Vacunas

La Habana, 1 dic.-  Del total de 26 mil 952 personas que viven con VIH en Cuba, el 86 por ciento recibe terapia antirretroviral de manera controlada y gratuita, basada en una combinación de medicamentos antirretrovirales  de factura cubana y otros procedentes del exterior, certificados por la Organización Mundial de la Salud.

Una vacuna terapéutica, incluso parcialmente efectiva, podría disminuir significativamente el gasto financiero destinado a las terapias, permitiría recesos temporales de estas para contrarrestar sus efectos secundarios y podría reducir también la transmisión por contacto sexual, comenta hoy el periódico Juventud Rebelde.

Dice que otro posible beneficio sería reducir la diversidad viral en los pacientes y, consecuentemente, disminuir la aparición de mutaciones de resistencia, lo cual redundaría en una potenciación de la eficacia de las terapias.

Por lo tanto, la vacunación terapéutica podría contrarrestar los principales factores que contribuyen al fracaso de las terapias: la aparición de virus mutantes y la poca adherencia a los tratamientos.

Añade que desarrollar una vacuna que pueda sustituir total o parcialmente esa terapia, teniendo en cuenta los efectos adversos que pueda acarrear en detrimento de la adherencia al tratamiento (condicionando entonces una resistencia), fue el objetivo del proyecto de vacuna contra el VIH, iniciado décadas atrás en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), al que se sumó desde 1994 el Doctor en Ciencias Biológicas Enrique Iglesias Pérez, especialista principal del proyecto en la actualidad.

«Afortunadamente las guías terapéuticas han variado y hoy el tratamiento se indica desde el mismo instante en que se confirma la infección, lo cual es positivo para el paciente. Una vacuna terapéutica sería otra herramienta, junto a la terapia, para el manejo del paciente VIH/sida. Se han hecho estudios de modelación de diversos escenarios y su incorporación redundaría en un ahorro económico; desde el punto de vista biológico también sería beneficioso», expresa el texto.

«Cuba tiene una epidemia de VIH/sida de baja incidencia, pero se observa una alta resistencia a algunos de los compuestos antivirales que usamos. En ese contexto, una vacuna terapéutica podría contribuir al manejo de la epidemia», explica Iglesias Pérez.

También los datos epidemiológicos a nivel mundial muestran un predominio de la transmisión viral por contacto sexual desprotegido. Sobre la base de estas observaciones, se ha llegado a considerar que es importante desarrollar vacunas capaces de inducir inmunidad en la mucosa del tracto gastrointestinal y vagina, afirma el galeno.

Expresa que siguiendo estas pistas, unos años atrás se iniciaron los trabajos en el proyecto de vacuna contra el VIH/ sida para la obtención de un candidato vacunal terapéutico.

Iglesias Pérez precisa que el candidato vacunal Teravac-VIH desarrollado por el CIGB contiene tres proteínas producidas por ingeniería genética. Una de estas genera la respuesta inmune específica contra el virus. Se diseñó a partir de la selección de diferentes fragmentos de algunas de las proteínas virales para garantizar una respuesta inmune lo más diversa posible, puesto que se desea evitar la generación de mutantes de escape.

Además se incluyeron dos proteínas del virus de la hepatitis B (VHB), la de superficie y la nucleocápsida. Ambas proteínas pueden generar inmunidad contra el VHB, y la primera de estas es el ingrediente activo de la vacuna profiláctica.

Especifica que sin embargo, no fueron incluidas en Teravac por estos motivos, sino por su probada actividad adyuvante (o potenciadora) de la respuesta inmune anti VIH para inoculaciones, tanto por vía mucosal  como por la ruta parenteral.

Según explicó el especialista principal del proyecto, Teravac-VIH va dirigido esencialmente a inducir una respuesta celular anti VIH, tanto en las mucosas como en sangre, con lo cual se pretende disminuir la carga viral en los pacientes al promoverse una «cura funcional».

Luego de concluida la fase investigativa, de pruebas preclínicas y toxicológicas en animales de laboratorio, se tomó la decisión de avanzar a estudios clínicos. En tal sentido se diseñó un estudio de tipo fase 1 a doble ciegas que incluyó más de 20 pacientes seropositivos en buen estado de salud distribuidos en dos grupos, agrega.

Informa que vencido este primer paso de las investigaciones clínicas, estudios futuros deberán encaminarse a optimizar la dosis y el esquema de inmunización, entre otras variables, antes de que se pueda tener certeza de la efectividad».

El Doctor Iglesias Pérez se mostró especialmente agradecido a los voluntarios que participaron en el estudio, al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, sitio clínico donde se desarrolló el ensayo, y también a otras instituciones que estuvieron involucradas.

Estas son el Centro Nacional de Referencia para el VIH/sida (Lisida), el hospital Hermanos Ameijeiras, el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología de Villa Clara, el hospital Carlos Verdugo, de Matanzas, el hospital Leopoldito Martínez, en Mayabeque, y todos los colegas del CIGB que durante años han participado en el proyecto.