Un proyecto de investigación científica, enfocado en el estudio de los reptiles como bioindicadores del estado de salud de las formaciones vegetales, aporta conocimientos esenciales para conservar la Reserva Ecológica Centro-Oeste Cayo Coco, segunda área protegida de esa categoría con mayor extensión en el país (36 mil 040 hectáreas).

   Daylon Fundora Caballero, al frente de esta iniciativa promovida por el Centro de Ingeniería Ambiental y Biodiversidad de Ciego de Ávila (CIBA-CA), explicó que la novedad radica en la integración del uso estructural de las comunidades de reptiles con su presencia o ausencia en ecosistemas costeros, a partir de lo cual realizarán una propuesta de ese grupo zoológico como bioindicadores.

   Este enfoque final ha sido poco explorado y presenta escasa representación en la literatura científica nacional, precisó en exclusiva para la Agencia Cubana de Noticias.

   Iniciado en el 2025 y previsto para extenderse hasta 2027, el proyecto fomenta el trabajo en equipo entre investigadores, especialistas y técnicos de prestigiosas entidades del país, incluido el Instituto Cubano de Biodiversidad, la Empresa Flora y Fauna en Ciego de Ávila y el CIBA-CA.

   Adscrita al programa sectorial: Uso sostenible de los componentes de diversidad biológica, esta iniciativa avanzó hasta la fecha en la caracterización de las comunidades de reptiles en las cuatro formaciones vegetales existentes en la Reserva Ecológica, logrando establecer la presencia o no de las especies y una estimación de su abundancia.

   Asimismo, se enfocaron en determinar la relación entre la riqueza específica y la distribución de los referidos vertebrados en las formaciones vegetales terrestres del área protegida Centro-Oeste Cayo Coco, estas últimas también investigadas para conocer particularidades de su estado de salud.

   Fundora Caballero añadió que orientaron esfuerzos a evaluar la concordancia entre las condiciones climáticas y estacionales con las comunidades de reptiles y las condiciones de la vegetación, lo que aportó conocimientos sobre los diferentes estados de las variables de uso estructural por esos animales.

   Además, en las áreas habitadas por reptiles analizaron otros aspectos como la exposición solar, temperatura, humedad relativa y velocidad del viento.

   El biólogo Fundora Caballero, investigador auxiliar del CIBA-CA, aludió a la participación de miembros del proyecto en eventos científicos, como la XV Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo (La Habana, 2025), y el Evento Nacional Centro Costas, efectuado el pasado año en Cayo Coco.

   Consideró relevante la publicación del artículo científico Récord de talla de Anolis equestris cyaneus (Squamata Dactyloidae), en la revista ICRF Reptiles and Amphibians Conservation.

   Como parte del proyecto también se efectuarán acciones de sensibilización pública, dirigidas fundamentalmente a directivos, trabajadores y clientes nacionales e internacionales de instalaciones hoteleras y extrahoteleras de Cayo Coco. 

Estas actividades de educación ambiental tienen el objetivo de elevar la percepción de riesgo sobre la vulnerabilidad de los reptiles y la importancia de preservarlos para mantener el equilibrio ecológico.

   Estudios científicos realizados con anterioridad destacan el valor estos animales como indicadores de la calidad del hábitat y la presión que desarrollan los seres humanos sobre el medio.

   Incluso, enfatizan que la presencia de algunas especies evidencia la integridad de los ecosistemas, debido a que su distribución y comportamiento están estrechamente ligados a factores ambientales claves.

   Los reptiles pueden ser indicadores sensibles de cambios en el uso del suelo, la contaminación y otras formas de perturbación, lo que los convierte en herramientas útiles para comprender la influencia de la actividad humana en los ecosistemas.

   La presencia o ausencia de estos animales brinda información valiosa para la toma de decisiones en la gestión ambiental y la conservación de la biodiversidad.

   En el Área Protegida Centro-Oeste Cayo Coco el grupo de los reptiles está compuesto por 28 especies y se identifican 11 géneros pertenecientes a distintas familias.

   De las especies de reptiles reconocidas en esa demarcación, 19 son endémicas (11 especies y 8 subespecies), lo que constituye el 67,8 por ciento del total de la comunidad descrita; entre las variedades más carismáticas y representativas en el área sobresalen el majá de Santa María, iguanas y lagartos.

   Según el texto Fauna terrestre del Archipiélago Sabana-Camagüey, “los reptiles terrestres son el segundo grupo de mayor endemismo dentro de los vertebrados cubanos, superados solamente por los anfibios”.