
Los Leopardos de Villa Clara saldrán hoy al Estadio Augusto César Sandino con el pulso acelerado: vencer a los Toros de Camagüey es la única consigna para mantener viva su épica carrera hacia la postemporada.
Muy pocos imaginaron que, a estas alturas del calendario de la 64 Serie Nacional de Béisbol, los felinos estuvieran aún peleando con uñas y colmillos por un boleto. Tras concluir la fase regular con nueve partidos pendientes, la ecuación era cruel y perfecta: ganarlos todos, alcanzar las 40 victorias, desplazar a los Vegueros de Pinar del Río y colarse en el último vagón a la siguiente fase.
Bajo la batuta de Ramón Moré, Villa Clara ha respondido con una racha de seis triunfos consecutivos que alimenta la esperanza y enciende la grada.
La gesta, sin embargo, ha transitado por un camino peculiar: primero ante los Leñadores de Las Tunas, líderes del torneo y con la clasificación asegurada; luego frente a los Alazanes de Granma, ya eliminados y diezmados; y ahora contra unos Toros de Camagüey sin aspiraciones, mermados por ausencias clave.
Aun así, el béisbol no entiende de contextos, sino de resultados. Ayer, sobre esa misma grama del Sandino, los Leopardos descargaron todo su arsenal ofensivo y noquearon 12-2 a los camagüeyanos, en un duelo donde el bate rugió sin piedad.
Desde el primer episodio tomaron la delantera y, entrada tras entrada, fueron levantando una muralla de carreras imposible de escalar para la visita.
El triunfo, sexto al hilo, colocó a Villa Clara con 37 victorias, a solo tres del objetivo final, y dejó servido el escenario para el choque de hoy: otro partido de vida o muerte, otra jornada donde no existe el mañana. Frente a los Toros, los Leopardos volverán a jugarse el alma, con la presión como combustible y la postemporada como horizonte.