| FIDEL
CON FAMILIARES DE LOS CINCO. El pueblo tiene que movilizarse
para dos batallas
Arleen Rodríguez
Derivet
Tomado de Juventud Rebelde
Fue una noche entrañable. No hay
otro modo de describirla. Fidel no quería más
celebración este 13 de agosto, que la del cumpleaños
de René y con él los siete cumpleaños
que cada uno de los cinco Héroes cubanos han pasado
en cruel e injusta prisión en cárceles norteamericanas.
Las madres y las esposas vinieron de Venezuela para el encuentro
familiar, íntimo, donde los acompañaría
una parte de esa otra familia que agradece a la batalla de
todo un pueblo y a las mejores tradiciones del pueblo norteamericano la
posibilidad de que regresara a los brazos de su padre y de
su Patria un niño que con apenas cinco años
fue secuestrado como ahora lo son los Cinco, luego que una
Corte de Apelaciones revocara sus condenas y declarara nulo
el amañado y sucio proceso que siguió contra
ellos en una Corte de Miami.
Hablando de los que quisieran revertir la
justa decisión de Atlanta en relación con los
Cinco, Fidel diría: “No solo la tradición,
el azar los castiga porque como en una ruleta ellos apuestan
a la mentira todos los números. Y aunque haya una sola
verdad, un día es la verdad… Hoy día 13
de agosto de 2005, la bolita de la ruleta cayó en el
punto de la verdad”.
Al hablar de tradiciones y azar, Fidel se
refería a dos circunstancias que signaron el diálogo
y conmovieron el ambiente. Más de una vez el líder
de la Revolución explicó la decisión
de los jueces de Atlanta como expresión de las mejores
tradiciones del pueblo norteamericano. El azar le puso una
llamada de Gerardo Hernández a su esposa Adriana en
el momento justo en que comenzaba el encuentro. Era la primera
vez que hablaban desde el anuncio de la revocación
de las condenas y Adriana corrió a un rincón
para escuchar mejor las palabras de su amor, al tiempo que
la emoción rompía en pedazos las de ella.
Después la pequeña sala del
Palacio de la Revolución, donde dio la bienvenida a
los invitados, se inundó con el silencio del resto
y la voz del Comandante, quien hablando para Gerardo, pero
también para el resto de sus compañeros de lucha
y encierro, dijo:
“Héroes ustedes entre los héroes.
Desde aquí, este día queríamos enviarte
el corazón de todo nuestro pueblo. Ustedes se han ganado
la admiración del mundo por la integridad, la valentía,
la entereza. Esta batalla no ha concluido, pero concluirá
con la victoria, de eso tengo absoluta y total seguridad.
Y esa la ganaron ustedes con los siete años de heroísmo,
de entereza.
“Ya el mundo sabe quiénes son
ustedes. Ya no irán a juzgar a aquellos compañeros
a los que nadie conocía y con los cuales se ensañaron
y los sometieron a siete años de un tratamiento cruel
y bárbaro.
“Lo mejor que podrían hacer
sería ponerlos a ustedes en libertad o juzgarlos, que
sería para ellos lo peor, como le comentaba yo a Alarcón,
sería una especie de tribunal de Nüremberg, porque
el mundo entero estará pendiente de ese juicio y ellos
no tendrán un solo argumento. Cada minuto será
de desenmascaramiento, de modo que también ustedes
podrán decir muy alto: no solo la historia, también
ustedes tendrán que absolvernos.
“El impero no tiene ya ni fuerzas
con que mantener ese brutal crimen, esa brutal violación
contra los más elementales y sagrados derechos de los
seres humanos.
“Yo estoy reunido con los familiares
de ustedes, pero no para celebrar mi cumpleaños que
no es nada, sino el cumpleaños de René, el cumpleaños
de todos ustedes, los siete cumpleaños que cada uno
de ustedes ha cumplido en las prisiones.
“Manténganse firmes. No tengo
que decirlo, porque ustedes lo hicieron cuando ninguno de
nosotros podía hablar con ustedes, pero aquí
estamos llenos de felicidad por ustedes y llenos de orgullo
por ustedes. No te digo más nada. Patria o muerte,
Venceremos”.
Eso dijo Fidel a Gerardo, en voz alta y
clara. Después, como quien habla consigo mismo, más
bajo y muy emocionado comentaría a las madres y las
esposas:
“Hay momentos muy duros, pero hay
otros que no pueden ser jamás superados. Yo he tenido
muchas emociones en mi vida, pero esta…”
En ese instante, alguien preguntó
qué hace invencible al Comandante…
“No, yo no soy invencible. Las ideas,
si son justas son invencibles”.
Otra pregunta fue posible en los minutos
que Adriana y Gerardo podían hablar después
de muchos días. Qué piensa de estos hombres
de generaciones distintas que han sido capaces de tanto.
“Estoy viendo cómo deben ser
los hombres, cómo quisiéramos que fueran los
hombres, desde hace mucho tiempo… ellos son los de hoy
y un símbolo de lo que aspiramos que sean los seres
humanos hacia el futuro. Dentro de Once años no podrá
ser… Lo que podrá ser son los requisitos para
que los hombres dentro de cien años sean como ellos.
Ellos son esos hombres. Es extraordinario, no sabíamos
que existían ya. Ellos son la prueba de que ya existen
y existen en masa, pero ellos han pasado una prueba tan dura…
“El heroísmo de nuestro pueblo
ha sido masivo… un pueblo que ha resistido, él
y sus hijos y hasta sus nietos, 47 años de bloqueos,
de amenazas… entonces se ha ido masificando, está
muy lejos de alcanzar el nivel de masificación, nos
falta mucho, no tanto en el espíritu como en los conocimientos,
no tanto en el espíritu siempre heroico, como en la
capacidad de reflexión, pero estos cinco compañeros
son el símbolo de todo eso. Porque ellos tienen esa
capacidad de reflexión que nosotros aspiramos que un
día tenga la totalidad de los ciudadanos. Es el heroísmo
sometido a pruebas durante mucho tiempo. Es el heroísmo
reflexivo, es el heroísmo, además, expresado
en inteligencias cultivadas. Ahora nos damos cuenta cuántas
inteligencias cultivadas… intelectuales, poetas, generadores
de ideas, transmisores de ideas…
“Ellos volverán, no les quepan
dudas, es un tema del que no quiero ni hablar para que no
digan que ‘allá estaban los cubanos cantando
victoria’. No cantamos ninguna victoria hoy, cantamos
victoria ayer. Y la victoria vendrá mañana o
pasado mañana o dentro de un siglo. Ellos volverán
más temprano que tarde, pero aun si fuera más
tarde que temprano —y así pensaba yo aquel día
en que me atreví a decir aquello: Volverán—
ya no hay cárceles en el mundo capaces de encerrarlos.
El pensamiento, el heroísmo, la cultura, no pueden
ser encerrados. Nada de lo que ellos simbolizan hoy puede
ser encerrado…”
Fue larga y muy hermosa la respuesta, que
podrá verse o leerse en un reporte más amplio.
Más de dos horas de conversación no pueden apretarse
en tan pocas líneas, donde la prisa se roba momentos
tan profundos como la otra llamada, la de Antonio a su madre
y el posterior mensaje de Fidel al poeta que le mandó
de regalo unas décimas insuperables al pueblo de Cuba.
Pero en tanto llega el momento y el espacio
para contarlo todo, hay mensajes que urge transmitir a Cuba
y al resto del mundo, como lo que comentó Fidel al
referirse a la Declaración de Independencia de las
Trece Colonias, situada en la base de las tradiciones norteamericanas
y algunas respuestas fundamentales que la Revolución
se ha quedado esperando de los vecinos del Norte:
“Esa Declaración está
entre las mejores tradiciones que se reflejaron en esa decisión
de los jueces, que no son ‘castristas’ ni mucho
menos. Andan diciendo que si yo influyo en las decisiones.
Nada. Han influido las tradiciones, ha influido la batalla
de ustedes, la batalla de nuestros Héroes, de nuestro
pueblo, la batalla del mundo.
“Entonces, ¿a quiénes
van a juzgar? Van a juzgar, no a unos cubanos ni a unos venezolanos,
sino a quienes cumplían el sagrado deber de proteger
a su pueblo tratando de evitar que se produjeran actos terroristas
como el de Barbados o como los muchos que se han cometido
en estos años… Ese era su papel, como lo dije
aquel día cuando publiqué la información
que le enviamos a Clinton”.
Sobre el informe de García Márquez,
Fidel advirtió que nadie de los mencionados (de parte
de las autoridades norteamericanas) ha dicho una palabra para
responderlo, “aunque esa es una prueba irrebatible de
la información que podíamos obtener a través
de los cinco Héroes aunque no eran las únicas,
pero estaban en eso y así pudimos saber que tenían
planes de volar aviones donde venían turistas norteamericanos”
y de otras nacionalidades.
El Comandante recordó que tampoco
la administración Bush se ha pronunciado sobre las
órdenes dadas por Santiago Álvarez, terrorista
confeso y cómplice principal de la entrada ilegal de
Posada a Estados Unidos, a un mercenario que tenía
la misión de lanzar “un par de laticas”
con C-4 para volar, con sus salones llenos, el cabaret Tropicana.
“Estoy esperando si alguno dice algo
sobre si es verdad o no que les enviamos información
recogida por nuestros compañeros para proteger las
vidas, no solo de cubanos sino de cualquiera que podía
morir y que venía por esos aviones”, inquirió
Fidel refiriéndose a vuelos turísticos contra
los que se planificaban atentados por parte de terroristas,
entre los que se cuenta “ese caballerito que tienen
en El Paso…”
“Creen que el silencio lo resuelve
todo, pero el silencio los hunde. Y en nombre de ese silencio
los emplazo a que digan la verdad, si recibieron o no las
autoridades de EE.UU. información sobre planes terroristas
que eran el objetivo del esfuerzo de estos compañeros
que han tenido que sufrir tanto, ellos, su familia y su pueblo.
Estaba aquí cuando se dio la insólita casualidad
de la llamada de Gerardo.
“…Hemos vivido emociones inolvidables
hoy. Si a mí me preguntan qué 13 de agosto prefiere
recordar yo diría que es este, el de René. No
estamos jactándonos de ninguna manera. Estamos felicitando
al pueblo de EE.UU., honrando las mejores tradiciones de ese
país y diciendo: “no importa, esperamos tranquilos.
No cantamos victoria porque ustedes ya fueron derrotados y
no fue una victoria de Castro como dicen, ni ahora ni cuando
regresó este compatriota (Elián) que es todo
un símbolo de Cuba y el mundo. En las 93 páginas
se menciona varias veces, así como se menciona el terrorismo
y a los terroristas. Vamos a ver cómo rebaten eso”.
También hubo mensajes especiales
para el pueblo, orientaciones a los que en Cuba como en otras
partes del mundo han convertido la lucha por la libertad de
los Cinco en una bandera importante de reivindicación
de la justicia:
“Nuestro pueblo se tiene que movilizar
para que no utilicen ese noble y valiente gesto de aquel tribunal
para justificar el asilo de Posada Carriles”, porque,
comentó, no es lo mismo que el tribunal de Atlanta
con gente con tradición. “Es alguien que nombra
el Departamento de Estado para que decida si le conceden asilo.
El plan era no darle asilo y mandarlo para algún lugar,
El Salvador o a cualquier lugar menos al país donde
está todo el derecho para juzgarlo.
“…Hay dos batallas: una exigiendo
la rápida e inmediata liberación de los secuestrados,
como dice Alarcón, y la otra exigiendo el envío
a Venezuela del más famoso y más brutal terrorista
que ha cometido decenas de crímenes en numerosos países,
poniendo en peligro las vidas de no sé cuántos
ciudadanos, y quién sabe cuántos salvaron las
suyas gracias a aquellos compañeros que han tenido
presos siete años.
“Tenemos que luchar no solo por el
regreso inmediato de esos compañeros, sino para evitar
que busquen como compensación que aquel individuo (Posada)
diga que es acreedor al asilo.
Según las palabras del Comandante,
lo de Posada no es tal juicio, es un trámite, donde
un funcionario del Departamento de Estado es el que decide,
y podría hacer un gesto más para la mafia que
condujo fraudulentamente a la presidencia de la república
al actual inquilino de la Casa Blanca.
(16-08-05)
Fuente:
Granma Internacional |