En diciembre del pasado año, en dos ocasiones, puede hablar con Sara, cuando, hospitalizada, luchaba por la vida con ese mismo coraje que demostró siempre en su inconfundible voz. Todo lo que me dijo, en esas breves conversaciones, reflejaba optimismo, deseo infinito de seguir creando, de seguir cantando, de seguir dando lo mejor de sí por la Revolución. Nadie podría creer, al escucharla hablar así, que en ese momento su estado de salud era ya muy grave.
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