Evalúan resultados del Proyecto Resiliencia Costera en Cuba

 

Un Taller sobre socialización de resultados del Proyecto Resiliencia Costera en Cuba comienza mañana en el Hotel Meliá Habana para la búsqueda de soluciones naturales en el proceso  la adaptación al cambio climático.

La Agencia de Medio Ambiente (AMA) informó que en el encuentro concluye  un periodo de cuatro años de implementación de esa iniciativa, liderada por sus especialistas, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Añadió, en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias, que su introducción está a cargo de la oficina en Cuba del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y cuenta con el apoyo financiero de la Unión Europea a través de la Alianza Global para el Cambio Climático Plus.

Especificó que su objetivo consiste en apoyar el fortalecimiento y la integración de la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático en los planes socioeconómicos de sectores y gobiernos de municipios costeros vulnerables.

Para ello, agregó, se ha contado con el acompañamiento del Estado Mayor de la Defensa Civil, el Ministerio de la Agricultura, y los institutos Nacional de Recursos Hidráulicos y de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, y en caso local, se han establecido alianzas con los gobiernos, entidades de ciencia y de representantes de los sectores involucrados.            

De acuerdo con la fuente, sus resultados estuvieron orientados a fortalecer la capacidad de resiliencia de los asentamientos costeros, localizados en el  archipiélago Sabana-Camagüey, al norte de la región central de Cuba.

Abarca quince municipios costeros de las provincias Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey, mientras en cuatro de ellos, Caibarién, Yaguajay, Chambas y Nuevitas, se aplicaron  acciones directamente y en los restantes encaminadas al fortalecimiento de capacidades para favorecer la réplica de las mejores prácticas.

Figuran en la relación de sus principales impactos beneficios con conocimientos, equipos y medios de trabajo para el incremento de su resiliencia a más de 12,000 personas y más de 100 entidades (entre municipales y locales) de Caibarién, Yaguajay, Chambas y Nuevitas, y las comunidades costeras vulnerables Punta Brava, Vitoria, Punta Alegre y Santa Rita.

Igualmente, una cifra superior a 400 hectáreas de esos territorios, con medidas de rehabilitación del bosque de manglar; de áreas arriba de la propia cuenca, reforestación de franjas hidroreguladoras,  manejo de especies exóticas invasoras en humedales costeros, restablecimiento del drenaje,  escurrimiento natural a los humedales y fomento de la meliponicultura o crianza de las abejas sin aguijón.

Más de 50 espacios de agricultura urbana y familiar en tales comunidades costeras han sido potenciados en buenas prácticas agrícolas, entre ellos 20 patios resilientes liderados por mujeres, lo que promueve acciones en favor de la igualdad de género y el empoderamiento femenino.

Cerca de  191,000 personas de sus territorios vulnerables mejoraron   en forma paulatina los servicios de protección de los ecosistemas y el incremento de producciones locales de alimentos en la agricultura urbana y familiar.

Otro tanto ocurrió con las capacidades de gobiernos y entidades  para la integración de los enfoques de reducción de riesgos de desastres y adaptación al cambio climático, en la planificación estratégica del desarrollo local.

En esto influyeron cuatro Centros de Gestión para la Reducción de Riesgo de Desastres, igual cantidad de  Puntos de Alerta Temprana, nueve Estaciones, de ellas cuatro nuevas para los Sistemas de Alerta Temprana, hidrometeorológico y de ascenso del nivel medio del mar, y siete Centros de Creación de Capacidades y Gestión del Conocimiento para la Adaptación.

El resumen de la Agencia de Medio Ambiente concluyó con herramientas para la planificación estratégica a nivel local, Planes de Reducción de Riesgo de Desastres actualizados, cuatro Modelos de Ordenamiento Ambiental que integran el enfoque ambiental y de adaptación en la planificación territorial, y otros tantos Planes municipales de adaptación que se integran al Plan de Estado para la enfrentamiento al cambio climático, conocido por Tarea Vida.