Antonio Guerrero Rodríguez nació en Miami el 16 de octubre de 1958 en el seno de una familia humilde que regresó a Cuba en los primeros días de enero de 1959, después del triunfo de la Revolución Cubana.
“Tony”, como le llaman sus amigos, dejó huellas de su carácter firme y afable por todas las escuelas donde cursó estudios, junto a muchas anécdotas de su meticulosidad, hábitos vegetarianos y afición a los ejercicios yoga, que le han ganado entre sus compañeros de prisión el jocoso mote de "El Fakir".
Luego de regresar a Cuba con sus padres, en 1962 inicio su vida escolar, cursó parte de la enseñanza secundaria básica y todo el Bachillerato en el Instituto Preuniversitario "Vladimir I. Lenin", de La Habana. En 1974 ingresó en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y en 1983 terminó con honores la carrera de Ingeniería en Construcción de Aeródromos en la otrora Unión Soviética.
En todos los lugares lo recuerdan tras el balón de fútbol, como poeta y activo dirigente estudiantil. En 1989 ingresa como militante del Partido Comunista de Cuba.
Mientras trabajaba en Cubana de Aviación, contrajo matrimonio con una ciudadana panameña y viajó a aquel país. Allí tuvo un hijo, pero finalmente se divorcia y traslada a Miami, donde trabajaba y vivía austeramente. Allí conoce a la norteamericana Margaret Becquer, Maggy, con quien contrajo matrimonio en 1998. Su madre se nombra Mirta Rodríguez Pérez.
LA MISIÓN
El caso de Antonio Guerrero, como el de los otros cuatro cubanos detenidos en Miami acusados de atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros cargos, es otra vendetta política de Washington contra la revolución cubana.
Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), afirmó ante los delegados al II Encuentro Juvenil Cuba-EEUU que los cinco cubanos presos como terribles espías en las cárceles estadounidenses sólo tenían la misión de recopilar información sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que operan desde la Florida.
Expuso que para entender la misión que realizaron en territorio estadounidense era preciso analizar la indiferencia de los distintos gobiernos norteamericanos con respecto a las denuncias de planes criminales contra la Isla.
Los ataques y acciones terroristas contra Cuba desde 1959 --año del Triunfo de la Revolución-- causaron la muerte a más de tres mil cubanos y lesiones físicas a otro número similar, así como pérdidas materiales calculadas en unos 100 mil millones de dólares, añadió.
Alonso, quien además conduce un espacio televisivo sobre temas de interés de primer orden para la sociedad cubana, detalló las circunstancias en que fueron arrestados los cinco cubanos en septiembre de 1998 y denunció que el juicio "político y manipulado" fue más bien contra la Revolución Cubana.
Ese año 1998, agregó el dirigente juvenil, en una audiencia del Pentágono se dijo que Cuba no constituía una amenaza para Estados Unidos, e incluso el llamado zar antidrogas (Barry) McCafrey aseguró que la nación caribeña tampoco era punto para el narcotráfico debido a las acciones gubernamentales para combatir ese flagelo.
Sin embargo, relató Randy, dos meses después (julio de 1998) de que Cuba entregara a Washington pruebas de la actividad terrorista organizada por grupos de ultraderecha radicados en Miami, como la Fundación Nacional Cubano-Americana, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) respondió con el arresto de los cinco cubanos.
De acuerdo con Alonso, el Ministerio del Interior de Cuba entregó abundante material sobre la actividad contrarrevolucionaria organizada y financiada en ese país, así como grabaciones de audio sobre planes similares, gracias en parte a la labor de estos cinco colaboradores arrestados.
Solamente en la década pasada, cuando la Isla atravesaba su peor crisis económica después del triunfo revolucionario de 1959, arreciada con el bloqueo de Washington, lograron detenerse 170 acciones terroristas, incluso planes de atentado contra el presidente Fidel Castro.
Alonso reiteró que los cinco cubanos detenidos en Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua, sí recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país, pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense porque, además, no tenían acceso a información clasificada.
"Ellos trabajaban y vivían como podían, no recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas estratégicos de ese país", afirmó el dirigente juvenil.
ACUSACIÓN
La primera acusación que presentó la fiscalía fue de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda acusación, en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Es entonces cuando se presentó el cargo de conspiración para asesinar, basado en la supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo, en el derribo de las avionetas que violaron el espacio aéreo cubano en febrero de 1996.
Esta acusación, como se conoce, había sido un tema principal de la mafia terrorista y de las campañas escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda acusación cuenta ya con 40 páginas, con cargos para abrir el proceso y está un poco más documentada, en la intención de tipificar las supuestas acciones que se han cometido, pero tiene el regusto del cargo que se ha "cocinado" a fuego lento, durante 8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello han demostrado de modo inobjetable que se está en presencia de un juicio político, claramente amañado y manipulado.
Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito contra los Estados Unidos o engañar a ese país.
El segundo cargo es el de espionaje, es decir, recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da por sentado que se trata de una información que concierna a la seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.
El tercer cargo se trata de conspiración para cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas.
El cuarto cargo es la falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos.
Y el último cargo, más formal que los otros, el de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin estar identificado.
LA SENTENCIA
De amoral y cínica fue calificada en La Habana por un panel de expertos la Fiscalía de Miami que pidió la condena contra Antonio Guerrero, tras acusarlo de atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos.
En la vista de sentencia contra Guerrero, de 42 años, se le impuso cadena perpetua y otras dos penas de cinco años de privación de libertad.
El catedrático en Derecho de la Universidad de La Habana, Dr. Julio Fernández Bulté, afirmó que no hubo ninguna prueba demostrada de los delitos imputados en el caso de Guerrero, cuya sentencia a perpetuidad carcelaria califico de "terrible violación jurídica”.
Del total de los cinco cubanos acusados en este caso, tres fueron sancionados a privación de libertad de por vida, uno a 19 años y otro a 15, sin embargo en Cuba se les considera inocentes por cuanto se alega que ellos sólo recopilaron información sobre planes terroristas contra su país.
Al igual que el resto de los procesados, Guerrero no se arrepintió de su misión en Estados Unidos y reiteró el derecho de la Isla a defenderse, tras ser agredida y calumniada durante más de cuatro décadas por los sectores de la ultraderecha radicados en Miami.
Los actos criminales reportados en Cuba en 43 años, según dijo en su alegato, se originan en los planes terroristas organizados y financiados en su gran mayoría en Estados Unidos, con la tolerancia de las autoridades de ese país.
Prácticamente no se ha hecho nada para evitarlos y la agresión no ha cesado, mientras personas responsables de estos hechos deleznables caminan por las calles de Miami y en las estaciones de radio se siembra el odio y promueven otras acciones similares, señaló Guerrero al dirigirse al tribunal.
RESENTENCIA
El proceso de resentencia contra tres de los Cinco antiterroristas cubanos, concluyó con la audiencia celebrada en la Corte Federal de esta ciudad del sur de Florida, donde fueron condenados Ramón Labañino Salazar, a 30 años, y Fernando González Llort a 17 años y nueve meses de prisión.
Las nuevas sentencias, aunque siguen siendo injustas, modifican las precedentes contra Ramón (cadena perpetua más 18 años) y Fernando (19 años), y en el resultado se evidenció el papel desempeñado por la solidaridad internacional a favor de esta causa, así como la labor desplegada por el equipo legal.
Pese al rigor disciplinario en la Corte, los grilletes... , fue imposible impedir que ambos aparecieran con sus frentes erguidas, los puños en alto y una sonrisa de aliento para los amigos que, no solo de Estados Unidos, acudieron a brindar su apoyo.
Luego de los resultados, ante varios medios y agencias de prensa, fue presentada una declaración a nombre de Antonio, Ramón y Fernando en la cual ratifican el carácter político de este proceso. Plantearon el reclamo a favor de Gerardo Hernández Nordelo, que cumple dos cadenas perpetuas más 15 años, "quien ha sido arbitrariamente excluido en este proceso de resentencia".
El documento especifica que como ocurrió en el momento del arresto, el 12 de septiembre de 1998, y en otras ocasiones durante el tiempo transcurrido, "ahora también hemos recibido propuestas de colaboración" a cambio de obtener sentencias benévolas, pero "las rechazamos, algo que jamás aceptaremos bajo ninguna circunstancia", puntualizan, y señalan que por primera vez en 11 años la administración norteamericana se vio obligada a reconocer que "no causamos daño alguno a su seguridad nacional".
Antonio, Ramón y Fernando fueron trasladados a Miami para ser resentenciados, cumpliéndose una orden del Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta, Georgia, que determinó que las penas anteriores habían sido erróneamente impuestas.
El pasado 13 de octubre, en la misma sala, Antonio Guerrero Rodríguez fue condenado a 21 años y diez meses, en sustitución de la cadena perpetua y diez años que le había sido injustamente impuesta en el 2001. Entretanto, René González Sehwerert cumple su pena en una penitenciaría de la Florida.
Tomado de: http://www.rcm.cu/patriotas/fiscal.htm
http://www.granma.cu/espanol/2009/diciembre/mier9/cinco.html
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