Innovadores contribuyen a la generación de energía en Cienfuegos

 

Mantener en funcionamiento a la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, de la provincia de Cienfuegos, una de las más estables de Cuba, es posible gracias a la labor de ingenieros y obreros miembros de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir).

   Desde el 13 de enero de 1986, cuando registraron la primera innovación en los archivos de la entidad, hasta la fecha, los trabajadores aportaron más de dos mil 100 soluciones que contribuyen a la generación de energía, con un efecto económico superior a los 60 millones 780 mil pesos.

   Entre las acciones de mayor relevancia acometidas por el colectivo figura la recuperación, en tiempo récord, de un motor de la marca BBC, proveniente de la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton), de Holguín, para la bomba de circulación de la Unidad 4, así como la adaptación para el montaje y conexión del dispositivo, durante el último mantenimiento capital de la industria.

   El ingeniero Juan Carlos González López, jefe de brigada del Taller Eléctrico al frente de esa misión, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que a principios del año en curso enviaron uno de los motores a reparar a La Habana y contaban con otro de repuesto, pero uno de los equipos en servicio se quemó, por lo cual si el bloque entraba lo haría de forma limitada, a la mitad de su capacidad nominal.

   De ese modo, afirmó, en medio de la tensa situación energética del país, estaba en riesgo el arranque de la central cienfueguera, por lo que firmaron un contrato con México para la reparación del motor averiado, aunque el plazo no permitía arrancar en fecha.

   Así surgió la idea de utilizar uno de los tres motores desactivados en Felton para rehabilitarlo y reacoplarlo; el dispositivo llegó el 1 de mayo y la fecha límite para incorporarse al Sistema Electroenergético Nacional era el 14 de ese mes, señaló.

   Agregó que el aparato venía en muy mal estado de conservación, oxidado, y no conocían bien la tecnología, pero dieron el paso al frente, auxiliados en la ingeniería inversa como en tantas ocasiones anteriores.

   En 13 días, precisó, el ingeniero Pedro Cepero Álvarez modificó el eje del motor porque no coincidía para acoplarlo a la bomba de la “Carlos Manuel de Céspedes”, y adaptó un entredós; mientras que el resto del colectivo se ocupó del barnizado del estator, el ajuste de los sistemas de medición, la parte automática y las tuberías de engrase, con lo cual lograron poner el motor en marcha y conectar la Unidad 4 en el tiempo planificado.

   Dichas acciones destacan entre las más notables protagonizadas por la brigada, por las cuales recibieron la Bandera Proeza Laboral, conferida por la Central de Trabajadores de Cuba, y el sello 8 de Octubre, otorgado por la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores.

   Como parte de la Jornada del Innovador, que acontece durante todo el mes de octubre, Juan Carlos y su equipo presentarán esa solución en un Taller de la Anir, donde también expondrán otras invenciones, por ejemplo, la reparación de estructuras metálicas de soporte de los calentadores de aire regenerativo de la Unidad 3, la sustitución del reductor de la bomba de vacío por sistema de correas o la recuperación del Quemador No. 5, bautizado como Voluntad-01.

   Recurrir a la invención forma parte del día a día de quienes laboran en la industria centrosureña para sortear los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla, política que impide el acceso a partes, accesorios y piezas de repuesto.

   Los bloques 3 y 4 de la “Carlos Manuel de Céspedes”, ambos con 158 megawatt de potencia e inaugurados en 1978, son los únicos con tecnología japonesa en la nación.