Cuando la 65 Serie Nacional de Beisbol entra en sus terceros compromisos particulares, el torneo ofrece un panorama con algunas sorpresas, pero, en general, acorde a lo esperado. Los Vegueros de Pinar del Río (7-1) mandan con mano firme en Occidente, tras rubricar su primera barrida del campeonato a la Isla de la Juventud, y las Avispas de Santiago de Cuba (6-2) aprovecharon un traspié de Sancti Spíritus para adueñarse en solitario de la cima oriental.

Por otra parte, las estadísticas del evento comienzan a desnudar las fortalezas y las grandes asignaturas pendientes de nuestra pelota.

Los números colectivos acumulados en este arranque de temporada son, cuando menos, elocuentes. La ofensiva se ha convertido en la gran protagonista del espectáculo: los bates exhiben un robusto promedio general de .297, respaldados por un poder de 206 dobletes, 12 triples y la friolera de 143 cuadrangulares.

Como muestra del impacto ofensivo, nada menos que ocho equipos marchan por encima de los .300 de average, evidenciando que los lanzadores apenas encuentran respiro.

Y es que, en el otro plato de la balanza, el pitcheo y la defensa sufren los estragos del descontrol. El promedio de carreras limpias colectivo se dispara hasta un alarmante 6,07, reflejo directo de la abrumadora cifra de 578 bases por bolas otorgadas frente a 515 ponches recetados.

El descontrol en la lomita está obligando a los directores a quemar demasiado temprano sus cuerpos de relevo. A esto se suma el .970 de promedio defensivo, con 142 errores cometidos en 128 partidos, grietas que los contrarios no perdonan.

En medio de este contexto de batazos y fragilidades, nombres de jóvenes como el pinero Frank David González, con seis jonrones en la lid; el indetenible Juan Manuel Pérez, clave en el paso arrollador de los pativerdes; y el líder en salvados matancero Naykel Cruz, con cuatro rescates, marcan el pulso de un torneo que no da tregua.

LISTA LA ESCUADRA Sub-18

Mientras la Serie Nacional avanza, la Federación Cubana de Beisbol y Softbol oficializó la nómina de 20 talentos que asumirán el reto internacional más inmediato: el Campeonato Panamericano Sub-18, programado del 22 al 29 de octubre en tierras dominicanas, y que otorgará cuatro boletos para la Copa Mundial de la categoría en 2027.

Bajo la batuta del mánager villaclareño Alexei Moré Rodríguez, la selección quedó ubicada en el competitivo grupo b, junto a las potencias de la región Venezuela, México y Nicaragua, en un formato que reunirá a 12 contendientes divididos en tres llaves.

La estructura del plantel combina profundidad y versatilidad:

Receptoría (2): Frank Frías Castro (Granma) y Goar Daniel Pérez (Villa Clara).

Cuadro interior (6): Samuel Matos Espinosa (Santiago de Cuba, capitán), Anthony Navarro Benítez y Yamián González Beato (Matanzas), Dariel Cabrera Díaz (Granma), Jorge Valera Madrazo y César González Osorio (Cienfuegos).

Jardineros (5): Frederich Cepeda Jr. (Sancti Spíritus), Dairon Michel Suárez (Las Tunas), Dairon Espinosa Aguilar (Granma) y los hermanos Anthony y Adrián Rangel Abreu (Villa Clara).

Lanzadores (7): Jesús López Arreceha (Sancti Spíritus), Luis Rodríguez Cruz (Holguín), Osmar Forteza Rubido y Ronaldo Crusa García (Pinar del Río), Chrystoffer Sarría Remior (Cienfuegos), Dayron Reyes de la Cruz (Camagüey) y Marlon Rubalcaba Rodríguez (Santiago de Cuba).

El diamante quisqueyano representará mucho más que un torneo premundial: será una prueba de fuego para demostrar que el talento joven de la Isla posee las herramientas para sostener el porvenir de nuestro deporte nacional.