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Los Cinco: la verdad apresada
21 de diciembre de 2005
Orlando Oramas León
La Habana, 21 dic (PL) Tras más de
siete años de encierro, la causa de cinco cubanos presos
en Estados Unidos por combatir el terrorismo remarca hoy el
doble rasero de la Casa Blanca contra ese flagelo.
Apenas tres meses después de los
ataques a las torres gemelas de Nueva York, la justicia estadounidense
sentenció a largas e injustas condenas a cinco cubanos
antiterroristas.
Se cumplen este mes cuatro años de
que una jueza federal de Miami sentenciara a Gerardo Hernández,
Fernando González, Antonio Guerrero, René González
y Ramón Labañino a penas que van de 15 años
a doble cadena perpetua más tres lustros de encierro.
Concluía así un juicio amañado
y signado por la política anticubana de EE.UU. y el
clima hostil de Miami, sede del proceso y de las organizaciones
contrarrevolucionarias que han practicado el terrorismo contra
la Isla y Estados Unidos.
Ya en mayo de 2001 la agencia AFP comentaba:
"Cinco meses de testimonio, frecuentes recesos y algún
enfrentamiento verbal han alargado tediosamente el juicio
sin aportar luz definitiva sobre la cuestión central.
Entonces se preguntaba: ¿Se trata
de peligrosos espías que intentaron penetrar en instalaciones
militares estadounidenses o de simples infiltrados en organizaciones
anticastristas de la Florida".
La respuesta quedaba expuesta en los alegatos
de Gerardo, René, Fernando, Antonio y Ramón,
quienes subrayaron la necesidad de La Habana de defenderse
del terrorismo practicado desde la Florida.
Y es que en los últimos 45 años
más de tres mil cubanos perdieron la vida por actos
de terror preparados, financiados y ejecutados por diversas
agrupaciones contrarrevolucionarias vinculadas a la Agencia
Central de Inteligencia y otras dependencias federales estadounidenses.
Entre las víctimas están los
fallecidos en las explosiones que derribaron una aeronave
de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados,
en octubre de 1976.
También el más de un centenar
de muertos por la voladura del vapor La Coubre, siempre de
la mano de la CIA, en la que murieron cubanos y franceses.
"Cuba tiene derecho a defenderse de
los actos terroristas que se preparan en la Florida con total
impunidad a pesar de haber sido históricamente denunciados
por las autoridades cubanas", afirmaba ante el jurado
Gerardo Hernández en diciembre del 2001.
"Mi país y mi pueblo fueron obligados
hace más de 40 años a despertar al peligro y
llamados a defender su libertad. Yo me siento orgulloso de
haber sido uno de los que previno a mi pueblo de esos peligros",
apuntó a su vez Fernando González el día
que le impusieron 19 años de prisión.
Por su parte Antonio Guerrero declaraba el
27 de diciembre de 2001: "Cuba jamás ha atentado
contra la seguridad nacional de los Estados Unidos ni cometido
un acto de agresión ni de terrorismo contra este país".
"No quedó otra alternativa que
contar con hombres que —por amor a una causa justa,
por amor a su Patria y a su pueblo, por amor a la paz y a
la vida— estuvieran dispuestos a cumplir, voluntariamente,
ese honroso deber en contra del terrorismo", enfatizó.
"Desde esta misma ciudad de Miami se
ha planificado, organizado y dirigido el terrorismo contra
mi país, Cuba. Desde aquí se patrocina a los
terroristas y sus actos, se les alienta y financia, se les
da albergue...", apuntó Ramón Labañino.
Los Cinco, como se les llama en Cuba y otras
latitudes, resultan hoy rehenes de la fobia de la Casa Blanca
contra el proceso revolucionario en la vecina isla.
Sólo así se explica que se
mantengan tras las rejas pese a que sus condenas fueran revocadas
en agosto por tres jueces de un circuito de apelaciones.
Antes, un grupo de expertos de la Oficina
del Alto Comisionado de Derechos Humanos sostenía desde
Ginebra que su detención resulta arbitraría,
de acuerdo con convenciones de Naciones Unidas.
Aún así los Cinco continúan
en prisión, cual entredicho al fiel de la balanza de
la justicia norteamericana y comprobación de que el
recurso del terrorismo aún integra el arsenal de Estados
Unidos en su obstinada política anticubana.
mgt/ool
(21-12-05)
Fuente:
Prensa Latina |