| Los Cinco en Foro Social Mundial Caracas 2006
Juana Carrasco
Enviada especial de Juventud Rebelde
Todo el que tenga sensibilidad humana y sienta
el dolor ajeno puede ayudar, se dijo. Y el llamado se hacía
en terreno fértil y bravo abonado en su convocatoria
por la Coordinadora Juvenil de Amistad y Solidaridad Venezolano-Cubana.
Fue escuchado no solo por sus miembros, sino por participantes
de otros países en este Foro Social Mundial, que acudieron
prestos al encuentro con familiares de los Cinco y de las víctimas
del sabotaje al avión cubano en Barbados.
Conocer las historias de tanta ignominia, contadas
por Magali Llort, madre de Fernando, por María Eugenia,
la hermana de Antonio Guerrero, y por Jorge de la Nuez, que
lleva con orgullo el mismo nombre que su padre, asesinado cuando
él solo tenía siete años, fue una eclosión
de emociones contradictorias para muchos de los presentes: reafirmar
su solidaridad con Cuba y la larga lucha de su pueblo frente
al terrorismo, y resaltar el odio hacia el imperio que dio vida,
organizó y protege a los terroristas.
El encuentro tenía lugar en la Peña
Cultural Aponte y Guiteras, venezolano uno, cubano el otro,
quienes juntos derramaron su sangre en lucha contra este mismo
imperio, denunciado por las más de 700 personas que abarrotaron
el auditorio del Ministerio de Energía. Se sentaron en
los escalones de ese anfiteatro y también colmaron el
salón aledaño, donde participaron del encuentro
mediante las imágenes proyectadas en una pantalla gigante.
Al reclamo de justicia acudieron, ya comenzado
el acto, Adriana, la esposa de Gerardo, y Camilo Rojo, cuyo
padre también fue víctima de la masacre cometida
por Luis Posada Carriles, cuya extradición a Venezuela
fue exigida en la enardecida sala junto al reclamo de libertad
para Gerardo, Ramón, René, Antonio y Fernando.
También se hicieron presentes dos mujeres
de nobleza: Katrina, del Comité belga, y la norteamericana
Gloria la Riva, de Free the Five.
Gloria dijo que le daba mucha inspiración
la presencia de los bolivarianos y su determinación de
llegar con el mensaje solidario a cada rincón de Venezuela,
de la que puntualizó que va a ser clave en esta lucha.
“Es verdad que en Estados Unidos el dinero
manda, pero la voluntad de nosotros vencerá”, apuntó.
Y se hicieron en el acto donaciones monetarias para ir haciendo
realidad, centavo a centavo, la campaña para publicitar
en los mayores medios de Estados Unidos la verdad que se empeñan
en silenciar.
Ana María Boberesco, del Movimiento
de Solidaridad Cuba-Venezuela, hizo el primer y humilde aporte
monetario, que fue seguido por otros tan llenos de decoro y
ternura, como los que hace más de un siglo permitieron
a José Martí organizar la guerra necesaria desde
las mismas entrañas del monstruo.
Las preguntas y declaraciones de respaldo se
sucedieron: Qué podemos hacer, cómo escribirles,
cuáles son sus direcciones, es verdad que le negaron
lápices y cuadernos a Antonio Guerrero, cómo podemos
hacer para formar un comité de solidaridad...? Los de
Zulia estamos con los Cinco, también Marcelo del Movimiento
Sin Tierra de Brasil, los estudiantes de Medicina Integral de
la Misión Barrio Adentro en Santa Rosalía, el
Comité de Salud de Rosales, la Misión deportiva
Barrio Adentro...
Y al presentador se le llenaban las manos de
las pequeñas hojas blancas donde muchos más ponían
su mensaje en acto de amor porque, como dicen los versos de
Antonio, “somos el grito de esperanza más profundo”.
Grito que se convertía en canto en las
voces de Corina Mestre y Augusto Blanca, y en las décimas
de Héctor Rodríguez y Luis Paz, provocadoras a
cada estrofa de entusiastas aplausos para quienes “son
un chorro de luz partiendo el pecho al imperio”.
(27-01-06)
Fuente:
Antiterroristas.cu |