Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el aeropuerto Internacional de Point Salines, Granada, el día 2 de agosto de 1998.

 

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

 

Estimado Señor Keith Mitchell, Primer Ministro de Granada;

Distinguidas autoridades granadinas presentes;

Señores miembros del Cuerpo Diplomático;

 Queridos hermanos y hermanas de Granada:

 

Granada no tenía un aeropuerto internacional.  No tenía ni siquiera tierra donde construirlo.  Una pequeña península con numerosas colinas y el mar.  Era indispensable para su desarrollo.  Rebajemos las colinas y extendámonos sobre el mar, propusimos a nuestros hermanos granadinos, y entre ellos y nosotros lo construimos rebajando las colinas y avanzando sobre el mar (Aplausos).

A la emoción de hace pocos minutos, al pisar la tierra granadina, a la que nos unen lazos tan fuertes y especiales, se añade ahora la de develar esta placa en recuerdo de los cubanos que dieron a este país hermano del Caribe lo mejor de sí mismos: su sudor y su esfuerzo, su alegría y entusiasmo, su espíritu de lucha y de trabajo, su sangre generosa.

En nombre del pueblo y el gobierno de Cuba, quiero expresar nuestro más profundo agradecimiento por esta hermosa iniciativa del pueblo y el gobierno de Granada, y nuestro reconocimiento por la valentía que entraña este noble gesto del gobierno encabezado por nuestro apreciado amigo, el Primer Ministro Mitchell (Aplausos).

Fueron días tristes aquellos en que nuestra colaboración se interrumpió y nuestra sangre se derramó, y no combatiendo precisamente entre nosotros.

Pero no acepté la amistosa invitación de Mitchell para hacer recuentos, formular acusaciones ni emitir juicios contra nadie.  Que la historia se encargue de hacerlo serena y objetivamente a su debido tiempo.  Expreso, un día como hoy, mis sentimientos de respeto por todos los que cayeron en aquella contienda y por todos los familiares que por ello sufrieron.

Para los cubanos es motivo de especial satisfacción constatar la voluntad del pueblo granadino de superar aquella página dolorosa de su historia y trabajar con la vista en el futuro (Aplausos).  Nos complace de manera especial ver cómo renacen los vínculos de cooperación y amistad entre nuestros dos pueblos.

Podemos asegurar a ustedes que Cuba seguirá aportando su contribución, modesta tal vez en dimensión material, pero grande en su sentido de solidaridad, al desarrollo de Granada en todo lo que esté a nuestro alcance y pueda ser de utilidad.

Saludo con especial cariño al pueblo de Granada, que muy pronto, en febrero del año próximo, celebrará con legítimo orgullo el vigésimo quinto aniversario de su independencia, y me inclino ante la memoria de quienes juntos, granadinos y cubanos, compartieron sus esfuerzos y sus sueños para hacer realidad esta obra formidable de solidaridad y amistad entre dos pueblos que son y serán siempre pueblos hermanos.

Muchas gracias (Aplausos).