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Hoy, 7 de enero de 2026, se inicia una nueva era para la fe pública y la seguridad en los actos jurídicos con la entrada en vigor de la Ley 175 “Del Notariado”, informa el Ministerio de Justicia.
Esta normativa, sella un proceso de modernización integral que actualiza y unifica el marco regulatorio de la función notarial, poniéndolo a la altura de los retos de la era digital y las complejidades socioeconómicas contemporáneas.
La ley no representa un simple ajuste, sino una renovación que redefine el papel del notario como un garante fundamental de la legalidad y la autenticidad, ahora con herramientas y facultades adaptadas al siglo XXI. Su objetivo central es doble: dotar a la profesión de un marco ágil y seguro, y ofrecer a la ciudadanía mayores niveles de protección, eficiencia y claridad en todos los trámites que requieren fe pública.
Entre las innovaciones más destacadas, la ley introduce agilidades procedimentales significativas para reducir tiempos y costos.
Además, regula con precisión el uso de herramientas tecnológicas, otorgando plena validez jurídica a la firma electrónica avanzada y estableciendo los criterios para la llevanza de protocolos y archivos digitales, un paso esencial para la descongestión de los registros físicos y la sostenibilidad.
La norma también refuerza los estándares deontológicos de la profesión, delineando con mayor claridad las responsabilidades, los deberes de independencia y los mecanismos de control, lo que fortalece la confianza institucional.
Para los ciudadanos, esto se traduce en procesos más rápidos y transparentes, una reducción de la burocracia en gestiones como compraventas, poderes o testamentos, y la certeza de que sus actos jurídicos cuentan con el máximo respaldo de seguridad y autenticidad.
(Con información del Minjus)