
La aplicación de técnicas agroecológicas en fincas de Artemisa y otras provincias permitió incrementar la producción de alimentos y reducir la dependencia de insumos importados, según declaraciones de campesinos y especialistas vinculados al Movimiento Agroecológico de Campesino a Campesino de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), precisó el periódico Granma.
Leonardo Chirino González, fundador del movimiento, declaró que la agroecología constituye una transformación consciente hacia un modelo soberano y resiliente, basado en la conservación del suelo, la semilla y la integración de la agricultura con la ganadería.
En la Cooperativa de Créditos y Servicios Antero Regalado, ubicada en Güira de Melena, Artemisa, campesinos emplean humus de lombriz, excrementos de animales y policultivos para garantizar el abastecimiento familiar y apoyar instituciones sociales de la localidad.
Chirino explicó que el policultivo permite enfrentar fenómenos meteorológicos adversos, pues al diversificar las siembras se asegura la continuidad de la producción aun cuando un cultivo resulte afectado.
La finca La excelencia, en usufructo, incorporó frutales, hortalizas y café en un área antes destinada al ganado, además de microorganismos eficientes de montaña y cría de alevines, lo que posibilitó comercializar con centros asistenciales.
Según datos de la ANAP, de 226 mil 568 fincas adscritas, 147 mil 329 iniciaron la transición agroecológica y solo tres mil 692 poseen certificado y sellos para la comercialización y exportación.
El Decreto 128 de la Agroecología establece que el Ministerio de la Agricultura debe facilitar acceso a tecnologías apropiadas, brindar asistencia técnica y fortalecer conocimientos tradicionales de los sistemas agroecológicos.
El Programa Nacional de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar y el Movimiento Campesino a Campesino involucran a más de 200 mil familias en procesos de formación y aprendizaje, lo que contribuye al acceso a alimentos locales y nutritivos en las ciudades.
Aunque persiste la dependencia de importaciones para la agricultura convencional, las familias que aplican prácticas agroecológicas logran autoabastecerse y abastecer a la comunidad, en un proceso gradual hacia la soberanía alimentaria.
Chirino subrayó que la agroecología debe visualizarse como un modelo permanente y no como sustitución simple, pues con la aplicación sistemática de prácticas biológicas disponibles en el país se alcanzará el objetivo de producir alimentos de manera sustentable.