Seguirán luchando por ver a sus esposos
Continúa el Gobierno de Estados Unidos negando las visas a Olga Salanueva y Adriana Pérez
María Julia Mayoral
23 enero 2004
Olga Salanueva y Adriana Pérez, esposas de René González Sehwerert y Gerardo Hernández Nordelo, respectivamente, dos de los Cinco Cubanos Prisioneros Políticos del imperio, declararon ayer a la prensa que continuarán haciendo todos los trámites necesarios para poder visitar a sus cónyuges encarcelados en Estados Unidos, aunque el Gobierno de ese país les ha negado las visas, una y otra vez, en clara violación de los derechos humanos.
Sin haber cometido ningún crimen ni causado
perjuicio alguno al pueblo norteamericano, tanto René
y Gerardo, como sus otros tres compañeros, fueron
acusados en un proceso lleno de irregularidades, y condenados
solo porque, sin emplear la violencia, actuaron para descubrir
planes de los grupos terroristas que operan libremente desde
Miami-Dade contra nuestro pueblo.
Exigimos, indicó Olga, nuestro derecho y el de ellos al encuentro personal. Desde agosto de 1998, fecha en que fueron apresados, las familias han sido utilizadas como piezas de chantaje y humillación. Es sabido que contra ellos se siguió un proceso plagado de violaciones. Si hubiera ocurrido con imparcialidad y justicia, hoy ellos estuvieran libres. Pero aún más, si después de esas condenas arbitrarias, sus prerrogativas como prisioneros y las nuestras, hubiesen sido respetadas, actualmente no tendríamos necesidad de continuar denunciando que no nos permiten ni verlos.
Contra todo sentido del decoro, la honradez
y el respeto a la verdad, la Administración estadounidense
primero utilizó como pretexto para la negativa de
visa la supuesta condición de Adriana y Olga de terroristas,
según lo descrito en el artículo 212/ 3-B
de la ley norteamericana de Inmigración y Nacionalidad
de 1996. Para denegarnos la más reciente solicitud,
a finales del año anterior, precisa Adriana, echaron
mano a otra mentira, acudieron al artículo 212/ 3-A
de la misma legislación, el cual tipifica a las personas
consideradas supuestos agentes de inteligencia, saboteadoras
o que pueden provocar el derrocamiento del Gobierno de los
EE.UU. por la fuerza, la violencia u otros medios ilegales.
Hasta el momento el Ministerio de Relaciones
Exteriores de Cuba ha ayudado a las dos esposas en los trámites
para solicitar las visas humanitarias, derecho que les quieren
negar las autoridades norteamericanas aduciendo que ambas
deberán hacer las gestiones directamente en la Oficina
de Intereses de EE.UU. en La Habana. Esta nueva represalia,
comentó Adriana, tampoco nos hará desistir
en nuestro empeño..
Olga también relató, a petición
de los periodistas, la situación de su hija menor,
Ivette González, quien desde los cuatro meses y medio
de vida ha sido sometida a experiencias traumáticas.
Desde hace tres años no ve al padre, casi no guarda
recuerdos de él. Logra identificarlo solo en algunas
fotos. La niña, explicó, duerme conmigo, no
resiste más de una noche fuera del hogar, tiene temores.
El Gobierno de Estados Unidos es el responsable de la destrucción
emocional de la familia, de los sufrimientos de Ivette.
La pequeña, con ciudadanía estadounidense,
podría visitar al padre, pero el Gobierno de EE.UU.
impone que viaje sin la compañía de la madre.
No hacen faltan mayores comentarios para entender la crueldad,
y por qué Olga y Adriana no dudan en afirmar que
continuarán la lucha por sus derechos.
En el encuentro con los reporteros también
estuvieron las madres y esposas de los otros tres Héroes
Prisioneros Políticos del imperio, y la jurista Nury
Piñero, asesora legal de los familiares de los Cinco.
Fuente: Periódico Granma