Embajada cubana en EEUU

El Departamento norteamericano de Estado solicitará a Cuba retirar gran parte del personal de su embajada en Washington pocos días después de tomar una decisión similar con sus funcionarios en la isla, reportan hoy medios locales.

La medida, que no ha sido confirmada oficialmente, podría darse tan pronto como este martes, después de que el viernes la entidad federal anunciara la salida de más de la mitad del cuerpo de la sede diplomática norteamericana en La Habana, según difundió la agencia Associated Press.

De acuerdo con el medio, un funcionario del gobierno le informó que el secretario de Estado, Rex Tillerson, discutió el plan este lunes con el presidente Donald Trump.

El pasado 29 de septiembre el Departamento de Estado manifestó que reducían la presencia de funcionarios en Cuba a raíz de incidentes de salud reportados por diplomáticos estadounidenses en la isla, que Tillerson calificó de 'ataques' pese a reconocer que carecen de respuestas definitivas sobre el tema.

Mediante un comunicado, el titular ratificó entonces que las relaciones diplomáticas con Cuba se mantienen, y agregó que el trabajo en el país caribeño se guía 'por los intereses de seguridad nacional y de política exterior de Estados Unidos'.

La medida de la pasada semana se dio pese al reconocimiento por parte de Washington de que los investigadores no han podido determinar quién es responsable o qué causó estos hechos.

'Cuba nos ha dicho que continuará investigando', agregó el secretario de Estado el viernes, cuando dijo que se mantendrán cooperando con la isla en este esfuerzo.

Tras el anuncio de esa jornada, la directora general de Estados Unidos la cancillería cubana, Josefina Vidal, calificó la decisión de precipitada y señaló que afectará las relaciones bilaterales, en particular, la concreción de varios acuerdos en temas de interés mutuo.

Vidal ratificó que el Gobierno de Cuba no tiene responsabilidad con esos hechos y cumple de manera responsable con lo establecido por la Convención de Viena de 1961 acerca de la protección de la integridad física de los diplomáticos y sus familiares.

Poco antes de eso, durante un encuentro con Tillerson el 26 de septiembre en esta capital, el canciller de la nación antillana, Bruno Rodríguez, lo llamó a no politizar un asunto de esta naturaleza y a que no se tomaran decisiones apresuradas y sin sustento en evidencias y resultados investigativos concluyentes.

Ante las movidas de Washington sobre este tema, cuando aún no concluyen las investigaciones, diversas voces calificaron los pasos del Departamento de Estado de excesivos y alertaron sobre el peligro que representan para el proceso de normalización de relaciones bilaterales.

Senadores y congresistas, grupos empresariales y de transporte, ex diplomáticos y analistas consideraron desacertada la postura de la administración de Donald Trump, quien el 16 de junio pasado anunció el retroceso de algunos de los avances alcanzados entre las dos naciones.