Campeones de la solidaridad llegaron a Pinar del Río

 

Si algo ha quedado claro tras el paso del huracán Ian es que la adversidad de unos es fuerza movilizadora de otros; y que en medio de la contingencia emana la virtud de quienes sienten la desgracia de sus semejantes.

Eso puede notarse en los incontables gestos de bondad y nobleza que vive el pueblo pinareño, en formas tan diversas como lo hacen posible quienes llegan a colaborar.

El sábado, una vez más, la familia del deporte cubano echó una mano a esta tierra que pare campeones con la misma fertilidad que hace nacer al mejor tabaco del mundo.

Una constelación de glorias del deporte, integrada por campeones olímpicos, mundiales y panamericanos, junto a atletas en activo y directivos del Inder, arribó a San Juan y Martínez para cumplir el elemental deber humano de la solidaridad.

En la finca Cepellón Vivero, perteneciente a la empresa tabacalera del municipio, un batallón se dispuso a ganar un partido muy noble: convertir tierras en que habitualmente se cosecha la hoja aromática en sembrados de hortalizas para mitigar la falta de alimentos luego del paso del meteoro.

Los vientos de Ian apenas dejaron en pie unas docenas de casas de cura de la hoja del tabaco, principal actividad económica de los sanjuaneros. Sin embargo, ello no significa que las tierras se darán al ocio y menos después que manos "mágicas" vertieran las semillas surco a surco.

Las tres medallas de oro olímpicas de Marlenis Costa, las ocho de Omara Durand, las de Yumilka Ruiz y Sibelis Veranes no hicieron que se quedaran en la comodidad de sus casas este fin de semana.

Estas y otras estrellas, rastrillo en mano, representan una élite humana muy generosa que enaltece la concepción del deporte como forja de mejores seres humanos, alejados del ego exacerbado y la arrogancia.

Rieron y compartieron anécdotas mientras alzaban ramas que los vientos arrancaron de un golpe. Luego, nuestro primer medallista paralímpico, Enrique Cepeda, jugó al dominó con los vecinos de la comunidad La Astrea, mientras Michel Campanioni cantaba a los niños de un barrio severamente maltratado.

«Nos sentimos en el deber de ayudar a nuestros hermanos pinareños. Hemos venido a apoyar de una forma humilde, pero con mucho compromiso ante todo lo que han pasado», sostuvo Juan Carley Vázquez, campeón mundial juvenil de lanzamiento de la bala.

«Soy pinareño, sanjuanero, y me siento en el deber de venir aquí a colaborar en lo que pueda a la recuperación de esta tierra que me vio nacer. Estoy muy honrado de poder ayudar hoy aquí», aseguró el multimedallista en torneos panamericanos de pesas, Arley Calderón.

Hasta un centro de evacuación que acoge a personas que perdieron sus viviendas llegó la brigada deportiva comandada por el presidente del Inder, Osvaldo Vento Montiller, y el vicepresidente primero, Raúl Fornés Valenciano.

En la escuela, devenida hogar para quienes Ian privó de todos sus bienes materiales, incluyendo las casas, la visita resultó una muestra de que no están abandonados ni olvidados.

Junto a quienes conviven allí bailaron, cantaron, rieron, conocieron de primera mano sus necesidades y sobraron los abrazos de admiración y familiaridad, esa que aflora cuando se comparten momentos difíciles.

En este municipio que intenta recuperarse, los visitantes dejaron también una donación de bienes para los más necesitados. «No vamos a resolver todos los problemas, lo sabemos, y no pretendemos tanto. Pero tenemos la intención de no quedarnos cruzados de brazos y aportar con humildad a quienes pudieran beneficiarse de estos bienes», expresó Fornés Valenciano.

Y eso precisamente es la solidaridad. Y por ello el desprendimiento genera orgullo y satisfacción en lugar de resignación. No fue precisamente el aporte material lo que distinguió la visita, sino la empatía que podía adivinarse en las sonrisas y las lágrimas. Sin duda, los nuestros son también campeones de la solidaridad.