onzas de sellos de correo usados.

Se efectuó el Festival Nacional de Aficionados con la participación de 800 cederistas, que fue la culminación de todo un movimiento que comenzó en las zonas y movilizó a más de 12 500 miembros de los CDR aficionados a las distintas manifestaciones del arte.

Se destaca la participación de la organización en eventos nacionales e internacionales, como lo fueron la Conferencia sobre Asentamientos Humanos, la Reunión de Expertos sobre el Diagnóstico Precoz del Cáncer Cérvico-uterino convocada por el CAME, en los que se expuso el apoyo que los CDR brindan a esas actividades; así como en la tribuna mundial del Año Internacional de la Mujer que se efectuó en México y en la Conferencia Internacional de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico.

Por primera vez la organización participó en la Conferencia de los Frentes Nacionales de los Países Socialistas, celebrada en Budapest. Esta conferencia se celebra cada dos años con sede en distintos países.

Se han ampliado las relaciones internacionales de la organización, manifestándose en la cantidad de delegaciones que se atendieron, interesadas en la experiencia de trabajo de los CDR.

Los CDR participaron activamente este año en la distribución de más de 5 millones de tarjetas del Día de las Madres, en coordinación con el Ministerio de Comunicaciones. Además, en el apoyo a las actividades programadas por Comercio Interior en la distribución de los juguetes.

La contribución de los CDR en el apoyo a los Organos del Poder Popular en Matanzas se ha materializado en la movilización de las masas para las diversas tareas de educación, reparaciones, construcciones y embellecimiento que de forma sistemática se desarrollan; además, para las reuniones trimestrales de cada CDR con el delegado, donde el mismo recoge opiniones, sugerencias, etcétera, y la movilización hacia la asamblea trimestral de rendición de cuentas del delegado de la circunscripción ante sus electores.

Se ha logrado ganar en la calidad de las movilizaciones y, además, en la participación de los cederistas y del pueblo en las asambleas.

La organización ha conmemorado masivamente las fechas históricas del XVI Aniversario del Triunfo de la Revolución, la Victoria de Playa Girón, el Primero de Mayo, el XXX Aniversario de la Victoria contra el Fascismo y el 26 de Julio, destacándose las fiestas populares que en las cuadras se celebraron, fundamentalmente las del 26 de Julio.

En este Año del Primer Congreso, la conmemoración por los miembros del CDR del 50 Aniversario del Primer Partido Marxista-Leninista y del Partido Revolucionario Cubano (APLAUSOS), como antecedentes históricos del Partido Comunista, han constituido eventos de profunda significación revolucionaria.

En el trabajo encaminado a una más amplia y diversa participación de los cederistas en el deporte y la recreación, ya se observan los resultados, como lo demuestra el plan "La familia cederista LPV", que consistió en la participación de las masas desde el CDR, clasificándolas por grupos de edades, en las competencias de planchas, abdominales, lanzamiento, campo y pista, salto, etcétera; así como el Pentalón Recreativo, consistente en las pruebas de ajedrez, damas, dominó, pesca, tiro. Para cumplimentar estas actividades se celebraron 53 632 competencias, en las que participaron 1 269 340 cederistas en todo el país, habiéndose efectuado ya hasta nivel provincial. Estos planes de eficiencia física han sido coordinados con el INDER, y próximamente se desarrollarán a nivel nacional.

Esto es solo una parte de las actividades de los CDR este año. Ha sido extraordinaria su participación y su aporte a crear el ambiente de entusiasmo y de alegría y de solidaridad en relación con el Primer Congreso.

Ha sido igualmente extraordinario su aporte en el terreno de la educación, habiéndose alcanzado la cifra de más de un millón de Padres Ejemplares en la Educación, lo que ha influido notablemente en el considerable éxito educacional logrado por nuestro país este año.

Han participado masivamente en la discusión de importantes documentos del Congreso, como es el Proyecto de la nueva Constitución de la República y la Tesis sobre la Igualdad de la Mujer.

Los CDR han estado presentes no solo en la vigilancia, en la superación de los problemas de las lacras sociales, sino que también han cooperado con nuestras Fuerzas Armadas cuando ha sido necesario movilizar las reservas, cuando ha sido necesario llevar a cabo una importante maniobra militar, contribuyendo a sostener la producción y los servicios cuando en una región determinada del país han sido llamados a filas miles de nuestros trabajadores para realizar esas maniobras.

En todos los campos se observa la creciente actividad, la seriedad y el entusiasmo de los Comités de Defensa de la Revolución. Y este año, por supuesto, más que nunca, porque se cumplían los primeros 15 años, y porque coincidió con la celebración del Primer Congreso de nuestro Partido (APLAUSOS).

Este acontecimiento tiene una enorme importancia histórica. A partir del Primer Congreso viviremos una nueva etapa de la Revolución, con un nivel nunca antes alcanzado en nuestras organizaciones de masas, y en nuestro Partido, con una conciencia muy superior, con estudios mucho más profundos de todas las actividades. El Primer Congreso trazará la ruta al pueblo, al Estado, a las organizaciones de masas y al país, del trabajo a realizar en los próximos cinco años. Nuestra Revolución y nuestro Estado adquirirán formas superiores de organización.

Durante todo el curso de este año, el Comité Preparatorio del Congreso y las numerosas comisiones que se han organizado trabajaron arduamente, infatigablemente, estudiando y profundizando en los distintos temas, parte de los cuales se han discutido y se seguirán discutiendo con el pueblo, y serán centro y objeto del trabajo de nuestro Primer Congreso. Nuestro Partido saldrá extraordinariamente fortalecido.

¿Y qué extraordinaria cosa que nuestro pueblo, nuestra patria, al final de ese largo período de lucha que comenzó en 1868, no solo cuente ya con una patria plenamente independiente, con un Estado que responde por entero a los intereses del pueblo, sino también con el alma de ese proceso, de ese Estado, de ese pueblo: su Partido, llamado a garantizar definitivamente la obra de la Revolución, a garantizar el camino ininterrumpido del progreso de nuestra patria y de nuestra sociedad, a garantizar sobre todo la continuidad del proceso histórico?

Esas son grandes conquistas de nuestro pueblo y de nuestra patria, que nos dará a todos una enorme seguridad en el futuro; esa seguridad que quiso conquistar Martí, cuando fundó el Partido Revolucionario Cubano (APLAUSOS); esa seguridad y ese futuro que quisieron conquistar Baliño y Mella, cuando fundaron el primer Partido Marxista-Leninista en nuestra historia (APLAUSOS); esa seguridad y ese futuro que, como compendio de todos los esfuerzos anteriores, estamos asegurando hoy.

Nuestra política futura se caracterizará por la profundidad, se caracterizará por la seguridad, se caracterizará por su mayor eficiencia, por una superior profundidad científica e ideológica, fruto de los esfuerzos de estos años. El prestigio de nuestra Revolución se incrementará.

No olvidar que nuestros deberes no solo están relacionados con nosotros mismos, sino que están relacionados también con el proceso revolucionario internacional, y que en la medida en que nuestra Revolución se profundice, en que nuestra Revolución avance, en que nuestra Revolución pueda considerarse un ejemplo, estaremos influyendo más en el movimiento revolucionario internacional, y estaremos ayudando en el camino de la liberación de otros pueblos (APLAUSOS).

No olvidemos que nuestros deberes no están relacionados solo con los trabajadores de nuestro país, sino con los trabajadores de todo el mundo. Que hemos recibido la ayuda de ese movimiento internacional, y que hemos de contribuir en la medida de nuestras fuerzas a su desarrollo. Que nuestra consigna es esa bella y hermosa consigna de Marx y de Engels en el primer Manifiesto Comunista: "¡Proletarios de todos los países, uníos!" (APLAUSOS)

Debemos cumplir y cumpliremos nuestros deberes con nosotros mismos y con el resto del mundo revolucionario, en la teoría y en la práctica, porque el internacionalismo se desarrolla en la práctica del internacionalismo. Ese internacionalismo que nosotros hemos conocido, cuando nos ha llegado bien de cerca y cuando nos ha ayudado a sobrevivir, que no ha de servir para que nos convirtamos en un pueblo egoísta, sino en un pueblo generoso, dispuesto a hacer eso que hacen nuestros médicos cuando hay una catástrofe en cualquier lugar del mundo, o en la guerra de Viet Nam; o cuando, sin catástrofe, un pueblo necesita la ayuda de nuestros médicos; o como hicieron siempre nuestros combatientes internacionalistas, luchando y en ocasiones muriendo heroicamente por otros pueblos (APLAUSOS); o lo que han hecho nuestros constructores cuando marcharon a Perú a construir hospitales, o a la República Democrática de Guinea a construir aeropuertos y carreteras, o a Tanzania a construir escuelas, o a Viet Nam a construir hospitales, o planes ganaderos, o avícolas, o carreteras, o cualquier otra instalación de esa índole.

Lezcano habló de la conciencia internacionalista de nuestros Comités de Defensa de la Revolución. ¡Y es justo que eso se destaque, porque nuestra conciencia internacionalista es una de las cosas que más enorgullece a nuestro Partido, a nuestra Revolución y a nuestro pueblo! (APLAUSOS)

Y en ese campo, en el campo político, en el campo teórico, en el campo práctico, en el campo ideológico, referido a las relaciones internacionales, el perfeccionamiento de nuestra Revolución tendrá una importante influencia en el resto de los países de América Latina y en otros países de otros continentes. ¡Por eso es nuestro deber fortalecer y perfeccionar nuestro socialismo, nuestra Revolución! (APLAUSOS)

Y ya el próximo año tendremos los resultados del Primer Congreso y las tareas que el Primer Congreso nos señale a todos, empezando por la nueva Constitución, la organización de los Poderes Populares, la nueva División Político-Administrativa (APLAUSOS), el Sistema de Dirección de la Economía y todas las tareas que en todos los campos nos señale el Congreso y que, sin duda, exigirán de todos nosotros y de todo el pueblo un gran esfuerzo.

También algo muy importante y decisivo: el trabajo económico en los próximos cinco años, una tarea de considerable importancia en la cual habrá de garantizarse el desarrollo continuo de nuestra economía, aun en las condiciones en que una gran parte del mundo, el mundo capitalista y el mundo subdesarrollado, están sufriendo una crisis económica de carácter mundial muy seria. Y aun en esas condiciones, redoblando nuestro esfuerzo, perfeccionando nuestro trabajo y elevando nuestra eficiencia, avanzaremos, continuaremos desarrollándonos y encontraremos progresivamente soluciones a los problemas aun no resueltos de nuestro pueblo.

Las perspectivas futuras son buenas y son alentadoras, en la medida en que constituyen el objetivo de todo un pueblo.

La Revolución —¿quién puede negarlo?— es hoy más sólida y más fuerte que nunca. Nuestras relaciones internacionales se desarrollan bien; nuestros vínculos con el campo socialista, especialmente con la Unión Soviética, son más estrechos que nunca (APLAUSOS); nuestras relaciones con América Latina se desarrollan.

Vemos procesos de cambio en todas partes, y comprendemos que incluso los reveses del movimiento revolucionario internacional en algunos países son transitorios, ¡que el fascismo no tiene porvenir en ninguna parte del mundo, que el porvenir es de los pueblos, que el porvenir es del socialismo! (APLAUSOS)

El imperialismo es todavía poderoso, pero cada día menos poderoso. El imperialismo, omnipotente algunas décadas atrás y todavía muy poderoso al triunfo de nuestra Revolución, ya no es tan omnipotente, ya no es tan poderoso. Los pueblos se encargaron de demostrarlo: los pueblos como el mil veces heroico pueblo de Viet Nam (APLAUSOS), el pueblo de Cambodia, el pueblo de Lao; los pueblos africanos luchando contra el colonialismo; los pueblos como el Perú o Panamá, que levantan los estandartes de los intereses de los derechos nacionales y la independencia; y otros pueblos de América Latina, como México, con su fraternal amistad hacia Cuba, o Venezuela, que nacionaliza el hierro y el petróleo (APLAUSOS). ¡Qué tiempos estos en que el hierro y el petróleo se nacionalizan!

Y nuestro propio pueblo, en la medida de sus fuerzas, ha contribuido a demostrar que el imperialismo no es ya todopoderoso y omnipotente.

Esos tiempos han pasado. Y ya incluso se ve otro trato diferente con relación a Cuba, ya la OEA dice que no estamos sancionados (RISAS). Lo que nosotros no hemos dicho es que la OEA esté exonerada de crímenes y de culpas (APLAUSOS). El propio Gobierno de Estados Unidos ha adoptado algunas medidas relacionadas con el bloqueo, pero medidas que no son de mucho peso; en lo fundamental mantienen el bloqueo económico, y recientemente hicieron declaraciones duras contra nosotros, sencillamente porque nosotros expresamos nuestra solidaridad hacia el pueblo de Puerto Rico (APLAUSOS).

La solidaridad de Cuba hacia Puerto Rico viene desde el siglo pasado, desde la época en que éramos dos colonias españolas, las dos últimas colonias en este continente; desde la época en que luchábamos juntos por nuestra independencia; desde la época en que Martí fundó su Partido Revolucionario para luchar por la independencia de Cuba y contribuir a la independencia de Puerto Rico (APLAUSOS). Nos viene de la historia, nos viene de Martí y nos viene de nuestros principios internacionalistas y del sentimiento de que Puerto Rico es una nación latinoamericana (APLAUSOS); una nación que ha resistido más de 75 años los intentos de disolverla, de absorberla, de destruirla, y que durante más de tres cuartos de siglo ha demostrado su potencia y su capacidad de defender su cultura, su lengua y sus características nacionales.

Es preciso que sepamos todos —nosotros, en primer lugar; nuestros adversarios, en segundo lugar— que independientemente de los intereses de Cuba, los intereses económicos; que independientemente de nuestra política exterior, que se basa en los principios del marxismo-leninismo, que se basa en los principios de la coexistencia pacífica con los demás Estados y en las relaciones mutuamente beneficiosas con los demás Estados —que es un interés de nuestro Estado y es un interés de nuestro pueblo—, ¡sépase que jamás podrá haber mejorías de relaciones con Cuba, si eso estuviera basado en la renuncia de uno solo de nuestros principios fundamentales! (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE: "¡Fidel, Fidel!" y "¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro!")

A nuestro pueblo le convienen, desde el punto de vista de su desarrollo económico, las más amplias relaciones comerciales y tecnológicas con todos los países sin excluir a ninguno; pero a nuestro pueblo le interesa todavía más la pureza de sus principios y la rectitud de su conducta internacional (APLAUSOS). Y por eso, si eso no se entiende o si eso no se acepta, nosotros sabremos ser pacientes todo lo que sea necesario ser pacientes (APLAUSOS). ¡Nosotros sabremos estar bloqueados con dignidad todo el tiempo que sea necesario estar bloqueados! (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE: "¡Fidel, Fidel!")

Avanzaremos a mayor o menor ritmo, haremos mayores o menores sacrificios; pero nuestras limpias banderas, la dignidad y los principios de este país, ¡jamás se negociarán! (APLAUSOS) Digo esto en la convicción de que ese es el sentir y el pensamiento de nuestro pueblo, y lo digo sin apasionamiento (APLAUSOS). ¡Ser un poquito más ricos no nos dará nada, sobre todo, si somos un poco más ricos porque somos un poco menos dignos! (APLAUSOS). Preferible es ser un poco más pobres y siempre más dignos (APLAUSOS).

Eso nos lo enseñaron desde la época de Carlos Manuel de Céspedes en la Demajagua (APLAUSOS), cuando supo renunciar a las tierras y a los esclavos; y nos lo enseñaron los bayameses junto con el himno, cuando dijeron que vivir en cadenas es vivir en oprobio y afrenta sumidos, o cuando con su ejemplo quemaron la ciudad de Bayamo antes que entregarla a los españoles (APLAUSOS); nos lo enseñaron Agramonte, Máximo Gómez —ejemplo extraordinario de internacionalismo—; nos lo enseñó aquel hombre surgido de las entrañas del pueblo: el Titán de Bronce, Antonio Maceo (APLAUSOS); nos lo enseñó aquel preclaro maestro y guía, José Martí (APLAUSOS); nos lo enseñó Mella; nos lo enseñó Guiteras; nos lo enseñaron Abel Santamaría, Frank País; nos lo enseñó José Antonio Echeverría (APLAUSOS). Nos lo enseñaron nuestros mártires y nos lo enseñaron Marx, Engels y Lenin (APLAUSOS).

¡Esas son las convicciones profundas de nuestro pueblo! ¡Y las podemos proclamar, porque tenemos un pueblo revolucionario y unido, porque tenemos un pueblo de verdad! (APLAUSOS)

Y a la formación de estos sentimientos y estas convicciones han contribuido mucho ustedes, los cederistas, que agrupan a la inmensa mayoría de nuestro pueblo, de nuestra población adulta. Porque si a ustedes se les suman los estudiantes y los niños y las personas que están imposibilitadas de realizar actividades políticas. Son muy pocos los que quedan fuera de los Comités de Defensa de la Revolución. Y si no hay más, es porque hemos querido ser cuidadosos con la calidad de nuestra militancia (APLAUSOS), pues desde que somos millones, y varios millones, no nos importa el número, sino la calidad (APLAUSOS). Y lo que nuestro Partido aprecia no es el número, sino la calidad, aunque sabemos que tenemos cantidad y calidad (APLAUSOS).

Compañeros cederistas:

El futuro del país se ve más claro, más despejado, más seguro. Pero estos años, estos 15 años transcurridos encierran un valor extraordinario en todos los sentidos, la experiencia acumulada en estos años, los esfuerzos en estos difíciles primeros años. Y la historia tendrá que hacer constar la tarea de ustedes en estos precisos 15 años, cuando surgíamos prácticamente de la nada, cuando todo estaba por hacer en estos años difíciles, cuando no había todavía la conciencia de hoy. Pero existió la confianza y la fe de siempre en la Revolución (APLAUSOS).

Fue esa confianza en la Revolución que liberó a la patria de la tiranía y de la explotación, a la Revolución que levantó en lo más alto la bandera de la justicia, esa confianza es la que los hizo enrolarse en los Comités, estrechar filas, trabajar y luchar.

Hoy podemos ver incluso a adolescentes o jóvenes que ya tienen 15 años, que nacieron aquel 28 de septiembre, y que ya hoy están en los grados más avanzados entre nuestros estudiantes de secundaria básica (APLAUSOS), que algunos ingresan en el Destacamento Pedagógico, o ingresan en los tecnológicos, o en los preuniversitarios, y muchos de los cuales estudian ya en nuestras hermosas escuelas secundarias en el campo.

Es un orgullo para todos nosotros ver esa juventud que crece al calor y al influjo de los hechos y de las ideas de la Revolución (APLAUSOS), como la garantía segura de un pueblo que avanza y que se perfecciona día a día. Son los hijos de ustedes, los hijos de nuestro pueblo revolucionario, que nos muestran los frutos de la Revolución en el orden material, en el orden moral, en el orden ideológico, en el orden político, en el orden de la conciencia. Lo vemos ya por todas partes.

Ayer ustedes estaban de fiesta, y por nuestras calles se veía que el pueblo estaba de fiesta, de verdadera, de sincera, de genuina fiesta. Parecía un Año Nuevo, o parecía un Primero de Enero. Y es que cada 28 de septiembre es como un Año Nuevo o un Primero de Enero (APLAUSOS). En todas las familias unidas se conmemora con júbilo los 15 años. Y por eso, con esta alegría, con este júbilo, con este optimismo, celebramos nosotros el 15 Aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (APLAUSOS).

Podríamos decir, haciendo un símil con las edades biológicas, que los Comités de Defensa salen de la adolescencia y entran en la juventud. Y les auguramos una vida de trabajo fecundo, de éxitos y de victorias.

Muy sinceramente, en nombre del Partido y del Gobierno, los felicitamos y les damos las gracias por la confianza y por el trabajo que juntos, ustedes y nosotros, pero principalmente ustedes, han hecho en estos 15 años.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(OVACION)