
Esmeralda, Cuba.- A propósito de la celebración del Día del Trabajador de la Cultura, se reconoce al colectivo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, (OHCC), protagonista en las tareas de recuperación del antiguo Batey Jaronú, Monumento Nacional.
Las viviendas patrimoniales, con casi un siglo de historia sufrieron el embate de los vientos del huracán Irma, durante el paso por este municipio de la región Norte de la provincia de Camagüey y para recuperar, restaurar y devolverle sus valores, la OHCC diseñó un plan, señala la proyectista principal, Ailén Marín.

“Se recuperaron más de 38 mil metros cuadrados de cubiertas, con las llamadas tejas francesas, de barro, para conservar el diseño original del asentamiento; y más de 230 familias están beneficiadas con las labores de la Oficina, sin costo alguno para esas personas; y además, se trabajó en el rescate de las cubiertas de 18 instalaciones estatales, también dañas por los efectos del viento, o el paso del tiempo”.

La intervención se amplió además, a los servicios y la infraestructura del batey, con el plan de manejo diseñado para la recuperación, lo que mejora las condiciones de vida de la población, explica la Directora del Plan Maestro de la OHCC, María Isabel Carmenates.
“Para los trabajadores de la Oficina la tarea es reconfortante, y la unidad lograda con el resto de los organismos de la provincia, permite apreciar hoy la organización del batey, lo que facilita el cambio de uso de algunas áreas, en función de la vida social, del mejoramiento de los espacios públicos, y la preservación de los valores patrimoniales, para que los inmuebles sigan contando su historia”.

Las tareas de la recuperación del batey patrimonial Jaronú, Monumento Nacional de la República de Cuba, están prácticamente concluidas, refiere el director de la OHCC, José Rodríguez Barreras.
“Sólo resta que las personas que viven aquí aprecien ese esfuerzo, y la vocación de Fidel por la cultura, porque él es el artífice de esta obra.

“La cultura ha ganado en este sitio, con la conservación del mejor batey azucarero de Cuba, por sus condiciones atípicas, por su trama urbana, por las singularidades que tiene, y porque antes del huracán Irma, mantenía sus condiciones excepcionales”.
El antiguo batey Jaronú, del ingenio Brasil, en el municipio de Esmeralda, vuelve a resplandecer como joya del patrimonio cultural de la nación cubana. (Fotos de la autora)