|
Cinco agentes cubanos, un caso político
Por Lorenzo Gonzalo, Subdirector
de Radio Miami
El manejo festinado que Estados Unidos ha
logrado imprimirle a la palabra terrorismo, le otorga a este
país un amplio margen de acción represiva.
Si la capacidad de fuerzas militares de
tipo ofensivo de Estados Unidos, fueran de baja intensidad,
similares de aquellas a disposición de naciones tercermundistas,
no existiría la preocupación internacional a
que ha dado lugar esta nueva modalidad política.
Manejada de una manera abstracta, la palabra
terrorismo se ha convertido en toda una estrategia de acción
represiva de carácter internacional que Washington
manotea al rostro de quienes pretende intimidar.
Entre las grandes ignominias de esta nueva
versión manipuladora, utilizada como renovación
de su estrategia de dominio, debemos mencionar la permanencia
de Cuba en la lista de países que Estados Unidos señala
como terroristas. No podemos utilizar la palabra “define”,
porque en la realidad no existe una definición exacta
del término, aunque hay un evidente uso instrumental
del mismo que, evidentemente está orientado a la imposición
de sus políticas.
La gama de países en esa lista o
en aquella otra similar creada últimamente, demandando
un mayor escrutinio para naciones que están o estuvieron
en la lista de quienes supuestamente patrocinan el terrorismo,
no tienen relación cultural o religiosa de ningún
tipo con Cuba. No está demás repetir que el
estado cubano, jamán ha realizado acto alguno que signifique
un peligro para Estados Unidos.
La lista general de países condenados
por la arrogancia de Washington son: Afganistán, Argelia,
Irak, Líbano, Nigeria, Pakistán, Libia, Somalia,
Arabia Saudita, Yemen, Cuba, Irán, Siria, Sudán
y Corea del Norte.
El manejo irresponsable del término,
desde que fue inventado en su acepción norteña,
ha favorecido entre otras cosas crear confusiones en asuntos
que requieren de una gran comprensión y sobre todo
de mucha receptividad, para que se haga justicia en el caso.
Me refiero a los cinco prisioneros en cárceles estadounidenses
condenados injustamente como espías.
La permanencia de Cuba en la lista, su señalamiento
habitual como país terrorista, por la prensa irresponsable
que se hace eco de todo grito surgido en el tenebroso callejón
de Washington, confunde al ciudadano de a pié. La mayoría
de las personas no se detienen a analizar los hechos, informarse,
destacar las diferencias y sacar conclusiones propias. El
enlatado de la media es la mejor manera de pensar para esas
mayorías.
Los cinco agentes, quienes fueron enviados
a Estados Unidos para acopiar información de los grupos
de procedencia cubana que elaboran planes subversivos, de
sabotaje y terroristas contra Cuba, son catalogados por la
prensa local de Miami como terroristas. Los cazadores de terroristas
han sido impropiamente bautizados como tales.
La prensa militantemente anti - castristas
así los define, con todo el rigor de la palabra. La
más sutil, mezcla las cosas para que la realidad sea
malentendida y distorsionada por los lectores. El resultado
es que las personas piensan que los cinco son terroristas
cuando en la realidad reunían información para
evitar que en Cuba se realizaran actos de esa naturaleza.
Al mismo tiempo estas personas evitaban con su trabajo, que
grupos de fanáticos violaran las leyes de Estados Unidos.
Una de las tácticas de la prensa sutil y de la otra
militante, es hacer parecer que criticar la injusta condena
de los cinco agentes, es una manera de apoyar al gobierno
cubano.
También mezclan la palabra agente
y espía como si fueran una misma cosa. En Estados Unidos
hay una clara diferencia entre una y otra y las condenas de
quienes trabajan como agentes de otro país, son tan
benignas, comparadas con la impuesta a los espías,
que generalmente las personas detenidas por lo primero terminan
siendo deportados antes de celebrárseles juicio.
La permanencia de Cuba en la lista o en
las consideraciones de país terrorista, es posiblemente
parte esencial de los planes que Estados Unidos tenga con
la Isla. Los cinco constituyen para el estado cubano, para
su población y para sus instituciones, un elemento
clave para la mejora de las relaciones entre ambos países.
El carácter político del caso, demostrado cuando
se rebajaran las condenas de dos de los sancionados, en el
nuevo juicio que se les celebrara en Miami recientemente,
así lo prueba. Es ese nuevo juicio, la fiscalía,
que es la representante del gobierno estadounidense, reconoció
haberse equivocado, haber sido injustos y haber estado influidos
en la condena original. Aunque no extendió el reconocimiento
a todo el proceso, es una manera de entender, que razones
políticas han sido el factor fundamental de la condena.
A partir de esa realidad, la condena y todo el caso demuestra
a las claras su naturaleza política.
Ese carácter político, más
evidente cada día para el común de los ciudadanos,
debe ser destacado con fuerza por la prensa alternativa, así
como por los periodistas profesionales y honestos que laboran
en la media general.
Es fundamental destacar también que
las simpatías o críticas hacia el gobierno cubano
nada tienen que ver con un caso de elemental sentido de justicia
universal.
(03-02-10)
Fuente:
Cubadebate |