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Demanda en Martes 13: Celebrarán hoy audiencia de resentencia
de Antonio Guerrero, antiterrorista cubano preso en Estados
Unidos
El proceso de resentencia de Antonio Guerrero tendrá
su vista esta mañana en una Corte de Miami. Quien lea
y conozca lo que ha sido la vida de Tony, antiterrorista y
poeta, no podrá aceptar para él otra sentencia
que la libertad, aunque las partes acuerden 20 años
en base a una guía mecánica. Una guía
concebida para castigar delincuentes, incapaz por tanto de
premiar el mérito.
Cubadebate les ofrece esta
crónica de Arleen Rodríguez.
No queremos dejar pasar por alto que nuestro compañero
se somete hoy a otro ritual de cruel injusticia.
“Un día a uno
lo encierran de repente, con noches que solo sirven al silencio.
Te hacen sentir dolido, traicionado, extraño, frágil,
fatigado, ausente…Te llevan a un lugar sombrío
y frío donde todo es ajeno, inalienablemente, salones
habitados por el odio, en los que el aire es indiferente…Pero
sabes que un día volverán los besos, la luz
se cubrirá de dulce efluvio, las puertas las cerrarán
cadenas y el calor propagará sobre tu ser su boca,
brindándote eterna primavera. Claro que volveré,
uno siempre regresa si el profesado amor no es tan solo costumbre.
Contra el amor del bueno no hay quien pueda.”
(Antonio Guerrero. Poemas
Confidenciales. III)
Estos
versos los escribió Antonio Guerrero con letra clara
y firme en su celda sin sol de Florence, Colorado. Pero no
se hallará el elegante trazo del poeta en las paredes
de esa prisión fría y dura que algunos llaman
“Alcatraz de las Rocosas”.
Antonio no es un preso común. Es un
preso político. Él no necesita raspar las paredes
para perpetuar su nombre. Sus propios verdugos lo hicieron
el día en que lo condenaron. El resto lo puso su sensibilidad
de poeta.
Los textos de Antonio -infinita sucesión
de esquelas y poemas en los 11 largos años en los que
también ha sido alumno y maestro de ciencias y de artes-
salieron de su alma y de su celda rumbo a su madre, a su hermana,
a sus hijos, a sus amigos, en cartas que ya no caben en cajas,
archivos y gavetas y se han vuelto libros por su valor y su
fuerza.
Hoy el poeta vuelve a Miami, el lugar donde
fue uno de cinco protagonistas de un juicio que pasará
a la historia como el más largo, el más contaminado
por los prejuicios de la comunidad y el que más velozmente
tuvo veredicto. Miami, donde su alegato en prosa poética
adelantó los tremendos versos que vendrían después.
En Florence, frío, oscuro y árido
encierro, llegó a escribir de la primavera en pleno
invierno; enseñaba matemáticas, inglés
y español a otros presos y él mismo aprendió
a dibujar rostros, naturalezas y objetos de su celda. Alguien
dijo una vez que no duerme, porque sus poemas y sus pinturas
pueden hallarse ya en cualquier esquina del planeta.
Cintio Vitier, quien prologó al menos
dos de sus poemarios, escribió de su puño y
letra que “haber escrito tan poderoso y sostenido canto
de amor en tan ominosas e injustas circunstancias, pasará
a la historia de la patria como un imborrable triunfo espiritual.”
Los trovadores que pusieron música a sus textos, dicen
que parecen destinados a la guitarra.
Su abogado Leonard Weinglass se enorgullece
de representarlo. Probablemente antes de Tony y sus cuatro
compañeros de causa, jamás pasaron por las cárceles
de máxima seguridad de Estados Unidos, hombres más
cultos, sensibles y solidarios.
Resaltan algunos de esos méritos en
el memorando presentado al proceso de resentencia que tendrá
su vista esta mañana en una Corte de Miami. Quien lo
lea y conozca lo que ha sido la vida de Antonio Guerrero Rodríguez,
antiterrorista y poeta, no podrá aceptar para él
otra sentencia que la libertad, aunque las partes acuerden
20 años en base a una guía mecánica.
Una guía concebida para castigar delincuentes, incapaz
por tanto de premiar el mérito.
Que nadie pretenda consolar a los que exigen
la libertad de Antonio con el argumento de que una prisión
de vida ha caído y le queda por servir menos de una
década. ¿Y la otra década y un año
que ya sirvió sin merecerlo? Un solo día más
de cárcel para él y sus compañeros, es
una prolongación absurda, irracional e inaceptable
de la injusticia.
Liberarlos, en cambio, podría ser
un acto de rectificación honrosa. Una decisión
digna de un Nobel de la Paz a favor de hombres que lucharon
por esa causa arriesgando sus vidas y que aun condenados,
lo siguen haciendo. Una generosidad a la altura de los versos
optimistas que escribió Tony mientras sufría
huecos, lock down y otros castigos adicionales en sus años
en Miami o en Florence, sin siquiera arañar una pared.
“No sé cuándo
será y estoy ufano, pues sé que este será
todo alegría, descenderá del cielo nuestro día
y enjugaré tu rostro con mi mano. Reiré como
un niño, limpio y sano, repartiré la miel de
mi energía, seré una llama que en su cercanía,
podrá fundir un amor artesano. Las lluvias y las sombras
que han creado las nubes de este tiempo desolado, se irán
al pozo que la luz encierra. El sol pondrá un rosa
en cada esquina, blanca como tu alma y sin espinas, cuando
la libertad toque la tierra.”
(Antonio Guerrero. Poemas
Confidenciales, XXXI)
(13-10-09)
Fuente:
Cubadebate |