Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de inauguración del hospital clínicoquirúrgico de Centro Habana, el 3 de diciembre de 1982, "Año 24 de la Revolución".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Distinguidos invitados;

Médicos;

Trabajadores de la salud en general;

Constructores;

Estudiantes;

Vecinos de Centro Habana —que me imagino que están representados aquí también (Aplausos)—;

Compatriotas:

Todos recordaremos los cientos de veces que quizás pasamos por el Malecón —y casi todo el mundo alguna que otra vez pasa por el Malecón; algunos pasan y pasean, o pasan por San Lázaro— y veíamos aquí un edificio en construcción. Esta fue una herencia, una herencia; no esto que vemos hoy, no, no, no. Aquí recibimos una herencia; fue al triunfo de la Revolución, estaban construyendo un edificio para el Banco Nacional.

Si nos remontamos un poco más atrás, recordaríamos que por aquí estuvo la famosa Beneficencia. Ya no está, no sé si será bueno o malo; digo en un sentido arquitectónico, no en un sentido social. Quizás si aquella Beneficencia dura unos cuantos años más, llega la Comisión de Monumentos Históricos y dice: "¡Eso no se toca!, ¡eso no se toca!" Pero, bueno, en aquella época no había Comisión de Monumentos Históricos, que tiene por cierto un gran trabajo, muy importante, y nuestra histórica Beneficencia quedó atrás, la derrumbaron, la demolieron. Algún negocito deben haber hecho por ahí, porque aquí no se hacía una sola obra, un solo edificio sin un negocio. Y decidieron construir aquí el Banco.

Cuando la Revolución triunfa, estaba en los cimientos, quizás en el primer o segundo pisos. Calculen ustedes aquellos días: bueno, todas las construcciones se hacían a través de empresas privadas y muchas de ellas eran propiedades de los magnates del gobierno, casi todas se paralizaron; había desempleo; los obreros presionaron y solicitaron que se siguiera construyendo el edificio. La verdad es que aquel gobierno no dejó ningún dinero, pero sí estaba construyendo un edificio para el Banco.

Entonces se siguió construyendo el edificio durante algunos años, y había alcanzado ya el piso 14 ó el piso 16. Se paró el edificio porque habían surgido entretanto obras prioritarias más importantes, y hasta en una ocasión los andamios del piso 16 ardieron.

Es decir, durante muchos años estuvimos siendo testigos de esta obra, que iba a ser un banco. Pero un buen día nosotros pensamos: ¿y realmente será lo más prioritario un banco?, aunque el proyecto era para un banco. Y decidimos conversar con los arquitectos e ingenieros, y pedirles que estudiaran la posibilidad de convertir aquel proyecto de banco en un proyecto hospitalario, viendo la necesidad que tenía esta área de La Habana y en general la ciudad de La Habana. Y se dieron a la tarea con mucha seriedad; no era fácil.

Debemos decir que aquí el primer gran mérito lo tuvieron los ingenieros y los arquitectos que adaptaron el proyecto de este edificio a un proyecto hospitalario.

Y se comenzó a trabajar. Es más complejo trabajar en un proyecto adaptado, hay que hacer muchas modificaciones, el trabajo es más lento. Se quería conservar, sobre todo, la calidad de la edificación y hacer un hospital de gran calidad. Y ahí los obreros estuvieron trabajando durante años; los materiales que requería —por ejemplo, esa piedra llamada de Jaimanitas que recubre todo el exterior del edificio, que ya venía siendo utilizada en una parte de la construcción porque estaba en el proyecto original, esas piedras hay que labrar las una por una, irlas colocando—, los materiales, además de la complejidad de la obra, exigían tiempo. Pero también exigía recursos financieros, exigía divisas convertibles, no era posible desde el primer momento asignar todos los recursos que necesitaba. Fue necesario ir asignando cada año una cantidad, dilatar en el tiempo su terminación; pero evitar que se paralizara. Después era necesario adquirir todos los equipos médicos y, por último, instalarlos.

Esa es la historia de la construcción de este hospital que ya vemos terminado.

Aprovecho para decir, porque no quiero que las ya de por sí grandes responsabilidades y enormes dolores de cabeza que va a tener nuestro Director, Raúl Gómez Cabrera, para dirigir este hospital... Esto es cosa seria; se puede mirar y apreciar desde fuera, pero hay que ver lo que tiene dentro. No queremos que pasado mañana le digan que el hospital no está funcionando, a pesar de que se inauguró el día 3.

El hospital no empieza a funcionar de un día para otro. Se comenzó, desde luego, por la llamada consulta externa, el Policlínico de Especialidades, precisamente donde están situados ustedes, sobre la plataforma del techo del mismo; ese sí ya comenzó a funcionar hace algunos meses.

La puesta en funcionamiento del hospital requiere, por lo menos, un año completo. Es decir, existe todo un programa: aquí lo que se hace en diciembre 3, en que ya se halla funcionando la consulta externa en coordinación con cinco de los nueve policlínicos del área de Centro Habana y Habana Vieja; después, en enero, se incorporan otros policlínicos, se comienza a usar parte del hospital; y así febrero, marzo; en marzo de 1983, comienzo de la sala de terapia intensiva; en abril, incrementar utilización de las camas de los servicios clínicos al 60%; en julio, abrir los servicios de nefrología, hematología, quemados, endocrinología, etcétera; en septiembre, apertura del Cuerpo de Guardia y utilización del 80% de las camas institucionales, que son 760. En octubre de 1983 ya pensamos en la apertura de la cirugía cardiovascular. En noviembre y diciembre de 1983, dentro de un año, ya tendremos el hospital a plena capacidad.

Es imposible en una semana echar a andar este gigante, y si se quiere hacer bien hay que hacerlo poco a poco. De modo que los vecinos no deben impacientarse, y si hemos estado tantos años construyéndolo, bien podemos esperar un año para tenerlo a plena capacidad.

Esta es una institución especial, este hospital no se parece ni se va a parecer a los demás hospitales del país. Sus funciones, en primer lugar, son asistenciales; es decir que se va a brindar una asistencia de altísima calidad a nivel mundial, digamos, a nivel de entre los mejores del mundo. Esa va a ser una de sus funciones fundamentales, función esencial: la asistencia.

Pero este hospital va a prestar muchos otros servicios al país, va a ser como un modelo, un centro de desarrollo de tecnologías médicas, un centro de referencia, como me explicaba el jefe del departamento de Anatomía Patológica. Cuando haya un caso en cualquier parte, en Baracoa, en Santiago de Cuba, en Holguín, en cualquier lugar del país que sea dudoso, que haya dudas, que sea complicado, tener aquí una comisión integrada no solo por los mejores especialistas de este hospital sino también de la capital, para analizar, para dar un dictamen. De modo que el hospital se va a convertir en un centro que va a prestar servicios a todos los hospitales del país y que va a ser un centro de referencias para todos los hospitales del país.

Pero va a ser también un hospital docente, de forma diferente a la que lo son la mayor parte de los hospitales. Todos nuestros hospitales van a ser docentes en lo que se refiere a la formación de estudiantes de medicina. Este hospital va a ser docente en dos sentidos distintos. Aquí no van a estudiar alumnos internos de las escuelas de medicina, aquí va a estudiar personal médico graduado, y tendrá dos tipos de docencia: primero, perfeccionamiento.

¿Qué quiere decir perfeccionamiento? Que a este hospital podrán venir y vendrán especialistas de cualquier lugar del país: Guantánamo, Baracoa, Sagua, Mayarí, Santiago de Cuba, cualquier provincia, para adquirir experiencia en nuevas técnicas médicas, en nuevos equipos médicos, en nuevos procedimientos médicos; incluso tendremos que seguir construyendo para ello. A este hospital hay que añadirle un edificio importante, que va a tener más áreas de laboratorio, más áreas de talleres, de biblioteca, de información y también áreas para esos médicos que vengan del interior del país un número de meses para su perfeccionamiento, a fin de que dispongan de instalaciones donde residir durante ese tiempo. De modo que se convierte en un centro de perfeccionamiento médico para todo el país, perfeccionamiento por temáticas, perfeccionamiento profesoral, perfeccionamiento general. En los diferentes cursos de perfeccionamiento podrán participar especialistas nacionales o extranjeros; de estos cursos algunos comenzarán de forma inmediata y otros más adelante.

Este hospital tendrá también residentes: médicos graduados que estudian como especialistas, residencias en todas las especialidades clínico-quirúrgicas y de diagnósticos. De modo que este centro se convierte de por sí en una universidad superior de medicina. También aquí se obtendrán grados científicos por médicos del centro y de otras unidades del sistema nacional de salud.

Este centro tendrá también tareas investigativas: participar en las investigaciones ramales contenidas en el plan del Ministerio de Salud Pública, participar cooperativamente en investigaciones científicas de los institutos de investigación, plan de investigaciones propias del centro, investigaciones conjuntas con colectivos científicos internacionales. Los trabajos científicos generados por el personal profesional de la institución, antes de ser publicados o llevados a eventos nacionales o internacionales, deberán ser aprobados por la comisión científica de la institución, con el fin de que guarden las exigencias metodológicas requeridas. La investigación científica que se desarrollará será preferentemente aplicada.

Recursos con que cuenta este hospital. En primer lugar cuenta con 950 camas, un total de 300 habitaciones: 18 habitaciones de una cama, 88 habitaciones de dos camas, 20 habitaciones de tres camas y 174 habitaciones de cuatro camas. ¡Y qué habitaciones!

Yo estoy convencido, por lo menos por lo que he visto, y no recuerdo haber visto en ninguna parte un hotel mejor que este hospital (Aplausos). Así: no recuerdo haber visto un hotel mejor que este hospital, en todos los sentidos: la belleza, la terminación, los detalles. La vista es impresionante, sobre todo la vista al Malecón y al mar, desde las ventanas de esas habitaciones se ve el mar que parece quedar a los pies, porque son 24 pisos, si mal no recuerdo, y tiene una vista impresionante, y son habitaciones además con pocas personas, condiciones desde luego muy humanas para los enfermos.

El hospital contará con 30 servicios especializados, no los voy a leer todos porque son muchos. Además, seis especialidades consultantes, como genética, inmunología, etcétera; tiene tres terapias intensivas para polivalentes, para quemados y para el Cuerpo de Guardia, con 20 camas en total; tiene 25 salones de operaciones, ¡veinticinco!: diecisiete de cirugía mayor y ocho de cirugía menor y endoscopía, ¡y qué equipos tienen esos salones, de los mejores del mundo!; tiene 50 locales de consultas con posibilidades de atender 1 500 casos diarios; 17 equipos de Rayos X, y Cuerpo de Guardia con posibilidades de atención de 800 casos diarios.

Tiene un equipamiento de tecnología muy avanzada, como decía el doctor Gómez Cabrera. Por ejemplo, tiene la tomografía axial computarizada para brindar servicio nacional. Este es un aparato nuevo introducido en Cuba, caro, cuesta más de un millón de dólares, muy complejo, muy eficiente, capaz de detectar la más mínima cosa y, desde luego, el equipo más moderno que existe actualmente en el mundo en su tipo, a ese aparato no escapa nada; esto se combina con la ultrasonografía diagnóstica, otros equipos muy modernos, que no usan la placa de Rayos X, y que por distintas técnicas van haciendo el examen del organismo; medicina nuclear diagnóstica, alta tecnología diagnóstica y de tratamiento de oftalmología, moderno equipamiento para fisioterapia, microcirugía aplicada a diferentes especialidades quirúrgicas, moderno equipamiento de terapia intensiva, todo eso ya lo tiene, y en un futuro inmediato dispondrá además, de equipos automatizados y computarizados en los laboratorios clínicos: radioinmunoensayo, diagnóstico rápido en microbiología, inmunología clínica y enzimología, genética clínica, microscopía electrónica e inmunohistoquímica. Algunas de estas palabras son tan extrañas para ustedes como para nosotros, con excepción de los entendidos aquí, que son los médicos, los técnicos y quizás algunos estudiantes del Destacamento. No, no, del Destacamento no, de la Avanzada, porque los del Destacamento están empezando ahora, no están familiarizados con estos nombres técnicos, que reflejan en sí mismo el enorme avance de las ciencias médicas en los últimos años. Ese es el equipamiento, y seguirán añadiéndose constantemente nuevos equipos en la medida en que se desarrollen.

Y vuelvo a repetir, ¡qué equipos! Si uno pasa por ahí por el Departamento de Oftalmología, qué cantidad de aparatos, qué precisión, qué perfección, qué eficiencia la de esos aparatos, ni soñarlo en el pasado, nunca siquiera los habíamos visto en nuestro país, y cuánto beneficio pueden aportar a nuestra población.

Pero algo a lo que hemos prestado mucha atención, más atención todavía que a los equipamientos es el personal humano que va a trabajar en este hospital. Este hospital se convierte en un centro de trabajo grande, de los grandes de nuestra capital, que tendrá más de 2 000 trabajadores, quizás llegue a 2 300, 2 400, quizás a más, depende; se está estudiando bien la plantilla, meticulosamente por especialistas, porque esperamos que el personal que aquí trabaje sea un personal de alto rendimiento; queremos ahorrar, si podemos evitar llegar a 3 000 trabajadores debemos evitarlo, 3 000 trabajadores significan comedores, raciones para 3 000 trabajadores, el uso de todos esos elevadores e instalaciones, si podemos quedarnos en 2 500 mejor. Pero, desde luego, tendrá los trabajadores necesarios para que funcione de manera óptima y sea mantenido de manera óptima. El número final todavía está por decidir, cuando la experiencia nos aporte nuevos elementos y cuando el hospital esté a plena capacidad. Se convierte, por tanto, en un gran centro de empleo que ayuda a dar pleno empleo a nuestra población en un momento en que leemos por el mundo la catástrofe de un desempleo creciente.

En la Ciudad de La Habana tenemos los problemas a la inversa, muchas veces para muchas actividades falta de fuerza de trabajo.

De este total de trabajadores aproximadamente el 15% serán profesionales, y de este número de profesionales, un 18% serán no médicos, es decir, ingenieros, biólogos, microbiólogos, bioquímicos, químicos, cibernéticos, psicólogos, etcétera; porque esos equipos necesitan, por ejemplo, un buen número de ingenieros para su mantenimiento. Ya en estos hospitales no solo trabajan médicos, sino trabaja un número importante de profesionales que no son médicos, para hacer funcionar todos estos equipos sofisticados y para los diversos servicios.

Cada uno de estos servicios especiales tiene su jefe y, desde luego, cada piso. Los salones de operaciones tienen su jefe, las salas de terapia intensiva tienen su jefe, las especialidades cada una tiene su jefe, son 30 servicios de especialidades. Y se esmeraron los compañeros del ministerio en escoger los especialistas de más prestigio, de más autoridad, de más experiencia, de más conocimientos, para ponerlos al frente de cada una de esas especialidades. No sería justo decir que todos los mejores están aquí, porque hay institutos y hospitales muy importantes en el país que tienen muy buenos y muy capacitados especialistas, pero hay que decir que los jefes de estos servicios se encuentran entre los mejores especialistas del país (Aplausos).

El resto del personal médico ha sido escogido o será escogido, los que falten, por concurso-oposición. Y la política en el concurso-oposición ha sido la búsqueda de personal joven, con talento, integración política y méritos propios. Eso es lo que se busca en el concurso-oposición para la selección del resto del personal médico.

Esto se refiere a los médicos, y está el resto del personal, en cuya selección ha trabajado activamente el Partido, acentuando la búsqueda de calidad. Fue muy satisfactorio para nosotros encontrarnos entre las enfermeras algunas que son ya graduadas universitarias, licenciadas en Enfermería, una carrera creada recientemente en nuestro país (Aplausos).

Para dar una idea de la calidad del personal médico de este hospital, podemos decir que dentro de su plantilla médica este hospital cuenta con el 12% de los Doctores en Ciencias Médicas del país, este es el título más alto, Doctores en Ciencias Médicas, y el 98% de los jefes de servicios tienen categoría docente, son profesores.

La población a atender. Van a ser usufructuarios privilegiados de esta institución, los habitantes de Centro Habana (Aplausos) —parece que son de Centro Habana—, y Habana Vieja (Aplausos), que hacen un total de 270 000 personas; y alrededor de 30 000 personas del municipio Cerro (Aplausos), que son atendidos por el policlínico "Van Troi". Este hospital será receptor del personal de nueve policlínicos en total.

Pero bien, no van a ser ellos los únicos privilegiados usufructuarios. El Hospital Clínico Quirúrgico Centro Habana será también un hospital nacional (Aplausos), pudiendo recibir casos remitidos de cualquier rincón del país que, por las características de la patología, requieran el uso del equipamiento diagnóstico o terapéutico con que contará la institución. Para este servicio destinará el 15% de su capacidad, es decir, aproximadamente 145 camas.

Ese equipo que llamábamos de Tomografía Axial Computarizada, que más comúnmente le llaman Somatón, porque es la marca de fábrica del equipo, me estaba explicando el doctor Valls, jefe de ese servicio, y un entusiasta extraordinario de estas técnicas, igual que de las técnicas de Ultrasonido Diagnóstico, me explicaba la idea que tienen de ver cómo lo ponen a trabajar en tres turnos para que pueda brindar servicio para todo el país cuando haga falta (Aplausos). Desde luego, como ya dijimos una vez, tenemos la idea de llevar este equipo también a las zonas orientales y a las zonas centrales del país. Este no es un tipo de equipo que se pueda poner en cada policlínico, cada hospital, no solo porque es muy costoso, sino porque sería innecesario, sería inútil, estaría totalmente subutilizado.

Basta disponer de él en determinadas regiones, para aquellos casos en que esté plenamente justificado el uso del equipo. Lo tendremos en las zonas centrales y en las zonas orientales, pero mientras tanto ya este equipo podrá prestar servicio a todo el país con tres turnos.

En el Cuerpo de Guardia de este hospital se atenderán las urgencias que lleguen, independientemente del lugar de procedencia. De modo que debemos estar bien claros de que aunque este hospital prestará en general los servicios a esta área de la ciudad y a estos 300 000 habitantes, sus servicios se extenderán y serán útiles para todo el país, en muy distintas esferas, entre otras como vanguardia, como centro de referencia, como centro de desarrollo tecnológico de la salud, con sus investigaciones y con sus planes de docencia para el perfeccionamiento de los médicos. Todo el país, ¡todo el país!, se beneficiará de esta institución.

Algunas características constructivas del hospital que hoy se inaugura, podrán dar una idea al pueblo de la complejidad de esta obra. Voy a decir simplemente que cuenta con un total de 75 000 metros cuadrados de construcción, el terreno está muy bien aprovechado por la elevación del edificio. El valor aproximado de esta obra es de 60 millones de pesos y seguirá añadiéndosele equipamiento. Construido con azulejos, mármol, piedra caliza de Jaimanitas, etcétera.

Otra idea de la dimensión de esta obra: tiene cinco transformadores de 1 500 kilowatts cada uno, que ofrecen una capacidad eléctrica de 7 500 kilowatts. Para citar un ejemplo, el edificio que más carga tenía en la Ciudad de La Habana era el del Habana Libre con 3 300, esta institución tiene más del doble de la capacidad eléctrica del hotel Habana Libre; tiene tres plantas eléctricas de emergencia con una capacidad de 2 600 kilowatts. Todo el hospital tiene aire acondicionado, no tendrá que depender del fresco del Malecón; tiene cuatro turbogeneradores de 650 toneladas para un total de 2 600 toneladas, tres calderas de 750 HP. La lavandería tiene una capacidad de seis toneladas de ropa por día; la cocina capacidad para 3 000 raciones; 17 cámaras de refrigeración, además gran cantidad de equipos de esterilización. Estoy mencionando solo algunos datos. Tiene un salón de actos con 342 butacas, salón de conferencias con 100 y 17 aulas con capacidad para l6 alumnos cada una; sistema generalizado de gases medicinales: oxígeno, vacío, óxido nitroso y aire comprimido con 5 000 salidas.

Pizarra telefónica con 600 extensiones y 80 troncos, directos tiene 50, públicos 25; agua suavizada, fría y caliente, en fin, de todo.

Se aplicará también la computación en el funcionamiento de este hospital; contará con dos máquinas CID-300-10, periféricos y 32 displays; se trabajará en 40 programas inicialmente que permitirán automatizar el movimiento hospitalario: ingresos, egresos, traslados, etcétera, la información del paciente, dieta, donaciones y las investigaciones de urgencia del laboratorio clínico. Este paso, aunque modesto, ya es un salto cualitativo de gran importancia, puesto que toda institución similar de nivel mundial ha dado o está dando pasos acelerados en esta dirección. El sistema se desarrollará por etapas, incorporando posteriormente la gestión administrativa, pedidos de medicamentos, otros medios de diagnóstico, información científico-técnica y automatización de la historia clínica. Experimentalmente se usará en consulta externa una historia clínica codificada que la guarda el propio paciente, que concurre con ella a consulta o cuerpo de guardia.

Se trabaja de acuerdo con la Academia de Ciencias y el Centro de Información del MINSAP para poder brindar una información al personal profesional más ágil, empleando fondos bibliográficos adecuados.

Otras posibilidades que se contemplan para el futuro. Brindar un mayor apoyo a las áreas de salud a través de: primero, incrementar el número de especialidades que brindan interconsultas en los policlínicos; segundo, apoyar las investigaciones de los policlínicos en horario de tarde y noche; tercero, comenzar consultas nocturnas —sin desanimarse por un bajo aprovechamiento inicial, consideramos que se debe esperar un tiempo para educar a la población—; crear en el servicio de anatomía patológica un centro de referencia nacional, banco de tejidos y órganos para trasplante: desarrollo de trasplante renal, ocular y óseo; área de aplicación de la medicina tradicional. Se trabaja con la Academia de Ciencias y con la Dirección de Ciencia y Técnica del MINSAP, que se constituye en un área, la aplicación de los equipos tecnológicamente nuevos que lleguen al país y que sirva de referencia para su generalización posterior.

Estas son las características de la institución que inauguramos. Yo no he intentado describirla. No es posible describir este hospital, hay que verlo, ¡hay que verlo!, directamente o a través quizás de la televisión para tener realmente una idea exacta. Todo lo que se diga es un pálido reflejo de la imagen, de la impresión, de la idea que deja este centro. El salón de espera es una cosa realmente maravillosa, parece que en eso tiene algo que ver el proyecto original, un gran salón que había. Creo que pensaban poner un centro de bolsa de valores, y ya eso estaba construido, donde quedó al fin un salón extraordinario, que es el salón de espera del hospital, aparte de los salones de espera del Policlínico de Especialidades que está adjunto.

Ya que hemos hablado de tantos equipos y del personal que es incuestionablemente bueno, muy bueno, el que se ha escogido y el que se seguirá escogiendo, la cuestión del mantenimiento de este hospital es cosa seria, pero muy seria, y una de las cosas que deben estar altamente priorizadas. Digamos, tiene, por ejemplo, 12 elevadores, esos elevadores no se pueden estar parando; los 25 salones de operaciones con todos sus equipos, sus Rayos X; su equipamiento ultramoderno en los salones de operaciones y en todas partes, que requiere miles de piezas de repuesto, piececitas de todo tipo.

Yo conversaba con el compañero que han designado Jefe de Mantenimiento, sobre la necesidad de desarrollar un buen taller, con buenos torneros, para producir muchas de esas piezas. Pero se necesitará, indiscutiblemente, un mecanismo ágil de suministro —como ustedes saben, nosotros tenemos dificultades para conseguir muchas veces las piezas de repuesto, por la distancia, por el bloqueo yanki—, se necesitarán mecanismos muy ágiles para que toda esa maravilla que vamos a echar a andar, se mantenga siempre: sus equipos, sus plantas eléctricas, sus aires acondicionados, su sistema de suministro de gases medicinales; en fin, para que este hospital funcione como un reloj. Y requerirá una atención especial del ministerio y del Estado, y dentro de nuestras limitaciones de los recursos indispensables, para que funcione. No hacemos nada con inaugurar una maravilla hoy y que dentro de cinco, seis o siete años haya decaído y que muchos equipos estén sin usarse. Esta será una de las grandes responsabilidades de la Dirección del hospital y de los jefes de los servicios y de los jefes de mantenimiento, y de todos los trabajadores del hospital.

Desde luego que este hospital requerirá una especial atención del Estado y del Partido para que pueda cumplir sus funciones.

Creo que celebramos esta fecha del nacimiento de Finlay y este Día de la Medicina Latinoamericana, no solo con la inauguración de este hospital, sino con muchas perspectivas favorables en el campo de la salud. En la propia Ciudad de La Habana los planes perspectivos de desarrollo de la red hospitalaria contemplan la reapertura del Hospital "Julio Trigo" en un futuro cercano, que nos dará cientos de camas; más adelante se prevé la construcción de dos nuevos hospitales clínicos quirúrgicos, que se ubicarán en los municipios de Marianao y de Habana del Este (Aplausos). Estas unidades aportarán al sistema de salud un número aproximado de 1 700 camas y una mejor distribución de este recurso en el territorio de la provincia. Esto representará un incremento del 10% en el total de camas y al mismo tiempo una elevación del indicador de camas por 1 000 habitantes.

Ustedes conocen que estamos llevando a cabo un importante y serio esfuerzo en el ámbito de la docencia médica. No quiero usar palabras exagerativas, pero podríamos hablar con justeza de un extraordinario esfuerzo en el campo de la docencia médica.

Durante este año de 1982 se ha dado un gran impulso a la idea de garantizar la formación de médicos y estomatólogos en mayor número, a la vez que se eleva la calidad de estos. Algunos aspectos sobresalientes en este sentido han sido los siguientes: se aceleran las obras de las facultades de ciencias médicas en todo el país, para garantizar que en el quinquenio estén en funcionamiento todas las programadas, que son 18 facultades.

Se creó el Destacamento de Ciencias Médicas "Carlos J. Finlay" —por aquí hay una representación integrada por 500 de ellos (Aplausos)—; la Avanzada Estudiantil "Mario Muñoz" (Aplausos); el Contingente Rural "Manuel Piti Fajardo" (Aplausos); y un internado en el exterior: el de Nicaragua (Aplausos); otro más pequeño en el Sahara (Aplausos). Se han llevado a cabo adecuaciones al plan actual de estudio de Medicina y Estomatología, entre las cuales están aquellas referentes a llevar una mayor vinculación del estudiante con el paciente, como la práctica de familiarización y las modificaciones del internado.

Se ha extendido la docencia a los hospitales municipales, rurales y locales, policlínicos e incluso —como dije— en otros países donde existen condiciones para ello, como Nicaragua, donde ya se graduaron 106 médicos, y la República Arabe Saharauí, donde se graduaron ocho, auxiliados por un valioso equipo de especialistas cubanos que allí laboran, porque donde hay un buen especialista hay un buen profesor (Aplausos). Esto constituye una gran innovación en el campo de la docencia médica, podríamos añadir: una gran revolución en el campo de la docencia médica, y le corresponde a nuestro país, en este caso, el privilegio de estar en una posición de vanguardia. ¡Quién lo iba a decir, un municipal convertido en hospital docente! Antes, para concebir un hospital docente tenía que ser algo, bueno, superior a este, y no existía. No se trata de que estos hospitales sean docentes para todas las especialidades, pero en muchos de esos hospitales atienden niños, se pueden convertir en hospitales docentes a los efectos pediátricos; atienden el problema del embarazo, de los partos, se pueden convertir en docentes a los efectos de la gineco-obstetricia, y así. No van a ser docentes a los efectos de la cirugía. Y un hospital rural, lo mismo.

Y pueden ser docentes a los efectos de una especialidad nueva que nos proponemos crear, que es la especialidad de medicina general.

Esto es interesante, tiene mucha importancia para el pueblo el que un hospital municipal se haga docente, porque entonces sus especialistas serán de primera calidad, y serán, además, profesores; y en un hospital rural sus especialistas serán de primera calidad y serán, además, profesores; porque la docencia, precisamente, eleva la calidad de la asistencia, por el nivel de conocimiento que requieren aquellos especialistas y aquellos profesores, por el nivel de superación y de estudio que se impone.

Y cuando hablamos, por ejemplo, de una nueva especialidad como medicina general, ¿qué significa esto? Que hasta ahora médico general ha sido aquel que estudió seis años y después no desarrolló más estudios sistemáticos, o comenzó una especialidad y no la concluyó y entonces es un médico general. Pues no señor, convertiremos también la medicina general en una especialidad, que exija además de los seis años de estudios universitarios, los tres años de estudios como residente en un hospital (Aplausos). Es decir que marchamos hacia una formación médica, hacia un futuro en que todos los médicos serán especialistas, incluso el médico general (Aplausos).

Todo esto realmente constituye una verdadera revolución en la docencia. Además, los estudiantes que terminan, y van a esas instituciones; ya no se trata del estudiante que tiene el peor expediente, que es el que mandan para Ocujal del Turquino o Baracoa, no, a cualquier hospital rural irán de los buenos estudiantes, de los que tienen mejor disposición, que van allá, que se gradúan, que están dispuestos después a permanecer tres años y que, además, pueden empezar a estudiar su especialidad allí, la que pueda estudiarse, que puede ser de pediatría, obstetricia, puede ser de médico general. Esto abre, además, un enorme campo para los estudiantes de medicina y para los médicos, y una enorme posibilidad de superación, y aporta un beneficio directo, inestimable a los servicios médicos.

Se trabaja arduamente en el perfeccionamiento de los planes de estudio, para lo cual se están recogiendo las experiencias positivas de los centros de mayor nivel mundial en la formación de médicos y estomatólogos, en lo referente a planes y programas, métodos y forma de enseñanza, tanto en medios de enseñanza, como en el aseguramiento de los libros de texto y otros tipos de literatura científica, así como en la aplicación de nuevas tecnologías. Se acopia toda la información para el diseño del nuevo plan de estudio, adaptado a las condiciones concretas de nuestro país, en concordancia con la política de salud trazada para el futuro.

Se trabaja en la elevación de la calidad de los especialistas y en el cumplimiento del plan para formar 5 000 en el quinquenio.

Se está elaborando un programa para el inicio de la especialidad de medicina general —como decíamos—, a partir del curso 1983-84.

A fin de apoyar los planes de docencia y fortalecer la asistencia, se ha realizado un proceso asambleario para pedir la voluntariedad de los especialistas y residentes, a marchar a prestar sus servicios en el interior del país. El resultado de este proceso ha evidenciado la extraordinaria disposición de nuestros médicos, dando una masiva y positiva respuesta ante el llamado (Aplausos). Porque a decir verdad, nada de esto sería concebible; ni este hospital, ni todos estos planes docentes de que hablamos, serían concebibles sin la actitud de nuestros trabajadores de la salud y sin la actitud de nuestros médicos (Aplausos). Un día como hoy, debemos reconocer con orgullo la extraordinaria actitud de nuestros médicos.

Y conversábamos con algunos visitantes, con algunos dirigentes de la salud de otros países, y nos preguntan: "¿Pero cómo se las arreglan ustedes?" ¡Caramba, sí!, la pregunta parece sencilla, pero a la vez no es tan fácil de responder. ¿Cómo nos las arreglamos nosotros? Para nosotros es muy sencillo, para los demás cuesta trabajo entenderlo, sobre todo en el exterior. Nos las arreglamos por el espíritu revolucionario de nuestro pueblo (Aplausos), por la conciencia política de nuestro pueblo y por el espíritu revolucionario y la conciencia de nuestros médicos dentro de nuestro pueblo (Aplausos). Para nosotros es sencillo, tiene una explicación sencilla, pero quizás ni nosotros mismos nos demos cuenta de lo que esto significa, sobre todo si recordamos que antaño era tan difícil encontrar un médico para ir al campo, y que en la Sierra Maestra, con 300 000 habitantes, no había un solo médico. Y hoy nuestros especialistas preguntan: "¿Adónde hay que ir?". No digo ya un joven recién graduado, especialistas, residentes que están terminando su residencia o que la han terminado, y preguntan: "¿Adónde hay que ir?"; porque están dispuestos a ir a Baracoa, a Maisí, a Ocujal, a cualquier municipio del país, a cualquier parte, cinco años. Y de forma masiva han respondido. No quiere decir que los vayamos a mandar a todos, será una parte relativamente pequeña.

Nuestro pueblo tiene que reconocer lo que eso significa. Y creo que también nuestro pueblo, allá donde vayan estos residentes, estos médicos, debe hacer todo lo posible por ayudarles a resolver los problemas materiales, en especial los problemas de la vivienda. Porque hay que tener todas las consideraciones posibles con ellos.

Una revolución no se compone solamente de obras, de grandes edificios como este, de obras materiales; una revolución se compone, sobre todo, también, de obras espirituales, morales: ejemplo, el de nuestros médicos, el de nuestros maestros, el de nuestros técnicos, el de nuestros combatientes internacionalistas (Aplausos) .

Acaban de regresar para sus vacaciones 2 000 de los maestros de Nicaragua, 2 000. En qué condiciones desempeñan allí su tarea, ¡tan difíciles!, pero difíciles de verdad. Búsquese el lugar más inaccesible y más difícil de Cuba, y será un pálido reflejo de las condiciones en que trabajan esos maestros, y con riesgo para sus propias vidas, en condiciones de alimentación deficientes, una falta total de comodidades. ¡Y qué espíritu! ¡Qué difícil es que uno deserte, qué difícil es que uno se arrepienta! ¡Y qué admiración sienten por esos maestros!

Antaño no había maestros para enviar al campo; hoy hay maestros que van a Angola, a Mozambique, a Etiopía, a Nicaragua.

¡Y qué decir de los médicos!, que laboran en los lugares más recónditos y más apartados del mundo, con una gran modestia, con una gran decisión.

Una revolución se compone —podría decirlo— sobre todo de obras morales (Aplausos). Y esas obras morales alcanzadas por la Revolución, creadas por la Revolución, son gigantescas. Y ahí lo tenemos en esa respuesta de nuestros médicos, sin lo cual no podríamos ni soñar en esto que estamos hablando. ¡Ah!, y del Destacamento, esperamos más todavía (Aplausos).

En septiembre, se incorporaron al internado de medicina, sexto curso, un total de 2 124 compañeros que se distribuyeron de la siguiente forma: a las especialidades priorizadas —porque tenemos déficit en algunas especialidades— se incorporaron 456: anestesia, 135; ortopedia, 89; anatomía patológica, 30; gineco-obstetricia, 126; ciencias básicas, 76. A Nicaragua, 200; a la medicina rural, 262; a hospitales municipales, 342; a general de niños, 266; a general de adultos, 404; a rotatorios, 194.

Como dijimos, en Nicaragua ya se graduó el primer grupo de 106 internos en 1982, y actualmente se encuentran realizando su trabajo como médicos rurales. Esto es posible porque tenemos muchos buenos médicos y especialistas en Nicaragua, que son los profesores de estos internos; y estos internos, cuando terminan sus estudios, se incorporan a los servicios médicos en el país durante dos años. Y tenemos esperanza en que de esos dos años, por lo menos uno, uno de ellos puedan dedicarlo ya al inicio de su especialización, de la especialización que sea, incluida la de la medicina general.

Se cuenta en nuestro país con 117 hospitales rurales y locales, que atienden una población de 2 211 196 habitantes, con un total de camas de 3 427 Y un total de médicos de 350. Se han creado las condiciones para la docencia en 96 de estos centros. Se ha elaborado un programa especial, y en los próximos días se llevará a cabo un concentrado con el total de estos internos, 262, marchando posteriormente, en los primeros días de enero, a sus respectivos centros, donde permanecerán el resto del curso, y posteriormente prestarán servicios médicos por tres años. Es decir, a los de sexto año no se les envió de inmediato, han tenido tres meses de una actividad intensa de preparación rotatoria y, además, un concentrado para explicarles todos los problemas del campo y de la medicina en el campo. Y allá van, y se incorporan como internos junto a los médicos y a los especialistas que están prestando allí sus servicios. Estos internos constituirán el Contingente Médico "Manuel Piti Fajardo".

Hay actualmente alumnos internos en 35 hospitales municipales, con un total de 4 835 camas y 835 médicos. En ellos se encuentran 342 internos distribuidos de la siguiente forma: rotatorios, 326; general de niños, 11; general de adultos, 5. En estos hospitales se ha aplicado una estructura similar a la que se utilizó por nosotros en Nicaragua, participando el interno en actividades a nivel de hospitales y policlínicos. A estos centros se ha enviado un grupo de especialistas y se presta apoyo por las facultades correspondientes, con lo cual se ha elevado el nivel asistencial y científico de los mismos de un modo considerable. Esto ha sido una revolución en los hospitales municipales, con esa inyección de fuerza joven, entusiasta; y la creación de la posibilidad de un médico en Isla de Pinos, o en cualquier municipio del país, de ser profesor.

Ya hemos hablado del Destacamento "Carlos J. Finlay". En el primer año de ciencias médicas actualmente se encuentran 4 162 estudiantes de medicina y 307 de estomatología, para un total de 4 469. De esta cifra pertenecen al Destacamento 4 124, de los cuales 1 184 son varones y el resto, 2 240, son del sexo femenino. Los 345 alumnos restantes agrupa a los alumnos extranjeros, los ingresos por licencia de matrícula y trabajadores de más de 25 años de edad que ya venían estudiando. En el futuro se establecerá que el ingreso como trabajadores sea fundamentalmente para los técnicos medios de la salud que no tengan una edad superior a los 25 años, porque se estaban dando casos de personas que hasta con 35 años ingresaban en la Escuela de Medicina. No es mucho, pero es algo. Ya cuando viene a tener una buena experiencia ha pasado cierto tiempo. Bueno, y a todos nos gustaría estudiar medicina, pero no nos dejan, nos limitan; tenemos que ser autodidactas. En el futuro esta será una de las vías de ingreso en el Destacamento: técnico medio de la salud, no mayor de 25 años que estudia y que hace su examen, porque en el requisito del nivel académico sí que no se puede ceder en lo más mínimo.

Hay casos también de estudiantes que por una razón de salud no pudieron pasar el curso y después vuelven. Esos casos si tienen las condiciones y los requisitos para el Destacamento, ingresarán en el Destacamento.

Tenemos bastantes alumnos en las escuelas de medicina en este curso: 17 306 estudiantes de medicina en este momento, 2 371 de estomatología y 540 000 de Licenciatura en Enfermería, que es una nueva carrera que se ha creado para las enfermeras y los enfermeros —ya hablábamos de esto al principio—, para un total general de 20 217 alumnos en ciencias médicas. No está mal.

El Segundo Contingente de Ciencias Médicas contará con un total de 4 700 alumnos aproximadamente. Y ustedes conocen bien el rigor y la meticulosidad con que se están escogiendo a los alumnos del Destacamento de Ciencias Médicas "Carlos J. Finlay", esa es garantía del futuro.

De 1982 a 1990 graduaremos alrededor de 20 000 nuevos médicos, alrededor de 20 000 (Aplausos), con creciente exigencia y creciente rigor.

Los indicadores de salud siguen mejorando: la mortalidad infantil en el país en 1981 fue de 18,5 por cada 1 000 nacidos vivos y se estima para 1982, l7,4 (Aplausos). En Ciudad de La Habana la mortalidad infantil en 1981 fue de 15,9 y se espera en 1982, 13,8 (Aplausos). Ningún país subdesarrollado, ningún país del Tercer Mundo tiene ni por asomo estos índices; estamos en primerísimo lugar.

Tenemos un total de camas de asistencia médica ascendente a 46 169, para un 4,7 por cada 1 000 habitantes. En la Ciudad de La Habana alcanzan 17 367, para un índice de nueve por cada 1 000 habitantes. Debe tomarse en cuenta que en la capital son asistidos numerosos enfermos de otras provincias; no obstante, continuarán desarrollándose aceleradamente los servicios en el resto del país.

En el año 1981 se brindaron casi 50 millones de consultas médicas y 10 512 170 consultas estomatológicas.

La esperanza de vida al nacer, en el período 1980-85, se calcula en 73,5 años.

Estos índices nos sitúan, no solo en el primer lugar entre todos los países del Tercer Mundo sino por encima de numerosos países desarrollados (Aplausos); mas, no solo disfrutamos de estos éxitos y de estas victorias, sino que las sabemos compartir también con nuestros hermanos de los países subdesarrollados. Así tenemos en el exterior, trabajando en esos países, 1 400 médicos, 52 estomatólogos, 560 enfermeras, 469 técnicos y 32 de otras categorías; en total, 2 513 trabajadores de la salud (Aplausos) en 26 países del Tercer Mundo y países distantes, muy distantes, como Kampuchea, Lao, Viet Nam, Yemen, etcétera.

Conversando nosotros con unos amigos de un país que nos ha brindado su colaboración, en otros tiempos, en el campo de la medicina, nosotros les explicábamos cómo la colaboración, la ayuda que recibe Cuba en este campo, se multiplica en decenas de otros países del Tercer Mundo, porque lo que logremos nosotros no es solo para nosotros; de nuestros avances, de nuestros conocimientos, de nuestra experiencia se están beneficiando esos 26 países. Y podrán ser más países en el futuro, porque médicos vamos a tener muchos y buenos; nuestros adelantos científicos y nuestros conocimientos serán muchos, sobre todo en el área tropical, porque donde abundan las enfermedades es en el área tropical, en los climas cálidos de América Latina, de Asia, de Africa, donde están los países subdesarrollados, donde está el hambre, la miseria, las enfermedades infinitas y donde tenemos muchos médicos. Calculen ustedes que hay países donde mueren 250 de cada 1 000 niños que nacen en el año, ¡doscientos cincuenta! y el índice nuestro aquí lo señalé, 18,5 y se estima menos, creo que 17,4 para 1982. Es increíble, es indescriptible la situación sanitaria de tantos países en el mundo. Y lo nuestro es algo que va a beneficiar en este campo a otros muchos pueblos.

Yo aquí he hecho una síntesis y no he mencionado todo lo que estamos haciendo en el campo de la salud, he mencionado solo una parte. Estamos haciendo muchas más cosas; estamos trabajando en el campo de la investigación, estamos trabajando en el desarrollo de la industria farmacéutica, en el desarrollo de la óptica para la solución de todos los problemas de armaduras, de cristales, de espejuelos, hasta llegar incluso a producir en nuestro propio país los cristales, y mientras tanto tallarlos, traerlos en bruto.

Tenemos numerosos programas. Pensamos revisar cómo está toda la situación en la estomatología. Se están haciendo investigaciones que son útiles para nuestro país y para otros países; estamos desarrollando los centros de investigaciones médicas, estamos desarrollando también el frente de la biología, de donde pueden surgir muchas soluciones para la medicina; estamos desarrollando nuestro Instituto de Medicina Tropical, creo que llegaremos a ser el país con más experiencia en este campo, porque, como decíamos, nadie tiene más médicos, más técnicos trabajando en estos países tropicales. Hay una serie de programas de desarrollo científico que estamos llevando adelante.

En días recientes, equipos de profesores eminentes de nuestro país han estado visitando, en otros países, las mejores Facultades de Medicina del mundo: estudiando programas, métodos de enseñanza, de evaluación, medios audiovisuales, etcétera, etcétera, y vamos a tener la información de las mejores facultades de los países más avanzados del mundo en Medicina, para después compararla con nuestros textos, nuestros programas, nuestros métodos, y de todo eso sacar una síntesis, a fin de perfeccionar nuestro método de formación de médicos, y estamos realmente muy optimistas de las posibilidades, porque lo fundamental en esto es lo que decíamos hace un rato, contar con el tipo de hombre, con el tipo de técnico que nosotros tenemos, con el tipo de estudiante que nosotros tenemos, por eso cualquier logro que nos propongamos está realmente a nuestro alcance.

Es bueno decir, hoy que inauguramos esta extraordinaria institución, que en la Ciudad de La Habana, que solamente en la Ciudad de La Habana se está trabajando en 60 obras de la salud, de las cuales 43 corresponden a centros asistenciales, cuatro a la industria farmacéutica y 13 destinadas a la docencia médica.

En todo el país se han terminado de construir ya 23 salas de terapia intensiva pediátrica, continúan en ejecución otras cinco y tres se encuentran en etapa de proyecto, y se mantienen trabajando en el programa de construcción y terminación 18 facultades de ciencias médicas. Otros objetivos importantes fueron la terminación reciente de los hospitales de San Cristóbal y Puerto Padre, a la vez que se acelera la construcción de los hospitales de Sancti Spíritus, Pinar del Río, Villa Clara, Morón, Nuevitas y Contramaestre. No hay un solo lugar del país olvidado. También se inició la construcción del hospital de Matanzas, y están en fase de proyecto Holguín, Baracoa, Marianao, y hospitales pediátricos de Marianao, Sancti Spíritus, Ciego de Avila y Bayamo. Se iniciarán en el futuro próximo los proyectos de los clínicoquirúrgicos mencionados de Marianao y Habana del Este.

Dentro de la situación de dificultades económicas que tenemos, con el precio del azúcar, la crisis económica internacional, la intensificación del bloqueo imperialista, nuestra Revolución, nuestro Partido, sin embargo, han mantenido como un principio básico la priorización de los servicios médicos. Si hay que tocar otra cosa la tocamos, pero no tocamos los servicios médicos. Y por eso, con grandes esfuerzos, con grandes sacrificios pensamos seguir desarrollando nuestros programas de salud, con nuestro esfuerzo y contando también en cierta medida con la colaboración internacional.

Es muy justo reconocer de modo especial el esfuerzo de los constructores que edificaron este hospital (Aplausos), tanto los ingenieros, los arquitectos, los técnicos, como los obreros directamente de la obra, porque han realizado un trabajo realmente maravilloso, así, podemos emplear esa palabra, maravilloso. Para cerciorarse de una manera absoluta de esto hay que ver el hospital.

La tarea fundamental estuvo a cargo de la antigua Brigada No.8 de la Empresa de Construcción de Obras de Arquitectura No.6. Esta empresa No.6 va adquiriendo fama porque ha trabajado en unas cuantas obras importantes (Aplausos): trabajó en el Palacio de Convenciones, en el hotel Tritón, en el "Carlos Marx", en el hotel Mar Azul, en el CENSA, en el Teatro Nacional, en la primera sala del pediátrico de Centro Habana, cuando la epidemia, que se edificó en 24 días, fueron ellos. Es una Empresa que ha ido adquiriendo mucha autoridad, mucha experiencia y también mucho prestigio, a ello se debe en gran parte la excelencia de la terminación y de la calidad de esta obra. Nos sentimos realmente satisfechos, podríamos decir algo más, orgullosos, emocionados cuando vemos lo que pueden hacer, lo que pueden crear los brazos de nuestros constructores (Aplausos), para que se vea cómo podemos apoderarnos de la calidad, cómo podemos ser capaces de la calidad, de una calidad que no tendría que envidiarle nada a ninguna otra en cualquier otro país.

Y se me ocurriría preguntar si en Estados Unidos hay muchos hospitales como este, si en Estados Unidos hay muchos hospitales que tengan una terminación como esta, no obstante sus riquezas, sus tecnologías, etcétera.

Este es un verdadero ejemplo digno de imitarse. Y esos mármoles no vinieron de Italia, no, no, son de aquí, y creo que tienen doce, por lo menos doce colores de mármoles bien diseñados y colocados. Esos azulejos no vinieron de Europa, fueron fabricados aquí. Esa piedra de Jaimanitas no vino de otro continente, sino de aquí, de ahí mismo (Aplausos). Las soluciones ingenieras y de arquitectura no vinieron de otra parte, son de aquí (Aplausos). Esos excelentes médicos, técnicos de todo tipo, esos eminentes jefes de servicio, esos hombres llenos de seriedad y de responsabilidad, no vinieron de ninguna parte, son de aquí y se forjaron y se desarrollaron en la Revolución (Aplausos); algunos de ellos quizás médicos desde antes, pero ese espíritu, ese entusiasmo, esa consagración se ha desarrollado con la Revolución, e inspiran una gran confianza a todos, a cualquier ciudadano, la seguridad de que su vida, su salud, la salud de sus seres queridos, de sus familiares, de sus compañeros, estará en manos de hombres y mujeres como esos, que forman la nómina de este hospital.

Creo que ellos, además, estimularán el mismo espíritu en otros centros de la salud de nuestro país, porque no pararemos, no pararemos hasta que todos los hospitales tengan la calidad asistencial de este, la calidad humana de este y las técnicas de este, ¡no pararemos y lo lograremos! Es muy grande la responsabilidad que tienen los trabajadores de este hospital, su dirección y sus técnicos, muy grande, porque es mucho lo que espera de ellos el país y no es una tarea fácil, no es una tarea sencilla. Dirigir una institución como esta, que funciona las 24 horas, que tiene que funcionar las 24 horas, atendiendo incesantemente todo tipo de casos, normales e imprevistos; la organización de 2 500 trabajadores, no es una tarea fácil, es muy difícil, estamos conscientes de eso. Pero también debemos estar en la disposición de ayudarlas, el Partido, el Sindicato, el Estado, para que tengan éxito en su tarea.

Este hospital, por supuesto que llevará un nombre muy honroso, y recuerdo sobre esto que fue una idea desde los primeros momentos, que este hospital llevara el nombre de unos compañeros revolucionarios de aquí precisamente, de Centro Habana, unos hermanos revolucionarios, tres hermanos, los hermanos Ameijeiras (Aplausos prolongados).

El primero, Juan Manuel Ameijeiras Delgado, murió el 26 de julio de 1953 en la acción del Cuartel Moncada, cuando apenas contaba 20 años, y era —tengo entendido— el más joven de los hermanos. El segundo, Gustavo Ameijeiras Delgado, desapareció al salir de la prisión en enero de 1958; se sabe que lo apresaron cuando iba rumbo a la Sierra Maestra, fue golpeado y torturado sin que se le pudiera arrancar una sola palabra, pero el lugar exacto de su muerte es desconocido. El tercero, Angel Ameijeiras Delgado (Machaco), murió el 8 de noviembre de 1958, en una casa situada en O'Farril y Goicuría, cuando fue sorprendido, junto a otros compañeros, por los esbirros de la tiranía y defendieron caras sus vidas, siendo vilmente asesinado una vez terminado el parque.

Hablando de la estirpe de esta familia, al otro día de haber sido asesinado Angel Ameijeiras, el 9 de noviembre de 1958, y desde la Sierra Maestra, por las ondas de Radio Rebelde, expresé las siguientes palabras:

"Angel Ameijeiras es el tercer hermano que cae combatiendo por la libertad de su pueblo. El primero dio su vida el 26 de julio de 1953 en la acción del Cuartel Moncada; el segundo, Gustavo, fue detenido al salir de las prisiones hace algunos meses y desaparecido sin dejar rastros, por las hordas del coronel Ventura; el tercero, Angel (Machaco), cayó ayer en las calles de La Habana; un cuarto hermano está preso en Isla de Pinos, por luchar también contra la opresión; y el quinto, Efigenio Ameijeiras (Aplausos prolongados), desembarcó con los expedicionarios del Granma en Playa de las Coloradas, el 2 de diciembre de 1956. Es uno de los 12 que mantuvieron en alto la bandera de la Revolución en los días difíciles de la Sierra Maestra. La estirpe de los Ameijeiras es un ejemplo conmovedor de heroísmo que recuerda la familia de los Maceos" (Aplausos). Eso dijimos en la Sierra Maestra en noviembre de 1958.

María de las Angustias Delgado, esa abnegada madre cubana, digna progenitora de los Ameijeiras, comparable con Mariana Grajales, crió por sí sola a sus hijos (Aplausos), afrontando todas las miserias de aquellos tiempos, inculcándoles siempre el amor a la Patria. Oriundos de Puerto Padre, emigran a Santa Clara y de ahí vienen todos para La Habana, formando hogar humilde unidos a la madre, en la calle Virtudes 508.

Recuerdo allá por 1970, cuando fuimos a escoger un responsable para dirigir la obra, que escogimos al compañero Efigenio, y no se me olvida que en aquellos días, cuando no había nada, que estaba todo por hacer, estaba por crear esto que hoy vemos aquí, yo le dije a Efigenio que este hospital iba a llevar el nombre de sus hermanos. Creo que la historia tiene que ver algo con todo esto, hay una asociación de cosas, pues creo que en la calidad de esta obra hay algo de la pureza de aquellos combatientes, del heroísmo de aquellos combatientes, de sus virtudes, de su entereza, de su amor inmaculado a la Patria.

Podemos decirle al compañero Efigenio y a los obreros que han trabajado en esta obra, que han logrado trasmitir a la obra la imagen de aquellos extraordinarios combatientes. Y es para nosotros —y estoy seguro que para todos ustedes— un momento de reflexión y de profunda emoción pensar que un día como hoy podemos dedicar a aquellos héroes esta obra (Aplausos). Sin más palabras, es la única forma de recordar y de honrar verdaderamente a los héroes.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación.)