DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER SECRETARIO DEL COMITE CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA Y PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS, EN EL ACTO DE CLAUSURA DEL PRIMER FORUM NACIONAL DE ENERGIA, CELEBRADO EN EL TEATRO "CARLOS MARX", EL 4 DE DICIEMBRE DE 1984, "AÑO DEL XXV ANIVERSARIO DEL TRIUNFO DE LA REVOLUCION".

(VERSIONES TAQUIGRAFICAS - CONSEJO DE ESTADO)

Distinguidos invitados;

Queridos compañeros:

Este fórum y el intenso proceso que lo precedió, tenían como objetivo fundamental, en primer lugar, crear una conciencia profunda en torno a los problemas de la energía; analizar las medidas adoptadas; elaborar nuevas ideas, conceptos y formas de ahorrar energía; analizar cuales son las perspectivas del desarrollo energético de nuestro país y cómo debemos trabajar en esa dirección.

Considero que las asambleas efectuadas en 48 000 bases, las asambleas a nivel municipal y provincial, los 87 000 acuerdos y sugerencias adoptados en la base, las 3 293 ponencias presentadas, las 677 elevadas hasta el Tribunal Central del fórum, las ponencias premiadas, las discusiones y la participación de los delegados aquí reunidos en estos días, dan idea del entusiasmo y la seriedad con que se ha trabajado en esta dirección.

Por mi parte, voy a aprovechar esta invitación a hacer la clausura del fórum para conversar con ustedes, con nuestros trabajadores, que nos están escuchando y con nuestro pueblo, acerca de estos temas de la energía, de la importancia vital de su ahorro, ya que tan vital es la energía como su ahorro. Y no solo sobre el ahorro de energía, sino también sobre la necesidad de ahorrar materiales y de ahorrar en todos los sentidos, para lo cual voy a añadir algunas conclusiones finales, acerca de la forma en que debemos trabajar en este campo y en el campo de la economía en general.

Considero que de este fórum y de este acto tenemos que sacar conclusiones muy importantes para el futuro de nuestro país.

Creo que ayudaría a nuestro pueblo a comprender la importancia de este tema, si analizamos algunos datos. Comenzando por la electricidad, cómo ha crecido la generación de electricidad y cómo ha crecido el consumo. En 1958, existía en el sistema electroenergético nacional una capacidad de generación de 397 megawatts.

Para que el pueblo comprenda mejor qué quiere decir un megawatt —ustedes lo conocen perfectamente bien—, quiere decir 1 000 kilowatts. Antes, en general, se hablaba de capacidad en kilowatts: capacidad de 100 000, de 200 000, de 300 000, y ya las cifras en este orden se hacen tan grandes, que ha habido necesidad de utilizar el megawatt en lugar del kilowatt. De la misma manera que para medir la distancia entre La Habana y Santa Clara ya no se mide en metros, o quizás nunca se midió en metros, sino que se mide en kilómetros. Nadie dice 300 000 metros de La Habana a Santa Clara, sino 300 kilómetros de La Habana a Santa Clara. Eso ocurre en el mundo con relación a la electricidad y a otras muchas cosas.

También para aclarar algunos conceptos, quería decirles que cuando se habla de tonelada convencional de combustible, y a veces se emplea tonelada de petróleo y otras toneladas convencionales —para que el público lo conozca, de la misma forma que todos nosotros tuvimos que conocerlo para saber qué quería decir una tonelada convencional—, una tonelada convencional quiere decir 10 300 kilocalorías; habría que explicar lo que es kilocalorías, bueno, podemos imaginárnoslo (RISAS). En nuestro caso la tonelada convencional equivale a la energía contenida en una tonelada de fuel-oil, se adoptó esa medida; en otros países tienen otra magnitud, en vez de 10 300, expresan 7 500 kilocalorías.

En Cuba hemos adoptado, cuando hablamos de toneladas convencionales, esta cifra de 10 300 equivalente al fuel-oil; algunos combustibles tienen un poco más, otros un poco menos, pero es muy aproximado a una tonelada de petróleo. Se usa esta medida porque los combustibles son muy diferentes.

Si queremos comparar, por ejemplo, una tonelada de bagazo qué poder calórico tiene, tenemos que usar una medida y decir: tiene 2 500 kilocalorías, aproximadamente. Ya uno sabe que una tonelada de bagazo tiene el equivalente de algo más de 250 kilogramos de fuel-oil, y que cuatro toneladas de bagazo tienen el equivalente aproximado de una tonelada de fuel-oil, eso es muy importante para comprender todos estos elementos portadores de energía.

El carbón tiene lo suyo, pero todos los carbones no son iguales. Actualmente se explotan carbones que tienen unas 3 000, 3 500, otros tienen mucho más, 6 000, 7 000. En fin, para poder unificar, tener una idea clara del valor de cada uno de estos portadores de energía, se utiliza la kilocaloría o la tonelada convencional. Ustedes lo saben de sobra, no estoy hablando para ustedes, estoy hablando para la población que nos está escuchando.

Bien, ¿cómo ha crecido en nuestro país el consumo de energía, fundamentalmente, de combustible, de petróleo y sus derivados? Empecemos por la electricidad: La capacidad instalada era de 397 megawatts —como dije— si quieren, 397 000 kilowatt/hora, que es la cantidad que podían generar todas nuestras plantas.

En estos años de Revolución se hizo un proceso de inversiones bastante intenso, y no alcanzaba por el crecimiento del consumo. Recordarán ustedes, tiempo atrás, la cantidad de apagones que se producían, sobre todo en occidente, en la capital de la República; es que todo lo que se construía en plantas termoeléctricas no alcanzaba, porque el llamado pico eléctrico o la cresta eléctrica, como fuera, crecía tanto que originaba los apagones por insuficiencia de capacidad de generación de energía. Esa capacidad llegó en 1982 a 2 333 megawatts, es decir, creció unas seis veces. A eso hay que añadirle cualquier unidad que haya entrado en funcionamiento desde 1983, porque hay dos datos: uno dice que creció 5,9 veces, y otro que creció 6,2 veces la capacidad instalada, posiblemente ese dato de 6,2 veces se refiera ya al año 1984, un crecimiento que es considerable.

La demanda máxima en las horas de la noche —creo que nosotros estamos en esa hora precisamente— creció de 343 megawatts a 1 673, otro crecimiento realmente notable.

El número de consumidores de energía eléctrica del año 1958 era, según los datos estadísticos, 614 000. El número de consumidores actuales asciende a 1 633 000, es decir, hogares consumidores, no personas. De modo que de un aproximado al 50% de la población —se dice que era el 56%— que tenía electricidad antes del triunfo de la Revolución, en la actualidad más del 86% de la población recibe los servicios de electricidad. Pero no solo creció el consumo residencial, sino que creció mucho el consumo industrial de electricidad, pues desde un frigorífico hasta una industria textil, infinidad de industrias, prácticamente todas las industrias consumen electricidad. También el desarrollo

social requirió un considerable aumento del consumo, las escuelas, círculos infantiles, internados, seminternados, universidades, hospitales, policlínicos, estadios, etcétera, demandaron un crecimiento considerable de la electricidad; además de todos estos, la agricultura, las vaquerías —casi todas electrificadas—, los centros de acopio, los sistemas de riego, los talleres, también requieren electricidad.

Esto hizo necesario no solo grandes inversiones en las plantas termoeléctricas, sino también en la red de distribución, pues las líneas de 220 no existían antes de la Revolución; hoy hay líneas de 220 por más de 1 000 kilómetros. Las líneas de 110 alcanzaban alrededor de 550 kilómetros; hoy son, aproximadamente, 3 500. Líneas de 33 y menores sumaban alrededor de 12 000 kilómetros; hoy alcanzan la cifra de 40 000.

El consumo eléctrico per capita ha crecido considerablemente, tomando en cuenta tanto el residencial como el consumo industrial y social, porque cuando se habla de consumo per cápita se habla del consumo total del país y se le atribuye a cada habitante una parte de ese consumo.

La cantidad de objetos electrodomésticos que disponen las familias es considerable, baste señalar unas cifras. En solo tres años, de 1981 a 1983, se distribuyeron a la población más de 2 300 000 equipos electrodomésticos, contando solamente: televisores, 490 000; refrigeradores, 232 000; lavadoras, 388 000; más de 700 000 planchas, y todo el mundo sabe lo que consume una plancha cuando se enciende; más de 400 000 ventiladores, y unos cuantos miles de aire acondicionado —solo en estos tipos de equipos, no se incluyen otros muchos. Todos estos factores determinaron un notable crecimiento del consumo eléctrico, electricidad que se produce, fundamentalmente, a base de petróleo. Cada vez que vemos un bombillo encendido, un equipo funcionando, un televisor, un ventilador, funciona a base de electricidad que se produce con petróleo. Alguna cantidad de electricidad es producida por los centrales azucareros en período de zafra con bagazo, desde luego, pero estamos hablando del sistema nacional.

Ahora, de la energía contenida en una tonelada de fuel-oil, ¿cuánta se aprovecha cuando se quema en las calderas de una termoeléctrica? De cada 100 kilocalorías, se aprovechan 32 en nuestro país, es decir, un 32% de la energía; cuando usted la energía calórica la convierte en energía mecánica y de energía mecánica en energía eléctrica, se aprovecha el 32% de la energía total contenida en una tonelada de fuel-oil.

Menciono esto porque es un punto también importante. Nuestro sistema todavía, con unidades relativamente pequeñas y algunas anteriores a la Revolución, consume más o aprovecha menos la energía que el promedio de los países socialistas, que alcanza un 37 y medio aproximadamente. Nosotros, repito, aprovechamos solo el 32%.

Desde luego, hay unidades termoeléctricas en el país que consumen más de 400 gramos de combustible por kilowatt de electricidad.

La planta de Tallapiedra, tengo entendido, creo que también la de Regla, que son muy antiguas, consumen más de 400. Las unidades nuevas que hemos ido instalando, cada vez consumen menos por kilowatt, ya tenemos algunas de 225, hasta de 220, tengo entendido, alrededor de ese rango. De modo que tenemos unidades en el sistema que gastan prácticamente el doble combustible por kilowatt. ¡Seremos felices el día en que podamos ya parar algunas de esas unidades!, y dejarlas ahí de reserva si se quiere, si no se quiere, enviarlas para Antillana de Acero como chatarra, conservarlas para una situación de emergencia, de necesidad, algo especial, porque gastan el doble de combustible, y este problema de cuánto combustible gasta cada unidad es importantísimo.

También podemos señalar, como ejemplo, que antes del triunfo de la Revolución se consumían 398 gramos por kilowatt y actualmente se consumen 273,5, aunque este dato también está discutido, algunos dicen que ya es un poquito menos en 1984. Pero vamos a tomar estas cifras más conservadoramente, 273,5 es una considerable reducción por kilowatt con respecto a lo que se gastaba antes de la Revolución. Actualmente se emplean en nuestro país casi 3 millones de toneladas de fuel-oil en producir electricidad, es decir, más de 500 millones de dólares en combustible al precio internacional, solo para la producción de electricidad.

No tenemos otros recursos energéticos abundantes para producir electricidad, ya que no poseemos yacimientos de carbón ni hemos contado con yacimientos importantes de gas o de petróleo. Por la extensión y la configuración de nuestro país, no poseemos grandes ríos que permitan utilizar y resolver, con la energía hidráulica, las demandas fundamentales de electricidad. Otros muchos países poseen grandes ríos, los nuestros son pequeños, y sus aguas se han dedicado fundamentalmente para el riego agrícola, aunque tenemos un río sin posible utilización agrícola de cierta capacidad, algunos la calculan en unos 300 000 kilowatts, allá en el extremo oriental de Cuba, que es el Toa. Creo que relacionado con esto debemos ponernos a pensar seriamente qué hacer para utilizar esa energía del Toa, habrá que trasladarla, desde luego, pero ya cerca tenemos consumos importantes con el desarrollo de la producción de níquel.

Todo ese combustible que necesitamos para producir electricidad se importa, y se importa desde una distancia de más de 10 000 kilómetros, viene desde la URSS fundamentalmente —digo fundamentalmente porque ya nosotros tenemos alguna producción de petróleo también.

Cuando se piensa en todas las máquinas que funcionan con electricidad, las lecherías, centros de acopio, todas las industrias, todos los servicios a la población, más la que consume directamente la población, y sabemos cómo se produce esa electricidad y en qué condiciones, me parece que nos ayuda a formar conciencia de la importancia del ahorro de la energía, puesto que el petróleo no es como el agua que cae del cielo.

Es importante conocer también cómo se ha desarrollado la producción de combustibles en nuestro país. Al triunfo de la Revolución contábamos con una capacidad de refinación de petróleo de unos 4 millones de toneladas, algunos dicen que 3,6, entre 3,6 y 4 millones. Esas mismas viejas refinerías hoy procesan, con algunos arreglos, adelantos, innovaciones, aproximadamente 6,5 millones de toneladas de petróleo. No refinamos todo el combustible que consumimos, estamos alrededor del 60 %. Claro, se amplían las capacidades de procesamiento con inversiones que se están haciendo actualmente en Santiago y en La Habana, en un millón y medio más. Se construye una nueva refinería en Cienfuegos, que ya debe entrar en producción el próximo quinquenio, con una capacidad de 3 millones, y se proyecta también su ampliación en el futuro en otros 3 millones, en la que se podrá procesar nuestro crudo, del cual podemos decir como Martí del vino: "Nuestro vino es agrio; pero es nuestro vino". Nuestro petróleo es pesado, pero es nuestro petróleo (APLAUSOS); tiene bastante azufre, pero este puede extraerse, convirtiéndose así también en una fuente de azufre. Pueden aparecer yacimientos más ligeros en el futuro; pero la segunda etapa de la refinería de Cienfuegos tiene que estar preparada tecnológicamente para poder procesar nuestro petróleo.

Es importante procesar el petróleo en el país, porque salen muchas cosas: el gas licuado, para el uso doméstico, la nafta, para uso industrial, los distintos combustibles en distintas proporciones.

El consumo de combustible se ha incrementado mucho desde 1958 hasta 1984, de aproximadamente tres y medio o cuatro millones antes de la Revolución, a más de 10 millones en la actualidad. Los consumos por distintas vías han aumentado; pero voy a citar algunos ejemplos. Antes de la Revolución se consumían 100 000 toneladas de queroseno en uso doméstico; actualmente se consumen 600 000 toneladas. De gas licuado se consumían 25 000 toneladas al año; actualmente se consumen 106 000 toneladas, y no alcanzan, gas manufacturado, 75 000 metros cúbicos; actualmente 136 000, y tampoco alcanzan. Muchas veces cuando se hace un círculo infantil, un restaurante hay un problema, porque no alcanza el gas licuado para las necesidades crecientes. El consumo per cápita de petróleo, antes de la Revolución, era de unos 533 kilogramos; hoy es de 1 051 kilogramos. No quiere decir que el petróleo se beba como la cerveza o el refresco, no; pero se consume, y se consume de diversas formas energéticas en las viviendas, en los hospitales, en las escuelas, en los transportes, en las producciones de la Industria Ligera, en la Industria Alimenticia, en la Industria Mecánica, es el per cápita, y somos ya 10 millones, a más de una tonelada per cápita el consumo.

Bien, es importante conocer esto, pero más importante todavía es saber cuanto valía el petróleo antes y cuanto vale ahora. Recuerdo que al triunfo de la Revolución el petróleo valía 15 ó 16 dólares la tonelada; ya en 1973, antes de aquella espectacular subida del petróleo, valía alrededor de 20 dólares.

Dicen que una tonelada de petróleo tiene siete y tantos barriles. Los expertos en eso deben conocerlo con exactitud, pero siempre cuando me hablan de barriles los calculo en toneladas; es decir, 7 millones y tantos de barriles, alrededor de un millón de toneladas. Traté de averiguar incluso cuántos galones tenía una tonelada de petróleo, una tonelada de fuel-oil, una tonelada de gasolina, una tonelada de diesel, y es casi imposible. Es casi imposible porque tiene distinto volumen por peso y distinto peso por volumen, y así la de fuel-oil tiene más peso, menos galones por tonelada; la gasolina tiene menos peso por galón, digamos, por tanto, la tonelada tiene más litros y más galones. Cambia también con el diesel y cambia con el petróleo, con todo cambia. Así que no puedo decir que la tonelada tiene tantos galones. Se puede decir, pero hace falta una pequeña computadora para manejar los datos esos; pero sí se sabe que la tonelada de petróleo tiene siete y tantos barriles.

Bien, el barril de petróleo en el año 1973, valía 3 dólares 22 centavos —y es bueno, tratándose de energía, hablar de dólares, no hablar de pesos, ya que este tiene también distintas medidas. Para entender bien, vamos a hablar de precio internacional: 3 dólares 22 centavos en 1973, y en el año 1982 había ascendido a 32 dólares 80 centavos por barril; y creció casi de repente y a grandes ritmos de 1973 a 1974, 1976. Y llegó a ese precio en 1982, es decir, el petróleo creció de 1973 a 1982, diez veces su precio. Vamos a suponer que el dólar bajó algo también en esos años, pero, sin dudas —habría que hacer los cálculos—, el petróleo creció entre seis y ocho veces su precio real en el mercado internacional, por lo menos. Estoy haciendo cálculos conservadores, es una cosa increíble. Ningún producto, ninguna materia prima, ninguna mercancía en el mundo alcanzó jamás esos drásticos y sostenidos incrementos, ni pasó nunca con ningún componente o portador energético. Eso, naturalmente, para los países en desarrollo importadores de petróleo, significó una catástrofe sobre las catástrofes que ya tenían; sobre la catástrofe del intercambio desigual y los bajos precios de sus productos, vino la catástrofe del petróleo.

Yo sé de países africanos que importaban 800 000 toneladas, y cuando el precio tuvo estos ascensos abruptos uno calculaba cuánto valían todas sus exportaciones. Digamos, un país como Tanzania, amigo nuestro, un país respetado de Africa, ellos exportaban algodón, recogido a mano; henequén, cortado mata a mata —ustedes saben cómo es el cultivo del henequén—; semilla de marañón, una por una; el clavo de Zanzíbar, que se recoge en unos árboles altos, flor por flor; un poco de café, porque sus condiciones climáticas no son muy favorables a ese cultivo y un poco de ganado que vendían en pie. Cuando usted sumaba el valor de todas esas exportaciones, no alcanzaba para pagar las 800 000 toneladas de petróleo. Es increíble cómo hay pueblos que tienen que ganarse la vida así; hoja por hoja, mata por mata y semilla por semilla, para un consumo de combustible que es más de diez veces menor que el de Cuba, en un territorio mucho más grande, donde hay que transportar las personas, los productos largas distancias y con una población casi vez y media la de Cuba.

Les cito un ejemplo, porque eso le ocurrió a muchos países: sus productos de exportación mantuvieron los precios o se redujeron; los productos de importación de cualquier tipo, fuese un camión, un tractor, una máquina industrial, aumentaron. Los países capitalistas desarrollados transfirieron, inmediatamente, el precio del petróleo a sus exportaciones. ¿Cuánto aumentó en ese período un buldócer de 180 caballos? De 25 000 ó 30 000 dólares a 70 000 u 80 000, y así aumentó el precio de los tractores, de los camiones, de los equipos industriales, etcétera.

Los países capitalistas industrializados transfirieron el aumento de precio del petróleo a los productos de exportación; los países en desarrollo no productores de petróleo, vieron que se mantenían o caían los precios de sus productos, tuvieron que pagar muchas veces más caro el petróleo y tuvieron que pagar varias veces más caro los productos de importación. Esa es la realidad y esa es la tragedia de muchos países del Tercer Mundo. Esto contribuyó, unido al fenómeno del intercambio desigual y a las restricciones, a las importaciones de los productos de esos países, al incremento fabuloso de la deuda externa, que en unos pocos años se elevó de 200 y tantos miles de millones a 800 000 millones. Cuando, además, se elevaron los intereses, ¡vayan ustedes a imaginarse de qué forma podían resolver sus problemas económicos esos países! Por tanto, hay que tener en cuenta lo que ha aumentado el precio del petróleo y qué es lo que estamos gastando a precios internacionales, es decir, a los precios que tiene en el mercado mundial para recorrer un kilómetro por carretera, para producir un kilowatt de electricidad para la producción industrial, los servicios y las necesidades domésticas. Son realidades.

A nosotros, por otras razones, nos han afectado mucho menos. Claro que nos afecta el precio de un buldócer de 180, 200 ó 300 caballos, o de algunos equipos de transporte, maquinarias, etcétera, pero por las relaciones nuestras con el campo socialista, y esencialmente por las relaciones nuestras con la Unión Soviética y el tipo de intercambio que tenemos con ella, pudimos soportar mejor esta catástrofe que todos estos factores, incluido el precio del combustible, significaron para los países del Tercer Mundo.

Todos los países tienen que encarar hacia el futuro el problema de la energía, cualquier país, pero mucho más lo tiene que encarar un país en desarrollo del Tercer Mundo, importador de petróleo. Incluso los países con grandes recursos energéticos hacen un gran esfuerzo en este sentido.

Claro está que el petróleo venía consumiéndose de una manera irracional, venía derrochándose; muchos países industriales dejaron de consumir carbón y comenzaron a consumir petróleo por su bajo precio. No costaba mucho producir el petróleo, el costo de producción de la tonelada era a veces de seis o siete dólares o menos; el problema que tiene el petróleo es que se agota, es una fuente no renovable de energía, que se acumuló en la tierra durante cientos de millones de años, se dice que desde hace no menos de 300 millones de años empezó a acumularse el petróleo. Pero el hombre lo estaba gastando en 100, 120 años al paso que iba; los consumos crecían bárbaramente año por año, ya estaban próximos a 3 000 millones de toneladas por año y se duplicaba y se volvía a duplicar cada cierto tiempo. Al terminar la Segunda Guerra Mundial eran unos cientos de millones, quizás 200 ó 300. En el año 1959 ó 1960 eran todavía menos de 1 000 millones, cada cinco o seis años se duplicaba. Esa es la realidad y quizás algún día el hombre considere este período como uno de los más atroces por irracionalidad y despilfarro en la historia de la humanidad.

Este recurso que puede ser útil para montones de cosas, sencillamente se ha empleado en producir vapor para las calderas, aprovechándose un treinta y tanto por ciento de su energía calórica, incluso, contaminando el ambiente. Se ha despilfarrado de una manera atroz. Quizás lo único de positivo que tuvo este drástico incremento de precios, aparte de que significó ingresos muy grandes para determinados países, muchos de los cuales fueron a parar a los bancos de los países capitalistas desarrollados, lo que tuvo de positivo fue que significó una toma de conciencia y una búsqueda desesperada de otras fórmulas que pudieran dar lugar a la prolongación de la existencia del petróleo durante mucho más tiempo.

Países muy ricos en recursos energéticos como, por ejemplo, la Unión Soviética, siguen una rigurosa política de ahorro y desarrollo energético. La URSS es el país más rico del mundo en recursos energéticos; primero, sus recursos hidráulicos son cuantiosos, la Unión Soviética tiene en recursos hidráulicos un 50% más que Estados Unidos, esos recursos los ha ido desarrollando a lo largo de la historia, desde las primeras presas que hicieron desde los primeros años de la Revolución, hasta ahora, y siguen todavía construyendo numerosas obras hidráulicas para producir electricidad.

La Unión Soviética, además, produce aproximadamente 620 millones de toneladas de petróleo al año, se calcula que puede alcanzar alrededor de los 630 a fines del próximo año, entre 620 y 630 millones de toneladas. La Unión Soviética produce anualmente alrededor de 600 000 millones de metros cúbicos de gas, se supone que el próximo año produzca 630 000 millones.

Para tener una idea de qué es un metro cúbico de gas y qué significan 1 000 metros cúbicos de gas, debo decirles que 1 200 metros cúbicos de gas tienen, aproximadamente, el poder calórico de una tonelada de petróleo. Si a ustedes les dicen 1 200 000 metros cúbicos de gas, pueden decir 1 000 toneladas de petróleo; si les dicen 600 000 millones de metros cúbicos de gas al año, significan alrededor de 500 millones de toneladas de petróleo. Si sumamos, vemos que la URSS, entre petróleo y gas, produce el equivalente a mas de 1 100 millones de toneladas de petróleo por año. A esto se añaden 750 millones de toneladas de carbón.

La búsqueda de más petróleo y la extracción de más petróleo, requiere cada vez inversiones mayores por tonelada.

En la URSS se está desarrollando el gas rápidamente, aceleradamente, incluso tienen programas para, en fecha relativamente breve, disponer de un millón de camiones funcionando con gas líquido o gas comprimido, con todas las estaciones de distribución para ello. Está buscando por todos los medios cómo ahorrar petróleo. Tiene posibilidades: yacimientos descubiertos, yacimientos por descubrir, están incluso explorando toda la plataforma soviética en la franja del Artico; pero cada nuevo incremento de producción de petróleo es a un costo mayor, en lugares muy distantes y apartados. Sus recursos, sin embargo, son enormes.

La Unión Soviética tiene aproximadamente el 40% de las reservas de carbón existentes en el mundo, carbón de distintos tipos. Ese combustible sólido se mide allí por trillones de toneladas; un millón de millones, se dice que es un billón. Hay dos tipos de billones también: el billón español y el billón norteamericano; el norteamericano son 1 000 millones, el español es un millón de millones. De eso me acuerdo desde mi época de primaria, qué era un millón y qué era un millón de millones; a eso le decían billón; otros le dicen trillón. Pero para ponernos de acuerdo —y conversando con dirigentes de la planificación soviética, siempre estoy preguntando sobre estos temas—, se calcula —vamos a llamarlos billones— cinco veces un millón de millones de toneladas.

Para dar una idea: consumiendo al año 1 000 millones de toneladas, ese billón español de toneladas de combustible sólido, equivale a 1 000 años de consumo.

Tiene, repito, enormes cantidades de recursos energéticos, ya mencioné el agua, gas, biomasa; están utilizando también la biomasa para producir gas. Y a pesar de esos enormes recursos, la preocupación número uno de la Unión Soviética, como se corresponde con un Estado socialista, con un Estado que no piensa en el presente de 20 ó 30 años, sino que tiene que pensar en el futuro, en las generaciones venideras, el centro de su esfuerzo fundamental hoy es el ahorro de energía y el desarrollo de nuevas fuentes de energía.

La Unión Soviética fue el primer país en utilizar la energía atómica con fines pacíficos, porque la primera central electronuclear pequeña se produjo en la Unión Soviética, si mal no recuerdo, en 1954, con una capacidad de cinco megawatts. Entonces empezaron sus proyectos de desarrollo de la energía nuclear, y lleva a cabo un intenso programa en esa dirección, en condiciones de gran seguridad; invierte mucho más, desde luego, en cada reactor y en los medios de protección, de tal forma, que la radiación es el 1% de la dosis permisible. Han logrado diseños y plantas de una gran seguridad, aunque, desde luego, requieren muchas más inversiones; están implementando un amplio plan de centrales nucleares, y un amplio programa de investigaciones para el desarrollo nuclear; incluso, ya la están usando en algunos lugares para calentamiento del agua y para la calefacción.

Hay ciudades donde 400 000 habitantes ya reciben la calefacción procedente de la energía nuclear. Se proponen combinar lo que pudiera llamarse una cogeneración —en los términos usados por el fórum como importante línea de trabajo para nuestra industria— de calor y electricidad. Tienen en proyecto varias unidades de energía nuclear, ya para estos fines: electricidad y calefacción, cuestión fundamental en un país frío.

Calculen que solo para calefacción y calentamiento del agua, invierten el equivalente de 400 millones de toneladas de combustible convencional. Creo que el combustible convencional soviético es de 7 500 kilocalorías, menos que la empleada por nosotros, pero debe ser el equivalente a unos 300 millones de toneladas de combustible convencionales nuestras, solo para calefacción y calentamiento de agua. Es una cifra considerable y, sin embargo, están en una lucha: cómo ahorrar. Cada quinquenio se construyen numerosos gasoductos, oleoductos; buscan calderas mejores, instalaciones mejores; casi todo el país está conectado por la red eléctrica, por la red de gasoducto y, a pesar de eso, quedan decenas de miles de pequeñas calderas de comunidades que gastan varias veces mas combustible por hogar que las centrales termoeléctricas grandes. Llevan a cabo una lucha tenaz para lograr la máxima eficiencia energética. Hacen enormes inversiones en la búsqueda del ahorro de combustible y, sobre todo, del petróleo. Eso en el país que más recursos energéticos tiene en el mundo.

¿Debemos o no debemos nosotros preocuparnos por los problemas energéticos? ¿Debemos o no debemos preocuparnos nosotros por ahorrar, que no tenemos esos recursos hidráulicos, ni de gas, ni de carbón, ni de petróleo? ¿Nosotros, que traemos el petróleo de más de 10 000 kilómetros de distancia, debemos o no debemos preocuparnos por ahorrar energía en este mundo de hoy, donde el petróleo ha subido tan fabulosamente de precio? No solo es una cuestión de gran importancia económica, sino también de elemental sentido común, de elemental conciencia del valor de las cosas, de elemental disciplina en el uso de los recursos a disposición del hombre.

¿Cómo debemos nosotros enfrentar el problema energético en el futuro? Esa es una pregunta que tenemos que hacernos todos, todo nuestro pueblo, todos los trabajadores, todos nuestros jóvenes, nuestros estudiantes. Incluso, nuestros pioneros tienen que tomar conciencia de la energía, de sus perspectivas futuras, y preguntarse cómo vamos a producir electricidad, vapor y transportaciones en el futuro. Esa pregunta tienen que hacérsela hasta los niños, en nuestro país más que en cualquier otro país.

Bien, ¿cómo vamos a trabajar? A grandes rasgos: primero, prestarle toda la atención requerida a la energía nuclear. Afortunadamente, estamos ya construyendo la primera central electronuclear, que tendrá cuatro unidades de 417 megawatts de capacidad; cada una de ellas producirá electricidad equivalente a la que podría producirse con 600 000 toneladas de petróleo en centrales térmicas. Es decir, cada unidad ahorrará 600 000 toneladas de petróleo al año; cuando estén las cuatro unidades, el país ahorraría en petróleo —ese producto cada vez más escaso, ese producto raro, ese producto desperdiciado hasta ahora, ese producto que viene de tanta distancia— 2 400 000 toneladas.

Para dar idea, solo en el transporte, de lo que economiza una planta electronuclear, baste decir que un reactor de esos funciona con unas cuantas toneladas de uranio enriquecido, que puede viajar en un vagón de ferrocarril.

En un ejemplo que aparece en el libro de Tíjonov, Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, sobre la economía de la URSS, él explicaba que para producir el calor en una ciudad, que ahora lo están haciendo por energía nuclear, para hacerlo con petróleo requerían un millón de toneladas, y más de 10 000 viajes-cisterna de ferrocarril para transportarlo. Sin embargo, un solo vagón puede llevar el combustible nuclear que requiere esa producción de energía, ¡un solo vagón! Creo que esto da una idea de lo que ahorra solo en el transporte. Imagínense el transporte de más de 10 000 kilómetros del petróleo, en barco, que empezaron siendo barcos de 20 000 y 25 000 toneladas, por cada millón de toneladas se necesitaban 40 barcos de 25 000 toneladas, y para casi dos millones y medio que se requerirían para producir la electricidad de la central nuclear, 100 viajes-barco. Bueno, un solo barco con una ínfima parte de su capacidad traería todo el combustible nuclear que necesita esa central electroatómica. Ya ustedes ven por esa sola vía el ahorro que significará para nosotros esa central.

Esto quiere decir que, en el futuro, nuestro desarrollo eléctrico tendrá que ser fundamentalmente nuclear, a base de energía nuclear. Estamos construyendo la termoeléctrica del Este de La Habana, la termoeléctrica de Matanzas, completando la de Nuevitas y la nueva que empieza a construirse en el norte de Oriente. Esperamos que sean las últimas, y que solo por excepción se ponga una unidad en un lugar u otro, por razones de ajustes u otra causa imprescindible. Pero terminadas estas unidades termoeléctricas, hay que pensar solo en centrales nucleares.

Ya se está construyendo la de Cienfuegos, se adelantan los estudios de la que deberá construirse en la zona oriental del país, y una tercera que habrá que construir más adelante en el occidente. Afortunadamente contamos con la tecnología soviética, con la seguridad de los equipamientos soviéticos, con la colaboración, con los créditos de la URSS para construir esas centrales nucleares de construcción compleja, al extremo que necesitaremos unos cuantos cientos de obreros soviéticos muy calificados en la construcción, sobre todo especialistas en soldaduras, etcétera. Bien, ahí tenemos una perspectiva.

El desarrollo futuro nuestro tiene que ser a base de centrales nucleares, y en cuanto podamos, esas plantas que gastan más de 400 gramos por kilowatt hay que pararlas, que no solo gastan mucho, sino hasta contaminan el ambiente. Vamos a ganar por todas partes, porque están en el medio de la ciudad; cuando estén andando las unidades nucleares, podremos reducir el empleo de las termoeléctricas en general, y emplearlas solo en la famosa hora pico.

Las electronucleares combinadas con los hidroacumuladores, que son muy importantes. Ya de eso hablé en Cienfuegos, qué era el hidroacumulador. Como esas plantas funcionan las 24 horas casi todo el año, hay momentos en que producen demasiada electricidad, entonces cómo se emplean, bueno, en parte sustituyendo las térmicas en horas del día, en parte impulsando el agua hacia arriba para acumularla, a fin de utilizarla en la hora pico con el agua hacia abajo; es decir, los hidroacumuladores son consustanciales de las centrales electronucleares, y sobre todo en nuestro caso, porque somos una isla y no podemos exportar electricidad.

En otros países, en la propia URSS, tienen la ventaja de que va cambiando el horario: es hora pico allá por la Siberia y, sin embargo, es por la tarde en Moscú, y se va trasladando el pico, lo pueden seguir mediante un sistema unitario dirigido por computadoras, incluso exportan electricidad a los países socialistas de Europa, y pudieran exportar a Europa Occidental.

Nosotros no podemos exportar la electricidad a ninguna parte, si en un momento dado se está produciendo mucha, cuando hay un sobrante tenemos que invertirla de una forma para volverla a convertir en electricidad de otra forma después. Ese es un punto.

En la cuestión del desarrollo nuclear no es únicamente la URSS, hay numerosos países del mundo, algunos de Europa, como Francia, que tienen un programa acelerado de construcción de plantas nucleares. Claro, esto tiene lugar principalmente en el mundo industrializado; muy pocos países del Tercer Mundo pueden hacerlo, entre otras cosas hay muchos países pequeños o islas que no pueden emplear un reactor de 400 megawatts, ya los reactores que se construyen son de 600, de un millón, y de un millón y medio de megawatts. Una de las cosas que se ha planteado es el desarrollo de determinadas plantas más pequeñas, para que muchos países pequeños o isleños puedan utilizar ese tipo de energía.

Hay un hecho real, también el uranio, aunque hay ciertas cantidades y aparecen nuevos yacimientos, es relativamente escaso. Pero bien, ya decíamos lo que se utiliza de una tonelada de combustible en una termoeléctrica, el 32% nosotros; el 37,5% los países socialistas, como promedio. De la energía contenida en una tonelada de uranio enriquecido, en una central electronuclear se utiliza el 1,5%, mucho menos que de petróleo. Pero el resto no se pierde, se convierte en otro combustible, o se puede convertir en otro combustible.

Por eso la ciencia en todos los países más desarrollados, trabaja aceleradamente en lo que se llaman los reactores rápidos. El reactor rápido puede utilizar 20 ó 30 veces más la energía contenida en ese uranio. Se trabaja aceleradamente, y creo que esta crisis petrolera, esta toma de conciencia petrolera ha acelerado mucho más las investigaciones para la puesta en práctica de una tecnología que trabaje a base de reactores rápidos.

Hay una tercera categoría: los reactores termonucleares. También se está trabajando en esa dirección, lo que implicaría ya la posibilidad de disponer energía sin limites para producir electricidad. Esa es una perspectiva que la investigación y la ciencia abren al hombre.

Hay una cuarta categoría, que la llaman los reactores nucleares, cuyo objetivo es producir calor a altas temperaturas para la industria metalúrgica, para la industria química y para otras posibles producciones que se investigan como la de hidrógeno, lo cual permitiría disponer de un combustible para el transporte automotor, aviones, etcétera, mucho más limpio que la gasolina y el diesel. Sin dudas que en un futuro el hombre se encaminará hacia la producción de esos combustibles de fácil manejo, a través también de la energía nuclear.

Estos problemas de la energía nuclear son muy debatidos en el mundo —la primera experiencia que el hombre tuvo de la energía nuclear fueron las bombas de Hiroshima y Nagasaki—, más los riesgos de contaminación, etcétera, el problema de qué hacer con los residuos. Realmente todo eso tiene solución cuando la energía nuclear se desarrolla sobre bases serias, con sentido de responsabilidad, no con criterios estrictamente comerciales que tienden a reducir los gastos, las inversiones, los materiales, y con ello la seguridad, etcétera. Pero en la URSS no se desarrolla con ese tipo de criterios, sino con toda la responsabilidad que el Estado socialista es capaz de establecer para llevar a cabo esos progresos tecnológicos con toda seguridad; pero este es un asunto que se debate mucho en el mundo, e indiscutiblemente las generaciones futuras tendrán que resolver los problemas energéticos fundamentalmente por esa vía, que no será la única, por supuesto.

Nosotros, además, trabajamos intensamente en la exploración petrolera, en la búsqueda de petróleo y de gas. Eso fue desde el principio de la Revolución, desde muy al principio, cuando se creó el Instituto del Petróleo en 1959. El 17 de abril de 1960, llegó a Cuba el primer barco soviético con petróleo, por el puerto de Casilda, el vapor Bichinsky. Diecisiete de abril, ¿no les sugiere algo esa fecha, un barco que llega por Casilda, es decir, por el sur de Cuba? Un año después, por el sur de Cuba, y no lejos de Casilda, llegaría exactamente un 17 de abril la expedición mercenaria de Playa Girón. Desde entonces, hemos tenido los suministros soviéticos, que comenzaron por 4 millones anuales de toneladas y sobrepasaron ya los 10. Habría que calcular en estos 25 años o 24 años y medio, cuánto petróleo ha entrado por los puertos de Cuba procedente de la Unión Soviética. ¡Nunca nos faltó una tonelada de petróleo en este país! Yo creo que esto es una cosa muy importante que nosotros debemos tener en cuenta (APLAUSOS): el único país del Tercer Mundo, el único país en desarrollo importador de petróleo que no tuvo la menor crisis energética, que ha sido la tragedia de tantos países en estos años.

Pero nos han ayudado muchísimo también en la exploración petrolera, en el desarrollo de les cuadros, en los estudios geofísicos y en todas las investigaciones que se requieren para la búsqueda de petróleo.

Hay que tener en cuenta que al principio de la Revolución había un solo técnico de nivel universitario en el área petrolera. Por aquellos días nos ayudaron algunos técnicos de otros países, venezolanos, algún mexicano. Hoy nuestro país dispone de más de 500 técnicos de nivel superior, en lo que se refiere a exploración y explotación de petróleo, más de 800 técnicos medios y muchos más que se están formando.

El primer yacimiento se descubrió en Guanabo en 1968, en 1969 se descubrió el de Boca de Jaruco, en 1971 se descubrió el de Varadero. Se han ido descubriendo distintos yacimientos, no muy grandes, pero van sumando ya.

Antes de la Revolución se producía equis cantidad de petróleo, digo equis porque hay dos cifras, ¿comprenden?: unos dicen que 27 000 toneladas, y otros que 50 000. Eso hay que precisarlo, en aras de la rigurosidad histórica, si eran 27 000 o eran 50 000, en seis yacimientos existentes. En los primeros tiempos las investigaciones se hicieron alrededor de esas áreas.

Ya nuestra producción alcanzará este año 770 000 toneladas en 13 yacimientos y hay un programa de incremento de la reserva y de la producción para alcanzar, a finales del próximo quinquenio, una producción de 2 millones de toneladas anuales (APLAUSOS).

Se vienen realizando intensos estudios y trabajos de exploración en el área que más promete de todo el país, que es el occidente, la provincia de Pinar del Río, donde todos los estudios geológicos y las exploraciones reflejan áreas relativamente extensas, donde aparecen las condiciones geológicas adecuadas para la acumulación de gas y de petróleo. Los investigadores y los técnicos, tanto cubanos como soviéticos y de otras nacionalidades, incluidos mexicanos, que han estado colaborando con nosotros en esas exploraciones, están optimistas, y las perforaciones van comprobando esas características de la geofísica y las favorables perspectivas de esa área. Ya hay dos pozos de más de 5 500 metros, los más profundos que se han hecho en el país. Faltan unos cuantos pozos más de exploración, pero el área de occidente es realmente un área prometedora en producciones de alguna consideración, de gas y de petróleo, o de alguno de los dos. Esas son perspectivas, no debemos contar con ellas todavía, hasta que no se terminen todos los estudios y sean absolutamente comprobadas. Nosotros debemos actuar como si no fuera a aparecer una fuente de energía adicional allí, pero estamos trabajando intensamente en esa dirección, como posibilidad futura. Pero con lo que tenemos ya, nuestra producción se elevará a 2 millones de toneladas en los próximos años.

También se trabaja en la construcción de un puerto de supertanqueros en la provincia de Matanzas. Eso nos obligará a la construcción de oleoductos para transportar el petróleo y para transportar sus derivados en dirección a Cienfuegos, en dirección a La Habana, para trasladar ya esos 2 millones de toneladas de petróleo de producción nacional, porque no se pueden estar trasladando en pipas, es costoso. Ahora tenemos que trasladarlo en lo que sea, y es como está planteada esta producción, pero ya se elaboran los proyectos para las inversiones en los oleoductos pertinentes. Si apareciera gas, por ejemplo, en cantidades importantes en el occidente del país, habría que trasladarlo también en gasoductos para las termoeléctricas y otros usos.

Sin embargo, digo que hay que contar únicamente con lo que tenemos en los yacimientos ya en explotación; y tendremos, por un período determinado de tiempo, indefinido todavía, que hacer importantes importaciones de petróleo. He ahí la importancia del puerto de supertanqueros.

En tercer lugar, tenemos que ir a la utilización de la biomasa. La fuente de energía más importante existente en el país actualmente es la caña de azúcar, es la más importante; el resto de la energía prácticamente se importa, excepto las modestas cantidades de petróleo de origen nacional, la hidroeléctrica del Hanabanilla y las cantidades de leña que consumimos, pero el bagazo de la caña constituye hoy el 29% de los recursos energéticos que emplea el país. Es decir, estamos empleando uno 20 millones de toneladas de bagazo, equivalente a 4 millones y medio de toneladas de petróleo, aproximadamente. Creo que hay una posibilidad importante, y se ha discutido aquí en este fórum, ¡muy importante!, con el empleo de ese bagazo. Tendré que referirme otra vez, más adelante, cuando hablemos de las cosas propiamente del ahorro; pero analizar o emplear de manera óptima ese recurso, es una de las posibilidades futuras del país.

Se ha hablado aquí, se han planteado las demás posibilidades de nuevas fuentes; se ha hablado del sol, del viento, del agua, del biogás. En esos campos se ha estado trabajando, en los digestores para el biogás, utilizando el estiércol del ganado, algunos experimentos en la utilización de la energía solar, se ha impulsado la reutilización de los molinos de viento, hay un plan de mini y microhidroeléctricas, con turbos construidos en Cuba. Hasta ahora tienen ubicadas creo que 134, hay siete construidas y un programa intenso de utilizar esas posibilidades de las mini y de las microhidroeléctricas, porque resuelven problemas en lugares apartados del país, e incluso resultan estratégicas como fuentes energéticas para las comunicaciones y otros usos, en la defensa del país. Esto, por supuesto, aparte de las posibilidades que pueda tener el Toa. Es necesario investigar la puesta en práctica de otros tipos de posibilidades, sin desechar ninguna. Creo que hay alrededor de 5 000 molinos de viento que pueden bombear el agua, pueden llegar a producir electricidad. Las investigaciones de la Academia de Ciencias en Santiago de Cuba, hay que acelerarlas en todo lo que se refiere a la energía solar, sin menospreciar ninguna fuente de energía, sobre todo de las renovables. Tiene que ser parte de una cultura el empleo de todas estas fuentes, independientemente de la magnitud de energía que puedan aportar, independientemente de las líneas fundamentales y que de manera inmediata pueden aportar más.

Creo que hay que seguir preparando personal, sobre todo con vistas al desarrollo energético nuclear del futuro. Todos esos campos exigen de nosotros atención y esfuerzo.

¿Dónde están las posibilidades mayores, inmediatas, que tenemos? En el ahorro, sin dudas. Ya se ha venido trabajando en el ahorro, se han venido tomando medidas y han dado resultado. Se dice que ya, por ejemplo, con motivo de todo el esfuerzo y de las discusiones desde la base, como resultado del trabajo de la Comisión de Energía, la comprensión y el apoyo de los trabajadores, se ha ahorrado este año unas 212 000 toneladas de combustible. Aquí se han señalado algunos ejemplos.

Uno de los técnicos premiados, que me contaba lo que él venía haciendo y cómo lo venía haciendo, para reducir las 600 toneladas en la refinería "Hermanos Díaz", me explicaba: "Cada vez es más difícil, porque cada vez me dan menos, me asignan menos", es decir que hay que estar ahorrando ya sobre menos. También es cierto que una vez que las posibilidades más fáciles se hayan agotado, entonces es que viene un trabajo serio de verdad para ahorrar más. El mundo lo ha hecho, socialistas y occidentales, y se refleja en las cifras. Por ejemplo, incluso, en las reducciones de la producción de petróleo. Los de la OPEP la han reducido, otros países la han aumentado, sobre todo en algunos países, los pozos aquellos que apenas daban nada, y que eran más costosos cuando el petróleo valía 15 dólares la tonelada, resultan económicos ahora cuando la tonelada vale 200 dólares, se han puesto en explotación de nuevo muchos yacimientos que se consideraban irrentables. En esto hay que añadir algo también de lo que ocurre en el mundo, lo mismo en la URSS que en otros países; las técnicas de explotación del petróleo, algo muy importante, pero muy importante, yo diría que decisivo; por eso no quiero dejar de mencionar aquí las técnicas de extracción, mencioné los programas de 2 millones para la extracción para 1990.

A mí me explicaba el compañero Baibakov, presidente del GOSPLAN soviético, la importancia que tienen las técnicas de explotación, y qué han hecho ellos en muchas regiones de la Union Soviética. El decía que este petróleo pesado —por ejemplo, ellos tienen algunos tipos de ese petróleo—, con las técnicas tradicionales, se puede llegar a recuperar solo el 10% del yacimiento, y con las técnicas modernas adecuadas, en las cuales los soviéticos se proponen ayudarnos al máximo, se puede extraer el 50% y hasta el 60% del petróleo en los yacimientos. Luego, otra cosa muy importante al hablar del petróleo y de la explotación del petróleo, es lo relacionado con las técnicas de extracción, un punto fundamental.

Bien, decía que todos los países están haciendo un gran esfuerzo de ahorro, sobre todo después que surgió la crisis de 1973, o de 1974, que fue cuando estalló, grandes ahorros, y lo prueba lo siguiente: en el año 1979, la OPEP producía 1 499 millones de toneladas convencionales de petróleo, 47,4% de la producción mundial. Actualmente produce 869 millones de toneladas, ¡bajón tremendo!, casi a la mitad, para un 32,4% de la producción. En su conjunto, y tomando en cuenta que otros países habían aumentado la producción, en 1979 la producción mundial era de 3 128 millones de toneladas en términos convencionales; en el año 1983 fueron solo 2 675 millones. Fíjense qué disminución, ¡de 3 128 millones a 2 675 millones! Cuatrocientos cincuenta millones menos de toneladas de petróleo está consumiendo el mundo en 1983 con relación a 1979, ¡450 millones menos!, en estos cinco años, buscando el ahorro por todas partes, por medio de tecnologías, de innovaciones, de todas las que se han hablado aquí, buscando otros combustibles: carbón, energía nuclear, pero sobre todo ahorrando, es muy importante ahorrando, al cabo de cinco años 450 millones de toneladas anuales, lo que es notable aun tomando en cuenta que coincide con el período de crisis económica. Es en el ahorro —repito— donde están nuestras mayores posibilidades inmediatas.

La electronuclear lleva tiempo, las extracciones de petróleo llevan tiempo, las exploraciones en el occidente llevan tiempo, ¡ah!, pero en el ahorro hay posibilidades, todavía hay posibilidades, a pesar de lo que se ha hecho. Por ejemplo, la industria azucarera: creo que la industria azucarera es un buen ejemplo de ahorro, o de esfuerzo en el ahorro, de programa de ahorro de energía. También pudiera decirse que se había creado el hábito de gastar petróleo; en años atrás no se utilizaba de manera correcta el bagazo, la fórmula más fácil era abrir la llave. Esta campaña de ahorro empezó hace varios años por la provincia de Cienfuegos —hay, por cierto, aquí presente una compañera ingeniera que trabajó bastante en eso. En Cienfuegos terminaron quitando las llaves de petróleo, es decir, se suprimió la posibilidad de usar petróleo en los centrales azucareros, la primera provincia que lo logró y fue vanguardia. Después ese movimiento se extendió a todo el país.

¿Qué ha significado ese ahorro de combustible o de petróleo en la producción de crudo? ¿Qué ha significado en estos años, con zafras de no menos de 8 millones de toneladas? Ha significado un ahorro de 400 000 toneladas por año de fuel-oil, que se gastaban con zafras de 6 millones de toneladas. Es decir, hoy producimos mucho más azúcar y consumimos mucho menos petróleo en la producción de crudo. Es una cifra considerable: 400 000 toneladas de ahorro.

Esto, naturalmente, estimuló mucho a los compañeros de la industria azucarera en la elaboración de ideas, de planes, en la búsqueda de soluciones y de posibilidades en este campo, y se propusieron entonces ahorrar otras 400 000 toneladas de fuel-oil, es decir, las que se gastan en la producción de azúcar refino, de la fábrica de alcohol, de torula, y en otros gastos que tiene el Ministerio, con lo cual piensan ahorrar otras 400 000 toneladas, utilizando el bagazo, y utilizándolo de manera óptima. Tienen un programa realista, viable, de ahorrar otras 400 000 toneladas. En ese campo no solo están esas posibilidades. Es que la industria azucarera puede producir mucha más energía, y es lo que están estudiando, estos ahorros todavía se pueden llevar a cabo con muy pocas inversiones. Los otros pueden significar un poco más de inversiones. Partiendo de una zafra de 9 millones de toneladas de azúcar, calculan que pueden producir el equivalente a la energía de 2 millones y medio de toneladas de petróleo adicionales, esa es una cifra gorda, dicen que tal vez más, mediante el secado del bagazo utilizando el calor de las chimeneas y la peletización del mismo y aprovechando otros residuos de la cosecha cañera. Ya se está pensando, no solo en el empleo de ese bagazo en la industria azucarera, sino también en otros tipos de calderas. Si a esto se añade la idea de hacer las inversiones pertinentes para utilizar calderas con altas presiones, parece perfectamente posible que la industria azucarera aporte al país el equivalente de 2 millones y medio de toneladas de petróleo, sobre todo si logran usar con mucha más eficiencia lo que tienen, además del bagazo para las producciones de pulpa de papel y bagazo para las producciones de madera, etcétera, ahí tenemos un recurso que promete tanto o más que los 2 millones de toneladas de petróleo que vamos a extraer en 1990, y son el equivalente de 2 millones y medio de fuel-oil.

Yo creo que vale la pena prestarle toda la atención y el apoyo que requiera ese programa. Hemos hablado de una rama que implica ahorro y además desarrollo de nuevas fuentes de energía. En el ahorro tenemos nuestras mayores posibilidades inmediatas, el ahorro en todas las ramas.

Creo que las ideas, sugerencias y acuerdos de las asambleas de base, los 87 000 acuerdos y sugerencias, lo que se ha discutido aquí en este fórum, las recomendaciones, la Declaración Final, pueden dar un aporte que no es posible precisar todavía, en materia de ahorro inmediato, en un futuro inmediato, próximo, con pocas inversiones; creo que va a significar mucho más cuando se proyecte hacia el futuro todo lo que debemos hacer en nuestro país para ahorrar la energía. Creo que ese camino hay que despejarlo y convertirnos en un país verdaderamente ahorrador de energía, de los más ahorradores, por las razones que expliqué; por la escasez de esos recursos nosotros tenemos más obligaciones, que son obligaciones económicas, obligaciones morales y obligaciones revolucionarias. Nos gusta considerarnos un pueblo revolucionario, nos agrada, diríamos, incluso, que satisface nuestro orgullo nacional. ¡Ah!, pero mientras no seamos un pueblo realmente ahorrativo, que sepamos emplear con sabiduría y con responsabilidad cada recurso, no nos podremos llamar un pueblo enteramente revolucionario! (APLAUSOS)

¿Se pueden despilfarrar recursos, recursos que necesita el país, que le cuestan al país, que necesitan incluso otros países, que requieren esfuerzos de otros países y llamarnos revolucionarios? ¡No! Hemos adquirido muchas virtudes en estos años, pero nos faltan todavía virtudes por adquirir, y esta es una de ellas. ¿Pero qué otra conclusión debemos sacar de este fórum, de estas realidades?, ¿qué cosa es lo que queremos decir? Esta política, referida al combustible, hay que aplicarla a todas las materias primas y a todos los recursos esenciales del país.

Creo que esta pregunta con relación a la energía tenemos que hacerla con relación a todo el desarrollo futuro. Los tiempos presentes no son fáciles para ningún país, ¡para ninguno! Hay que ver el panorama mundial para percatarse de ello. Mucho menos son fáciles para los países en desarrollo y para los países del Tercer Mundo. ¿Han sido muy difíciles para nosotros? ¡No! Por el hecho del carácter socialista y los vínculos con la comunidad socialista, que nos han facilitado mucho el camino y nos han brindado perspectivas. ¿Debemos nosotros desaprovechar esas perspectivas?, ¿ser indolentes ante esas grandes posibilidades que se nos han abierto? No quiero comparar cómo fueron los primeros tiempos de la primera revolución socialista, cuando no había nadie que pudiera dar un aporte, una ayuda, una colaboración, cuando el país estaba bloqueado totalmente, y sobre la base de lo que tenían y en condiciones muy duras, muy duras, muy duras tuvieron que empezar el desarrollo.

Hemos tenido el privilegio de poder desarrollar nuestra Revolución en una época, en un momento y en unas circunstancias en que ha sido posible contar con una amplia colaboración internacional. La pregunta que debemos hacernos y la respuesta que se requiere de nosotros ante la historia, es si hemos sacado el máximo y si hemos hecho lo óptimo con esas posibilidades que hemos tenido, si hemos estado conscientes de ese privilegio histórico, o si el hecho de que el camino haya sido más fácil en este sentido, nos haya hecho descuidarnos, despreocuparnos, olvidarnos un poco de nuestros deberes elementales.

Y decíamos que esto hay que hacerlo con todos los recursos del país: con el acero que empleamos en las máquinas, con la madera que empleamos en las construcciones, con el cemento, con todos los recursos materiales. Y se ha venido haciendo, algo se ha venido haciendo; si ustedes quieren, bastante se ha venido haciendo en los últimos años, pero a nosotros nos parece que no es todavía suficiente.

En materias primas hace unos pocos años lográbamos recolectar el equivalente a 19 millones de dólares, ahora son 60 millones. Hemos triplicado la actividad en la recuperación de materias primas. Hemos ahorrado maderas en las construcciones; hemos sustituido madera aserrada por madera prensada en varios usos. Se han tomado una serie de medidas, en una serie de actividades de los envases; se ha ampliado la distribución a granel, el ahorro de papel. Pudieran citarse muchas actividades en ese sentido, que ha sido un esfuerzo en el ahorro de materiales.

También se ha trabajado en las piezas de repuesto, en la recuperación de piezas de repuesto; se ha hecho un considerable esfuerzo en la producción de nuevas piezas. Ciertamente nos hemos esforzado en muchos aspectos, pero pienso que todavía no es suficiente. Y no me refiero al esfuerzo físico, no me refiero a si empleamos más o menos sudor en eso. Nosotros debemos plantearnos cuál es el esfuerzo más inteligente que debemos hacer, no solo en el campo de la energía sino con toda la economía. Hay que detenerse de vez en cuando y analizar qué se ha hecho, y mirar hacia el futuro para saber qué debe hacerse, qué debemos hacer.

Nosotros, sin duda, en los últimos tiempos hemos estado sometidos a pruebas difíciles. Hace cuatro años hemos vivido conscientes de la situación internacional, de los riesgos de agresión que pesaban sobre nuestro país. En los últimos cuatro años, hemos hecho un enorme esfuerzo en el fortalecimiento de las defensas del país y hemos alcanzado logros notables; yo diría que esa era la obligación número uno, por cuanto si nos destruyen el país, no tendríamos país. Si el enemigo pudiera apoderarse de nuestro país, no tendríamos país para seguir haciendo lo que hemos hecho y llevar adelante nuestros programas en todos los sentidos, llevar adelante nuestro desarrollo perspectivo. En ese esfuerzo hemos dedicado atención, energía, recursos materiales, financieros y humanos; y no hay dudas de que somos mucho más fuertes en este momento, y los adversarios potenciales tienen que tomarlo muy en cuenta, y sin duda que lo toman cada vez mas en cuenta.

Este esfuerzo se intensificó mucho después de lo de Granada. Creo que el pasado día 2 tuvimos ya una prueba de la intensidad y de la calidad del esfuerzo realizado por nuestro pueblo para convertirse en una fortaleza inexpugnable; ya todos empezamos a tener la conciencia de que nos estamos convirtiendo en una fortaleza inexpugnable, ¡que somos ya una fortaleza inexpugnable! (APLAUSOS) ¡Quién sabe cuántas veces mas fuertes somos hoy que hace cuatro años! No solo por el número de armas, de hombres y mujeres, sino por lo que se han desarrollado las ideas, los conceptos, la preparación del pueblo en estos años.

Y se dijo bien claramente Producción y Defensa, como las dos consignas, y, efectivamente, no se olvidó nuestro Partido de la producción, y también, curiosamente, en el campo de la producción hemos tenido éxitos importantes en estos años, sobre todo en estos años de crisis en que la economía de la mayor parte de los países del mundo y especialmente de los países latinoamericanos decreció.

Como explicamos en Cienfuegos, nuestra economía ha crecido en este quinquenio sostenidamente, y se han alcanzado logros de ahorro y de incremento en materias primas, en estos últimos años, sin duda.

Pero como confiamos en que la batalla de la defensa del país la vamos a ganar; como confiamos en que podremos disponer de un país inconquistable, invencible; como con nuestros esfuerzos nos hemos ido ganando cada vez más el derecho a la paz, entonces tenemos que plantearnos también, con la misma seriedad, con el mismo espíritu de responsabilidad, cómo nos vamos a proyectar hacia ese futuro en estos tiempos difíciles, en el campo de la energía, de las materias primas y de la economía.

¿Qué hemos hecho en estos años? En estos 25 años, nuestro país ha alcanzado extraordinarios avances en el campo social. Ya en educación estamos por encima de todos los países del Tercer Mundo y seguimos trabajando en busca de la calidad; podemos hacer mucho en ese terreno, sin grandes recursos. En la salud pública, estamos por encima —sin discusión— de todos los países del Tercer Mundo y por encima de unos cuantos países industrializados; ¡y allá vamos!, si seguimos en la lucha por la calidad en la formación del personal, en el dominio de las nuevas técnicas, posibilidades excelentes en un próximo futuro, también hemos progresado mucho en el deporte, en la cultura, en los niveles de vida en general de nuestra población, que están muy por encima de los de la inmensa mayoría de los países del Tercer Mundo.

También estamos entre los primeros lugares, cuando juntamos todos estos factores que hacen el nivel de vida, incluyendo condiciones de alimentación de la población, que no son comparables con las situaciones que padecen por lo general los países del Tercer Mundo.

Cuando hablamos de artículos de consumo, electrodomésticos, etcétera, mencioné aquí algunas cifras, hasta incluso, las disponibilidades materiales de construcción que se ha triplicado o cuadruplicado en los últimos años para ayudar a resolver el problema de vivienda. Y esto no quiere decir que estemos ignorantes de muchas cosas, factores, necesidades todavía por resolver, pero el hecho cierto es que, en el desarrollo social, nos hemos colocado muy por delante. En algunas cosas, muy por encima de todos los países del Tercer Mundo, en otras a la par, y en muy pocas por debajo de algunos. Esto se pudo apreciar aquí en el Congreso de pediatría, se pudo apreciar en la reunión de mujeres no gubernamentales y gubernamentales, porque es evidente e inocultable lo que ha avanzado nuestro país en lo social, en la lucha contra la discriminación, ya no solo la discriminación por razones étnicas, sino contra la discriminación de la mujer, contra la desigualdad por razones de sexo, donde si bien no hemos alcanzado todas las metas, hemos avanzado considerablemente, y en la lucha contra los fenómenos que azotan a las otras sociedades capitalistas y países del Tercer Mundo; mendicidad, prostitución, juego, drogas, etcétera, donde hemos obtenido grandes victorias en aspectos morales y espirituales que hacen la felicidad de un pueblo o la desgracia de un pueblo. No es ese el campo al que hay que dedicar hoy los mayores esfuerzos, está claro. El esfuerzo que hay que hacer en este campo, a nuestro juicio, es consolidar lo que hemos hecho, garantizar lo que hemos hecho y crear condiciones futuras para nuevos avances.

A pesar de los incuestionables avances alcanzados también en la esfera productiva, estoy absolutamente persuadido de que el esfuerzo principal en los próximos 15, 16 años, hay que hacerlo en el campo económico. Esto que hemos estado discutiendo en este fórum forma parte de ese esfuerzo que debemos hacer en ese campo. Es una primera consideración de la que debemos partir.

Una segunda consideración es el hecho de que nuestro país ha tenido una situación privilegiada con respecto a los demás países del Tercer Mundo, en una época de crisis que está a la vista de todos. Los problemas que vemos en el seno de las sociedades latinoamericanas, de los pueblos hermanos, incluso de los países que tienen muchos recursos, países que exportan más de un millón de barriles de petróleo diario, donde por concepto de petróleo y con el trabajo de unos 20 000 ó 25 000 obreros, reciben ingresos de más de 10 000 millones de dólares por año, países con más recursos naturales y más ingresos en moneda exterior que nosotros, tienen problemas muy serios; y los vemos con el desempleo, reducciones de presupuesto, maestros en huelga, médicos en huelga, maestros y médicos desempleados, el 12%, el 15%, el 20% y hasta el 30% de la población sin empleo, restricciones presupuestales para la salud pública, restricciones para las escuelas, restricciones para la seguridad social, lo hemos visto. Bueno, lo hemos visto en los propios Estados Unidos, lo hemos visto en países desarrollados, en estos años, países capitalistas desarrollados, una de cuyas plagas fundamentales y de las cuales no hallan cómo salir es el desempleo creciente, están en los problemas de la reconversión industrial, etcétera, y unos conflictos sociales tremendos e insolubles. Eso lo vemos especialmente en toda el área latinoamericana, problemas sociales terribles; y nosotros hemos estado en una posición privilegiada —esta es otra cosa de la que debemos estar conscientes—, gracias a nuestro sistema socialista y a nuestras relaciones con el campo socialista (APLAUSOS).

Voy a decirlo con toda franqueza: el sistema solo no habría bastado, porque cuando se parte de una situación de subdesarrollo, en las condiciones de Cuba, no basta solo ni la Revolución, no basta solo el sistema; el sistema es muy importante porque significa que toda la sociedad empieza a trabajar por un objetivo, en que el hombre se convierte en el centro de toda la preocupación y de todas las actividades del Estado, del Partido y de los gobernantes; pero si importante era el sistema, importante, decisivo era la existencia de la comunidad socialista y las relaciones que nuestra Revolución estableció con el resto de la comunidad socialista, por la cooperación que pudimos recibir, por el apoyo en todos los sentidos y, entre otros, en nuestros intercambios económicos.

Con un sistema capitalista aquí, y lo que había en 1958, yo quisiera saber qué sería este momento para Cuba, con el azúcar a cuatro centavos, si se toma en cuenta el poder adquisitivo actual de cuatro centavos; puede decirse que es el precio más bajo en la historia de este país, en este siglo y es posible que desde que se inventó el azúcar, en realidad. Y ustedes saben que las cuotas estaban limitadas, equis cantidad se podía exportar al año, lo que daba el mercado mundial ese, ¿qué habría podido hacer el país vendiendo 3 millones, 4 millones de toneladas de azúcar a esos precios, o aproximadamente a esos precios? Si hubiera habido mercado, que no lo había, parte se vendía a Estados Unidos, parte a ese mercado mundial, ¿qué íbamos a recaudar? Cuatrocientos, 500 millones de dólares con todo el azúcar que pudiéramos exportar.

¡Señores, solo en la producción de energía eléctrica, en el combustible que usamos para producir energía eléctrica, este país gasta más de 500 millones de dólares al precio internacional! Es decir, toda el azúcar que exportáramos no alcanzaría para pagar el combustible para producir la electricidad que consumimos, en las condiciones actuales del mundo y las que tienen otros países del Tercer Mundo. Bien, nos faltaría todo el combustible para lo demás: para el transporte, para la producción de cemento, para la producción de toda la industria. Invertimos más de 2 000 millones de dólares solo en combustible, ¡imagínense que la economía dependiera del azúcar, a los precios del mercado mundial!

Por ese camino, bueno, podemos hasta analizar cuántas cosas más: si pudiéramos tener el sistema de educación, el sistema de salud, el sistema social, la seguridad social, prácticamente el pleno empleo y todas las actividades que desarrolla nuestro país, todos los planes de desarrollo del país.

Pues bien, hay que estar conscientes de que hemos dispuesto y disponemos de una posición privilegiada; luego, tenemos que plantearnos cómo vamos a trabajar hacia el futuro. ¿Estamos haciendo el uso óptimo de estas posibilidades con vistas al futuro en este mundo cuyos problemas en parte hemos tratado de analizar hoy? Esa es otra pregunta.

Viene una tercera consideración: las relaciones con los países capitalistas. Las relaciones económicas con ese sector del mundo nos interesan en cierta medida, y en cierta medida también son importantes para nosotros, tanto por razones comerciales, tecnológicas, como de suministros de materias primas y otras mercancías; son importantes. En esa área hemos adquirido compromisos en estos años. Cuando venían, por ejemplo, los bajos precios del azúcar nunca se rebajaron las importaciones de piezas de repuesto, materias primas, medicinas, alimentos, leche, granos para la producción de huevos, de carne de ave, etcétera, ¡nunca! O para los planes de desarrollo, porque había que hacer una nueva fábrica de vidrio, si no alcanzaban las capacidades existentes y no podíamos obtenerla en los países socialistas, o una fábrica de papel que valía tanto y no podíamos obtenerla, y otras muchas instalaciones industriales necesarias, estas no dejaron de adquirirse. Tuvimos créditos, surgieron compromisos y nosotros tenemos que hacer honor a esos compromisos, no solo es una cuestión económica, es también una cuestión moral.

Nuestra deuda externa en moneda convertible es relativamente pequeña en comparación con la situación de los demás países de América Latina, y asciende aproximadamente a 300 dólares per cápita. La de Costa Rica es 2 000 dólares per cápita, unos cuatro mil y tantos millones, para dos millones de habitantes; la de Panamá es de alrededor de 2 000 dólares per capita; la de Argentina, alrededor de 2 000 dólares; la de México y Venezuela, alrededor de 1 500; la de Brasil, alrededor de 800,y más o menos, unos más y algunos un poquito menos, tal vez Colombia tenga un poquito menos de 800. La nuestra es de 300 dólares.

Cuando analizo toda esta situación, veo que muchos países del Tercer Mundo no podrán pagar su deuda. Más todavía, consideramos que son pocos los que pueden pagar su deuda, habrá que ver cómo se arregla ese problema, a ver si se inventan fórmulas, se cancelan o se posponen indefinidamente. Nosotros somos uno de los pocos países que podemos y debemos pagar nuestra deuda (APLAUSOS). Bien, razones de interés económico y razones de interés moral. El crédito del país es muy importante, la moral del país es también muy importante.

Tenemos relaciones con empresas occidentales y con bancos occidentales; también con algunos bancos socialistas, una parte de esa deuda en convertible está con bancos socialistas. Esas empresas, esos bancos confiaron en nosotros, en medio del bloqueo de Estados Unidos y de las presiones de Estados Unidos; confiaron en nosotros, en la seriedad de nuestro país y, por lo tanto, es una cosa sagrada para nosotros hacer honor a esos compromisos. Eso está claro. Creo que, además, es lo más conveniente para nuestro país con vistas al futuro, y el futuro siempre es lo más importante, no olvidarlo.

Partiendo de estas tres premisas es que nosotros en la Dirección del Partido y del Gobierno hemos estado planteándonos, así, con carácter estratégico, el trabajo de nuestro país en los próximos 15 ó 16 años —vamos a incluir el año 1985 también. ¿Qué debemos hacer, cómo debemos trabajar, partiendo de todas estas realidades, y después del enorme esfuerzo que hemos hecho por fortalecernos, por garantizar nuestra seguridad, nuestra independencia, qué debemos hacer en este campo económico?, y hemos llegado a conclusiones, a mi juicio, correctas y sabias.

Cómo aprovechar esta situación privilegiada de Cuba para hacer lo que debemos hacer, cómo aprovechar estas posibilidades en medio de los problemas actuales muy serios, muy serios del mundo, ya sin entrar a hablar de las tragedias en algunos continentes completos como Africa, con las sequías, las hambrunas, tomando en cuenta la situación general del mundo, y que una gran parte del mundo se encuentra sin esperanzas reales, objetivas, con unas deudas enormes que no sabe qué hacer; con un mundo capitalista industrializado cada vez más egoísta, con más restricciones arancelarias, con problemas incluso que no saben cómo resolver, tal como el del desempleo que mencioné, con ligeros avances económicos a partir de una profunda crisis y con grandes temores de que la crisis vuelva nuevamente y aún más aguda, ¿qué debemos hacer nosotros?

Nosotros pertenecemos a la comunidad socialista, comunidad socialista, que no está exenta de problemas, desde luego. No podemos idealizarnos, de que todo es una maravilla, todo es perfecto; no, la comunidad socialista tiene dificultades y tiene problemas. Ahora bien, hay una diferencia abismal entre las perspectivas del capitalismo, la situación del capitalismo y la situación de la comunidad socialista. A la comunidad socialista la han afectado estos incrementos en los precios de los equipos: a la comunidad socialista también la ha afectado el aumento de los precios de la energía en el mundo; a la comunidad socialista la ha afectado la crisis económica internacional, porque hicieron inversiones con determinados objetivos de exportaciones al área occidental, y después esos mercados prácticamente desaparecieron: tenían también deudas, mayores o menores y fueron afectados por los altos intereses.

Bien, pero hay una diferencia abismal, los países socialistas se han enfrentado a esas dificultades, han continuado su desarrollo y sus planes hacia el futuro; han reforzado su cohesión y sus intercambios, porque indiscutiblemente que el campo socialista es un mercado ilimitado de productos, puesto que se trabaja para la población, para resolver problemas, para mejorar los niveles de vida. La comunidad socialista también ha analizado estos problemas y se prepara hacia el futuro, para superar deficiencias, atrasos tecnológicos en algunas ramas, la intensificación de las investigaciones científico-técnicas y la aplicación acelerada de sus resultados en el desarrollo de la economía. Ningún país socialista ha tenido que sufrir los problemas del desempleo, ni afectar los niveles de vida de su población, ni sacrificar sus planes de desarrollo social, sus economías se han incrementado en estos años y continúan marchando.

A la crisis energética se han adaptado, con ahorros considerables de combustible, todos los países socialistas y muy especialmente la RDA, cuyas experiencias en este campo nos han trasmitido y que ha logrado notables éxitos en esa área.

Frente al caos que ofrece la situación económica del Tercer Mundo y del mundo capitalista con sus altas y bajas, sus crisis cíclicas, la única área del mundo que tiene un porvenir claro, seguro, sólido, a mayor o menor ritmo, es el campo socialista, sin discusión (APLAUSOS). Y nosotros tenemos el privilegio de pertenecer a ese campo; como país de menor nivel de desarrollo que gran parte de esos países, para nosotros realmente significa mucho.

Y, repito, hemos estado analizando qué debemos hacer con vistas al futuro y partiendo de esas posibilidades, en primer lugar, hay que enfatizar el esfuerzo productivo del país, hay que darle prioridad absoluta a dos cosas en el programa de inversiones, pero entiéndase bien, prioridad absoluta a todas aquellas inversiones que ahorran importaciones de área convertible o generan exportaciones en área convertible. Hay numerosas fábricas que se están construyendo, muchas de ellas ahorran importaciones, porque tallan cristales ópticos o porque ahorran materia prima de importación, como la fábrica de cartulina de Santa Cruz del Norte, para citar un ejemplo concreto; hay decenas de inversiones que ahorran importaciones convertibles o generan exportaciones, el efecto es igual y resulta hasta más fácil cuando usted ahorra productos de importación, esfuerzos constructivos o pequeñas inversiones, "cuellos de botella" como le llaman, que resultan imprescindibles para poner en producción esas plantas, sustituir importaciones o generar exportaciones en el área convertible.

Esto es importante, porque de todos los países del CAME hoy día, nosotros somos el que menos porcentaje de sus importaciones proviene de área convertible. Se ha ido reduciendo hasta el15%, y el año 1983 fue el 13%; es decir que ya tenemos un intercambio económico muy sólido y fundamental con los países socialistas, el 85% o más. Pero ese 13% o ese 15% es importante, porque se trata de materias primas, de piezas de repuesto, algunos alimentos, algunos medicamentos o algunas materias primas para medicamentos y otras ramas, que son indispensables para complementar la producción. A veces tenemos diez materias primas procedentes del área socialista, pero nos falta una materia prima, procedente del área occidental y hay que adquirirla; ciertos gastos de invisibles también, los compromisos de la deuda en moneda convertible que hay que pagar con esas divisas.

Nosotros hemos renegociado la deuda también, esa deuda menor la hemos renegociado en condiciones satisfactorias; el prestigio del país no disminuyó cuando renegoció la deuda, puede decirse, incluso, que aumentó, porque otros países empezaron a dejar de pagar, primero el capital como le llaman o el principal, después los intereses. Hay muchos que están atrasados, que no pagan ni los intereses; cuando fueron a ver cuánto era la deuda externa, no lo sabían porque a la deuda pública se sumaba la deuda de las empresas privadas, y el primer problema consistía en unificar, consolidar esa deuda, decir es tanto, ni se sabía; y nosotros llevábamos la contabilidad exacta, precisa, se pudo hacer la renegociación sin el Fondo Monetario Internacional que viniera imponiendo condiciones, y hemos renegociado nuestra deuda en condiciones satisfactorias, y el prestigio del país se incrementó.

Necesitamos también esas exportaciones, no solo para las importaciones indispensables, sino también para las obligaciones de la deuda externa en convertible.

Además, mirando hacia el futuro, tal vez un 15% de importaciones occidentales no sea suficiente, debemos pensar que tal vez pueda subir a un 17 o un 20% en un futuro, porque sabemos, como lo saben los trabajadores en todas las fábricas, qué les falta para producir un artículo determinado u otro. Ese problema de las materias primas aparece en todas las asambleas, y todo el mundo sabe, lo saben los ministros, lo sabe la Junta, lo saben las empresas, qué materias primas necesitan, y cuando decimos hemos reducido a un 13% las importaciones en convertible, es haciendo restricciones fuertes. Quizás en el futuro convenga un poco más de recursos en los planes de desarrollo. Ahora, eso tiene una solución, una única solución: hay que aumentar las exportaciones en el área convertible en breve tiempo, por lo menos en 500 millones de dólares al año; las exportaciones o los ingresos, por una vía o por otra. A veces tenemos construcciones en el exterior que generan ingresos; el turismo no es una exportación, pero genera ingresos; el incremento de la producción pesquera, genera exportaciones. Hemos analizado todas las medidas que deben tomarse para en un período de tiempo relativamente corto incrementar las exportaciones en 500 millones de dólares, independientemente del azúcar, cuyo precio a veces se calcula en 8 centavos y baja a 6, puede calcularse en 8 y subir a 10, pero que hace prácticamente imposible hacer un cálculo seguro.

Hay que diversificar las exportaciones y aumentarlas, por lo menos, en 500 millones de dólares al año.

Bien, de los análisis que hemos hecho de las medidas que puedan tomarse, hemos llegado a la conclusión que las exportaciones se pueden incrementar no solo en 500 millones, sino tal vez en el doble, en 1 000 millones; en el área convertible, hay más de 100 productos nuevos que ya se están exportando, pero esta tarea requiere un esfuerzo especial, también en la calidad de las producciones, hay que competir en estas producciones, pero resulta imprescindible. Voy a decir algo más: los ahorros de energía se convierten en ingresos en convertible y, en la actualidad, cada galón de fuel-oil que ahorremos significa 63 centavos de ingreso; cada galón de gasolina, significa 67 centavos de ingreso; cada galón de diesel, 69 centavos de ingreso. ¿Por qué? Porque por acuerdo tomado entre los soviéticos y nosotros, los ahorros que hagamos de las cantidades de combustibles comprometidas se convierten en divisas convertibles (APLAUSOS), es decir, esos ahorros de los que hablamos anteriormente, se han convertido en ingresos en moneda convertible.

Ya nosotros tenemos acordado con los soviéticos las entregas de combustible de 1986 a 1990. Todo lo que ahorremos de ese combustible por todas las vías examinadas aquí, se convierte en divisas convertibles (APLAUSOS). Y ya les dije los precios actuales por cada galón de cada cosa que ahorremos. Cuando ustedes vean a alguien desperdiciando un galón, digan: están desperdiciando tantos centavos de dólar, y cuando vean a alguien desperdiciando una tonelada de gasolina, decir: están botando 236 dólares; pero hay que llevarlo a nivel de galón, de gramo ya. Eso es muy importante.

Eso nos ayuda en este período, porque creo que podemos ahorrar, y además lo que incrementemos de producción de petróleo, se convierte en ingreso en divisas convertibles. Muy importante.

Lo que ahorremos en bagazo, y lo que utilicemos de sustitución de petróleo por bagazo, se convierte en divisas convertibles.

Yo creo que faltaba este dato en este fórum de energía. Es muy importante. Nos ayuda en estos programas a incrementar las exportaciones, y tenemos posibilidades reales. Ahora, hay que trabajar en esa dirección todo el pueblo en esa dirección.

Hasta ahora, en general, la mentalidad de los cuadros, de todo el mundo es importadora; necesito esto, necesito lo otro, me hace falta esto, me hace falta lo otro. Todo el mundo. Quiero tal equipo, quiero tal máquina, quiero tal computadora, quiero tal materia prima. Nadie dice nunca: voy a dar esto; vamos a producir esto para exportar. Nos hemos acostumbrado realmente a solicitar importaciones. Cada vez que vemos un problema, lo queremos resolver con importaciones; cada vez que tenemos una necesidad, la queremos resolver con importaciones. A veces creamos necesidades que generan importaciones, y casi nunca se piensa en lo contrario: generar productos para exportar, generar exportaciones. Luego, es fundamental, y en eso se ha estado ya trabajando, y no se debe perder un minuto.

Se venía haciendo este esfuerzo; pero ahora hay que hacerlo con mucha más conciencia, con mucha más eficiencia, con mucha más sabiduría. Y en el plan de inversiones, prioridad absoluta —repito— a las producciones que sustituyan importaciones o generen exportaciones en el área convertible, ya se sabe y se están estudiando todas estas inversiones, tienen prioridad número uno.

Hay un segundo punto de máxima prioridad. Ya no se refiere a las producciones que generan exportaciones para el área convertible. Viene una segunda cuestión de máxima prioridad, y también sagrada para nosotros, que son las exportaciones con destino al área socialista: atención prioritaria a las producciones para el área socialista, y a las inversiones que generan exportaciones al área socialista. Es bien claro.

Como decíamos, nosotros tenemos excelentes relaciones de intercambio con el área socialista. Los productos que exportamos al área socialista adquieren mucho más valor; con ellos adquirimos el combustible. Esos 2 000 millones en combustibles, materias primas, maquinaria, alimentos; de ello se deriva una obligación insoslayable, una obligación moral tremenda, que consiste en el cumplimiento estricto de los compromisos de entrega de mercancía que tenemos con los países socialistas (APLAUSOS): las entregas de azúcar, las entregas de níquel, las entregas de cítricos, y las demás mercancías que enviamos a los países socialistas.

Ha habido ocasiones en que hemos tenido plagas, como la de la roya, en que no se han podido cumplir todas las entregas de azúcar a la URSS; por ejemplo, en un año o en el quinquenio, y nosotros hemos recibido en cambio todas las mercancías comprometidas en el quinquenio. Eso no ha fallado nunca. Ellos cumplen las entregas con nosotros. Debe ser una cuestión de honor del país, de seriedad del país, si queremos estar a la altura de nuestras obligaciones, y de lo que significan estos vínculos con la comunidad socialista, que nosotros cumplamos rigurosamente nuestros compromisos de entrega.

¿Qué ha pasado en otras ocasiones? La producción ha estado por debajo por una causa o por otra: si se calcularon 8 500 000 toneladas de azúcar y se produjeron 8 millones, entonces, se han reducido entregas al área socialista para venderla en área convertible. Esa fórmula hay que erradicarla totalmente (APLAUSOS).

Ah, si viene un año malo, si llueve mucho —y eso nos ha ocurrido, desgraciadamente, dos veces, en los últimos dos años— y hay una producción por debajo de la planificada, la fórmula no puede ser, en ese caso, decirles a los países socialistas: les vamos a mandar menos azúcar, para exportarla al área convertible a cuatro centavos, cinco centavos, seis centavos. En esos casos tenemos que decir: bueno, sencillamente, cumplimos primero con los países socialistas y después exportamos en el área convertible el resto. Ese es un principio, sencillamente, que tenemos que establecer rigurosamente; es por eso que debemos buscar otras fuentes de ingresos en convertible, porque ahora, digamos, el precio del azúcar está muy bajo, pero el precio de la langosta está muy alto, el precio de los camarones está alto, los ingresos por turismo crecen. No voy a mencionar aquí todas las posibilidades que estamos trabajando, pero hemos llegado a la conclusión de que podemos incrementar esas exportaciones, la política tiene que ser incrementar tales exportaciones y no sacrificar a los países socialistas. Eso, digamos, no sería de revolucionarios, eso no sería de internacionalistas, eso no sería propio de socialistas, ni de comunistas (APLAUSOS).

Luego las inversiones para exportaciones al área socialista también deben tener prioridad. Tenemos la fábrica de níquel de Punta Gorda, que producirá 30 000 toneladas de níquel, se viene haciendo un enorme esfuerzo en los últimos tiempos, hay que continuarlo, y nos proponemos inaugurar esa fábrica, que ya estaba al 83% este año, casi completa, el 7 de noviembre de 1985, el próximo año. Gran parte de la producción de esa fábrica irá para la URSS. Ese es un producto de gran importancia para los países socialistas, porque es una materia prima fundamental que les permite mejorar la calidad de los aceros, de las máquinas, es un producto altamente apreciado por ellos. Es una elemental obligación nuestra trabajar duro para poner cuanto antes en producción esa fábrica.

Está en construcción una segunda fábrica de níquel de otras 30 000 toneladas, en cooperación con el CAME. Debemos acelerar la instalación de esa fábrica; como debemos acelerar la instalación de los centrales azucareros y de otras industrias que generan exportaciones para los países socialistas. Creo que eso aumenta el respeto de los países socialistas por Cuba, el prestigio de Cuba ante los países socialistas. No de unos hermanos menores que cuando tienen un problema vienen y les dicen: no te mando el níquel o no te mando el azúcar, porque la tengo que exportar al área convertible porque tuve tal y más cual problema. Sencillamente nosotros tenemos que velar por nuestro prestigio, y creo, realmente lo digo con satisfacción, que el prestigio de Cuba es grande en el seno de la comunidad socialista y el respeto por Cuba es muy grande en el seno de la comunidad socialista (APLAUSOS). Lo demuestran los hechos, lo demuestra la última reunión del CAME que tuvo lugar en Cuba, donde vinieron los jefes de gobierno.

Hemos discutido con todos los países socialistas, prácticamente ya, las entregas de mercancías hasta 1990, el plan a mediano plazo. Hemos firmado con los soviéticos los planes de cooperación hasta el 2000, señores, ¡hasta el 2000! Imagínense lo que significa eso para el país, qué base, la posibilidad de suscribir el plan de colaboración hasta el 2000, con todas las facilidades. A veces los occidentales se preguntan si tenemos deudas con la URSS. Sí, tenemos deudas con la URSS: la primera deuda es de gratitud, muy grande (APLAUSOS). En el plano financiero ha habido desbalances muchas veces, hay créditos cada quinquenio, pero nunca, jamás, hemos tenido dificultades financieras con la Unión Soviética. En años anteriores pospusieron la deuda a pagar en muchos años y sin intereses, imagínense, cuando los intereses están al 13, al 14, al 15%, la deuda se ha pospuesto más de una vez. No tenemos ningún tipo de problema financiero con la URSS, las deudas, como resultado de desbalances y de los créditos, no nos afectan en lo más mínimo; siempre que les hemos planteado una posposición por 5 años, por 10 años, por 15 años, y sin intereses, la hemos obtenido sin ninguna dificultad. No es lo mismo la comunidad socialista que un banco occidental privado. Y la URSS ha tenido una posición excepcionalmente amistosa y favorable a nosotros.

En la medida en que ellos vean nuestro esfuerzo, yo diría que van a tener una posición más respetuosa y más favorable todavía (APLAUSOS). Estoy seguro de que los productores de petróleo en Siberia, a un frío de menos 20 grados, o menos 30 grados, se sentirán mucho más felices con el esfuerzo que hacen y con el cual nos ayudan, si saben que nosotros estamos ahorrando hasta el último gramo de petróleo, si no malgastamos, si no despilfarramos y que hacemos un máximo de esfuerzo, porque ven que su esfuerzo se traduce en una utilidad mucho mayor para nuestro país, para nuestro pueblo y para nuestro desarrollo. Eso está claro. O los obreros que están esperando el níquel en una siderurgia, saben que pueden contar con ese níquel porque llega allí, o el azúcar en una refinería, o el cítrico para la distribución a la población; lo que aprecia un ciudadano soviético, en invierno, una toronja de Cuba, como nosotros apreciamos una manzana búlgara, eso está demostrado (RISAS y APLAUSOS).

Tenemos todas las facilidades, ¡todas! Están asegurados todos los créditos para todas las inversiones, y son algunos miles de millones de rublos por quinquenio: para la refinería de petróleo, para la electronuclear, para las futuras plantas, para la termoeléctrica que estamos haciendo en el Este, para el puerto de supertanqueros, para Antillana de Acero, para todas las inversiones que estamos haciendo con los soviéticos. Está todo asegurado: la colaboración hasta el año 2000 y las excelentes condiciones de intercambio comercial que tenemos. Y no tengo la menor duda de que la URSS seguirá desarrollándose a un ritmo seguro, sin crisis, y dentro de 15 años vayan ustedes a saber lo que tendrán; ahora hablamos de tanto de gas, dentro de 15 años pueden estar por encima del millón de millones de metros cúbicos de gas, para citar un ejemplo. La URSS y otros países socialistas continúan avanzando en otras áreas, y nosotros nos beneficiamos de eso. Como país del Tercer Mundo, como país en desarrollo, es realmente un privilegio. Ahora, no basta con tener privilegios, ¡hay que saber hacer un uso correcto de esos privilegios y de esas posibilidades! (APLAUSOS)

Si bien esas inversiones están absolutamente priorizadas, hay otras que no podemos dejar de atender. ¿La planta electronuclear podemos descuidarla; podemos quitarle recursos a esa industria, que va a significar el ahorro de 2 400 000 toneladas de combustible? ¡No! Hay industrias tan fundamentales para el país, que hay que prestarles toda la atención en las inversiones; esas industrias deben tener prioridad. Deben tener prioridad las inversiones sociales que tienen mayor incidencia en la población. Cito un ejemplo: en el "William Soler" está en desarrollo el salón quirúrgico para la cirugía cardiovascular infantil y los servicios especializados para diagnóstico y tratamiento de niños con cardiopatías congénitas, los equipos están adquiridos; estos servicios pueden salvar la vida de cientos de niños todos los años, tiene tremenda incidencia, no porque en él atiendan y salven a 400 ó 500 niños, sino porque puede ser el niño de cualquiera de los millones de familias de Cuba, y todas se sienten interesadas en eso.

Cito otro ejemplo: inversiones como centros de investigaciones de gran incidencia para el futuro del país; o para el desarrollo de cuadros, como la escuela tecnológica que estamos haciendo para los trabajadores del petróleo, o la Facultad de Tecnología o, incluso, las mismas de Ciencias Médicas, que son del futuro. Es indiscutible que ese tipo de obras no deben sacrificarse, siguiendo un orden de prioridades.

¡Ah!, queremos hacer muchas cosas y tenemos otras muchas necesidades: una vez que hayamos cumplido todas estas prioridades, de todas las demás cosas vemos cuáles son las que debemos atender y podemos atender. Esto significa que hay que dejar a un lado todo subjetivismo. Nos gustan montones de cosas que queremos para el pueblo todos los días, en la capital, en las provincias, en los municipios. Queremos tener los palacios de pioneros en todos los municipios, o queremos tener otras cosas en todos los municipios; entonces, ahora a lo mejor nos conformamos con una modestica instalación adaptada. Lo que no podemos es poner a competir esas cosas con una industria que ahorra importaciones, o genera exportaciones en divisas, o asegura el cumplimiento de las exportaciones a los países socialistas u otras cosas, o asegura nuestras necesidades vitales, que no están olvidadas. No puede ser que falte el cemento, o la madera, o la cabilla, o la piedra, o la arena para esa inversión, principalmente en la capital de la República, en que tenemos muchas más necesidades que fuerza de trabajo y materiales; si estamos haciendo 600 obras, hay que estudiar cuáles son las priorizadas de esas 600, y que ninguna de esas obras se nos retrase un minuto por falta de fuerza de trabajo o por falta de materiales.

Las importaciones para la exportación, también deben tener prioridad.

Con ese criterio se está trabajando.

Ya decíamos al principio que hemos tenido un enorme desarrollo social. A decir verdad, quisiéramos 10 ó 20 metros más de tela per cápita, pero ese no es ahora nuestro problema; nuestro problema es el desarrollo, nuestro problema es el futuro. ¡No podemos hipotecar el futuro por 10 metros de tela! (APLAUSOS) Si tenemos que poner a producir al tope la fábrica "Desembarco del Granma" —a veces ha tenido dificultades porque le faltan algunas piezas de mantenimiento, o algunas materias primas de área convertible—, si tenemos que ponerla a producir a plenitud, porque ahorra alguna tela que viene de área convertible, o porque disponemos de todos sus productos para la exportación, entonces, sin vacilación: cuánto hace falta en materias primas, en piezas, cuánta tela va a producir para la exportación, ¡y exportar toda la tela de "Desembarco del Granma"! (APLAUSOS)

Y así con muchas otras industrias. Hay máquinas impresoras de libros por instalar, que algunas llevan tiempo esperando, hay otras instaladas; a veces no están a plena capacidad, porque falta papel. Sabemos cuáles son nuestras necesidades de libros, y son grandes, hay alrededor de 50 millones imprescindibles —libros de texto, libros para universitarios, libros para especialistas, distintos libros, y algunas obras técnicas y literarias mínimas, indispensables—, y podemos tener una capacidad de 80 millones. Debemos saber decir: bueno, hay que acostumbrarse, adaptarse a la idea de 50 millones de libros durante 5 años, 10 años, o 15 años; porque claro, todos quisiéramos más libros, entonces, más papel de importación y más libros para leer. Tendremos que hacer más uso de las bibliotecas y de otros medios; pero saber congelar ahí. Y si hacemos 80 millones de libros, 100 millones de libros, exportamos 30 millones de libros, 50 millones de libros, hay que saber hacerlo. Si seguimos con la ansiedad de llegar a los 80 y a los 100, para consumo interno, cada vez tendremos más importaciones, más gastos y menos exportaciones.

Afortunadamente hemos avanzado extraordinariamente en el campo social, en la educación y la salud. Y vamos a seguir avanzando, no significa que no; nuestros maestros deben ser mejores cada año. Cada año tendremos miles de licenciados en enseñanza primaria, miles de mejores profesores, seguiremos graduando maestros y mejorando la calidad. Pero en años atrás, cuando la explosión de niños de primaria y secundaria, hicimos todas las escuelas que el país necesitó; ¡ahora hay que hacer fábricas como antes hicimos escuelas! (APLAUSOS).

Y en la salud pública hemos avanzado extraordinariamente y seguiremos avanzando y formando más y mejores especialistas, más y aun mejores médicos y perfeccionando nuestra medicina preventiva y también la terapéutica; las instalaciones esenciales que vayan haciendo falta las iremos haciendo. Pero digamos que hoy también hay que pensar en hacer fábricas como antes pensamos en hacer hospitales, y con ello no vamos a sacrificar en lo más mínimo la salud. Seguiremos trabajando por la salud y mejorando la salud y adquiriendo nuevas tecnologías con un poquito de nuestros recursos; pero lo que hemos avanzado en ese campo y las condiciones que hemos creado nos dan tranquilidad para decir: tenemos salud asegurada y la tendremos cada vez más, y en el año 2000 la tendremos tal vez más que ningún otro país. Los nuevos médicos y mejores médicos, si es posible, y mejores programas y mejores clases de medicina no gastan divisas; como de nuestras instalaciones deportivas y escuelas deportivas, podemos sacar muchos mejores atletas, y un mejor rendimiento de nuestros miles de profesores de educación física y deporte. Eso no cuesta divisas.

Puede alguien decir que el florete o el sable pueden costar divisas; pero hay alguien diciendo por ahí que el florete y el sable los van a producir aquí (APLAUSOS).

Nuestros avances sociales permiten volcarnos por entero a resolver problemas económicos que muy pocos países del Tercer Mundo han resuelto. Si vamos a trabajar con esos criterios, con esas prioridades hacia el 2000, ¡ah!, creo que, primero, saldremos adelante en un mundo que es realmente un caos, donde decenas y decenas de países, incluso con muchos más recursos naturales que Cuba —recursos minerales, energéticos, etcétera—, tienen problemas muy serios y no hallan qué hacer, donde el mundo capitalista tiene problemas muy serios, aunque no tan serios como los del Tercer Mundo, porque tienen más posibilidades de defenderse tecnológicamente, financieramente y por otros medios, y sin embargo, no hallan qué hacer.

Garantizar la base económica, la base productiva para la exportación necesaria en divisas convertibles y al área socialista y también para nuestras necesidades. Garantizamos el futuro, garantizamos la obtención de mercancías y materias primas que no podemos producir aquí; garantizamos el desarrollo, y en base a estos criterios y a estas ideas se está trabajando intensamente, y aplicándolos ya desde ahora mismo —podemos decir. Se están analizando todas las inversiones con todos esos criterios, y el plan de 1985 será adaptado a esos criterios —y deben saberlo todos los trabajadores porque con ellos se discutió mucho, a lo largo del año sobre los planes—; los planes de cada industria hay que adaptarlos ahora a estos criterios; en todas las inversiones hay que aplicar estos criterios. Lo haremos de manera de no afectar a ningún trabajador, y estudiaremos si una producción se tiene que reducir, que ese trabajador no resulte afectado, esa es tarea nuestra.

Queremos hacer todos estos ajustes, reajustes y esfuerzo estratégico que debemos hacer, sin afectar a nadie. Quizás podamos afectar esperanzas, quizás alguna cosa que nos proponíamos resolver en 1987 a lo mejor la resolvemos en 1990, y quizás en 1995 algunas que queríamos para 1990, o en el 2000, o en el 2005, dos años más, tres, no es fundamental. Lo fundamental es garantizar el futuro.

Sabemos —no ignoramos— las necesidades que tenemos de todo, de viviendas, entre ellas, y no se abandonarán. Más de 150 000 se hicieron con recursos propios en tres años, trataremos de mantener, trataremos de cumplir programas de viviendas, principalmente allí donde inciden en la producción, en Moa, en Cienfuegos, Santa Cruz del Norte, en áreas productivas, y tendremos que aguantarnos, incluso más tiempo, sin terminar de resolver el problema de la vivienda, si a lo mejor creíamos que era en el 2000 será en el 2005. Pero ahora mismo la Revolución acaba de hacer una ley de vivienda, un proyecto de ley que se va a discutir en la Asamblea Nacional y por la que van a salir beneficiadas todas las familias que disfrutan de una vivienda. Es decir, la ley que se hizo en los primeros años de la Revolución, en aquella ocasión afectó a los casatenientes, que eran los propietarios, en este caso la ley afecta al Estado, pero el Estado no se arruina. Vamos a decir que el ingreso por este concepto no es alto realmente, por los bajos alquileres que se cobran. No creo que sea afectado, pero creamos las bases para que todo el mundo tenga su vivienda y se preocupe por ella y la cuide.

La vivienda no es un medio de producción —eso está dicho por los fundadores del socialismo—, no es una fábrica, no es un instrumento de trabajo, es un bien de uso familiar; la propiedad familiar de la misma no contradice en nada los principios del marxismo-leninismo, al contrario, los enriquece, y en las condiciones nuestras esa ley es perfecta. Algunos capitalistas han dicho: qué ley ha hecho Cuba, si es una ley liberal. ¿Qué liberal puede ser la ley? Hay autorizados, o se pretende autorizar, que se alquile un cuarto, o dos si se desea. Eso ayuda a resolver nuestros problemas en la actualidad. El día que un ciudadano pueda tener un apartamento, no está viviendo en un cuarto alquilado; es una solución transitoria a una necesidad transitoria. La construcción de viviendas se realiza para satisfacer una gran necesidad social y no constituye una actividad con fines lucrativos para el Estado. Y entonces les podremos decir a los capitalistas: en Cuba no hay negocios con la vivienda, en Cuba no lucra nadie con la vivienda, ni empresas privadas ni el Estado.

Si el apartamento vale 7 000 pesos, eso es lo que va a pagar en mensualidades relativamente pequeñas el ciudadano por ese apartamento, que será suyo como quien guarda el dinero en un banco, con un interés modesto, por supuesto. No hay ningún espíritu de lucro en nuestro país en la construcción de viviendas, se quiere reingresar lo que se gasta para seguir construyendo. Esa ley ayudará a los programas de desarrollo de viviendas, que continuarán construyéndose también en cierto número por cuenta propia. Pero, realmente, no podemos priorizar la vivienda por encima de las producciones que generen exportaciones para el país, eso es fundamental; porque, incluso, la vivienda siempre gasta un poco de convertible, y tenemos que seguir haciendo instalaciones industriales que produzcan todas esas cosas que se importan para la vivienda.

Hemos elevado la capacidad de producción de cemento de 700 000 toneladas a 5 millones; ahora la manejamos con mucho cuidado, utilizando fundamentalmente la tecnología de procesos secos. Hemos reducido, en los últimos cuatro años, el gasto de combustible por toneladas de cemento, de 0,17 toneladas, por 0,12, haciendo más eficiente energéticamente la industria. La capacidad de producción de muebles sanitarios se ha elevado en decenas de miles de juegos por año; la producción de cabillas se ha aumentado considerablemente, de azulejos, de baldosas, de tubos para la construcción, pero todavía nos faltan componentes, tenemos que seguir desarrollando esa industria, de lo que falta, que hay que importar para hacer una vivienda. Tenemos que utilizar racionalmente nuestra fuerza de trabajo.

Es esto lo que he querido explicarles a ustedes, a nuestros trabajadores, a nuestro pueblo, como criterios básicos acerca de lo que estamos pensando y de lo que estamos haciendo, y de todas estas ideas asociadas a una mayor eficiencia económica con la aplicación de los métodos de dirección de la economía, con las emulaciones, con los estímulos morales y materiales.

No significa renunciar a nada de los avances que hemos logrado hasta ahora; significa, sencillamente optimizar nuestro esfuerzo, optimizar el uso de los recursos, nuestra organización, nuestros planes, nuestro programa; sencillamente optimizar mirando hacia el futuro, ese futuro que nos hemos ganado el derecho a conquistar, con el heroísmo, la valentía y la firmeza de nuestro pueblo (APLAUSOS), y que en la medida en que nos hayamos ganado ese derecho, lo debemos saber conquistar (APLAUSOS). ¡Hay que hacer el máximo con esas brillantes posibilidades!

Y como esta ha sido la mejor ocasión, la más oportuna, aquí donde se ha discutido tanto cómo ahorrar hasta un gramo de petróleo, cómo introducir las tecnologías, cómo llevar ese espíritu al pueblo, aquí precisamente en este fórum ya histórico, me parecía la oportunidad para hablar de energía y de ahorro de energía, de materiales, de recursos humanos y del empleo óptimo de esos recursos humanos, mas no para hablar solo de energía y de ahorro de energía, y otros recursos, sino del esfuerzo que debemos hacer en los próximos 15, 16 años; en el esfuerzo estratégico del país, ¡y que ustedes, los energéticos, que tanto han meditado y tanto han trabajado en esa dirección, sean la vanguardia en esa estrategia económica de la Revolución, la vanguardia por ese futuro a que nos ha hecho acreedor nuestro espíritu, nuestra conciencia y nuestro heroísmo revolucionario!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(OVACION)